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Jalisco no reporta en el registro estatal a todas las personas desaparecidas; los jóvenes son los más afectados
Jalisco no reporta en el registro estatal a todas las personas desaparecidas; los jóvenes son los más afectados
Colectivos de personas buscadoras de Jalisco pegan fichas de búsqueda de personas desaparecidas en el estado. Foto: Cuartoscuro
7 minutos de lectura

Jalisco no reporta en el registro estatal a todas las personas desaparecidas; los jóvenes son los más afectados

El gobierno estatal publica mensualmente sus estadísticas de desapariciones en el Registro Estatal de Personas Desaparecidas de Jalisco y no en la base de datos nacional; ello genera opacidad en las cifras, advierten especialistas consultados por El Sabueso.
09 de febrero, 2026
Por: Jennifer Flores
@yinyin_rifa 

“En Jalisco estamos buscando”, se lee en la página web del Registro Estatal de Personas Desaparecidas de dicho estado, que es la entidad en México con más desapariciones en el país desde 2018 y acumula 16,064 registros —1,829 mujeres y 14,235 hombres— hasta 2025, de acuerdo con la misma base de datos

La problemática atraviesa a Jalisco principalmente en los casos de desaparición de menores de edad —de 0 a 14 años—, los cuales aumentaron 17 % de 2024 a 2025 tras pasar de 275 a 323 casos. 

Pese a que el gobernador del estado, Pablo Lemus, ha calificado al fenómeno de la desaparición como “la mayor tragedia que vive nuestro país y Jalisco” e implementó acciones para combatirlo, como el Plan de Acción contra la Desaparición de Personas, especialistas en desapariciones destacan que esta problemática continúa y advierten un aumento de casos. 

Jalisco no reporta desapariciones al gobierno federal desde 2022

Con la aprobación de la Ley de Personas Desaparecidas del Estado de Jalisco se estableció la creación y la gestión de registros estatales de desapariciones, fosas comunes y personas fallecidas no identificadas. Estos fueron diseñados para facilitar la búsqueda y la investigación forense, lo cuales, de acuerdo con el gobierno de Enrique Alfaro, pretendían usar una metodología más precisa para evitar “duplicidades” que existían en la plataforma nacional y así garantizar la protección de los derechos de las víctimas. 

Desde 2022 —bajo la gubernatura de Enrique Alfaro— Jalisco dejó de reportar sus desapariciones al Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO) para contabilizarlas únicamente en el Registro Estatal de Personas Desaparecidas (REPD de Jalisco).

Esta decisión generó controversia, pues aunque la Ley General en Materia de Desaparición Forzada de Personas, Desaparición Cometida por Particulares y del Sistema Nacional de Búsqueda de Personas dicta que todas las entidades federativas tienen la obligación jurídica de reportar y actualizar sus registros de desapariciones en el RNPDNO, Jalisco ha mantenido una postura de autonomía técnica y política frente al gobierno federal. 

Respecto al registro estatal, el Instituto de Información Estadística y Geográfica de Jalisco (IIEG) explicó que los casos se clasifican de distintas formas: las personas desaparecidas —aquellos casos en los que los familiares desconocen su paradero y la ausencia se relaciona con la comisión de un delito— y las personas no localizadas —cuya ubicación es desconocida. 

El Sabueso realizó un ejercicio de búsqueda en ambos registros a partir de la desaparición de Jordy Alejandro Cárdenas Flores, quien fue visto por última vez en Guadalajara el 19 de mayo de 2022 —en ese momento tenía 19 años— y cuyo caso se registró en la Cédula Informativa de Búsqueda de Jalisco con el folio CIBM/19/2024, emitida el 17 de mayo de 2024 —dos años después de los hechos. 

Pese a que la cédula fue expedida por las autoridades jaliscienses, al buscar el registro en el REPD de Jalisco con la información del documento el sistema arrojó: “Lo sentimos, no encontramos ninguna cédula que cumpla con los criterios especificados”, y advierte que las familias pueden determinar si estas fichas continúan siendo públicas. 

Fuente: Captura de pantalla de la búsqueda en el REPDJal.

Fuente: Captura de pantalla de la búsqueda en el REPDJal.

Cabe destacar que la Ficha de Búsqueda de Jordy Alejandro tiene información contradictoria, pues en el apartado lugar de desaparición aparece Guadalajara, mientras que en la sección de resumen de hechos se especifica que fue visto por última vez en la colonia Centro del municipio de San Pedro Tlaquepaque. Si se busca con esta última ubicación si aparece el registro, sin embargo, esto impide una correcta búsqueda.

Mientras, en el RNPDNO tampoco aparece registrado el caso, aunque se buscó con todos los criterios mencionados en la Cédula Informativa de Búsqueda de Jalisco con el folio CIBM/19/2024 con un rango de fechas de hechos del 18 de mayo de 2022 —un día antes de la desaparición— al 19 de mayo del mismo año.

Fuente: Captura de pantalla de la búsqueda en el RNPDNO.
Fuente: Captura de pantalla de la búsqueda en el RNPDNO.

“Jalisco ha incumplido con la obligación de subir datos de manera permanente a la base federal”, expone Carmen Chinas Salazar, coordinadora del Comité Universitario de Análisis en Materia de Personas Desaparecidas de la Universidad de Guadalajara. “La ley determina que la actualización de datos de personas desaparecidas debe ser inmediata, pero el gobierno actualiza el registro estatal cada mes. Además, los reportes o fichas de búsqueda se emiten demasiado tarde, a veces tardan semanas, y en estas búsquedas el tiempo es vital”.

Víctor Manuel González Romero, exrector de la misma universidad y coordinador del sitio web Desaparecidos en Jalisco, afirma: “Las autoridades locales no actualizan los datos de personas desaparecidas en los registros nacionales y aparentan que en Jalisco ocurren menos desapariciones, pero en realidad hay un aumento”. Además, señala que “esto genera un desequilibrio entre los datos de ambos registros”, como se muestra en este gráfico:

Diseño: Adán Vega Pineda.
Diseño: Adán Vega Pineda.

Aumentan las desapariciones en Jalisco 

De acuerdo con el sitio web oficial del REPD de Jalisco, de 2018 a 2025 —gobiernos de los emecistas Enrique Alfaro Ramírez y Pablo Lemus— las desapariciones en el estado aumentaron 39.7 % con 2,217 y 3,098 desapariciones en cada respectivo gobierno. 

“En Jalisco las desapariciones no son un fenómeno nuevo, pero la crisis sí se ha agravado. Ahora vemos más violencia en los casos, como presencia de personas armadas, crimen organizado, agentes federales, y uso excesivo de la fuerza”, asegura el periodista Jonathan Ávila. 

Diseño: Adán Vega Pineda.
Diseño: Adán Vega Pineda.

Víctor Manuel González Romero y Carmen Chinas Salazar también explican que hay tendencias preocupantes en el caso específico de niñas, niños y adolescentes. “Desde 2025, el rango de edad de 15 a 19 años se sitúa en el primer lugar, esto puede relacionarse en distintos casos por reclutamiento forzado vinculados con ofertas de empleos falsas”, señala la especialista. 

Diseño: Adán Vega Pineda.
Diseño: Adán Vega Pineda.

“Les ofrecen un trabajo falso, los citan, por ejemplo, en la terminal de autobuses de Tlaquepaque y los llevan a otras ciudades. Con los operativos implementados por el gobierno se ha logrado rescatar a algunas víctimas, pero falta un plan integral para evitar que esto siga. Es todo un sistema: desde quién publica el anuncio en redes hasta los centros de reclutamiento forzado”, explica Víctor Manuel González Romero. 

Al respecto, Carmen Chinas Salazar afirma que las juventudes se ven más afectadas por el fenómeno de la desaparición, pues “es una forma de violencia estructural que refleja la pobreza, la desigualdad y la vulnerabilidad de la juventud. Las y los jóvenes deberían estar estudiando, pero para ellos se convierte en una prioridad buscar trabajo por la necesidad de apoyar económicamente a sus familias”, añade. 

El registro estatal no reporta a todas las personas desaparecidas 

Cuatro jóvenes desaparecidos y asesinados en Jalisco tenían cédulas de búsqueda y no figuran en la base de datos sobre desapariciones que publica cada mes el gobierno estatal, acusó Jorge Ramírez Plascencia, profesor e investigador de Sociología de la Universidad de Jalisco, en una publicación de X

Como este, existen otros casos. Jonathan Ávila, coautor de la investigación Guadalajara. Zona de exterminio y desaparición, advierte: “Hemos detectado que los casos que no se reportan al registro nacional se quedan como ‘pre-búsquedas’ en las que quizá se contabiliza la desaparición, pero no se abre una carpeta de investigación. Esto elimina la garantía de que las autoridades realicen todas las acciones que amerita este mecanismo y que otras fiscalías conozcan el caso para enlazar nuevas líneas de investigación”. 

“¿Qué ocurrió con los reportes no registrados? No se puede tener la certeza de que las personas hayan sido localizadas. Se pudieron demeritar los reportes y no se atendieron. O siguen activos en una contabilidad paralela, no oficial. O se reservaron para su registro oficial en fecha posterior. O una combinación de todas ellas”, cuestiona Jorge Ramírez Plascencia en este artículo de Nexos.

En este contexto, Victor Manuel Gónzalez Romero señala en entrevista: “Desaparecen a los desaparecidos. Al gobierno le interesa quedar bien con las cifras, pero si el objetivo es que la crisis mejore, lo primero que se debe hacer es evaluar el contexto para implementar medidas; pero para eso primero hay que tener registros y Jalisco no los tiene desde hace tres años”. 

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Imagen BBC
Cómo Guadalajara se convirtió en la “casa elegida” del narcotráfico en México y qué rol tuvo “El Mencho” y el CJNG
6 minutos de lectura

Aunque muchos narcotraficantes viniesen de otras regiones, la ciudad de Guadalajara ha sido la base práctica y simbólica del auge del narco en México. Nadie lo demostró tanto como el El Mencho.

25 de febrero, 2026
Por: BBC News Mundo
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Mario, vecino del municipio de Tlaquepaque, en Guadalajara, hace fila en una tortillería el lunes en la tarde. “Son compras de pánico”, dice, ante una cola kilométrica.

El domingo, las autoridades mataron a “El Mencho”, el narco más buscado del país, y en represalia su gente sitió la ciudad con bloqueos, quemas y enfrentamientos.

Después de tres horas, con sus tortillas bajo el brazo, Mario explica: “Ayer la violencia estuvo muy cerca y hoy ya menos, pero el temor sigue y la gente se prepara para cualquier evento que pueda regresar”.

Él hizo la fila para las tortillas, una de sus hijas para el pollo, su esposa para las verduras.

La calma ha ido volviendo a la capital de Jalisco, el estado que da nombre al cartel que lideraba El Mencho: Cartel de Jalisco Nueva Generación. Pero, según Mario, que como conductor de taxi conoce las calles y la gente de primera mano, “el temor persiste”.

“Este tipo de medidas (matar a un capo del narco) tal vez son necesarias, urgentes, pero los más golpeados somos la ciudadanía, los que trabajamos en la calle. Ya son 15 años de esto”.

15 años, tal vez más, en los que Guadalajara se convirtió en la capital del narco: allí donde lavan la mayor parte de sus ganancias, desaparecen más personas que en cualquier parte y controlan regiones enteras en las que montan centros de reclutamiento y entrenamiento militar.

“En casi todas las colonias de la zona metropolitana se han encontrado fosas de cuerpos, y se ha ejecutado y torturado gente”, asegura Mario. “Es muy triste lo que se ha vivido en nuestro estado”.

Monumento a los Niños Héroes en Guadalajara
Getty Images
Jalisco es el estado con más desaparecidos de México. Un viejo monumento a los Niños Héroes es hoy conocida como “la glorieta de los desaparecidos”

Capital del narco ascendente

A Guadalajara, una de las tres sedes mexicanas del Mundial de fútbol 2026, se le conoce como “la segunda ciudad de México” por muchas más razones que su población, cuyo número, entre 5 y 6 millones de habitantes, es el mismo que Monterrey.

Es la segunda ciudad, también, por historia, porque durante la Colonia y el siglo XIX se fundó allí un polo de poder, económico y cultural, tan fuerte como Ciudad de México.

En algún sentido es incluso la primera ciudad, porque de ahí sale la cultura mariachi, ranchera y tequilera que le dio fama al país.

Y en lo que al narco se refiere también: al ser el eje geográfico y económico de una vasta región cercana a Estados Unidos que incluye relevantes estados como Sinaloa, Guanajuato y Michoacán, los narcos hicieron de la capital jalisciense su base durante el auge de la industria en los años 80 y 90.

“Desde que tengo recuerdo esta ciudad está atravesada por el narco”, dice Verónica López García, una experimentada periodista cultural de la ciudad. “Primero fue su casa elegida, lo que nos dio una falsa seguridad, y luego nos convirtieron en un campo de guerra, en un territorio en disputa”.

Guadalajara
Getty Images
Guadalajara estará en el foco de atención en pocos meses, cuando se jueguen allí cuatro partidos del Mundial de fútbol.

Lo que ocurrió el domingo por la caída de El Mencho no fue la primera vez que la ciudad vive una ola de violencia, aunque sí una de las más graves.

Entre los ejemplos en la memoria de los tapatíos están el Rancho Aguirre, un centro de entrenamiento paramilitar encontrado a 30 kilómetros el año pasado; o la cifra de desaparecidos, que en Jalisco registra cerca de 16.000; o las veces que aparecieron cuerpos colgados de un puente; o la muerte del arzobispo en un tiroteo entre bandas del narco en 1993.

En 1985 ocurrió un caso clave: el narco mató a Enrique “Kike” Camarena, un agente mexicano-estadounidense de la DEA (Administración de Control de Drogas) que estaba investigándolo.

Un golpe de poder con el que el narco, en ese entonces en manos del Cartel de Guadalajara, quiso mostrar su poderío en una ciudad donde hasta entonces había mantenido el bajo perfil.

Zapopan
Getty Images
Zapopan es el municipio más rico de Guadalajara. Allí también hubo violencia tras la muerte de El Mencho.

La llegada agria a la modernidad

En estas tres décadas Guadalajara vivió un boom inmobiliario y reemplazó su vocación industrial por una economía de los servicios y la tecnología, y en ambos procesos el narco tuvo cierta participación.

El Mencho no solo traficó metanfetamina y fentanilo, sino que construyó un imperio criminal con sofisticadas operaciones de lavado de activos y extorsión.

El Departamento del Tesoro de EE.UU. estima que ocho de cada 10 negocios utilizados para lavar dinero en México ocurren en Jalisco y que 106 de 136 empresas ligadas al lavado de dinero están allí.

También calcula que el 80% de las empresas dedicadas al lavado en México están relacionadas con el CJNG.

Es difícil que esto ocurriera sin la complicidad de élites gobernantes.

En el caso Camarena se comprobó que oficiales estatales omitieron importantes detalles y encubrieron a algunos de los acusados. Con frecuencia surgen casos de policías destituidos por colusión con el narco. Al alcalde del emblemático municipio de Tequila lo arrestaron por lo mismo.

Jalisco es uno de los estados con mayor impunidad del país: la tasa de casos no resueltos por el poder judicial es, según un estudio de la Universidad de Guadalajara, del 99%.

Guadalajara
Getty Images
Un carro quemado, y detrás la “Inmolación de Quetzalcóatl”, del artista Víctor Manuel Contrera.

El narco convertido en cultura

De muchas maneras, Guadalajara no fue tomada por el narco: fue cedida. Los narcos se volvieron parte de la sociedad. Sus hijos entraron a los colegios.

Surgieron lujosos barrios y centros comerciales que hasta el más ingenuo de los tapatíos ve como parte del fenómeno narco.

Surgió una cultura con manifestaciones musicales, estéticas, incluso aspiracionales que para muchos en Jalisco era la única vida posible: la “cultura buchona”, esa estética y estilo de vida ostentosos que traspasaron las fronteras del narco.

“Cuando estaba en la preparatoria, a finales de los 80, vi los primeros indicios de esto, de gente con autos de lujo, que iban a Puerto Vallarta de vacaciones”, dice López García.

“Eventualmente decidí no ser parte, no ir a tal fiesta, así quisiera, porque sabía que algún vínculo con el narco tenía”.

Pero no todos tienen la posibilidad de tomar esa decisión, advierte Verónica: “O porque es la única solución económica, o porque es lo que te exige la cultura, hay mucha gente, muchos chavos, que lo asumieron como parte del paisaje”.

Guadalajara
Getty Images
Las filas este lunes en Guadalajara.

En una región desigual donde el trabajo informal es la norma, tranzar con el narco fue la única opción para muchos campesinos, pequeños emprendedores o jóvenes deseosos de surgir.

“Soy el dueño del palenque, cuatro letras van al frente”, dice un corrido dedicado a El Mencho.

Las cuatro letras son las del CJNG y la canción es una oda al líder: “Soy el señor de los gallos, el del cártel jalisciense”.

El líder cuya muerte revivió el trauma histórico de Guadalajara, la ciudad que el narco convirtió en su casa.

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BBC

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