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IA, pantalla y vigilancia: así será el examen de la UNAM para ocupar uno de los 50,000 lugares en 2026
IA, pantalla y vigilancia: así será el examen de la UNAM para ocupar uno de los 50,000 lugares en 2026
Para que la prueba se realice de manera segura y justa, se usa un sistema de supervisión en línea (proctoring) apoyado por inteligencia artificial. Imagen: Andrea Paredes.
12 minutos de lectura

IA, pantalla y vigilancia: así será el examen de la UNAM para ocupar uno de los 50,000 lugares en 2026

La Universidad Nacional Autónoma de México aplicará el examen en línea con inteligencia artificial al sistema escolarizado de nivel superior, en un contexto marcado por dudas sobre su impacto emocional y las condiciones de equidad. En la edición anterior, esta modalidad derivó en la cancelación de 76 exámenes en bachillerato y 170 en licenciatura del sistema SUAyED, de acuerdo con cifras actualizadas proporcionadas a El Sabueso por la DGAE.
21 de enero, 2026
Por: Kenia Hernández Rivera
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Bajo su nombre, Hilda A. esperaba leer la frase “Aspirante seleccionada” seguida por su primera opción: CCH Oriente. Como miles de estudiantes mexicanos, esta joven de 15 años se preparó durante meses para obtener un lugar; memorizó fórmulas, fechas históricas, reglas gramaticales y afinó su ortografía para el apartado de español.

Imaginó ese momento muchas veces, pero cuando llegó el examen, en junio de 2025, no encontró aulas repletas ni cuadernillos de preguntas, mucho menos un coordinador caminante entre las filas o el murmullo colectivo. Frente a ella solo estuvo una pantalla inmóvil. Hilda fue parte de la primera generación en presentar el examen de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) vía remota para bachillerato, supervisado con inteligencia artificial (IA). Ahora, en 2026, el esquema se replicará a nivel superior, pero para el sistema escolarizado.

“Es un examen más inclusivo y reduce el estrés de los jóvenes”

La denominada máxima casa de estudios inició una transición histórica hacia la aplicación de exámenes de admisión en línea, un proceso que arrancó el año pasado con la finalidad de democratizar el acceso a la educación al permitir que aspirantes de todo el país participen sin necesidad de trasladarse a la Ciudad de México. De esta forma, deja atrás un “modelo tradicional”, donde al llegar a un salón se usaba una hoja de respuestas con alveolos que se rellenaban con lápiz.

Para este nuevo concurso de selección para licenciatura —para el ciclo escolar 2026-2027/1—, la Dirección General de Administración Escolar (DGAE) de la UNAM adelantó a El Sabueso que la institución educativa recibirá alrededor de 30,000 jóvenes provenientes de sus propios planteles de bachillerato (CCH y preparatorias) a través del pase reglamentado.

A esta comunidad se sumarán, conforme a lo definido por los consejos técnicos, más de 18,500 estudiantes que logren su ingreso mediante el concurso de selección en las modalidades de Sistema Escolarizado y del Sistema Universidad Abierta y Educación a Distancia (SUAyED). Además, tendrá la oferta de 13 carreras en las ENES (Escuela Nacional de Estudios Superiores) de Juriquilla, León, Mérida, Morelia y Oaxaca.

“Los cupos ofertados podrán incrementarse de acuerdo con la demanda de las 13 carreras nuevas en las ENES (…) Es un examen más inclusivo, democratiza la posibilidad de presentarlo en todo el país y hemos encontrado que reduce el estrés de los jóvenes. La conectividad que hemos tenido en exámenes anteriores se acerca al 98 % y sabemos que generacionalmente hay mayores capacidades para participar en el examen digital”, señala la DGAE en un documento compartido a este medio.

Para que la prueba se realice de manera segura y justa, pormenoriza, se usa un sistema de supervisión en línea (proctoring) apoyado por inteligencia artificial, el cual ayuda a la institución a detectar ciertas situaciones; por ejemplo, si la persona está acompañada, lee en voz alta las preguntas, desvía la mirada de forma constante o si interactúa con alguien más.

“Sabemos que no todas las personas aspirantes cuentan con internet en casa, por lo que se les recomienda acudir con un familiar, a un café internet o a algún espacio que tenga conexión abierta y estable. [En caso de presentarse un incidente] el personal responsable de la DGAE UNAM envía al individuo un mensaje en pantalla indicando la situación detectada, el cual debe aceptar que lo ha leído para poder continuar con el examen; es importante señalar que esto lo hacemos con el propósito de que el aspirante, en su caso, corrija la conducta”, agrega.

De igual manera, sostiene que hasta ahora no ha habido bajas, bloqueos ni cancelaciones por fallas técnicas. En caso de presentarse, el participante debe de contactarlos con prontitud a fin de que continúen y terminen la prueba sin problema alguno. “De todas formas, cada caso se revisa a detalle”.

Respecto a si le ha funcionado este nuevo sistema de aplicación, la Dirección General de Administración Escolar responde afirmativamente: “Sí, ha funcionado bien (…) Se trata de un examen auditado, notariado y cada proceso está permanentemente evaluado”.

En México, de acuerdo con datos de la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH), durante 2024 el 83.1 % de la población usó internet. Del total de usuarios, 86.9 % correspondió al ámbito urbano y 68.5 %, al ámbito rural. En tanto, el número de hogares con computadora presentó un ligero incremento y alcanzó un total de 17.2 millones; 77.4 % contó con laptop, 37.5 % con tableta electrónica y 27 % con computadora de escritorio. Cabe recordar que para la convocatoria de nivel superior los aspirantes deben descargar el navegador Browser Lockdown.

Fuente: ENDUTIH Inegi.

El uso del sistema proctoring y las siguientes convocatorias de los exámenes UNAM, ¿serán en línea?

La UNAM no es la única en emplear proctoring. A tenor de Proctorizer —una herramienta que brinda supervisión remota automatizada para pruebas en línea a estudiantes en cualquier parte del mundo—, instituciones educativas de América Latina como la Universidad de Chile, la Universidad Continental (Perú) y la Universidad Espíritu Santo (Ecuador) también utilizan este sistema.

No obstante, en la pandemia ciertas escuelas tuvieron recelo a la hora de incorporar su uso debido a preocupaciones éticas, de privacidad y técnicas. Una de ellas fue la Universidad Iberoamericana; en su momento argumentó que “el riesgo potencial del uso de software de proctoring es muy alto, y no es proporcional al posible beneficio para los procesos de evaluación del aprendizaje”.

“El uso de datos biométricos para fines de control en la aplicación de exámenes no responde a los principios de proporcionalidad y de información”, planteó entonces.

Por su parte, la DGAE establece en su apartado de Aviso de Privacidad Integral que las personas aspirantes y estudiantes tienen derecho a conocer qué datos personales tiene la UNAM, para qué son utilizados y las condiciones de uso. Y, en caso de ejercer sus derechos ARCO (Acceso, Rectificación, Cancelación, Oposición y Portabilidad de sus datos personales), los interesados pueden acudir a la Unidad de Transparencia de la máxima casa de estudios.

Ahora bien, en lo que respecta a las siguientes convocatorias de los exámenes, si estos serán en línea, la DGAE puntualiza al medio que “la UNAM evaluará la pertinencia de esta modalidad con posterioridad a cada evento”. Al preguntar específicamente por el nivel medio superior, menciona que está a la espera de la convocatoria del sistema ECOEMS.

El nuevo sistema ECOEMS y los desafíos emocionales del examen en línea

En contexto, a partir del ciclo escolar 2025 el tradicional examen COMIPEMS fue eliminado y se dio paso al Espacio de Coordinación de Educación Media Superior (ECOEMS), un nuevo sistema de asignación de lugares en la Zona Metropolitana del Valle de México, que presume ser un modelo de inclusión total. Entre sus principales características destaca el ser 100 por ciento en línea y la equidad en escuelas de alta demanda. En otras palabras, es caso de sobredemanda se realizaría un sorteo con cuota de género (mínimo 50 % de espacios para mujeres).

Sin embargo, lo que debía ser una innovación se transformó en una prueba de resistencia emocional. En palabras de Hilda y de otros estudiantes, es difícil concentrarse en resolver una ecuación cuando un cuadro aparece en el monitor para advertir que el aspirante se mueve demasiado o que el ruido externo invade su micrófono.

“Es complicado mantener la calma cuando sabes que una máquina decide si tus nervios naturales parecen sospechosos. Es difícil dar lo mejor de ti cuando el miedo a que te cancelen el examen pesa más que la pregunta frente a tus ojos”, relata la joven a El Sabueso.

A inicios de junio de 2025 la UNAM emitió un comunicado con la información básica para los postulantes. Dos elementos eran conocidos: constaría de 128 preguntas y duraría un máximo de tres horas, pero ahora, en lugar de estar supervisado por una persona, estaría bajo el ojo de la IA.

En ese entonces la directora de Gestión Estratégica y Primer Ingreso de la Universidad Nacional, Gloria Ibett González Parada, informó que “no habían hecho algo así, pero el Instituto Politécnico Nacional (IPN) llevaba cuatro años aplicando evaluaciones en internet”.

Para garantizar que el estudiante no hiciera trampa, la UNAM especificó el uso de un sistema de IA capaz de detectar gestos o sonidos. Estaban prohibidos los celulares y audífonos o cualquier otro objeto que no fueran dos hojas blancas, un lápiz, goma y sacapuntas para tomar apuntes o realizar operaciones.

Si la persona quería usar el baño debía notificarlo para así evitar una ausencia injustificada. Si el sistema detectaba alguna conducta sospechosa, el individuo recibía un llamado de atención vía chat, el cual, de repetirse, podía llevar a la anulación del examen. Con la finalidad de evitarlo, González Parada indicó que el lugar donde se presentaría la prueba debía estar silencioso e iluminado y que no entrara nadie. “Tampoco recomendamos ir a un café internet”, dijo en su momento, aunque hoy la DGAE sí lo sugiere.

Además, los estudiantes estaban obligados a mantener el rostro descubierto y prescindir de gorros, capuchas, lentes oscuros o maquillaje excesivo. Para prevenir que la inteligencia artificial interpretara ciertas conductas como fraude, se les pidió retirar las fotografías colocadas detrás del aspirante y no leer las preguntas en voz alta, ya que el movimiento de los labios se entendería como una solicitud de ayuda externa.

De igual manera, se explicó que, con el propósito de acompañar y facilitar la aplicación, así como atender cualquier imprevisto o inquietud, contarían en todo momento con el apoyo de un supervisor, disponible a través del chat.

Estrés elevado, errores en la IA y falta de apoyo en el chat: así vivieron el examen en línea para nivel bachillerato

Semanas antes del examen oficial, la UNAM habilitó un simulador virtual, para familiarizar a los aspirantes con la nueva modalidad, del 9 al 12 de junio. Un ejercicio con una duración de 20 a 30 minutos diseñado para “dar mayor confianza”. La experiencia de Hilda con esta herramienta fue limitada; apenas cinco preguntas —recuerda— relacionadas con el funcionamiento del sistema y otro par más de asignaturas como Historia y Matemáticas. Sin embargo, lo que el simulador no logró anticipar fueron los problemas que surgirían durante la prueba real.

“Fue un cuestionario breve con cámara y micrófono abierto. Nada raro pasó (…) Pero en el examen tuve al menos siete llamadas de atención. Desconocía el límite de advertencias antes de retirártelo. Llegaban en la parte superior de la computadora en un cuadro rojo y acompañado de un ruido. En una ocasión fue porque no debía usar mi teléfono o cualquier aparato. Pero esto fue falso. Mi celular estaba en otra habitación y ni libros había a mi alrededor. Considero que era porque estaba moviéndome mucho, pero igual te llegaba otra advertencia, la cual solicitaba no estar tan inquieta para que te observara bien la IA”, asegura en entrevista la joven, quien realizó su evaluación, el 22 de junio, en un tiempo de 1 hora y 42 minutos.

Ese mismo día, por la noche, la institución educativa lanzó un comunicado en conjunto con el IPN, donde anunciaron una participación de 107,790 aspirantes, incluidos los 755 aplicantes que declararon tener una discapacidad.

No obstante, en horas y días posteriores se observaron en redes opiniones encontradas. Solicitantes y padres de familia reclamaron fallas técnicas, altos niveles de estrés por ruidos ajenos o señal débil de internet, trabas en el sitio tras aparecer recuadros de advertencia y poca disposición para auxiliar.

“A mi hija se le trabó su página después de una advertencia que no logró quitar. Nadie le hizo caso en el chat a fin de reportar el problema, incluso le faltó concluir unas preguntas porque el recuadro no dejaba visualizarlas. Reporté la falla en el correo que mandaron y solo se echaron la bolita entre las instituciones”, escribió una usuaria debajo de la publicación del comunicado.

Este escenario fue similar para Hilda. El sistema ofrecía un chat de apoyo para resolver dudas técnicas, pero en su caso nunca hubo respuesta. Ni durante el simulador ni durante el examen. Cuando surgieron las alertas, intentó reportarlas sin éxito. La comunicación fue unidireccional: la plataforma observaba, advertía y sancionaba, pero no siempre explicaba por qué.

Ejemplo de una aspirante durante el examen de admisión en línea. Foto: UNAM / Cuartoscuro.

Para ella, la modalidad en línea, pensada como una innovación, también amplió la brecha entre quienes tienen acceso a tecnología y quienes no. Al final, Hilda no logró quedarse en la escuela que eligió. No atribuye el resultado a una sola causa, pero está convencida de que las constantes advertencias y entorno influyeron en su desempeño.

“Preferiría mil veces hacerlo presencial. Falta perfeccionar su sistema con IA. Espero que para la licenciatura pueda aplicarlo con papel y lápiz en mano”, dice. Cree que en un aula habría tenido más calma, menos distracciones y apoyo del docente.

Las limitaciones alcanzaron a otros aspirantes, quienes incluso se movilizaron, convocados por el colectivo Cubículo Estudiantil P6 —integrados por estudiantes de la Preparatoria No.6 de la UNAM—. Entre sus demandas figuró el regresar la aplicación del examen al formato presencial. En tanto, el 25 de junio el titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Mario Delgado, declaró en la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum que “99 % de los alumnos que presentaron el examen de ingreso a la UNAM y el IPN lo completaron”.

—¿Cuántas bajas hubo el año pasado en nivel medio superior? —preguntamos a la DGAE.

— Conforme a lo establecido en el Instructivo de Bachillerato, se dio por concluida de forma anticipada la participación en el examen de 76 aspirantes, por haber incurrido en alguna de las conductas no permitidas descritas en el Instructivo correspondiente.

Se cancelaron más de 100 exámenes en el nivel licenciatura en 2025

Cinco meses después de ese ejercicio que dejó reclamos, inconformidades y nerviosismo, en noviembre del año pasado la UNAM también aplicó por primera vez el examen en línea para licenciatura del Sistema de Universidad Abierta y Educación a Distancia (SUAyED). Este proceso de admisión registró un total de 33,962 aspirantes, de los cuales 25,905 participaron efectivamente en la misma.

—¿Será la primera vez que la UNAM aplique el examen en línea a nivel licenciatura?

—No. El examen se aplicó en modalidad en línea en noviembre de 2025 para las licenciaturas ofertadas en el Sistema de Universidad Abierta y Educación a Distancia.

“Como lo hemos hecho siempre, la UNAM trabaja para garantizar en este proceso las condiciones de equidad e igualdad para todas y todos los participantes. Partimos de la buena fe de quienes se presenten al concurso. Es un ejercicio de corresponsabilidad”, añade la DGAE.

Si bien no es la primera vez que se aplicará el examen de admisión para licenciatura, en 2026 sí será para el Sistema Escolarizado. Al leer el Instructivo Licenciatura UNAM 2025, el año pasado se brindó un croquis de la sede para presentar la prueba que tuvo lugar del 17 de mayo al 8 de junio. Pero para la convocatoria de noviembre se especificó su modalidad vía remota         solo para el SUAyED.

—¿Cuántas bajas hubo el año pasado en nivel superior?

—En el nivel licenciatura, que se aplicó en noviembre de 2025, se canceló el examen de 170 aspirantes por incurrir en alguna de las conductas no permitidas señaladas en el Instructivo aplicable. La cancelación depende de la gravedad de la conducta.

Ahora, para 2026, la UNAM convoca a las personas interesadas en cursar una licenciatura —sistema escolarizado y SUAyED— a hacer el examen en línea del 23 de mayo al 10 de junio. Para este nuevo concurso de selección las restricciones se repiten: no interactuar en redes sociales, no portar audífonos ni diademas, no bloquear cámaras y micrófono, no cubrirse el rostro o la cabeza, no lectura en voz alta y no desviar la mirada del monitor.

La convocatoria vigente advierte que el sistema grabará y supervisará de forma permanente el desarrollo del examen en línea, y que la inteligencia artificial notificará cualquier incidencia a supervisores humanos durante su aplicación. No obstante, la IA no cancela exámenes de manera automática. Las grabaciones y evidencias de posibles irregularidades serán verificadas exclusivamente por personal autorizado de la DGAE.

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“Vimos como moría gente alrededor, pero no podíamos hacer nada”: los relatos de los sobrevivientes del choque de trenes en España
3 minutos de lectura

Sobrevivientes y familiares de las víctimas de la tragedia en España cuentan cómo sucedió el peor accidente de tren del país en más de una década.

19 de enero, 2026
Por: BBC News Mundo
0

Ana viajaba con su hermana y con su perro en uno de los trenes accidentados el domingo por la noche en el peor accidente ferroviario de España en más de una década.

“Algunas personas estaban bien y otras muy mal. Y las teníamos delante, estábamos viendo cómo morían pero no podíamos hacer nada”, le dice a la agencia de noticias Reuters con una herida visible en la cara, mientras cojea en la entrada al hospital.

Ensangrentada y sin saber muy bien cómo, la sacaron del tren otros pasajeros que rompieron las ventanas. A su hermana, que quedó atrapada, la rescataron los servicios de urgencia y está ingresada en observación un hospital de la zona. Del perro, aún no se sabe nada.

Un tren de la compañía Iryo en el viajaban unas 300 personas con destino a Madrid desde Málaga descarriló sus tres últimos vagones e invadió la vía contigua, chocando con otro convoy que cubría la línea Madrid-Huelva y que también descarriló con 184 pasajeros a bordo.

Al menos 39 personas han muerto y decenas más han resultado heridas. La mayoría eran españoles que regresaban a la capital después del fin de semana.

Karina y Ahmed esperan sentados en sillas de plastico verde en el hospital.
Reuters
Las causas del accidente, ocurrido en el municipio de Adamuz a las 19:39 hora local, todavía se desconocen.

La colisión ocurrió a las 19.45 horas del domingo cerca de la localidad de Adamuz, en la provincia de Córdoba, a unos 360 km al sur de la capital, Madrid. Dejó 122 heridos, 48 de ellos siguen aún hospitalizados y 12 en cuidados intensivos, según los servicios de emergencia.

Momentos antes del accidente, Ana se dio cuenta de que algo pasaba: “Pensé que no era normal, viajo mucho en tren. Ahí fue donde miré a mi hermana, la busqué y es el último momento que recuerdo antes de que todo se oscureciera. De repente, solo oí gritos”.

Sentados en una silla de plástico verde de la sala de espera del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba, Ahmed y Karina Tagedi esperan noticias de su hermano.

“Mi hermano se encuentra bien, dadas las circunstancias, con una fractura en la rodilla izquierda, a la espera de ser trasladado a Huelva”, le dice Ahmed a Reuters.

“Había gente muriendo cerca de él. Me contó que una niña le pedía ayuda. No pudo ayudarla porque tenía una rodilla rota y no podía moverse. Ella pedía ayuda. Se siente mal por no haber podido ayudarla”.

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Los equipos de socorro señalaron que los restos torcidos de los trenes dificultaban el rescate de las personas atrapadas dentro de los vagones.

Lucas Meriako, describió la experiencia como una “película de terror”.

“Estábamos en el vagón cinco y empezamos a sentir unos golpes en la vía, nada raro, pero de repente los golpes eran más”, relató al noticiero La Sexta Noticias.

“Nos pasó otro tren por al lado y todo empezó a vibrar mucho más, se sintió un golpe atrás y la sensación de que todo el tren se iba a caer… romper”, describió.

Meriako añadió que el impacto del choque rompió los cristales del tren, desplazó las maletas que les cayeron encima a los pasajeros y se empezaron a escuchar los gemidos de los heridos.

En ese momento, según su testimonio, la gente se empezó a mover ya consciente de la situación y a romper los cristales para salir.

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