

Pablo Lemus, gobernador de Jalisco, aseguró en la plataforma X que diputados de Morena trataron de imponer que en Jalisco una niña o un niño puedan cambiar de sexo sin el acompañamiento de sus padres. Movimiento Ciudadano Jalisco, el partido al cual pertenece, difundió la misma narrativa, pues publicó que “imposiciones de Morena buscan permitir decisiones irreversibles en niñas y niños antes de alcanzar la mayoría de edad”.
El Sabueso olfateó y encontró que es falso que la Ley de Infancias Trans se trate de un cambio de sexo en términos de un procedimiento médico (hormonal o quirúrgico), sino de armonizar la Ley del Registro Civil con el derecho a la identidad de género de las infancias y adolescencias trans que, por cierto, ya existe en Jalisco desde la administración pasada. Es decir, el gobernador y su partido confunden cambiar de sexo con reconocer la identidad de género.
Tampoco es verdad que Morena intente realizar imposiciones, pues en realidad se trata de cumplir con una sentencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). No fue una imposición, pues para ello se llevó a cabo una votación en el Congreso del Estado de Jalisco.

Lemus y su partido acusaron a Morena de imponer que una niña o un niño puedan cambiar de sexo antes de la mayoría de edad. Pero esto es falso porque están atribuyendo a Morena lo que en realidad determinó la SCJN, el máximo tribunal de justicia del país.
El 3 de marzo de 2022, la SCJN declaró inconstitucional la exigencia de tener 18 años cumplidos para solicitar una nueva acta de nacimiento que reconozca la identidad de género autopercibida por las personas trans.
Lo que el Pleno del Congreso del Estado de Jalisco buscaba era reformar la Ley del Registro Civil para eliminar la limitante de edad en el reconocimiento de género para las infancias trans. Con esta medida, menores de edad que no se identificaran con su género asignado al nacer sí tenían la posibilidad de solicitar el cambio en su acta sin importar su edad.
Hacerlo hasta la mayoría de edad “vulneraba el derecho a la igualdad y no discriminación de las personas menores de edad trans, por lo que declararon la inconstitucionalidad de la norma”, según determinó la SCJN.
Sin embargo, en la sesión ordinaria del pasado 28 de enero de 2026, diputadas y diputados locales desecharon armonizar la sentencia de la SCJN con la Ley del Registro Civil con 22 votos en contra y 11 a favor. Ocurrió algo similar el 7 de marzo de 2025, cuando hubo un rechazo de 21 votos en contra, 13 a favor y una abstención.
De acuerdo con la votación en el tablero, esta vez las bancadas de Movimiento Ciudadano, el Partido Acción Nacional (PAN), el Partido Revolucionario Institucional (PRI), el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y un diputado del Partido del Trabajo (PT) votaron por la negativa. Mientras que Morena, Hagamos Futuro y un diputado sin partido sufragaron por armonizar la sentencia con la ley.
Ante esta votación, la SCJN se pronunció en X y ordenó resolver una denuncia por incumplimiento de sentencia relacionada con el reconocimiento de la identidad de género de niñas, niños y adolescentes. El máximo tribunal de justicia recordó que sus decisiones son obligatorias y que los derechos de niñas, niños y adolescentes deben ser respetados en la práctica, no solo en el papel.

Tras la votación en el Congreso, El Sabueso detectó publicaciones en redes que celebraban que “LA LEY DE INFANCIAS TRANS… EN JALISCO ¡NO PASÓ!”. Pero esta afirmación busca desinformar sobre un derecho que ya existe en la entidad desde 2020, la administración previa a Pablo Lemus.
De acuerdo con un comunicado del Gobierno del Estado, Jalisco se convirtió en la primera entidad en México en reconocer a las infancias y adolescentes trans. El 29 de octubre de 2020, el entonces gobernador, Enrique Alfaro, también de Movimiento Ciudadano, firmó un decreto que modifica el reglamento del Registro Civil para reconocer el derecho a la identidad de este grupo de población.
Actualmente el trámite se puede realizar incluso en caso de tener menos de 18 años de edad. Las personas que lo soliciten deberán acompañar un escrito de la persona que ejerza su patria potestad en el que exprese su consentimiento. Sin embargo, la Ley del Registro Civil tiene que reformarse, como lo establece la SCJN, para dar certeza jurídica.
El gobernador Pablo Lemus confundió cambiar de sexo con reconocer la identidad de género. Lo primero puede tratarse de procedimientos médicos (hormonales o quirúrgicos) mientras que lo segundo es un acto en términos jurídicos y legales.
Primero, debemos entender que el sexo se refiere a las características biológicas (genéticas, hormonales, anatómicas y fisiológicas) a partir de las cuales las personas son clasificadas como hombres o mujeres, de acuerdo con el Glosario de la diversidad sexual, de género y características sexuales.
Muchas veces, el sexo asignado al nacer es una construcción sociocultural mediante la cual se denomina a una persona como hombre o mujer con base en una percepción sobre sus genitales. Esto no impide que la persona adapte su anatomía al cuerpo que decida mediante procedimientos médicos (hormonales o quirúrgicos).
Mientras, la identidad de género es el concepto que se tiene de uno mismo desde la experiencia personal y cómo lo llevamos al ámbito público. Se trata de la forma individual e interna de vivir el género, la cual puede o no corresponder con el sexo con el que nacimos y su reconocimiento implica trámites jurídicos y legales de documentación oficial, como acta de nacimiento, pasaporte y otras identificaciones.
Las personas trans construyen su identidad de género independientemente de intervenciones quirúrgicas o tratamientos hormonales. No obstante, estas intervenciones sí pueden ser necesarias para la construcción de la identidad de género de las personas trans y de su bienestar, según lo determinen ellas mismas.
Sin embargo, en México no se llevan a cabo procedimientos como cirugías, mutilaciones y tratamientos hormonales a las infancias trans ni están legalizados o permitidos, como te explicamos en este texto.

El encuentro entre Trump y Petro rebajó tensiones y reabrió el diálogo tras una etapa conflictiva, aunque sin que hubiera nuevos compromisos formales.
La reunión era muy esperada y llegó precedida de episodios de tensión.
Tras meses de cruces verbales, advertencias públicas y desconfianza mutua, Gustavo Petro y Donald Trump se encontraron finalmente en la Casa Blanca este martes.
Semanas atrás, Trump llamó a Petro narcotraficante, le advirtió de que “debía cuidarse” y llegó a afirmar que le “sonaba bien” una acción militar en Colombia similar a la emprendida en Venezuela.
El presidente colombiano, por su parte, acusó a Estados Unidos de violar la soberanía colombiana y matar a gente inocente en sus operaciones antidroga.
Previamente, Estados Unidos había revocado el visado de Petro después de que este pidiera a los soldados estadounidenses que desobedecieran a Trump en un mitin propalestino en Nueva York.
En ese contexto, el encuentro de este martes -que se prolongó cerca de dos horas a puerta cerrada- acercó a los dos mandatarios, que intercambiaron gestos de cordialidad.
Petro salió de Washington con su imagen reforzada y una relación aparentemente más fluida con Trump, aunque sin avances concretos.
El primer logro tangible para Petro fue acabar con la tensión de una relación que, hasta hace poco, parecía al borde de la ruptura.
Las imágenes difundidas por la Casa Blanca y la presidencia colombiana mostraron a ambos mandatarios sonrientes, sentados juntos en el Despacho Oval y acompañados de sus principales colaboradores.
“Nos entendimos muy bien”, afirmó Trump en unas breves declaraciones tras la reunión, en las que admitió que él y Petro “no eran los mejores amigos” pero afirmó que el encuentro fue cordial y no se sintió insultado.
También mencionó que debatieron sobre un acuerdo relativo al narcotráfico, aunque no dio detalles.
“Estamos trabajando en ello”, indicó, y agregó que ambos hablaron sobre “sanciones” sin especificar en qué sentido.
Petro, por su parte, afirmó tras el encuentro que le “gustan los gringos francos” y calificó como “positiva” su impresión tras citarse con Trump.
“La impresión que tengo de una reciente reunión de hace unas horas es positiva, en primerísimo lugar. Esa es la realidad”, declaró al iniciar su conferencia de prensa en la embajada de Colombia.
En una reflexión más política, reconoció que ni él ni Trump habían cambiado de postura en muchos temas, pero defendió el diálogo como vía para recomponer la relación.
“Un pacto no es entre hermanos gemelos. Un pacto es entre contradictores que pueden encontrar los caminos de una hermandad humana”, aseveró.
Este cambio de tono se considera un punto de inflexión en una relación que vivió meses de fuertes choques, especialmente después de que Petro denunciara lo que llamó un “genocidio” en Gaza durante una visita a Nueva York.
Petro indicó, sin embargo, que no se puede dialogar bajo amenazas, en referencia a las sanciones que ha recibido de Washington.
“Yo estoy en la lista OFAC (de sanciones del Departamento del Tesoro estadounidense), en mi opinión, por lo que dije en Nueva York”.
Uno de los objetivos centrales de Petro era confrontar la visión de Washington sobre el narcotráfico en Colombia y defender la estrategia de su gobierno.
En 2025, por primera vez en tres décadas, Estados Unidos retiró a Colombia la certificación como socio estratégico en la lucha contra las drogas, alegando un aumento récord de cultivos de hoja de coca.
El presidente colombiano también sugirió que este martes hubo un entendimiento con el mandatario estadounidense en esta materia.
“Lo que dijo Trump en la reunión es que él no cree en sanciones. Y que él no las ve en este caso en particular. No las ve racionales. Y yo creo que tiene razón, es lo mismo que yo pienso”, declaró.
No detalló, sin embargo, si Washington volverá a certificar a Colombia en el futuro próximo.
Insistió en que su país no es responsable del consumo global de drogas: “Colombia no consume cocaína, los porcentajes son mínimos. Ni fentanilo, ni produce fentanilo”.
Por otra parte, Petro aseguró haber entregado a Trump una lista con los nombres de quienes considera los verdaderos líderes del narcotráfico.
“La primera línea del narcotráfico no es la que te imaginas”, sostuvo.
Aseguró que esos capos no operan en zonas rurales ni portan fusiles, sino que “viven en Dubái, en Madrid, en Miami” y manejan sus capitales fuera de Colombia.
Aunque no reveló nombres, afirmó que “los conocen las agencias de los Estados Unidos” y que deben ser perseguidos mediante una articulación internacional de inteligencia.
Para reforzar su argumento, citó operaciones recientes realizadas junto a la DEA y la inteligencia naval colombiana, que permitieron incautar 15 toneladas de cocaína en apenas dos días, incluyendo un submarino interceptado cerca de las Azores.
El viaje a Washington también deparó una lectura clave en la política interna colombiana.
Petro se juega la continuidad de su proyecto con la candidatura de Iván Cepeda en las elecciones presidenciales programadas para mayo frente a una oposición que lo acusa de haber puesto en riesgo la histórica alianza con Estados Unidos.
Durante meses, sectores opositores advirtieron que un gobierno de izquierda podía aislar a Colombia de su principal socio estratégico en seguridad y economía.
Sin embargo, el tono cordial del encuentro con Trump ofrece a Petro un buen argumento para desactivar ese relato.
Las imágenes de la reunión con ambos mandatarios sonrientes, las dedicatorias personales de Trump (“Un gran honor. Amo a Colombia” y “Eres genial”, escribió el mandatario estadounidense en sendas notas para Petro) y la ausencia de reproches públicos refuerzan la idea de que la relación bilateral sigue en pie pese a las diferencias ideológicas.
Analistas consultados por BBC Mundo señalaron que la relación entre Petro y Trump, así como el resultado de la reunión de este martes, podrían tener una influencia notable de cara a los comicios.
Pese a los numerosos gestos simbólicos, la reunión dejó más interrogantes que certezas.
No hubo anuncios de acuerdos concretos ni comunicados conjuntos, y varios de los temas más sensibles siguen pendientes.
Las sanciones personales contra Petro continúan vigentes y tampoco se aclaró si Estados Unidos reconsiderará su decisión de “descertificar” a Colombia en la lucha antidrogas.
En materia regional, Petro confirmó que hablaron sobre Venezuela y la posibilidad de una reactivación económica con apoyo de Colombia.
“Vimos cómo podría ser una reactivación de Venezuela con ayuda de Colombia, en su frontera, en su vecindad… y cuál es el papel de EE.UU.”, explicó.
Sin embargo, no se anunciaron pasos concretos ni cambios inmediatos en la política estadounidense hacia Caracas, o nuevas iniciativas de cooperación con Colombia en relación a Venezuela.
Tampoco se revelaron avances específicos sobre integración energética, seguridad fronteriza y cooperación contra el narcotráfico en el Caribe y el Pacífico.
Petro insistió en que el cierre de fronteras con Venezuela fue contraproducente: “Cuando se cerró la frontera, lo que más se comerció entre los dos países fue cocaína”, afirmó, defendiendo la apertura y el comercio legal como herramientas de estabilidad.
Al cierre de su conferencia de prensa, el mandatario colombiano aseguró haber pedido a Trump que desclasifique informes de la CIA sobre dos episodios clave de la historia de Colombia: el asesinato del precandidato presidencial Jorge Eliécer Gaitán en 1948 y la toma del Palacio de Justicia en 1985.
Petro concluyó asegurando que en su país persiste un “genocidio” que continúa hasta hoy.
Así, el encuentro no sirvió para producir acuerdos tangibles pero sí rebajó tensiones y normalizó el diálogo entre los líderes de los dos países aliados.
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