
La alcaldesa de Cuauhtémoc, Alessandra Rojo de la Vega, denunció en video haber sido agredida y golpeada tanto ella como su equipo mientras realizaban un operativo de reordenamiento de comerciantes en la Ribera de San Cosme.
Mencionó que llegaron alrededor de 200 personas y acusó que se trató de un engaño, pues el personal de la demarcación acudió para tener una reunión con representantes del Gobierno de la Ciudad y vendedores en espera de concertar y llegar a acuerdos para la liberación del espacio. Durante la noche, autoridades capitalinas aseguraron que fue la alcaldía quien no se presentó a la cita programada.
Rojo de la Vega también denunció un aumento desmedido de locales comerciales por la entrega de supuestos permisos por parte de autoridades de la CDMX.
“Estuvimos reordenando la vía pública en San Cosme. De cinco puestos, pasaron a 22 puestos por permisos del gobierno de la Ciudad, permisos que nunca han enseñado. Estuvimos esperando una hora porque supuestamente iban a llegar a concertar, del gobierno de la Ciudad (…) Estaba esperando para dialogar, y lo único que hicieron es tendernos una trampa y mandarnos a toda la gente de Diana Sánchez Barrios, diputada de Morena, para golpearnos”, comentó en un video.
La alcaldesa detalló que personal de la Cuauhtémoc resultó lesionado y que incluso ella fue golpeada y derribada de la motocicleta, por lo que tuvo lesiones en la cara, espalda, hombro y brazos.
Ante los hechos de violencia registrados durante un operativo de vía pública en la alcaldía @AlcCuauhtemocMx, por personas vinculadas a la diputada de @PartidoMorenaMx @DianaSanchezBar Barrios exigimos que, tras la denuncia presentada, se aplique todo el rigor de la ley contra… pic.twitter.com/K1l9AW3LWb
— Verónica Juárez Piña (@juarezveromex) February 14, 2026
En videos compartidos por personal de la alcaldía se observa el momento en el que hubo empujones y golpes entre policías, trabajadores y comerciantes. En otras imágenes también se puede ver a la alcaldesa gritarle insultos a los comerciantes y mostrar señas obsenas.
Tras los hechos, Alessandra Rojo de la Vega acudió a la Fiscalía de la CDMX a presentar una denuncia.
Ante la violencia que vivimos hoy por hacer nuestro trabajo, es importante reflexionar ¿qué hay de fondo en el crecimiento exponencial de los ambulante en la CDMX? ¿Quiénes los promueven, qué beneficio sacan de permitirles romper la ley? Hoy soy yo, pero todos los días son… pic.twitter.com/8x6lyri5KM
— Alessandra Rojo de la Vega (@AlessandraRdlv) February 14, 2026
En sus videos, la alcaldesa de Cuauhtémoc responsabilizó de los hechos a Diana Sánchez Barrios, diputada de Morena en el Congreso de la CDMX y lideresa de comerciantes del Centro Histórico debido a que los vendedores le indicaron que formaban parte del grupo presuntamente encabezado de la funcionaria.
En respuesta, Sánchez Barrios acusó a la alcaldesa de ser “prepotente, intolerante y enemiga del pueblo” y acusó que el personal de la demarcación acudió de forma violenta a retirar a los comerciantes, los cuales ya habían sido reubicados hace más de un año provenientes de los túneles de la Glorieta de Insurgentes.
La diputada aseguró que ella no dirige la organización de comerciantes pero que los va a “defender” y mencionó que las acusaciones en su contra son por haber denunciado supuestas licitaciones simuladas, que le costaron 97 millones de pesos a la gente de la Cuauhtémoc.
“Es importante señalar que, aunque yo no presido la organización Pro Diana, a la que pertenecen las y los comerciantes, voy a defenderlos, porque el gobierno de Rojo de la Vega está violentando derechos, todo con el objetivo de cumplirle a los grandes capitales inmobiliarios que están detrás de ella y que buscan una alcaldía sin pueblo, gentrificada y encarecida para lucrar con la especulación inmobiliaria. Alessandra, yo no me escondo”.
La legisladora local agregó que está brindando asesoría legal a las personas agredidas y que el domingo presentará una cronología de los hechos para denunciar “el comportamiento abusivo, homofóbico y clasista de la alcaldesa”.
En un comunicado publicado el viernes por la noche, el Gobierno de la CDMX dio su postura sobre la agresión denunciada por la alcaldesa de Cuauhtémoc y el aumento de comercio en San Cosme.
Detalló que desde el 12 de febrero un grupo de comerciantes realizó un bloqueo en el cruce de Avenida de los Insurgentes y Rivera de San Cosme por lo que acudió personal de concertación para dialogar y liberar la vialidad.
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La razón de la protesta habría sido un operativo efectuado por la Alcaldía Cuauhtémoc en dicha zona, el cual impidió a los comerciantes continuar con su actividad. Los vendedores refirieron que fueron reubicados a ese punto, tras haber sido retirados en 2024 de la Glorieta de los Insurgentes.
“Durante el bloqueo se contó con la presencia de Ericka Rodríguez, directora de Mercados, y de Esteban Velázquez, subdirector de Vía Pública, ambos de la Alcaldía Cuauhtémoc. En ese momento, se acordó sostener una reunión al día siguiente para revisar la documentación que presentarían los comerciantes”, detalla el comunicado.
Sin embargo, la reunión no se llevó a cabo debido a la inasistencia del personal de la Alcaldía Cuauhtémoc, por lo que los comerciantes se reinstalaron y la demarcación realizó un nuevo operativo en el que se registraron las confrontaciones.
Condeno enérgicamente la agresión contra la alcaldesa @AlessandraRdlv y nuestras compañeras y compañeros de la @AlcCuauhtemocMx durante el reordenamiento del comercio en San Cosme hoy 13 de febrero. Una Policía Auxiliar resultó fracturada del brazo y otras más con golpes.
La… pic.twitter.com/pPCfhDSHJI
— Lilian ChapaKoloffon (@cklilian) February 14, 2026
En su tarjeta informativa, el gobierno capitalino precisó también que el ordenamiento del comercio en vía pública, así como la expedición de los permisos correspondientes, es una atribución única y exclusiva de la alcaldía Cuauhtémoc y la Secretaría de Gobierno rechazó cualquier acto de agresión o violencia.
Alcaldes, legisladores y políticos de oposición enviaron su respaldo a Alessandra Rojo de la Vega y solicitaron que se investigue lo ocurrido y acusaron a las autoridades federales y locales por la agresión.
Entre quienes enviaron mensajes destacan los expresidentes Vicente Fox y Felipe Calderón.
Fox aseguró que se trató de un “atentado contra la democracia” y que no de debe intimidar a quien piensa diferente ni “se golpea a una mujer por hacer política.
Mientras que Calderón envió su solidaridad en redes sociales, pidió que se castigue a los responsables y acusó que en CDMX se ha destado un “gobierno de hordas” y se ha permitido el “desorden en las calles, fruto de la corrupción rampante”, lo que será la “ruina de la CDMX”.
El presidente del PAN, Jorge Romero, también envió su respaldo a Rojo de la Vega y condenó los hechos al señalar que son aún peores porque ocurrieron contra una mujer “a la que simplemente no le permiten hacer su trabajo”.

Mientras que el líder del PRI, Alejandro Moreno, calificó la agresión como “grave y cobarde”, por lo que exigió a las autoridades aplicar la ley. “La Ciudad de México merece orden y respeto”

El alcalde de Miguel Hidalgo, Mauricio Tabe, se sumó al apoyo a su compañera. “Nada justifica la violencia, mucho menos cuando se intenta imponer sobre la ley. Que se haga una investigación a fondo y se sancione a los responsables”.

¿Puede el temor de una empresa estadounidense a perder sus plantaciones bananeras en la Guatemala de los años 50 explicar la actual política exterior del presidente Donald Trump?
Cuando en 1954 la United Fruit Company persuadió al entonces presidente de EE.UU., Dwight D Eisenhower, para que derrocara al presidente de Guatemala, Jacobo Arenz, elegido democráticamente, el hecho repercutió en América Latina por décadas.
Ahora, expertos buscan las raíces de la llamada doctrina “Donroe” que el presidente estadounidense actual, Donald Trump, ha aplicado en la captura del presidente Nicolás Maduro en Venezuela, en aquella operación liderada por la Agencia de Inteligencia de EE.UU. (CIA, por sus siglas en inglés) y propulsada por una multinacional que ha hecho su dinero a partir de la venta de bananos.
“Esa compañía era tan poderosa en Guatemala y en los países vecinos que fue llamada ‘El pulpo’, porque tenía tentáculos en todas partes”, le dice a la BBC Grace Livingstone, experta de la Universidad de Cambridge.
Aunque era una empresa estadounidense, la United Fruit Company no tenía lazos oficiales con la administración Eisenhower. Pero cuando Arbenz propuso la expropiación y la redistribución de la tierra en los grandes terrenos de las plantaciones de banano para aliviar la pobreza crónica que vivía su país, la United Fruit Company buscó el apoyo del gobierno jugando la carta de la Guerra Fría y mostrando a Guatemala como un país vulnerable a la influencia soviética.
“Arbenz iba a darles una compensación generosa -más del doble de lo que la United Fruit Company había pagado por esas tierras- pero ellos no estaban contentos con el monto”, explica Livingstone.
Pero más allá de lo que Arbenz había sostenido en 1950 cuando asumió el poder – que iba a transformar a Guatemala de una sociedad feudal en una economía capitalista-, Eisenhower aceptó intervenir.
La justificación de Eisenhower fue la llamada doctrina Monroe.
A principios del siglo XIX, el que fuera el quinto presidente de EE.UU., James Monroe, hizo una declaración que señalaba que el hemisferio Occidental debía estar libre de la influencia de poderes europeos, una idea que se convirtió en un arma defensiva para mantener a raya a los países de aquellos temas que EE.UU. considera sus asuntos regionales.
Pero en 1904, otro presidente de EE.UU., Theodore Roosevelt, actualizó esta política para hacerla “una justificación explícita de la intervención militar de EE.UU. en la región”, aclara Livingstone.
Y anota que la ahora llamada Doctrina “Donroe”, un juego de palabras entre Monroe y el nombre de pila del presidente Trump, también se apoya explícitamente en este mensaje para justificar el ruido de sables sobre Venezuela, Groenlandia e Irán.
“Antes de la captura de Maduro, el propio mandatario estadounidense hizo el anuncio reinstalando todas las justificaciones doctrinales de la intervención de EE.UU. en el hemisferio que hemos conocido desde siempre”, señaló el periodista Jon Lee Anderson en la revista New Yorker.
Esta “lógica de esferas” es “el corazón del enfoque de Trump sobre el orden mundial y es en parte una respuesta a su aversión prolongada hacia el globalismo, multilateralismo, la formación de alianzas y guerras eternas en países lejanos”, señala Stewart Patrick, director del programa de Orden Global e Instituciones de la Fundación Carnegie para la Paz Internacional.
La meta de la nueva estrategia de seguridad nacional de EE.UU., de acuerdo a lo dicho por Trump el año pasado, ha sido la de “proteger el comercio, el territorio y los recursos que son el corazón de nuestra seguridad nacional”.
Desde entonces, el mandatario ha enfatizado que el “dominio estadounidense” es la clave – y la presión militar, ideológica y psicológica será aplicada para proteger los intereses de EE.UU.
En Venezuela e Irán esos intereses están vinculados al petróleo, explica Anderson, y la amenaza de que China lo pueda tomar primero.
Groenlandia también posee recursos importantes que Trump quiere antes de que los adquieran los adversarios de Washington.
En Guatemala fue otro asunto: ideología. La Guerra Fría con Rusia y bananas. Pero así como ocurre con la justificación, las tácticas permanecen las mismas.
“De forma similar a lo que vimos en Venezuela recientemente, hubo un entramado militar alrededor de Guatemala”, señala Livingstone.
“Einsenhower anunció que estaba enviando dos submarinos al sur y también envió bombarderos a Nicaragua, que comenzaron a interceptar barcos en el mar cerca de Guatemala. Cosas que vimos en Venezuela”.
La CIA lanzó panfletos en Guatemala con la amenaza de una invasión, usando dibujos para alcanzar a una población que en ese momento tenía un alto porcentaje de analfabetismo.
Estableció una cadena de radio que priorizaba su transmisión desde el interior del país, aunque, según los expertos, muchas de las señales provenían del exterior.
“En la emisora de radio de la CIA, afirmaron que miles de personas se estaban uniendo a las fuerzas mercenarias”, apunta Livingstone. “Pero cuando cruzaron la frontera, no hubo un levantamiento espontáneo”.
“La CIA, que apoyaba esta supuesta invasión, comenzó a bombardear puntos estratégicos en Guatemala y en la propia capital. Incluso lanzó una bomba de humo masiva contra cuarteles militares y reprodujo en la radio el sonido de los bombardeos. Esto tenía como objetivo desmoralizar a la población y al ejército”, añade.
A su vez, la cúpula militar, creyendo que no podría derrotar a los invasores, instó y finalmente convenció a Arbenz para que dimitiera.
En pleno siglo XXI, Groenlandia – y, por extensión, Dinamarca- ha recibido amenazas directas de Trump en redes sociales, incluyendo planes para anexar el territorio e imponer sanciones económicas ante cualquier resistencia.
Mientras tanto, en Irán, la presión psicológica se ha intensificado, con amenazas de fuertes acciones militares para forzar la obediencia, infundir miedo y proteger los intereses estadounidenses. “Un ejército enorme se dirige a Irán”, publicó Trump en redes sociales.
“Al igual que Venezuela, está listo, dispuesto y es capaz de cumplir rápidamente su misión, con rapidez y violencia, si es necesario”.
En aquella operación de los años 50, unas semanas después de la renuncia, Arbenz se vio obligado a exiliarse.
“En el aeropuerto, el nuevo régimen lo obligó a desnudarse y registraron hasta su ropa interior frente a una multitud que lo abucheaba, y luego lo subieron a un avión”, afirma Livingstone.
Más de 70 años después, Maduro se vio obligado a viajar a Nueva York tras ser capturado por las fuerzas estadounidenses.
“Primero vimos las imágenes del bombardeo de Caracas”, dice Anderson. “Y lo siguiente que vimos fue a Maduro encadenado, flanqueado por militares y humillado. Esto forma parte de un patrón”.
Analistas como Mike Crawley, de CBC News, señalan que la estrategia de Trump hacia Groenlandia también se basa en la política visual -anuncios en redes sociales, cancelaciones de visitas de Estado e imágenes provocativas-, como un modo de afirmar su dominio y socavar la capacidad de acción de los Estados más pequeños.
El estribillo común de quienes apoyan la intervención estadounidense es que solo los dictadores y quienes muestran desprecio por la democracia o la seguridad estadounidense tienen algo que temer, pero hay varios observadores que discrepan.
“Guatemala demuestra que EE.UU. estaba dispuesto a derrocar a un gobierno elegido democráticamente y que, desde que se proclamó la Doctrina Monroe, Estados Unidos ha intervenido en América Latina más de 80 veces”, afirma Livingstone.
“Trump está reafirmando la doctrina en su forma más descarada”.
Sin embargo, lo que vino después de aquella intervención en Guatemala podría preocupar al presidente.
Siguieron décadas de violencia e inestabilidad, durante las cuales los gobiernos autoritarios, y luego los carteles de la droga explotaron el vacío de poder, fortaleciendo posiciones y canalizando tanto migrantes desesperados como narcóticos ilegales a través de la frontera estadounidense.
Y esto, según los observadores, ha representado una amenaza a largo plazo mayor para los intereses estadounidenses que las reformas agrarias o los temores a la influencia comunista utilizados para justificar las intervenciones en primer lugar.
Este artículo está basado en un episodio de Radio 4 de la BBC con el apoyo de BBC Global Journalism.
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