
En medio de la oleada de desinformación que circula a través de redes sociales alimentada con contenidos creados con inteligencia artificial, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha convertido esta herramienta en una aliada en su estrategia de difundir sus deseos políticos y provocar a sus detractores.
Desde postularse como nuevo papa hasta clavar una bandera de Estados Unidos en el suelo de Groenlandia como si fuese territorio estadounidense, Trump ha seguido una línea constante de publicar contenido creado con inteligencia artificial.
La gran mayoría de los videos e imágenes que Trump publica contienen un lenguaje directo e incluso confrontacional. Además, suelen tener un tono combativo, con frases sencillas y mayúsculas para enfatizar, con el fin de llamar la atención de los usuarios, provocar a sus detractores y mantenerse relevante en el mundo de hoy, en el que las redes sociales son el principal medio para propagar ideas y reforzar la visión que se tiene sobre el mundo, señala el doctor en Ciencias Políticas y Sociales Jorge Márquez.
El 20 de enero Donald Trump publicó una fotografía en la que aparece él junto al secretario de Estado, Marco Rubio, y el vicepresidente, J. D. Vance, clavando una bandera de Estados Unidos supuestamente en Groenlandia. En la imagen también se observa un letrero en el que se lee: “Groenlandia es parte del territorio de EEUU”. Desde luego, la imagen fue creada con inteligencia artificial; incluso el entorno simula que es una animación.
Lo anterior fue compartido por el mandatario estadounidense en medio de las tensiones que surgieron tras exponer de manera reiterada sus deseos de que Estados Unidos obtenga el control de Groenlandia, territorio autónomo del Ártico gobernado por Dinamarca.
“Estamos ya ante una política de una magnitud de cinismo total. Para Trump esas imágenes son la proyección del deseo, una idea que él mismo ha construido en donde pareciera que no existen argumentos morales ni justificaciones racionales”, destaca Jorge Márquez.
Trump acostumbra publicar imágenes creadas con inteligencia artificial por razones estratégicas más que tecnológicas, considera por su parte Omar Olivares, especialista en relaciones internacionales. No es que “le guste tanto la IA”, sino que funciona para su estilo de comunicación.
El especialista añade que la IA le permite a Trump mostrarse como quiere ser visto: fuerte, victorioso, dominante, incluso heroico. Refuerza su marca personal de líder poderoso sin depender de fotos reales o eventos concretos.
Además de la imagen relacionada con Groenlandia, en el pasado Trump publicó otra imagen que llamó la atención de sus seguidores. El 2 de mayo de 2025 compartió una captura en donde aparece con una sotana blanca, una mitra puntiaguda y una cruz, días antes de que se iniciara el cónclave en el que fue elegido Robert Francis Prevost como el papa León XIV.
Incluso, antes del cónclave, Trump dijo que le gustaría ser papa y que cree que nadie lo haría mejor que él.
“Con la inteligencia artificial no hay límites, Trump expone todas las posibilidades que cree que tiene. Un día se comparte como si pudiera ser el nuevo papa o incluso hasta Dios, es la divinización del poder”, dice Jorge Márquez.
Durante la madrugada del 3 de enero de 2026, Estados Unidos llevó a cabo un “ataque a gran escala” contra Venezuela que culminó con la detención de Nicolás Maduro y Cilia Flores, su esposa.
En pocos minutos comenzaron a circular diferentes imágenes que mostraban la condición en la que se encontraba Maduro tras la detención; sin embargo, la mayoría mostraba inconsistencias y dejaban en duda su veracidad.
En tanto, Trump hizo lo propio y compartió una imagen en donde se observa supuestamente a Maduro en conjunto deportivo, con los ojos vendados y esposado a bordo de un buque estadounidense. No obstante, con los antecedentes que tiene el mandatario estadounidense con el uso de la IA, existieron dudas acerca de si la imagen era real o no.
“Una simple imagen de un evento que fue considerado como histórico carecía de veracidad, y no porque la imagen se viera trabajada o algo así, más bien, por la manera excesiva en que Trump utiliza la IA. Y es que ya es difícil saber cuándo el material que comparte el presidente es real y cuándo no”, sentencia Omar Olivares.
Incluso medios de comunicación pusieron en duda si debían o no compartir la imagen difundida por Trump, como ocurrió con The New York Times (NYT), medio que expuso abiertamente que requirió de un proceso mesurado para determinar si debía o no compartir la foto y, sobre todo, cómo presentarla.
Luego de que el NYT analizó la imagen con herramientas de detección de IA determinó que los resultados eran inciertos, pues arrojaba poca posibilidad de que se hubiera creado con inteligencia artificial, pero notaron que tenía un aspecto extraño, la foto estaba recortada de forma inusual y vertical.
Al final, el medio estadounidense anunció que, aunque no tuvo una manera segura de confirmar que el retrato era verdadero, tomó la decisión de presentar la imagen en el contexto de la publicación de Trump en Truth Social, es decir, en lugar de compartirla como una fotografía periodística legítima, lo hicieron como un comunicado del presidente.
Desde antes de asumir por segunda vez la presidencia de Estados Unidos, el 20 de enero de 2025, Donald Trump usó la IA durante su campaña con el fin de simpatizar con las nuevas generaciones e incluso para desprestigiar a su contendiente en las elecciones de 2024, Kamala Harris.
El 18 de agosto, Trump publicó en su plataforma Truth Social varias imágenes y en una de ellas aparece la cantante Taylor Swift vestida como el Tio Sam –personificación nacional e icono del gobierno de Estados Unidos– con el texto “Taylor quiere que votes por Donald Trump”.
“La imagen fue creada con el uso de tecnología, incluso presenta rasgos que son más parecidos a los de una caricatura o animación que de una persona real”, resalta Jorge Márquez.
Los usuarios en redes sociales y seguidores de la intérprete de temas como “Bad Blood” dudaron de que la imagen fuera real e, incluso, de que se tratara de un posicionamiento real de Taylor Swift, ya que en las elecciones de 2020 la cantante hizo público su apoyo a Joe Biden, quien venció a Trump en dicha disputa electoral.
El doctor en Ciencias Políticas y Sociales añade que el problema de que Trump haya compartido este tipo de imágenes es que hace uso de personas reales y, en este caso, que son figuras públicas, para compartir desinformación o para atribuirles declaraciones o ideologías que no son ciertas.
“Aunque es cierto que Trump difundió una imagen en donde supuestamente aparece Taylor Swift diciendo que lo apoya, él no acompaña su publicación con un texto en donde abiertamente diga que la cantante lo apoya. Entonces, como no lo dice directamente, la imagen actúa por sí misma, pero no hay repercusiones para el mandatario”.
El 5 de noviembre se llevaron a cabo las elecciones más recientes en Estados Unidos, en donde Trump se impuso de lado de los republicanos a Kamala Harris, quien iba por los demócratas.
Durante la campaña fue acusado de intentar desprestigiar a su contendiente, pues el 18 de agosto de 2024 publicó en su cuenta de X una fotografía en donde aparece supuestamente Kamala Harris frente a una multitud de personas, quienes usan ropa militar y ondean banderas rojas. Al fondo se observa una imagen grande de la bandera de la Unión Soviética, así como un letrero en el que se lee en un color rojo intenso “Chicago”.
La imagen fue compartida cuando Trump señaló en diferentes ocasiones que Harris es “marxista” y que su objetivo (si llegaba a la presidencia) era establecer un gobierno comunista.
El Sabueso sometió dicha imagen a análisis con la herramienta Hive Moderation. Las inconsistencias en la iluminación en diferentes zonas de la foto y patrones repetitivos en las poses de la multitud son algunos de los detalles que llevaron a la herramienta a la conclusión de que existe un 99.9 % de probabilidad de que se creó con inteligencia artificial.

Tan solo en Truth Social, Trump acumula más de 11 millones de seguidores, quienes ven lo que publica en la plataforma o incluso llegan a compartirlo en sus propias redes sociales.
Jorge Márquez destaca que para muchas personas a primera instancia no importa si la imagen es o no real, pues tiene un impacto emocional. Una de las consecuencias más relevantes, según nuestro experto, es que se está normalizando la desinformación.
“Todo eso tiene consecuencias terribles. Por un lado se está normalizando la desinformación, se va muriendo la necesidad de la prueba porque ahora las pruebas se falsifican. La gente se va acostumbrando a que lo real no importa”, concluye Márquez.


El aumento de la población en EU se redujo de forma significativa desde mediados de 2024 hasta mediados de 2025 y se espera que siga cayendo. Estos podrían ser sus efectos.
Es una caída histórica. La tasa de crecimiento de la población en Estados Unidos se redujo a 0,5% entre julio de 2024 y junio de 2025, según estimaciones de la Oficina del Censo de ese país.
Se trata de uno de los registros más bajos que ha tenido Estados Unidos desde comienzos del siglo XX y eso incluye momentos tan difíciles como la Gran Depresión o la epidemia de covid-19.
Históricamente, Estados Unidos ha sido un país donde la población ha aumentado de forma constante año a año.
En la década de 1950, durante el llamado “Baby boom” el crecimiento promedio de la población fue del 1,8%, mientras que en los años 90 se ubicó en el 1,2%, reduciéndose al 1% durante la primera década de este siglo.
Desde el año 1900, solamente hay un registro en el que la población estadounidense decreció: ocurrió entre julio de 1917 y junio de 1918, cuando se redujo en unas 60.000 personas, equivalentes al 0,06% de la población de la época.
Esto se debió a la rara combinación de tres factores: las muertes causadas tanto por la epidemia de gripe española como por la I Guerra Mundial, y la caída temporal de la natalidad, asociada también a los dos primeros factores.
En tiempos recientes, el crecimiento poblacional llegó a sus niveles más bajos durante la pandemia cuando cayó a 0,2% en 2021 debido a factores como el aumento de la mortalidad y la reducción forzosa en la llegada de migrantes.
Fuera de los años del covid-19, el único año reciente en que hubo una caída de del crecimiento a niveles similares a los actuales fue 2019, algo que los especialistas atribuyeron a un menor número de nacimientos y a una caída en la migración.
Pero ¿qué está ocurriendo ahora?
La Oficina del Censo de EE.UU. atribuye la caída en el crecimiento de la población a la reducción de la migración internacional neta (NIM, por sus siglas en inglés), que puede entenderse a grandes rasgos como el resultado de restar la cifra de emigrantes (los que se van del país) de los inmigrantes (los que ingresan al país).
“Dado que los nacimientos y las muertes se han mantenido relativamente estables en comparación con el año anterior, la fuerte caída en la migración internacional neta es la principal razón del ritmo de crecimiento más lento que observamos hoy”, dijo Christine Hartley, subdirectora de la división de Estimaciones y Proyecciones de la Oficina del Censo, en una nota de prensa divulgada esta semana.
La experta calificó como “histórica” la caída de la migración internacional neta, que pasó de 2,7 millones (2023-2024) a 1,3 millones (2024-2025).
William Frey, investigador especializado en Demografía del Brookings Institution, un centro de estudios con sede en Washington DC, destaca que la cifra de migración neta de 2,7 millones de 2024 es una de las más altas registradas en tiempos recientes y que, de hecho, incluso los 1,3 millones del último año también es un número elevado si se mide con parámetros históricos.
Tanto Frey como la Oficina del Censo estiman que la tasa de migración internacional neta seguirá cayendo en los próximos años.
Entre los factores que pueden estar afectando al número de migrantes presentes en Estados Unidos y, por ende, el aumento de la población, los expertos otorgan mayor peso a las dificultades cada vez mayores que enfrentan los extranjeros para viajar a EE.UU.
Desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, el gobierno estadounidense ha tomado una gran cantidad de medidas que limitan el ingreso de extranjeros a EE.UU., incluyendo el endurecimiento de las condiciones para la emisión de visas de estudio y de trabajo, así como de las posibilidades para solicitar asilo o refugio.
En paralelo, fronteras adentro, ha aplicado una dura campaña de deportación de migrantes indocumentados que ha incluido, en algunos casos, el envío de estas personas a terceros países como El Salvador.
El gobierno también ha revocado las protecciones temporales que habían sido otorgadas durante el gobierno de Joe Biden a centenares de miles de migrantes a través de mecanismos como el estatus de protección temporal (TPS) o el parole humanitario.
Los funcionarios del gobierno Trump han dejado claro en no están de acuerdo con esas protecciones y les han pedido a las personas favorecidas por las mismas que abandonen voluntariamente el país, so pena de ser deportados por la fuerza.
La reducción drástica en los intentos de ingresar a EE.UU. son evidentes en las estadísticas oficiales. Según datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) el número de “encuentros” (que es el término que usan para referirse al momento en que los agentes entran en contacto con un extranjero que quiere ingresar al país, pero no cumple con los requisitos exigidos) ocurridos en febrero de 2025 fue de 28.613, lo que equivale a poco más de un 12% de los encuentros registrados en el mismo mes de 2024.
La tendencia a la caída se mantuvo durante el segundo semestre de 2025. El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) informó que entre octubre y noviembre de 2025 (los dos primeros meses del año fiscal en EE.UU.) los agentes fronterizos registraron 60.940 “encuentros”.
Según el DHS, esa cifra es más baja que la registrada en cualquier año fiscal previo hasta la fecha y es un 28% menor que el mínimo anterior de 84,293 registrado en el año fiscal 2012.
Frey considera que la reducción del ingreso de extranjeros en EE.UU. ha tenido más peso que las deportaciones en la reciente caída del crecimiento de la población, aunque no descarta que eso cambie en el futuro.
En esa apreciación coinciden Wendy Edelberg, Stan Veuger y Tara Watson, otros expertos del Brookings Institution que a mediados de enero publicaron un análisis sobre el impacto macroeconómico de estas políticas migratorias.
“Aunque las deportaciones y otras salidas reciben más atención mediática, la desaceleración de nuevas llegadas -especialmente a través del parole humanitario, los programas de refugiados y en la frontera suroeste- tiene un efecto mayor en la reducción de los flujos migratorios en 2025”, escribieron.
Pero, ¿qué indica esta caída en el crecimiento de la población estadounidense y qué consecuencias puede tener?
El análisis de la Oficina del Censo detectó que EE.UU. se mueve hacia una migración internacional neta negativa, es decir, hacia una situación en la que sean más las personas que se van del país que las que entran, algo que no ocurre desde 1971.
Eso, según el análisis citado del Brookings Institution, es probable que ya haya ocurrido en 2025.
“Estimamos que la migración neta estuvo entre -295,000 y -10,000 para ese año. Para 2026, proyectamos que la migración neta probablemente seguirá en territorio negativo. Estas cifras vienen con la advertencia de que las recientes reducciones en la transparencia de los datos hacen que las estimaciones sean más inciertas”, escribieron los expertos.
¿Qué significaría esto para la economía estadounidense? Probablemente una desaceleración del empleo y del crecimiento.
Según se explica en el estudio, el auge migratorio experimentado entre 2022 y 2024 “estuvo acompañado de un robusto crecimiento del empleo, con los inmigrantes suministrando mano de obra y generando demanda de bienes y servicios”.
Los expertos estiman que durante la segunda mitad de 2025 el empleo creció a tasas mensuales de entre 20.000 a 50.000 puestos por mes, algo consistente con los flujos migratorios, pero advierten que en 2026 esos números podrían volverse negativos.
“La reducción de la inmigración también tiene efectos moderados de atenuación sobre el PIB y debilitará el gasto del consumidor en un estimado combinado de US$60.000–US$110.000 millones durante los dos años”, advierten.
William Frey señala que la continua reducción de la tasa migratoria se traducirá en que la población estadounidense se vuelva más pequeña y más envejecida.
Se trata de un problema que ya afrontan algunos países europeos y que EE.UU. ha logrado esquivar gracias, en gran medida, a la inmigración que es fundamental para ayudar a aumentar la población joven del país.
El experto señala que los censos de 2010 y 2020 reportaron una disminución de la población menor de 18 años en EE.UU.
“Eso habría sido peor de no ser por los migrantes y sus hijos, porque los inmigrantes son más jóvenes, y hay más mujeres en edad reproductiva. Y eso ayuda a aumentar la tasa de natalidad”, señala.
Explica que aunque en EE.UU. el porcentaje de personas nacidas en el extranjero se ubica en torno al 15%, la inmigración tiene un peso importante entre los menores de 18 años pues en torno al 28% son inmigrantes o hijos de inmigrantes nacidos en el país.
“Así que si reducimos la inmigración, esa población joven no solo seguirá disminuyendo entre los menores de 18 años, sino que también disminuirá la población joven en edad de trabajar. Y si la fuerza laboral en general se estanca en lugar de crecer, eso no es muy bueno para la economía estadounidense”, agrega.
“A alguna gente no le gusta oír esto a veces, pero realmente seguimos siendo una nación de inmigrantes. Es lo que nos hizo exitosos durante nuestros mejores años. Si tenemos que mirar a un futuro en el que ya no seamos una nación de inmigrantes, en la que la población crece aún más lentamente y envejece aún más rápido, creo que eso no nos ayudará ni económicamente ni como una gran potencia, para conectarnos bien con otras partes del mundo”, dice.
“Tenemos una economía global de gente joven que está en internet, que está tratando de abrirse camino en industrias y oportunidades de aprendizaje que están por todo el mundo. Son los jóvenes los que hacen eso, no los viejos. Y por eso necesitamos tener más de esos jóvenes. Y si podemos obtenerlos de otros países, eso será muy bueno”, concluye.
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