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Qué implica el tren interurbano “El Insurgente” para la movilidad y la vida urbana del valle de México
Qué implica el tren interurbano “El Insurgente” para la movilidad y la vida urbana del valle de México
CUARTOSCURO
5 minutos de lectura

Qué implica el tren interurbano “El Insurgente” para la movilidad y la vida urbana del valle de México

Tras más de diez años de retrasos, el Tren Interurbano México–Toluca entra en operación total. La obra promete reducir tiempos, costos y dependencia del automóvil, pero también introduce una nueva lógica de movilidad en una de las ciudades con más tránsito vial. 
09 de febrero, 2026
Por: Emilio Flores Escalona
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Durante años, moverse entre Toluca y el poniente de la Ciudad de México implicó aceptar horas en el tránsito, recorridos impredecibles y un gasto constante en gasolina o transporte concesionado. Aquella travesía diaria ayuda a dimensionar lo que significa para miles de personas la entrada en operación total del tren El Insurgente.  

Desde el lunes 2 de febrero de este 2026, el tren opera de manera continua entre sus terminales Zinacantepec y Observatorio. Por primera vez, un sistema ferroviario interurbano conecta de forma completa la capital del Estado de México con la red de transporte de la Ciudad de México, por lo tanto, esta obra no solo es una alternativa más, sino una infraestructura que cuestiona la dependencia del automóvil y la forma en la que los peatones convivimos con la ciudad. 

Una obra que tardó más de lo que se prometió

La idea del tren El Insurgente fue concebida en 2014 como una solución para aliviar la presión vial entre ambos valles. La expectativa era que la obra se completara en cuatro años. El resultado fue muy distinto.

El actual titular de la Agencia Reguladora del Transporte Ferroviario, Andrés Lajous, señaló que el proyecto enfrentó problemas de planeación, ajustes constantes en los trazos y uno de los desafíos técnicos más complejos del recorrido: su entrada a la Ciudad de México. En ese tramo fue necesario construir un túnel de más de cinco kilómetros y resolver conflictos urbanos en zonas densamente pobladas.

(CUARTOSCURO)

Durante la gestión de Claudia Sheinbaum como jefa de Gobierno se sustituyó a la empresa responsable por un esquema de 12 empresas para terminar el tramo faltante. La estrategia buscó destrabar la obra que había quedado estancada.

A su vez, también hubo ajustes sociales como la incorporación de la estación Vasco de Quiroga, la rehabilitación de calles aledañas, obras de accesibilidad y conexiones con otros sistemas de transporte como el cablebús de la Línea 3.

El tren también introduce una tarifa que va de 15 a 100 pesos, según el tramo recorrido, con pago mediante el sistema de Movilidad Integrada. A diferencia del tren suburbano, que opera con una tarjeta ajena al resto de la red, esta integración permite que El Insurgente funcione como parte del sistema metropolitano y no como una infraestructura aislada.  El resultado final es un tren totalmente eléctrico de casi 58 kilómetros, con siete estaciones y una obra que busca reivindicar el espacio público.

Otra lógica de traslado

El impacto más inmediato del Tren El Insurgente se mide en minutos. El recorrido completo entre Zinacantepec y Observatorio toma alrededor de 50 minutos. En automóvil, ese mismo trayecto podía superar fácilmente las tres horas. Además, un viaje de Santa Fe a Observatorio puede tomar más de una hora en coche; en tren, el trayecto se reduce a 15 minutos. Ese cambio no solo mejora el traslado, sino que también modifica la manera en que las personas conviven con la ciudad.

De acuerdo con el TomTom Traffic Index, la Ciudad de México se ubica entre las ciudades con mayor congestión vial del mundo, con niveles que superan el 70 % en horas pico y pérdidas anuales de más de 180 horas por individuo atrapado en el tráfico.

Aquí entra una discusión sobre el tipo de infraestructura que se necesita en este tipo de corredores de alta demanda. Para Santiago Valencia Romero, geógrafo y especialista en temas territoriales enfocados a la movilidad multimodal, la diferencia va más allá de la técnica:

“Los trenes, tanto a nivel regional como local, son muy importantes porque reducen de manera muy clara los tiempos de traslado y permiten mover una cantidad de personas que no se puede comparar con otros sistemas. Con el tren interurbano se está viendo no solo un ahorro de tiempo, sino también una mayor inclusión de distintos sectores de la población, incluso personas que antes no usaban transporte público y ahora lo están usando por el beneficio que representa”.

El también dueño del canal de Youtube de más de 90,000 seguidores, SNT Movilidad, subraya que, aunque sistemas como el trolebús elevado pueden atender la demanda en términos numéricos, no ofrecen la misma experiencia: “Desde la ingeniería se dice que un BRT puede igualar la capacidad de un tren, pero desde las ciencias sociales eso es muy discutible. No es la misma velocidad, ni el mismo confort, ni el mismo impacto en la salud, el estrés o el tiempo de vida de las personas”.

Más que un tren

La importancia de la operación total del tren El Insurgente no puede entenderse sin su papel dentro de la red urbana. La estación Observatorio conecta con el Metro de la Ciudad de México y con futuros centros de transferencia modal. Vasco de Quiroga enlaza con la Línea 3 del cablebús, lo que permite articular distintos modos de transporte en una zona históricamente rezagada del poniente.

Esa intermodalidad convierte al tren en una columna vertebral más que en una obra aislada. Santiago lo explica así: “El tren no solo es un medio de transporte, también es un estructurador de la ciudad. Cuando funciona como columna vertebral, reconfigura el entorno urbano, genera intercambios intermodales y transforma la dinámica barrial alrededor de las estaciones”.

El impacto urbano ya se observa en intervenciones puntuales como senderos seguros, pasarelas de conexión, ampliación de banquetas y reordenamiento del espacio público. En zonas como Vasco de Quiroga, estas obras facilitan la conexión peatonal y anticipan una transformación en la zona más allá de solo una estación. 

Sin embargo, su alcance dependerá del mantenimiento y la coordinación entre las alcaldías y la jefatura de gobierno, no solamente en su inauguración.

Lo que revela sobre la movilidad del futuro

Para el especialista consultado por El Sabueso, uno de los aprendizajes centrales de priorizar estos proyectos antes que autopistas o segundos pisos es también su valor sociocultural: “El transporte público, a diferencia del automóvil, no te aísla del entorno. Ayuda a generar empatía con otras personas y a reforzar el vínculo social en la ciudad, lo cual también tiene impactos en la percepción de seguridad y en la salud pública”.

El tren no resuelve por sí solo la movilidad entre Toluca y la Ciudad de México. Pero sí plantea una pregunta que queda abierta: si un proyecto así fue posible en uno de los corredores más complejos del país, ¿por qué no pensar en una red de trenes interurbanos capaz de transformar de forma más profunda la movilidad en México y, por lo tanto, la manera en la que nos relacionamos con nuestra ciudad?

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Imagen BBC
¿Cuánto de tu longevidad está en tus genes? Un estudio eleva la cifra al 50%
5 minutos de lectura

En algunos países la influencia genética en la esperanza de vida parece haberse duplicado. ¿Por qué?

07 de febrero, 2026
Por: BBC News Mundo
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¿En qué medida influyen tus genes en tu longevidad? Es una pregunta que nos cautiva y que se ha debatido durante décadas.

Durante años, la respuesta parecía definitiva: la genética explica entre el 20% y el 25% de la variación en la esperanza de vida humana, y el resto se debe al estilo de vida y al entorno.

Pero un nuevo estudio publicado en Science cuestiona esta perspectiva y afirma sugiere que la contribución genética es considerablemente mayor.

La razón, según los investigadores, es que las estimaciones previas no tenían en cuenta cómo han cambiado las causas de muerte con el tiempo.

Hace un siglo, muchas personas morían por lo que los científicos llaman causas extrínsecas: accidentes, infecciones y otras amenazas externas.

Hoy en día, al menos en los países desarrollados, la mayoría de las muertes se deben a razones intrínsecas: el desgaste gradual de nuestros cuerpos a causa del envejecimiento y enfermedades relacionadas con la edad, como la demencia y las cardiopatías.

Para obtener una visión más clara, el equipo de investigación analizó numerosos grupos de gemelos escandinavos, excluyendo cuidadosamente los fallecimientos por causas externas.

También estudiaron a gemelos criados por separado y a hermanos de centenarios en Estados Unidos.

Al excluir las muertes por accidentes e infecciones, la contribución genética estimada aumentó drásticamente: del habitual 20-25% a alrededor del 50-55%.

Ilustración de la estructura de hélice del ADN en azul y rojo.
Getty Images
Tus genes no han cambiado. El ambiente que te rodea sí.

El patrón cobra sentido al analizar enfermedades individuales. La genética explica gran parte de la variación en el riesgo de demencia, tiene un efecto intermedio en las enfermedades cardíacas y desempeña un papel relativamente modesto en el cáncer.

A medida que los entornos se vuelven más favorables, las poblaciones envejecen y las enfermedades causadas por el propio proceso de envejecimiento se vuelven más comunes, el componente genético parece naturalmente mayor.

Nuestros genes no se han vuelto más poderosos

Pero aquí es donde la interpretación se vuelve crucial. Una estimación más alta no significa que los genes se hayan vuelto repentinamente más poderosos, ni significa que solo se pueda influir en la mitad de las probabilidades de llegar a la vejez.

Lo que ha cambiado es el entorno, no nuestro ADN.

Consideremos la estatura humana como ejemplo. Hace cien años, la altura dependía en gran medida de si se tenía suficiente comida y de si las enfermedades infantiles retrasaban el crecimiento.

Hoy en día, en los países ricos, casi toda la población tiene una nutrición adecuada.

Debido a que estas diferencias ambientales se han reducido, la mayor parte de la variación restante en la estatura se explica ahora por diferencias genéticas, no porque la nutrición haya dejado de importar, sino porque la mayoría de las personas ahora alcanzan su potencial genético.

Sin embargo, un niño desnutrido seguirá sin lograr una estatura adecuada, independientemente de sus genes.

El mismo principio se aplica a la esperanza de vida. A medida que hemos mejorado la vacunación, reducido la contaminación, enriquecido la dieta y adoptado estilos de vida más saludables, hemos disminuido el impacto general de los factores ambientales.

Cuando la variación ambiental disminuye, la proporción de variación restante atribuida a la genética —lo que los científicos denominan “hereditabilidad”— aumenta por necesidad matemática.

Las estimaciones anteriores no eran erróneas; simplemente reflejaban circunstancias históricas diferentes.

Esto revela algo fundamental: la hereditabilidad no es una propiedad biológica fija, sino una medida que depende completamente de la población y las circunstancias que se analizan.

La cifra tradicional del 20-25% describía la esperanza de vida tal como se experimentaba en poblaciones históricas, donde las amenazas externas eran importantes.

La nueva estimación del 50-55% describe un escenario diferente, donde dichas amenazas se han eliminado en gran medida, lo que en esencia describe un rasgo distinto.

Retrato de una pareja mayor paseando en bicicleta por la naturaleza
Getty Images
La contribución genética en la esperanza de vida hoy en día aumentó drásticamente: a alrededor del 50-55%.

La cifra principal de una esperanza de vida de alrededor del “50% heredable” corre el riesgo de malinterpretarse, como si los genes determinaran la mitad de las posibilidades de vida de una persona.

En realidad, la contribución genética en un individuo determinado puede variar de muy pequeña a muy grande, dependiendo de sus circunstancias.

Existen innumerables caminos hacia una larga vida: algunas personas tienen perfiles genéticos robustos que las protegen incluso en condiciones difíciles, mientras que otras compensan una genética menos favorable con una excelente nutrición, ejercicio y atención médica.

Cada persona representa una combinación única, y muchas combinaciones diferentes pueden resultar en una longevidad excepcional.

Las combinaciones más comunes dependen completamente de la población y de las circunstancias en las que las personas viven y envejecen. A medida que las causas externas de muerte continúan disminuyendo en el mundo real, aunque no desaparecerán por completo, será fascinante observar cómo evolucionan estos patrones.

Los autores de este último estudio admiten que aproximadamente la mitad de la variación en la esperanza de vida aún depende del entorno, el estilo de vida, la atención médica y procesos biológicos aleatorios, como la división celular descontrolada en el cáncer.

Su trabajo, argumentan, debería renovar los esfuerzos para identificar los mecanismos genéticos involucrados en el envejecimiento y la longevidad.

Comprender cómo interactúan los diferentes factores genéticos con los diferentes entornos es probablemente la clave para explicar por qué algunas personas viven mucho más que otras.

El estudio ofrece información valiosa sobre cómo los diferentes tipos de mortalidad han moldeado nuestra comprensión de la esperanza de vida.

Sin embargo, sus resultados se entienden mejor como una muestra de cómo cambia la hereditabilidad en diferentes contextos, en lugar de establecer una contribución genética única y universal a la longevidad.

En definitiva, tanto los genes como el entorno importan. Y, quizás aún más importante, importan juntos.

Así que, independientemente de si esto parece una buena o mala noticia, probablemente nunca obtendrás una respuesta sencilla sobre qué parte de tu esperanza de vida está determinada únicamente por los genes.

* Karin Modig es profesora asociada de epidemiología del Instituto Karolinska, Suecia. Este artículo apareció en The Conversation. Puedes leer la versión original en inglés aquí.

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