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Reforma a la jornada laboral: reducción de 48 a 40 horas en cuatro años, pero sin dos días de descanso
Reforma a la jornada laboral: reducción de 48 a 40 horas en cuatro años, pero sin dos días de descanso
Fuente: Cuartoscuro / Moisés Pablo Nava
5 minutos de lectura

Reforma a la jornada laboral: reducción de 48 a 40 horas en cuatro años, pero sin dos días de descanso

La iniciativa laboral tiene el propósito de reducir la jornada semanal de 48 a 40 horas, pero de forma gradual y con cambios que han encendido el debate entre trabajadores, especialistas y activistas.
10 de febrero, 2026
Por: Daniel Medrano
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El proyecto de reforma para disminuir la jornada laboral en México busca modificar el Artículo 123 de la Constitución con el fin de establecer que la jornada laboral sea de 40 horas semanales en lugar de 48. De acuerdo con el proyecto, esta disminución de horario se aplicaría gradualmente en los próximos cuatro años.

La iniciativa, presentada por el gobierno de Claudia Sheinbaum en diciembre pasado, no garantiza dos días de descanso obligatorios por semana, pero sí se ampliaría el número de horas extras permitidas, ya que actualmente se pueden realizar hasta nueve horas a la semana mientras que el dictamen propone que aumenten a 12 horas.

El proyecto plantea que la reducción se haga efectiva a partir del 1 de enero de cada año, por lo que si el Congreso aprueba el dictamen este año, en 2027 se trabajarán 46 horas a la semana; en 2028, 44 horas; en 2029, 42 horas, y en 2030, 40 horas.

Además, el dictamen establece que la reducción de las horas de trabajo no implica la disminución en los sueldos ni prestaciones de los trabajadores.

Cristian Acosta, maestro en Derecho, explica que, en caso de que se apruebe esta iniciativa, tendrá que llevarse a cabo una evaluación sector por sector para determinar si realmente se están cumpliendo los ajustes a la ley. 

“No podemos pasar rápido de 48 a 40 horas de trabajo a la semana, esos cambios tienen que ser graduales, las empresas necesitan ajustar sus procesos, contratar paulatinamente y probar diferentes modelos que les sean funcionales para seguir operando de manera favorable”, afirma el especialista.

Más horas de trabajo extra por menos paga

La iniciativa planteada por el Ejecutivo federal propone que las horas extra máximas a la semana pasen de 9 a 12, las cuales podrán distribuirse en hasta cuatro horas diarias, en un periodo máximo de cuatro días.

“Cuando por circunstancias extraordinarias deban aumentarse las horas de la jornada, se abonará como salario por este tiempo un 100 por ciento más de lo fijado para las horas ordinarias. El trabajo extraordinario no excederá de 12 horas en una semana, las cuales podrán distribuirse en hasta cuatro horas diarias, en un máximo de cuatro días en ese periodo”, señala el dictamen.

Para Gilberto Chávez, maestro en Derecho Laboral, este ajuste será regresivo para la situación laboral en México, ya que actualmente –sin que se haya aprobado la iniciativa– por trabajar más de nueve horas extras a la semana se paga al triple, y con la nueva iniciativa se trabajarán más de 12 horas para percibir ese mismo ingreso, pues el pago se mantendrá solamente al doble. 

Si aprueban el dictamen, las personas que ganen el salario mínimo recibirán $78.76 por cada una de las primeras 12 horas extras que trabajen en la semana, y sería a partir de la decimotercera hora que se les pague $157.58, lo equivalente al triple.

“Si hoy en día nueve horas a la semana extras se pagan al doble, con la iniciativa se amplía y serían 12 horas pagaderas al doble, es decir, el trabajador pierde tres horas porque hoy en día recibiría el triple por trabajar esas 12 horas y con la iniciativa se reduce su percepción a solamente el doble; se trata de una afectación regresiva”, explica.

.“Si la jornada máxima es de ocho horas diarias y se permiten hasta cuatro horas extras, son 12 horas al día, lo cual va en contra de la condición natural y humana para poder aplicar el trabajo en condiciones que permitan un desempeño con aplicación integral, pues cuando se laboran tantas horas no es la misma capacidad y calidad del servicio que presta el trabajador”, agrega Gilberto Chávez.

Actualmente, la legislación mexicana menciona que cuando los trabajadores, por alguna circunstancia, deban trabajar más de ocho horas o realizar horas extra de trabajo, se abonará como salario por el tiempo excedente un 100 % más de lo fijado para las horas ordinarias o normales. 

Por ejemplo, si una persona trabajadora gana el salario mínimo de 315.04 pesos al día, percibe 39.38 pesos por hora. Por cada hora extra que labore se le tendrán que pagar 78.76 pesos. Si trabaja nueve horas extras a la semana recibirá 708.84 pesos.

Además, indica que el trabajo extraordinario no debe exceder las tres horas diarias, no más de tres veces consecutivas, es decir, los trabajadores solamente pueden llevar a cabo nueve horas extras por semana. En el caso de que un trabajador labore más de nueve horas extras a la semana, o a partir de la décima hora, ese excedente se debe pagar con un 200 % adicional sobre el salario base. 

Registro de horas trabajadas 

Uno de los puntos que destacan dentro de la iniciativa de las 40 horas es la modificación del Artículo 132 de la Ley General del Trabajo, el cual establece las obligaciones de los patrones, anexando un registro electrónico obligatorio de entradas y salidas, control de horas extras y mecanismos de flexibilidad. 

Aunque se trata de un rubro que los empleadores deberán implementar de manera obligatoria, en el dictamen también se menciona que la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) se encargará de definir cuáles son las reglas de operación que debe cumplir el registro electrónico. 

Cristian Acosta señala que deben implementarse terminales físicas, checadores digitales, software integrado a nómina o control de asistencia, de esa manera se tendrá un control más preciso de las horas que cada empleado ha laborado a fin de que se cumpla, cada año, con la reducción de horas que establece el dictamen.

“En el caso de las personas que trabajan en el esquema de home office o que hacen trabajo de campo, lo ideal será que se empleen aplicaciones móviles o web que funcionen desde el celular u ordenador a través de la geolocalización”, añade.

Para Gilberto Chávez será necesario que la STPS especifique en los lineamientos, en caso de aprobación, cómo operaría el registro electrónico en las microempresas, ya que tendrán que invertir en sistemas digitales y, en muchos casos no tienen la capacidad económica para implementar este tipo de tecnologías en sus instalaciones.

Cristian Acosta coinciden en que el cumplimiento de tener un registro de las horas que trabaja cada empleado es uno de los retos más grandes que tendrá la reforma, pues la Secretaría del Trabajo deberá supervisar y vigilar que se estén respetando el número de horas correspondientes o, en su caso, que se pague correctamente por las horas extraordinarias. 

“En México muchas empresas ven las jornadas largas como parte del trabajo o signo de compromiso; se espera que los empleados culminen tareas sin importar el horario, además quedarse más tiempo se asocia con lealtad, pero muy pocas veces las horas extras se remuneran como establece la ley”, concluye Gilberto Chávez

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Imagen BBC
La ciencia detrás de las ‘almas gemelas’: ¿Realmente existen?
11 minutos de lectura

Para muchos, la idea de las almas gemelas todavía determina su forma de entender el amor.

27 de febrero, 2026
Por: BBC News Mundo
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Existe la tentación de creer que en algún lugar existe “la persona indicada”: un alma gemela, la pareja perfecta, la persona con la que estás destinado a estar.

A lo largo de la historia, los humanos siempre se han sentido atraídos por la idea de que el amor no es casualidad.

En la antigua Grecia, Platón imaginó que alguna vez fuimos seres completos con cuatro brazos, cuatro piernas y dos caras, tan radiantes que Zeus nos partió en dos; desde entonces, cada mitad ha vagado por la tierra en busca de su otra mitad perdida, un mito que otorga al alma gemela moderna su pedigrí poético y la promesa de que, en algún lugar, alguien finalmente nos hará sentir completos.

En la Edad Media, los trovadores y los cuentos artúricos reinterpretaron ese anhelo como “amor cortés”, una devoción feroz, a menudo prohibida, como la de Lancelot por Ginebra, en la que un caballero demostró su valía mediante el autosacrificio por una amada que tal vez nunca declararía abiertamente.

Dos imágenes tratadas de un dibujo de Platón y una imagen de cerca de una estatua de Zeus.
Getty Images
Platón (izquierda) imaginó que los humanos alguna vez estuvieron completos, con cuatro brazos, cuatro piernas y dos caras, antes de que Zeus (derecha) los dividiera, dejando a cada mitad buscando a su otra mitad.

En el Renacimiento, escritores como Shakespeare hablaban de “amantes desventurados”, parejas unidas por una conexión abrumadora pero separadas por la familia, la fortuna o el destino, como si el universo mismo hubiera escrito su historia de amor y les hubiera impedido un final feliz.

Más recientemente, Hollywood y las novelas románticas nos han vendido historias de amor de cuento de hadas.

Pero ¿qué dice la ciencia más reciente sobre las almas gemelas? ¿Existe alguien especial para nosotros?

Cómo nos enamoramos de “la persona indicada”

Una imagen tratada de un vaso de vidrio con dos corazones en su interior.
Getty Images

Viren Swami, profesor de Psicología Social en la Universidad Anglia Ruskin (ARU) de Cambridge, ha rastreado nuestra comprensión contemporánea del amor romántico en Europa hasta la era medieval y las historias de Camelot, Lancelot, Ginebra y la hidalguía de los caballeros de la Mesa Redonda que se extendieron por todo el continente.

“Estas historias impulsaron inicialmente la idea de que uno debe elegir a otra persona como compañero, y que esa compañía es para toda la vida”, afirma.

“Antes de eso, en gran parte de Europa se podía amar a tantas personas como se quisiera, y el amor era fluido, y a menudo no se trataba de sexo”.

Con el tiempo, a medida que las personas se desarraigaron de sus comunidades agrícolas y la industrialización destruyó los vínculos familiares, las personas se “empezaron a alienar”, explica.

“Empiezan a buscar a otra persona que las salve, que las salve de la miseria de sus vidas”.

Un dibujo de Lancelot y Ginebra
Getty Images
Viren Swami cree que las ideas actuales sobre el amor romántico se remontan a historias europeas medievales como Lancelot y Ginebra.

Las aplicaciones de citas actuales convierten esa historia en un algoritmo, lo que Swami llama “buscar pareja”.

La búsqueda de un alma gemela se convierte en lo contrario de lo que buscan: “Para muchos, es una experiencia realmente desoladora. Estás buscando pareja… probando posiblemente a decenas de personas en la aplicación de citas hasta que llegas a un punto en el que dices… Necesito parar”, reflexiona.

La persona indicada

Jason Carroll, profesor de Estudios Matrimoniales y Familiares en la Universidad Brigham Young de EE. UU., con sede en Provo, Utah, se muestra comprensivo con el anhelo de encontrar a la persona indicada.

“Somos criaturas basadas en el apego”, apunta. “Deseamos ese vínculo”.

En sus clases, les dice a sus estudiantes que deben abandonar la idea de un alma gemela, sin renunciar a su deseo de encontrar a la persona indicada.

Suena contradictorio, pero para Carroll, es la diferencia entre el destino y el esfuerzo.

“Un alma gemela simplemente se encuentra. Ya está hecha. Pero un ser único es algo que dos personas forjan juntas durante años de adaptación, disculpas y, a veces, apretando los dientes”, dice.

La trampa de las almas gemelas

El argumento de Carroll se basa en décadas de investigación, recopiladas en su informe “La trampa del alma gemela”, gran parte de la cual distingue entre lo que los psicólogos llaman “creencias de destino” (la idea de que una relación adecuada debe sentirse sin esfuerzo) y las “creencias de crecimiento”, que se centran en lo que la pareja puede hacer para que las cosas funcionen.

En una serie de estudios ampliamente citados, realizados a finales de la década de 1990 y principios de la de 2000 y dirigidos por el profesor C. Raymond Knee de la Universidad de Houston, los investigadores descubrieron que las personas que creían que las relaciones estaban “destinadas a ser” eran mucho más propensas a dudar de su compromiso después de un conflicto.

Quienes tenían una visión más orientada al crecimiento tendían a mantener un mayor compromiso, incluso en los días de discusión.

Quienes tienen una visión orientada al crecimiento, argumenta Carroll, aún desean algo especial, pero anticipan momentos difíciles.

“Se preguntan… ¿qué pueden hacer para mejorar su relación, progresar y crecer?”.

Una silueta de una pareja romántica.
Getty Images
Las investigaciones sugieren que las personas con creencias de “crecimiento” sobre las relaciones aún desean algo especial, pero esperan desafíos en el camino.

En su opinión, la creencia en las almas gemelas es una trampa; no el romance en sí, sino la expectativa de que el amor nunca debería ser difícil.

La parte más “emocional” de una relación larga, dice, no es una carga cinematográfica, sino tener “asientos en primera fila no solo para las fortalezas del otro, sino también… para sus desafíos y debilidades”.

“Ese es un espacio bastante sagrado”, dice. “Solo conocemos esas cosas porque nos han permitido estar ahí”.

Para Carroll, cuando el amor se trata como destino, las personas se vuelven menos dispuestas a hacer el trabajo discreto que realmente lo mantiene vivo.

Carroll dice que la trampa de las almas gemelas hace mucho más difícil el momento en el que una relación se topa con su primer obstáculo serio.

“La primera vez que hay cualquier tipo de dificultad, el pensamiento inmediato es: ‘Bueno, pensé que eras mi alma gemela. Pero tal vez no lo seas, porque se supone que las almas gemelas no deben lidiar con las cosas'”, dice.

“Pero si las relaciones van a durar mucho tiempo, nunca van a ser simplemente un camino cuesta abajo”.

¿Chispa o trauma?

Vicki Pavitt, coach del amor ubicada en Londres, suele ayudar a personas que creían haber encontrado a su alma gemela, solo para descubrir que ese cuento de hadas venía acompañado de manipulación emocional, inestabilidad y una constante sensación de ansiedad.

“Cuando hay mucha química y chispa, creo que a veces se trata de abrir viejos patrones dañinos, como viejas heridas”, sostiene.

“Una persona inconsistente o que se muestra un poco fría y distante puede hacerte sentir ‘¡Qué ganas de volver a verla!’, pero lo que realmente ocurre es que te genera mucha ansiedad y te deja con ganas de más”.

A shot of Vicki Pavitt wearing a white suit with a black top.
Vicki Pavitt
La coach del amor Vicki Pavitt trabaja a menudo con personas que creían haber encontrado a su alma gemela, pero luego descubrieron que la relación les generaba ansiedad.

Pavitt afirma que lo que percibimos como el destino puede ser una fuerza de nuestro sistema nervioso que nos impulsa a reconocer algo que nos lastimó en el pasado y a intentar solucionarlo, un patrón que los terapeutas llaman vínculo traumático.

Este vínculo puede parecer amor, explica, y ​​lleva a las personas a sentirse atraídas magnéticamente hacia dinámicas poco saludables porque les resultan familiares, no porque sean la pareja perfecta.

Un estudio frecuentemente citado es el de los psicólogos canadienses Donald Dutton y Susan Painter. En una investigación publicada en 1993 mientras estudiaban en la Universidad de Columbia Británica, dieron seguimiento a 75 mujeres que dejaron a parejas abusivas.

El equipo midió la intensidad con la que las mujeres seguían sintiendo apego hacia sus exparejas y lo comparó con cómo habían sido sus relaciones.

Descubrieron que los vínculos más fuertes no se encontraban en las mujeres que habían sufrido abusos de forma constante, sino en aquellas cuyas parejas alternaban entre el encanto y la crueldad.

Dos personas se atan una cinta roja a sus meñiques.
Getty Images
Pavitt dice que lo que parece destino a veces puede ser un vínculo traumático.

Dutton y Painter argumentan que este vínculo traumático ayuda a explicar por qué las personas pueden sentirse atraídas de nuevo por relaciones que objetivamente les resultan perjudiciales, porque la mezcla de peligro y afecto les resulta familiar, no porque sea saludable.

Es esa distinción la que Pavitt intenta destacar en su coaching: “Se trata de discernir si la química que sientes muestra que esta persona es compatible contigo o si se trata de una sensación familiar de ansiedad”.

Y añade: “En mi lenguaje, nunca hablo de almas gemelas. Personalmente, no creo que haya una persona para cada uno… pero sí creo que nos convertimos en ‘El Único’ para alguien”.

Química real

Si descartar la existencia de un alma gemela suena poco romántico, la biología de la atracción apunta en la misma dirección.

Los anticonceptivos hormonales pueden modificar sutilmente los sentimientos mutuos.

Las investigaciones sugieren que las píldoras que regulan el flujo y reflujo natural de la fertilidad pueden atenuar los cambios en la atracción que suelen ocurrir a lo largo del ciclo menstrual, lo que podría alterar la elección inicial de pareja.

Un farmacéutico repone los estantes de una farmacia.
PA Wire
Algunas investigaciones sugieren que la anticoncepción hormonal puede influir sutilmente en la atracción en las parejas.

Un amplio estudio de 365 parejas heterosexuales reveló que la satisfacción sexual de las mujeres era mayor cuando su uso de anticonceptivos coincidía con el que tenían al elegir a su pareja, lo que sugiere que los cambios en el uso de la píldora pueden cambiar la experiencia de pareja.

Estos efectos son leves, pero podrían explicar los desconcertantes cambios en la química de algunas parejas a lo largo del tiempo.

Si las hormonas y las píldoras pueden influir en la sensación de ser “el indicado”, entonces se vuelve más difícil argumentar que existe una pareja única y predestinada; y ahí es donde entran en juego los matemáticos.

Uno de varios

La psicología y la biología ofrecen una forma de pensar sobre “la persona indicada”, pero las matemáticas proponen otra.

Greg Leo, economista de la Universidad de Vanderbilt en Nashville, Tennessee, ha desarrollado un algoritmo de compatibilidad. Este concluye que no solo se puede tener un “alma gemela”, sino que también “se pueden tener muchas”.

En su artículo Matching Soulmates (encajando almas gemelas) publicado en la revista Public Economic Theory, todos participan en una simulación de citas por computadora, donde miles de participantes creados digitalmente se clasifican entre sí.

Su algoritmo selecciona “almas gemelas de primer orden”: parejas que se eligen mutuamente en una coincidencia estable.

Las elimina y vuelve a ejecutar el algoritmo con las restantes, obteniendo así almas gemelas de segundo orden, y así sucesivamente.

En sus simulaciones, era extremadamente raro que alguien tuviera la primera opción mutua; pero muchas personas tenían opciones que eran segundas o terceras.

En este escenario, una pareja se considera feliz si cada uno está cerca del primer lugar en la lista del otro y ninguno encuentra a alguien que ambos prefieran más.

Puede que solo sean números, pero el algoritmo del amor nos dice que hay muchas parejas viables, no solo la indicada.

Preocúpate por las cosas pequeñas

¿Cómo puede una pareja co-crear su “persona indicada”?

Jacqui Gabb, profesora de Sociología e Intimidad en la Open University, evaluó esto en su proyecto “Amor duradero”, publicado en la revista Sociology en 2015.

Encuestó a unas 5.000 personas y luego hizo un seguimiento a 50 parejas con un detalle forense, a veces intrusivo, combinando estadísticas con diarios, entrevistas y “mapas de emociones” de lo que sucedía en el hogar.

Cuando preguntó a las personas qué las hacía sentir apreciadas, no fueron las propuestas de matrimonio al atardecer ni los viajes sorpresa a París.

Fueron “regalos sorpresa, gestos considerados y la amabilidad de una taza de té en la cama”. Calentar el auto en una mañana fría. Recoger flores silvestres y colocarlas en un jarrón. Compartir una sonrisa privada en una fiesta.

Cuantitativamente, lo que ella describe como estos “actos de atención cotidianos” resultaron ser mucho más poderosos que los grandes gestos románticos.

En su encuesta, el 22% de las madres y el 20% de las mujeres sin hijos eligieron esos pequeños gestos como una de las dos cosas principales que las hacían sentir valoradas, más que las grandes salidas nocturnas o los regalos caros.

La satisfacción en la relación, según los datos, no se centraba principalmente en el dinero ni en el romance; se centraba en el “conocimiento íntimo de la pareja” y su expresión en la vida cotidiana.

En el diario de una joven pareja, que se les entregó para el proyecto, Sumaira describe la llegada de su pareja a casa, la cena que ella preparó, el abrazo en el pasillo, los dos comiendo juntos en la mesa.

“Es perfecto”, escribe en su diario de investigación. “Solo nosotros y la comida. ¿Qué más se puede pedir?”.

Luego hay un baile espontáneo en la sala, un paseo por la hierba alta donde le da miedo la oscuridad, y una foto que a su pareja le encanta tanto que la pone de fondo en su teléfono.

Parece un cuento de hadas sin zapatillas de cristal, sino con botas de agua.

Sin embargo, Gabb señala que, entretejidas con esa dulzura, se encuentran preocupaciones económicas, obligaciones familiares y un historial de depresión que la pareja está aprendiendo a gestionar juntos.

“El sentimiento de alma gemela aquí no flota por encima de la vida; se construye, poco a poco, por la vida, en la forma en que la pareja enfrenta esas presiones”, dice.

Cena de San Valentín

Según Carroll, la ciencia no roba el romance; más bien, está ahí para ayudarlo a florecer, tanto en las buenas como en las malas.

“Me siento bastante cómodo con la aspiración de tener una relación única y especial, siempre y cuando recordemos que es necesario crearla”, expone.

Pavitt cree que “está bien, incluso es útil, tener fe en que tu pareja está ahí fuera, siempre y cuando sepas que hay muchas personas con las que puedes conectar de verdad y dejes de esperar que alguien sea perfecto”.

En cuanto a las almas gemelas, la ciencia señala una paradoja.

Las personas que terminan en relaciones que se sienten “destinadas a ser” suelen ser las que dejaron de esperar al destino, se volvieron hacia la persona imperfecta que tenían delante y dijeron: “¿Hacemos algo con esto?”.

Información adicional de Florence Freeman

Crédito de la imagen superior: Getty Images

BBC

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