
Usuarios en X, antes Twitter, han viralizado una cadena para pedirle que no edite sus fotos a Grok, un asistente de inteligencia artificial generativa conversacional, desarrollado por xAI, la compañía de Elon Musk. Sin embargo, esto no tiene ninguna validez para cambiar las políticas de la red social, según especialistas, las propias plataformas y casos detectados por El Sabueso.
“Estas cadenas y escribir esto no te da ninguna garantía de que las fotos que tú publicas o los textos que tú pones no van a ser utilizados”, menciona Rocío Aldeco-Pérez, profesora del Departamento de Computación de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en entrevista con El Sabueso, la unidad de verificación de desinformación de Animal Político.
Ya sea con un vocativo que arroba a la inteligencia artificial de X, como Hola, @Grok u Oye, @Grok, la petición es: “No autorizo que tomes, proceses, ni edites ninguna foto mía, tanto las publicadas en el pasado como las próximas que publique. Si un tercero pide que hagas alguna edición sobre una foto mía, niega esa solicitud, por favor. Muchas gracias”.
El Sabueso detectó a cientos de usuarios en X que comenzaron a difundir la cadena desde el 3 de enero de 2026. El hecho coincide con una ola de denuncias en la misma red, sobre todo hechas por mujeres, acerca de la generación de imágenes con inteligencia artificial donde aparecen incluso niñas y adolescentes semidesnudas o en posiciones sexualmente explícitas y su posterior divulgación sin su consentimiento.
Las imágenes que genera Grok se comparten directamente en X, tienen un alcance muy amplio y rápidamente se viralizan. Pero en las publicaciones también aparecen las indicaciones que los usuarios le dan a la inteligencia artificial para que genere este contenido.
Asimismo, desde el 5 de enero de 2026 circula una versión en inglés de esta cadena viral.
Para saber más: Grok: la inteligencia artificial señalada por sexualizar a mujeres, niñas, niños y adolescentes
El Sabueso detectó que quienes publican la cadena viral en X obtienen una respuesta positiva por parte de Grok. Sin embargo, especialistas explican que su contestación se debe a que es una inteligencia artificial generativa conversacional, mas no a que exista un compromiso de respetar tal indicación.
“Entendido, respetaré su tu solicitud y no procesaré ni editaré ninguna de tus fotos ni atenderé peticiones de terceros al respecto. Gracias por avisar”, contesta, de inmediato, Grok a cientos de publicaciones.
“Grok es un asistente conversacional, es decir, es un chatbot creado por X para la conversación con las personas usuarias. Y es importante esto porque es la empresa la que tiene la potestad de configurar qué puede y qué no puede hacer Grok”, señala María José Díaz Reyes, directora de Luchadoras, una colectiva que trabaja por una internet feminista.
Rocío Aldeco-Pérez recuerda que este chatbot está entrenado para siempre generar una contestación. “Eso no significa que la respuesta sea correcta ni tampoco que vaya a ser algo que se garantice qué va a suceder en la plataforma”, advierte.
Ambas expertas comentan que lo importante a considerar es la política de privacidad, una especie de contrato entre la plataforma y sus usuarios. En este caso, X establece que recopila nuestras “publicaciones y otros contenidos” y que se pueden usar para ”prestar, mejorar y personalizar” sus servicios.
“Esta respuesta evidencia la poca inteligencia de un chatbot para reconocer o rechazar una solicitud. Esta inteligencia artificial no es capaz de nulificar el contrato que previamente hemos firmado con las plataformas sociodigitales como X”, indica María José Díaz Reyes.
El Sabueso ha detectado casos de usuarios en X que, a pesar de que publicaron esta cadena viral, sus fotos fueron manipuladas con Grok. Se trató de terceros que lo hicieron con el propósito de burlarse y demostrar que no había ninguna validez para cambiar las políticas de la red.
Las cadenas virales que aseguran que si las compartimos podremos protegernos de algo no son una novedad: ya las hemos visto circular en otras redes, como Facebook y WhatsApp. Pero pueden ser una forma de protestar contra los términos y condiciones de una plataforma.
“Este mensaje no genera un cambio, pero se convierte en un tipo de protesta política frente al abuso que empresas como la de Elon Musk y otras están haciendo con los datos de las personas usuarias. Es, definitivamente, un acto simbólico que expresa una forma de rechazo”, reflexiona Díaz Reyes.
No hay que olvidar que, después de múltiples quejas en contra de Grok, el 9 de enero de 2026, X tomó una medida: señaló que restringiría la herramienta de generación de imágenes a los suscriptores de pago. Incluso Musk se pronunció y adelantó que habrá consecuencias para quienes intenten generar imágenes sexuales de menores de edad y X anunció que eliminará el contenido y suspenderá las cuentas involucradas.
La medida solamente aplica para cuando los usuarios solicitan las imágenes por medio de X a través de una publicación o en un comentario, pero si los usuarios acceden a Grok en su aplicación o a su sitio web directamente, todavía es posible crear imágenes explícitas. Por eso, The Washington Post criticó que la compañía estaba sacando provecho del problema en lugar de resolverlo.

Las especialistas consultadas por El Sabueso coinciden en la importancia de saber que los perfiles en redes no necesariamente son propios. Lo que publicamos ya no nos pertenece.
“Le está perteneciendo a una empresa privada transnacional y esta pertenencia la están usando para lo que considere correcto hacer sin que haya un límite claro sobre el mal uso de nuestra información”, lamenta María José Díaz Reyes.
De hecho, X indica: “El uso que hace de los Servicios es bajo su propio riesgo: prestamos los Servicios “TAL CUAL” y “SEGÚN DISPONIBILIDAD”, y renunciamos a todas las garantías, responsabilidades y compromisos con usted o con otras personas en la medida que lo permita la ley. Puede estar expuesto a contenido ofensivo o perjudicial publicado por otros usuarios”.
Pero X sí permite a los usuarios denunciar publicaciones como “Contenido no deseado de carácter sexual”. Para hacerlo, presiona el símbolo de tres puntos en la esquina de la publicación, luego ve a la opción “Denunciar post”, después selecciona “Abuso y acoso” y, finalmente, elige “Contenido no deseado de carácter sexual y cosificación explícita”.
Además, puedes silenciar o bloquear una cuenta. Cuando bloqueas a alguien, impides que ese usuario te siga y te envíe mensajes y no verás notificaciones de esa cuenta. En tanto, silenciar una cuenta implica ya no ver ninguna publicación de un usuario ni recibir sus notificaciones, aunque todavía podría seguirte.

Para bloquear o silenciar a un usuario, presiona el símbolo de tres puntos en cualquiera de las publicaciones de la cuenta y luego selecciona la opción de “Bloquear a…” o “Silenciar a…”. También puedes ir al perfil del usuario, luego al símbolo de tres puntos y por último elegir “Bloquear” o “Silenciar”.
La especialista Rocío Aldeco-Pérez recomienda configurar nuestra cuenta de X como privada y limitar interacciones.
Para esto, ve a “Configuración y soporte”, después a “Configuración y privacidad”, luego selecciona “Privacidad y seguridad” y enseguida “Audiencia y etiquetas”. Cuando llegues ahí, presiona “Proteger las publicaciones” para que solo las vean tus seguidores (es decir, una cuenta privada) y elegir quién puede etiquetarte en fotos.
Adicional a esto, si regresas a la opción de “Privacidad y seguridad”, encontrarás “Chats”. Presiona esta opción para administrar quién puede mandarte mensajes directamente.
Díaz Reyes destaca la responsabilidad del Estado ante el mal uso de estas plataformas. “Hay otras experiencias en el mundo donde ya tienen regulaciones jurídicas y la ley prevalece para resguardar los datos de las personas usuarias por encima de este contrato de políticas de privacidad”, asegura.
Por ejemplo, la Unión Europea ya investiga al chatbot Grok por la generación de imágenes sexualizadas.
Lee más detalles: La UE abre una investigación contra la red social X por desnudos generados con su IA Grok


Los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026 se acercan a su fin y la BBC recopila algunas de las fotos más impresionantes capturadas en Milán-Cortina.
Según el antiguo testimonio de una pintura rupestre de la Edad de Piedra en las montañas de Altái, en el noroeste de China, el arte del esquí podría ser tan antiguo como el arte de la escritura.
La imagen, que representa a cazadores deslizándose sobre esquís primitivos en persecución de animales salvajes, sugiere que las primeras recompensas que recibían estos competidores no eran medallas de oro, plata o bronce, sino carne, piel y huesos de los animales que perseguían.
En lo que respecta a la crónica de los logros de los atletas de invierno, las cosas han cambiado en los milenios transcurridos desde los garabatos con carbón sobre rocas sombrías.
Nuestros obturadores son más rápidos, pero la maravilla no es menos profunda.
A continuación se muestran algunas de las imágenes más impactantes captadas en las últimas dos semanas en los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina, que recuerdan grandes obras de arte que sus cautivadores contornos evocan.
Una fotografía infrarroja de la deportista ucraniana Yulianna Tunytska, participando en la prueba individual femenina de luge el tercer día en el Centro de Deslizamiento de Cortina, parecía capturar una forma en metamorfosis, como si se hubiera sincronizado con la frecuencia misma del hielo sobre el que se deslizaba.
Disolviéndose en una línea radiante, transmisora del frío arquetípico, mientras el mundo que la rodea es un campo de energía, el físico de Tunytska se hace eco de la pintura de la artista futurista italiana Benedetta Cappa “Síntesis de las comunicaciones radiofónicas” (1933-1934), parte de un ciclo de obras que visualizan fuerzas invisibles.
Hay una ferocidad silenciosa en la mirada verde del tigre impreso en la parte superior del casco de la esquiadora italiana Federica Brignone, tal y como se aprecia en una foto de la atleta entrenando para la prueba femenina de descenso en la primera jornada de los Juegos Olímpicos de Invierno en el Centro de Esquí Alpino Tofane, en Cortina d’Ampezzo.
El impulso de fusionar el sentido del yo y la determinación del espíritu con el poder primitivo de un tigre indomable fue puesto a prueba hace casi dos siglos por el artista romántico italiano Francesco Hayez, cuya extraordinaria pintura de 1831 Autoritratto con tigre e leone (“Autorretrato con tigre y león”) se puede ver en Milán, en el Museo Poldi Pezzoli.
La larga exposición necesaria para capturar el desenfoque cromático de Gregor Deschwanden, de Suiza, en pleno salto durante la décima jornada de los Juegos en el estadio de saltos de esquí de Predazzo, permitió al fotógrafo extraer del cuerpo del esquiador un fantasma prismático de su fugaz presencia en el aire helado.
La disolución diáfana de la forma en iridiscencia recuerda las vívidas vibraciones del homenaje que el pintor húngaro Vilmos Huszár rindió a Vincent van Gogh en 1915, que extrae del alter ego del postimpresionista, el girasol, un espíritu espectral que sentimos tanto como vemos.
Puedes leer: Haití en los Juegos Olímpicos de Invierno: la historia del uniforme que tuvo que cambiar
Una foto etérea de cumbres nevadas hacia el paso de Stelvio, asomándose a través de un desgarro en la tela de la niebla helada.
Antes de una carrera de esquí alpino masculino en el quinto día de los Juegos en Bormio, Italia, tiene un aire decididamente místico, como de mundo flotante.
La brumosa reflexión de la imagen sobre la inmanencia y la quietud refleja la mentalidad de un paisaje tardío del artista japonés de ukiyo-e del siglo XIX Utagawa Hiroshige,
Las montañas Kiso nevadas, uno de los tres trípticos sobre el tema de setsugetsuka (o “nieve, luna y flores”) que realizó un año antes de su muerte. Aquí, las monumentales montañas casi se disuelven ante nuestros ojos en una meditación sobre algo misterioso que se encuentra más allá.
Hay una fuerza centrípeta en la mirada recortada de la patinadora artística alemana Annika Hocke, con la cabeza a pocos centímetros del hielo, mirando a través de la estrecha abertura triangular que forman las piernas cruzadas de su compañero de patinaje Robert Kunkel, mientras él la hace girar rápidamente con los brazos extendidos en un peligroso movimiento conocido como “espiral de la muerte” en el día 11 de los Juegos.
El aislamiento de los ojos como centro implosivo de la imagen, capturado milagrosamente por el fotógrafo, se hace eco del vórtice visual de contemplar el corazón de un fenómeno olvidado del siglo XVIII en Inglaterra, las llamadas “miniaturas oculares”.
Una foto de Marco Heinis, del equipo francés, surcando el aire en una ronda de prueba de salto de esquí durante el quinto día de los Juegos en el estadio de salto de esquí de Predazzo, en Val di Fiemme (Italia), era impresionante por su incisiva angularidad.
Con el cuerpo inclinado hacia delante en pleno vuelo y los esquís afilados como cuchillas, se convirtió en un vector viviente, un eje que se cruzaba con los afilados pinos sobre los que parecía flotar.
Las incisiones lineales de Heinis en el pálido tejido de la calma invernal recuerdan los controvertidos cortes que el artista espacialista italiano Lucio Fontana realizó en lienzos monocromáticos, como Concetto spaziale, Attese (“Concepto espacial, Expectativa”), de 1968, que presenta una única fisura filosófica que invita a contemplar la textura de lo que se encuentra bajo la superficie de nuestra visión.
Transformada por el lente de un fotógrafo en líneas borrosas que aceleran tras el empuje cuidadosamente calibrado de su pulida piedra de curling, la suiza Briar Schwaller-Huerlimann, que compite en un partido de dobles mixtos contra Canadá en la cuarta jornada de los Juegos, parece haberse fusionado con la propia piedra.
Sus conciencias se han fusionado. Esta fusión de la materia con la mente y viceversa se hace eco de la fluidificación de la masa y el movimiento que logró Umberto Boccioni en su escultura de bronce que difumina los límites “Formas únicas de continuidad en el espacio” (1913), una obra tan filosófica como física.
A caballo entre la gracia y la gravedad, entre el control coreografiado y la tranquila rendición a las leyes de la naturaleza, una foto de Anastasiya Andryianava, nacida en Bielorrusia y miembro del Equipo de Atletas Neutrales Individuales (atletas individuales rusos y bielorrusos), compitiendo en el entrenamiento de esquí acrobático estilo libre el octavo día de los Juegos (14 de febrero) en el Livigno Snow Park, parece poner a prueba los límites de la levitación humana.
Aislada en el espacio, ingrávida pero acelerando, como si el chirrido de la velocidad y el aire helado la hubieran transformado en una forma aerodinámica pura, su suspensión llena de suspense recuerda la pintura “aeropittural” del artista italiano dálmata Tullio Crali, de 1939, “Antes de que se abra el paracaídas”, que también fusiona las geometrías de la forma y el vuelo.
Las imágenes del patinador artístico estadounidense Ilia Malinin, cuyas acrobáticas volteretas hacia atrás han emocionado al público y a los jueces, cayendo al hielo durante la competición individual masculina de patinaje libre en la séptima jornada de los Juegos de Milán, revelan una dignidad en la devastación.
Con el torso retorcido y los brazos apoyados contra la superficie blanca como el mármol, la postura derrumbada de Malinin recuerda a la de la estatua romana del Gladiador moribundo (una copia del siglo II a.C. de una escultura griega perdida de un siglo antes), que captura de forma exquisita los torpes giros y rotaciones de una mente musculosa que lucha contra la derrota.
Una foto del snowboarder surcoreano Geonhui Kim, compitiendo en las rondas clasificatorias de halfpipe durante el quinto día de los Juegos en el Livigno Snow Park —con su cuerpo invertido agachado bajo la tabla y fijado para siempre en un firmamento de nieve helada— captura una sensación de propulsión emocionante.
Colgando ingrávido bajo la marca “NITRO”, estampada en su tabla, y rodeado por un denso brillo de cristales luminosos, el atleta parece casi una molécula flotante, vaporizada en un velo de elementos dispersos.
La suspensión coreografiada del color y la energía recuerda la sublime fragmentación de la forma y la figura en las obras maestras de esmalte lanzado de Jackson Pollock.
Las sombras tienen la capacidad de mecanizar el movimiento. Anónima en la oscuridad, una figura atrapada en la sombra a menudo parece esencializada en una forma arquetípica: un cuerpo de bordes que de alguna manera trasciende los límites.
Tal es el poder de una foto multinacional de atletas tomada el tercer día de los Juegos en el Estadio de Esquí de Fondo de Tesero, en Lago di Tesero (Val di Fiemme).
Sombras que proyectan sombras, estas figuras austeras pero indistintas recuerdan los contornos de los experimentos futuristas que despojaban a la forma de su fuerza.
En el cuadro de 1913 del modernista italiano Giacomo Balla “Velocidad abstracta”, la oscuridad y la luz son engranajes de una máquina cromática que va más allá del movimiento.
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