
Para tener el nuevo congreso completo falta que el Instituto Nacional Electoral (INE) informe quiénes son los legisladores plurinominales que ocuparán las 200 diputaciones que se asignan por el mecanismo de representación proporcional.
Guadalupe Taddei, consejera presidenta del INE, mencionó que la asignación de plurinominales se hará antes del 23 de agosto, conforme a las reglas vigentes; y se va a tomar en cuenta un límite de 8% a la sobrerrepresentación por partido político y no por coalición.
Cabe recordar que los legisladores plurinominales no son electos por voto directo como los diputados y senadores de mayoría relativa, son asignados a partir de la listas entregadas por partidos políticos y cálculos matemáticos realizados por las autoridades electorales que a continuación te explicamos.
En los artículos 17 al 20 de la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales (LGIPE) se establecen las fórmulas matemáticas y procedimientos necesarios para la asignación de diputados plurinominales.
La meta es repartir las 200 curules disponibles entre los partidos que hayan alcanzado al menos el 3% de los votos directos en las elecciones, tal como lo establece el artículo 54 constitucional.
Se asignan 40 diputados plurinominales por cada una de las cinco circunscripciones que hay en el país.
El INE utiliza dos métodos para determinar cuántas diputaciones y senadurías de representación proporcional le corresponden a los partidos políticos.
La primera de ellas es el Cociente Natural, el número de votos que vale cada legislatura plurinominal. La segunda es el Resto Mayor, es decir el partido que tenga más votos que no fueron utilizados en el primer cálculo.
Te enseñamos los pasos que sigue el INE para realizar estos cálculos:
1.- Calcular la votación válida emitida: a la votación total (todos los votos ingresados a las urnas) se le restan los votos nulos y votos de candidatos no registrados.
En 2021, la votación total fue de 49 millones 143 mil 523 votos. A esté número se le restó el número de votos nulos (1 millón 673 mil 046) y votos de candidatos no registrados (41 mil 925). Por ello, la votación válida emitida fue 47 millones 428 mil 552.
2-Una vez teniendo la votación válida emitida, se calcula el porcentaje de la votación que alcanzaron los partidos, como se observa en la siguiente imagen:
3-Al conocer qué partidos alcanzaron al menos el 3% de la votación, se calcula la votación nacional emitida.
Para ello, se restan los votos de los partidos que no alcanzaron el 3%; el voto de candidaturas independientes; votos nulos y votos de candidatos no registrados a la votación total.
En la siguiente tabla, se observa el cálculo de las elecciones de 2021:

4- La votación nacional emitida se divide entre los espacios a asignar, 200 en el caso de diputados, y con ellos obtenemos el Cociente Natural, es decir el número de votos que vale cada espacio plurinominal.

5-Para conocer cuántas curules le toca a cada partido político, se divide la votación obtenida de cada partido político entre el Cociente Natural. El resultado será el número de curules que le tocan a cada fuerza política y solo se tomarán en cuenta números enteros en este ejercicio.

6-Si sobran espacios por asignar, se utiliza el criterio de Resto Mayor. Para obtener este criterio, se multiplica el Cociente Natural por el número de curules otorgada al partido y se obtienen los votos utilizados.
Después, se restan los votos utilizados a los votos totales para obtener el remanente de cada partido. Como se muestra en la imagen:

El criterio de Resto Mayor indica que los espacios faltantes se asignan a los partidos que tengan un mayor remanente, tal como lo muestra la siguiente tabla de las elecciones de 2021.

El artículo 54 de la Constitución mexicana establece que ningún partido político podrá contar con más de 300 diputados, ni podrá contar con un número de diputados que representen un porcentaje del total de la Cámara que exceda en 8% a su porcentaje de votación.
Como te explicamos en esta nota, por ejemplo si un partido obtuvo el 40% de la votación nacional emitida, no podrá ocupar más del 48% de las curules.
“La sobrerrepresentación del 8% es un tope máximo, y no es automática, sino que va variando. (…) Lo que tienes que estar cuidando es que no exista esa sobrerrepresentación del 8%, pero habrá algún partido que tenga una sobrerrepresentación hasta del 8%, otros del 7, del 6, o de menos 1, menos 2, hasta menos 8, que es el rango que la Constitución permite”, explicó el consejero electoral, Martin Faz.
También lee: ¿Qué es la sobrerrepresentación en la Cámara de Diputados y por qué es un tema de debate?
¿Cómo se calcula este tope máximo? Se suma el porcentaje de la votación nacional emitida de cada partido más ocho. El resultado de esta suma se multiplica por 500 y se divide entre 100.

En el caso del PAN en 2021, su porcentaje de votación nacional emitida fue de 20.40% y su tope máximo de curules fue 142, considerando diputados electos por voto directo y por representación proporcional.
Si algún partido sobrepasa este límite, se retiran los lugares plurinominales sobrantes y se vuelve a repetir el ejercicio de Cociente Natural y Resto Mayor, sin la votación del partido que sobrepasó el límite del 8%. Esto se puede observar a partir del minuto 3:45 del siguiente video del INE.
Al existir cinco circunscripciones con 40 diputaciones plurinominales, se realiza un nuevo ejercicio matemático para conocer el número de curules por partido y circunscripción.
Una vez que conocemos cuántos espacios le fueron asignados a cada partido, el INE calcula el Cociente de Distribución de cada circunscripción, de la siguiente forma:

Después, se debe obtener el número de crueles que cada partido debe tener en cada una de las cinco circunscripciones. Para saber cuantos lugares tuvo el PAN en la primera circunscripción en 2021, se realizó el siguiente cálculo:
Votación del PAN en la 1era circunscripción (1,588,432) / el cociente de distribución en la 1era circunscripción (197,783) y el resultado es 8 curules. En la siguiente tabla, se muestran los cálculos para esta etapa:

Si faltan espacios por asignar a los partidos, se aplica el criterio de Resto Mayor para completar las curules faltantes en cada circunscripción. En síntesis, se calcula el remanente de votos por cada partido en cada zona y se asignan los espacios a los partidos con mayor remanente, hasta completar todas las curules que le corresponden a los partidos.
Las asignaciones de las personas que ocupan estos puestos dependen del orden que tienen los candidatos en cada una de las listas presentadas por los partidos.

Las relaciones de Japón con China están en su nivel más bajo en años, luego de varios episodios que han elevado la tensión entre ambos países.
Los osos panda Xiao Xiao y Lei Lei fueron despedidos el mes pasado entre lágrimas en el Zoológico Ueno de Tokio por miles de japoneses, antes de ser enviados de regreso a China.
El hecho, que dejó a Japón sin pandas chinos por primera vez en décadas, se convirtió en uno de los últimos símbolos del deterioro de las relaciones entre China y Japón.
Desde que la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, hizo comentarios que llevaron las relaciones con China a su nivel más bajo en años, Pekín ha aumentado la presión por diversas vías.
Lo ha hecho enviando buques de guerra, restringiendo las exportaciones de tierras raras, frenando el turismo chino, cancelando conciertos e incluso recuperando a sus pandas.
Mientras Takaichi inicia un nuevo mandato, tras obtener un respaldo histórico en las recientes elecciones anticipadas, los analistas advierten que China y Japón tendrán dificultades para reducir la tensión y que la relación no se recuperará pronto.
La disputa empezó en noviembre, cuando Takaichi pareció sugerir que Japón activaría su fuerza de autodefensa en caso de un ataque a Taiwán.
China considera a Taiwán como una provincia propia rebelde y no ha descartado el uso de la fuerza para “reunificarse” con ella algún día.
Taiwán, que se gobierna de forma independiente desde hace décadas, considera a EE.UU. como un aliado clave que se ha comprometido a ayudarla a defenderse.
Desde hace tiempo, la preocupación ha sido que cualquier ataque a Taiwán pudiera resultar en un conflicto militar directo entre Estados Unidos y China, que luego se ampliara a otros aliados estadounidenses en la región como Japón y Filipinas.
La cuestión de Taiwán es una línea roja absoluta para China, que reacciona con furia ante cualquier comentario percibido como “injerencia externa” e insiste en que es una cuestión de soberanía que solo China puede decidir por sí misma.
Casi inmediatamente después de las declaraciones de Takaichi, Pekín respondió con una oleada de condenas y exigió una retractación.
Los observadores han señalado que los comentarios de Takaichi coincidían con la postura del gobierno y con lo que otros líderes japoneses habían dicho en el pasado.
Pero la diferencia radica en que era la primera vez que un primer ministro japonés en funciones expresaba tales opiniones.
Por su parte, Takaichi se negó a disculparse o retractarse de sus comentarios, una postura que, según los analistas, probablemente se vea justificada por el sólido respaldo electoral que ha obtenido.
Sin embargo, Takaichi sostuvo que sería más cautelosa al comentar sobre escenarios específicos. A su vez, su gobierno ha enviado diplomáticos de alto rango a reunirse con sus homólogos chinos.
Sin embargo, esto no ha contribuido a calmar la ira china.
Ante la firme negativa de Takaichi a ceder, China ha aumentado la presión de forma constante.
Si bien en las últimas décadas han surgido disputas entre ambos países, alimentadas por la animosidad histórica, esta vez la situación es diferente, según los analistas.
China ha ampliado su presión en una gama mucho más amplia de frentes, señaló Robert Ward, presidente de Japón del centro de estudios Instituto Internacional de Estudios Estratégicos.
Se trata de una presión difusa y de bajo nivel, similar a la “guerra de zona gris” que libra contra Taiwán, afirmó, cuyo objetivo es “desgastar [al oponente] para normalizar cosas que en realidad no son normales”.
En el ámbito diplomático, ha presentado quejas ante las Naciones Unidas y pospuesto una cumbre trilateral con Japón y Corea del Sur.
China también ha intentado involucrar a otras partes en la contienda y ha pedido a Reino Unido y Francia que se unan a ella, al tiempo que insta a sus aliados, Rusia y Corea del Norte, a denunciar a Japón.
Durante el fin de semana, el ministro de Asuntos Exteriores chino, Wang Yi, invocó el historial de agresión de Japón durante la Segunda Guerra Mundial al dirigirse a los líderes occidentales en la Conferencia de Seguridad de Múnich y calificó las declaraciones de Takaichi como un “acontecimiento muy peligroso”.
En el ámbito militar, Japón sostuvo que China ha enviado drones y buques de guerra cerca de sus islas y que sus cazas de combate han fijado los radares que guían sus armas en aviones japoneses.
Además, buques de la guardia costera japonesa y china se han enfrentado cerca de las disputadas islas Senkaku/Diaoyu, mientras que la semana pasada las autoridades japonesas incautaron un buque pesquero chino.
Pero está claro que China también quiere golpear a Japón donde más le duele: su economía.
Pekín ha impuesto restricciones a las exportaciones a Japón de tecnologías de doble uso, incluyendo tierras raras y minerales críticos, en lo que se ha considerado una forma de coerción económica.
También ha advertido a los ciudadanos chinos que eviten Japón para sus estudios y vacaciones y ha cancelado vuelos en 49 rutas a Japón, lo que ha provocado una disminución del turismo y una caída en el valor de algunas acciones.
Los ciudadanos chinos representan una cuarta parte de todos los turistas extranjeros que llegan a Japón, según cifras oficiales.
Ni siquiera el entretenimiento y la cultura ha quedado exentos de las consecuencias.
Eventos musicales japoneses en China han sido cancelados, incluido uno en el que un cantante fue retirado apresuradamente del escenario a mitad de la actuación. Además, las distribuidoras cinematográficas han pospuesto el estreno de varias películas japonesas.
Una de las exportaciones culturales más famosas de Japón, Pokémon, también fue criticada por un evento que debía celebrarse en el Santuario Yasukuni. El templo honra a los japoneses caídos en guerra, incluyendo a algunos que China considera criminales de guerra. El evento finalmente fue cancelado.
En el frente de las redes sociales, los nacionalistas chinos han lanzado ataques online contra Takaichi, incluyendo la divulgación de videos generados por IA que muestran a la figura de la cultura pop Ultraman y al personaje de anime Detective Conan peleando contra la primera ministro.
Pero, en general, China ha tomado medidas menos provocativas en comparación con conflictos anteriores con Japón, según dicen Bonny Lin y Kristi Govella, del centro de estudios Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS, por sus siglas en inglés).
“Hasta ahora, sus respuestas económicas y militares han sido relativamente limitadas en comparación con el pasado, pero hay amplio margen para una mayor escalada”, señalaron en un análisis reciente.
China también puede estar absteniéndose de adoptar una postura demasiado dura con Japón, ya que actualmente se está “posicionando activamente como el guardián del orden posterior a la Segunda Guerra Mundial” y quiere ser visto como una potencia responsable en comparación con Estados Unidos, añadió Ward.
Los observadores coinciden en que, si las tensiones se calman, probablemente se asentarán en un nivel más alto que antes. Es menos probable que ambas partes desescalen esta vez, señalaron Lin y Govella en su análisis.
China es una potencia mucho más fuerte ahora y “Taiwán es el núcleo de los intereses chinos, lo que significa que es más probable que Pekín adopte una postura de línea dura que en episodios anteriores”.
“Pekín también desconfía profundamente de Takaichi y es probable que considere sus intentos de reducir la tensión sin retractarse explícitamente de sus comentarios como hipócritas o, peor aún, estratégicamente engañosos”, agregaron.
Mientras tanto, Japón tiene un mayor interés en mantenerse firme, especialmente tras la contundente victoria electoral de Takaichi, que “interpretará como una reivindicación de su postura respecto a China”, señaló Ward.
Govella le dijo a BBC que Takaichi probablemente podría usar su victoria como “capital político” para impulsar políticas económicas y de defensa para fortalecer la posición de Japón.
Takaichi se ha comprometido a aumentar el gasto de defensa de Japón al 2% del PIB dos años antes de lo previsto, completar una revisión de las estrategias de seguridad clave para finales de este año y lanzar pronto un paquete de estímulo económico.
A su vez, China “considera que Takaichi es un líder bastante fuerte y que la campaña de presión solo podría fortalecerla a nivel nacional, por lo que es posible que no intensifiquen mucho su presión”, sostuvo Kiyoteru Tsutsui, experto en Japón y director del Centro de Investigación Shorenstein Asia-Pacífico de la Universidad de Stanford.
“Así que esta relación probablemente continuará por un tiempo”.
El factor imponderable podría ser que el presidente estadounidense, Donald Trump, ha prometido hasta ahora un fuerte apoyo a Takaichi, emitiendo un respaldo inusual en el momento previo a las elecciones anticipadas.
Sin embargo, muchos esperan que las relaciones entre Estados Unidos y China se intensifiquen aún más este año, señaló Tsutsui, con varias reuniones programadas entre Trump y el presidente chino, Xi Jinping, incluida la visita de Estado del presidente estadounidense a Pekín en abril.
Y, en comparación con incidentes anteriores, la respuesta de Estados Unidos al último enfrentamiento “ha sido moderada hasta ahora, lo que podría envalentonar a China”, afirmaron Lin y Govella.
“Los japoneses temen que se produzca un gran acuerdo entre Xi y Trump”, declaró Ward.
Durante el fin de semana, Estados Unidos y Japón reafirmaron sus vínculos en el marco de la Conferencia de Seguridad de Múnich en una reunión entre el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, y su homólogo japonés, Toshimitsu Motegi.
Takaichi también tiene previsto reunirse de nuevo con Trump en marzo, cuando visite Washington, antes de su viaje a China.
A medida que China sigue aumentando la presión, Tokio probablemente “redoblará” sus esfuerzos para asumir una mayor parte de la carga de defensa que comparte con Estados Unidos, dijo Ward, y “realmente trabajará más estrechamente con ellos para asegurarse de que Estados Unidos no se desvíe y pierda interés en la región”.
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