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Abusos contra migrantes: Fernando fue detenido por un policía de tránsito de EU y en 24 horas lo deportaron
Abusos contra migrantes: Fernando fue detenido por un policía de tránsito de EU y en 24 horas lo deportaron
Foto: Especial
6 minutos de lectura

Abusos contra migrantes: Fernando fue detenido por un policía de tránsito de EU y en 24 horas lo deportaron

Lo que debió de ser una parada de tránsito normal se convirtió en una deportación exprés. El caso de Fernando exhibe los patrones de detención y las irregularidades que organizaciones civiles atribuyen a la política migratoria de Donald Trump.
09 de febrero, 2026
Por: Alexis Ortiz

Fernando se dirigía a su casa en Phoenix, Arizona, cuando un policía de tránsito le pidió parar. La calle por la que conducía marcaba como velocidad máxima 45 kilómetros por hora y él iba a 30. Por eso pensó que no habría mayor problema, hasta que el oficial le ordenó bajar del vehículo. “Usted va a ser detenido”, le advirtió.

El joven de 27 años, originario de Tabasco, no opuso resistencia. Solo pidió que le dejaran comunicarse con su esposa, quien de inmediato acudió a la oficina de la policía y pagó 750 dólares de fianza para que lo dejaran salir.  Le dijeron que era cuestión de esperar unas horas.

Pero no fue así. Los agentes de tránsito condujeron a Fernando a una celda y al poco rato llegaron hasta ahí agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés). “¿Me van a detener?”, les preguntó. “¿Me van a deportar?”, insistió. Solo le respondieron que guardara silencio.

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Yohana Oviedo, coordinadora de Medios y Narrativa de la Iniciativa Kino. Foto: Especial

Lo que parecía un trámite simple de tránsito, se convirtió en el inicio de su proceso de deportación y el fin de un proyecto de vida que había iniciado tres años antes cuando llegó a Estados Unidos. Lo detuvieron el sábado 31 de enero y en menos de 24 horas ya estaba en Nogales, Sonora, lejos de su hijo de un año y de su esposa.

Fernando, quien vivió en Estados Unidos tres años y trabajaba como jardinero, fue detenido el sábado 31 de enero.

La deportación de Fernando es solo un ejemplo del saldo de miles de historias rotas que la estrategia antiimigrante de Donald Trump sigue dejando. Según cifras del Instituto Nacional de Migración, el año pasado 160 mil 192 mexicanas y mexicanos fueron devueltos a nuestro país, aunque la cifra podría ser mayor.

En el caso de Fernando, quien trabajaba como jardinero en Phoenix, su esposa decidió regresar voluntariamente con su hijo, sin entregarse a ninguna autoridad. Era un pacto que tenían como familia: si a ella la hubieran detenido y deportado, él también se hubiera regresado para poder seguir juntos.

“Nos detienen a nosotros que somos familia, gente trabajadora que no la debemos. No es justo lo que andan haciendo, la mera verdad”, dice Fernando, quien pidió proteger su identidad. Al momento de la entrevista con Animal Político, aún estaba a la espera de la llegada de su esposa en un refugio de la “Iniciativa Kino para la Frontera”, una organización que apoya a personas deportadas por Estados Unidos.

Su caso también refleja las irregularidades en las que incurren constantemente los agentes del ICE al llevar a cabo detenciones sin ningún motivo legal. “No me dedicaba a ninguna banda, cero delitos, nada; mi récord estaba limpio”, asegura Fernando, quien en algún momento confió en que sus antecedentes no penales le ayudarían a que lo liberaran pronto.

Pese a su deportación, dice sentirse tranquilo. “Doy gracias a Dios que estoy bien, porque muchas personas no regresan bien, regresan heridas”, reflexiona Fernando, quien piensa que tuvo suerte debido a que no se resistió al momento de ser detenido.

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Agentes estadounidenses incurren constantemente en irregularidades. Foto: AFP

Salir ileso de un acto con agentes de ICE involucrados no es cosa menor hoy en día. Una investigación de The Guardian documentó que 2025 fue el año más letal del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas: 32 personas fallecieron bajo su custodia. Además, los estadounidenses Alex Pretti, enfermero y activista, y la poeta Renee Good, también fueron asesinados a manos de elementos de esta institución durante sus operativos en Minneapolis.

Los patrones de la deportación

La estrategia de detenciones implementada por Donald Trump es “una política sumamente agresiva y muy criminalizante hacia las personas migrantes”, opina en entrevista Yohana Oviedo, coordinadora de Medios y Narrativa de la Iniciativa Kino. La organización social, con 18 años de labor apoyando a personas migrantes en el municipio de Nogales, ha identificado patrones.

Todo empieza con el perfilamiento racial y fenotípico de la gente. “No te ves como un ciudadano estadounidense, te ves como una persona latinoamericana, entonces eres un target”, resume Oviedo sobre este primer elemento que ya es una constante.

Otras, son la colaboración de policías de locales con el ICE para agilizar las capturas; la separación familiar que afecta principalmente a los menores de edad; el traslado de personas migrantes de un centro de detención a otro antes de ser deportadas ( proceso en el que suelen sufrir violencia física y psicológica) y, finalmente, no garantizar abogados ni traductores a las para evitar una adecuada defensa.

“Mucha gente no entiende que la deportación no es nada más que te arrestan y te devuelvan a México, es todo un proceso que tiene muchas irregularidades y que hace que finalmente la persona termine aquí en territorio mexicano, pero hay muchas violaciones de derechos”, comenta Oviedo.

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Desde hace 18 años Iniciativa Kino apoya a personas migrantes. Foto: Especial

Los abusos aparecen desde el inicio del proceso. La Iniciativa Kino ha compartido distintos ejemplos en sus redes sociales. Está el caso de Arturo, quien vivió más de 20 años en Estados Unidos y un día fue detenido por el ICE mientras paseaba a su perro en un parque. Héctor, con 27 años de vivir en ese país, sufrió lo mismo mientras caminaba hacia su trabajo. Hay incluso casos como el de Hugo, quien en una de sus audiencias para conseguir la residencia permanente fue detenido en pleno juzgado.

Los abusos continúan en los centros de detención con negligencias médicas cuando las personas migrantes padecen alguna enfermedad. También padecen el hacinamiento y la mala higiene de las celdas, así como la no devolución de sus pertenencias al momento de ser deportados.

“El proceso de deportación es justamente eso, es un proceso de desgaste, un proceso agresivo”, subraya.

Vivir con miedo en Estados Unidos

Para Fernando radicar en Estados Unidos era una vida de miedo constante. Desde el año pasado, cuando Trump comenzó su cacería de migrantes, ya no podía salir con calma a ningún lado con su familia.

“Ya no podía ni pasar a cargar gasolina, nada de que te vas a comprar papitas o sodas (en la gasolinera), nada más era cargar gasolina y vámonos. De tu casa al trabajo. O como le decía a mi esposa: ‘tú quédate aquí en el carro y yo voy a entrar por las compras, los dos no podemos estar juntos’”, recuerda.

En la empresa donde trabajaba había también otras personas migrantes. Sus jefes cerraban con candado todas las entradas para evitar algún operativo y cuando los empleados salían, se aseguraban de que ningún agente del ICE estuviera cerca.

Sigue leyendo: Estudiantes inmigrantes en Mineápolis recurren a clases virtuales por temor a ser deportados

La persecución contra migrantes provocó que, desde antes de su detención, Fernando se empezara a plantear la posibilidad de volver a México a finales de este 2026, luego de reunir un poco más dinero para el futuro de su familia.

“Como le digo a mi esposa: ‘pues no somos de allá, hija, no pertenecemos a esa tierra, mejor pasar a otras cosas para que los bebés no sufran”, afirma.

Cuando fue detenido, los agentes del ICE le preguntaron si no quería agendar una audiencia con un juez para buscar asilo. Las autoridades le advirtieron que ese proceso podría tardar hasta ocho meses durante los cuales se quedaría detenido.

Fernando rechazó esa opción. Su trabajo como jardinero le ayudó a construir una casa en Tabasco, donde dejó otro hijo que ya tiene cuatro años. Su anhelo, de momento, es reunirse con él y estar de nuevo con su esposa y su otro pequeño nacido Arizona para empezar juntos una nueva vida en México.

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Imagen BBC
Análisis: con los ataques de Irán, los países del Golfo han pagado el precio de su alianza con EU
7 minutos de lectura

Los ataques de Irán a los Estados árabes del Golfo sugieren que la República Islámica no sólo tiene como objetivo al ejército estadounidense sino también la infraestructura civil.

02 de marzo, 2026
Por: BBC News Mundo
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En el cielo azul y despejado de Abu Dhabi, en Emiratos Árabes Unidos (EAU), se ven estelas blancas sobre las villas color arena y los jardines bien regados.

No se trata de Dreamliners ni Airbus transportando el siguiente contingente de turistas y trabajadores temporales. Son misiles balísticos lanzados por el gigante vecino de los Emiratos al otro lado del Golfo: Irán.

El domingo por la tarde, el Ministerio de Defensa de EAU afirmó que hasta ese momento había “lidiado” con 165 misiles balísticos, dos misiles de crucero y 541 drones iraníes.

En Baréin, un amigo me alertó el domingo por la mañana de que el aeropuerto estaba siendo atacado.

“Me despertaron fuertes explosiones y sirenas”, escribió. “Creo que unas 20 explosiones. Al menos dos impactos”.

Estas escenas no son habituales en esta región, pero desde que comenzó el conflicto el sábado por la mañana, Irán parece haber ampliado sus objetivos, pasando de solo objetivos militares, como el cuartel general de la Quinta Flota de la Armada estadounidense en Baréin, a aeropuertos y otras instalaciones civiles.

Ahora, hoteles de lujo, centros comerciales, rascacielos y terminales de salidas en aeropuertos de última generación son objeto de ataques esporádicos mientras aparecen brechas en las defensas aéreas de los Estados árabes en el Golfo.

Estos lugares nunca se construyeron con la perspectiva de que algún día fueran atacados por drones y misiles balísticos.

El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Aragchi, negó haber atacado a los vecinos de su país. “No estamos atacando a nuestros vecinos en los países del Golfo Pérsico, sino a la presencia de Estados Unidos en estos países. Los vecinos deberían dirigir sus quejas a quienes toman las decisiones en esta guerra”, le dijo a la cadena Al Jazeera.

Parte de los daños a la infraestructura civil en los países del Golfo es accidental, resultado de la caída de escombros de misiles interceptados.

Pero no todos.

El número de ataques a aeropuertos en Baréin y Emiratos Árabes Unidos apunta a algo más que una coincidencia.

Columnas de humo negro elevándose sobre un área cercana a la sede de la Quinta Flota de la Armada estadounidense en Baréin
Reuters
Columnas de humo negro elevándose sobre un área cercana a la sede de la Quinta Flota de la Armada estadounidense en Baréin

Irán siempre dejó en claro de antemano que, si era atacado, tomaría represalias contra cualquier país que considerara cómplice del ataque.

Los países del Golfo se esforzaron para demostrar a Irán que, a su juicio, no eran parte de este ataque estadounidense-israelí.

Sin embargo, en esencia, están siendo castigados por ser socios militares de Washington desde hace mucho tiempo.

Antes de la Revolución Islámica, en la época del sha, Irán era conocido como “el policía del Golfo”.

Desde la revolución, siempre intentó convencer a sus vecinos que debería retomar ese papel, “haciéndose cargo de la seguridad” de lo que llama Khaleej-e-Fars, el Golfo Pérsico (los árabes lo llaman Golfo Arábigo).

Los líderes iraníes han intentado, sin éxito, persuadir a los Estados árabes del Golfo para que expulsen a la Armada estadounidense y los acepten como sus guardianes.

Pero para los gobernantes de los Estados del Golfo —monarquías conservadoras y dinásticas para quienes el fervor revolucionario de la República Islámica es un anatema— aquí se ha cruzado una línea.

Es difícil imaginar cómo podrán volver a tener relaciones que se acerquen a la normalidad con el actual liderazgo iraní, es decir, si este sobrevive a esta guerra.

Arabia Saudita y Omán, dos países que desde hace tiempo han acogido a fuerzas militares estadounidenses y occidentales, salieron mucho más airosos que los otros cuatro Estados del Golfo Pérsico.

Omán, que mantiene buenas relaciones con la República Islámica y mediaba en las conversaciones nucleares entre Estados Unidos e Irán, sufrió un ataque con drones en su puerto comercial de Duqm, en la costa del mar Arábigo.

La capital saudita, Riad, parece haber sido atacada el sábado, lo que provocó un enérgico comunicado de su gobierno.

“El Reino de Arabia Saudita expresa su rechazo y condena en los términos más enérgicos a los flagrantes y cobardes ataques iraníes contra la región de Riad y la Provincia Oriental, que fueron interceptados con éxito. Estos ataques no pueden justificarse bajo ningún pretexto”, afirma el comunicado.

Esta no es la primera vez que Irán ataca a sus vecinos árabes del Golfo, ya sea directa o indirectamente, pero nunca a esta escala.

En 2019, una milicia iraquí respaldada por Irán lanzó una lluvia de drones contra las instalaciones petroquímicas de Saudi Aramco en Abqaiq y Khurais, bloqueando temporalmente la mitad de su capacidad de exportación diaria.

En junio pasado, Irán disparó misiles balísticos contra la base aérea de al-Udaid en Qatar, pero esto se interpretó como una respuesta performativa al ataque aéreo estadounidense “Operación Martillo de Medianoche”, que destruyó las instalaciones nucleares iraníes en Isfahán, Natanz y Fordo, y Teherán avisó discretamente con antelación.

Baréin, que tiene una numerosa y a veces inquieta población chiita, lleva tiempo acusando a Irán de financiar, entrenar y armar a insurgentes en su país.

Sin embargo, todo esto palidece en comparación con la situación que viven actualmente los países árabes del Golfo.

¿Cómo acabará esto?

Para el presidente Trump, para Israel, para muchos gobiernos de Medio Oriente y, por supuesto, para muchos iraníes, el mejor resultado ahora sería un rápido fin del régimen de la República Islámica, seguido de una transición fluida hacia la democracia y un mundo donde Irán pueda disfrutar de relaciones normales con el resto del mundo.

Sin embargo, no es nada seguro que esto ocurra.

Estados Unidos e Israel están librando una carrera para tratar de destruir la capacidad de Irán de seguir lanzando estos misiles y drones antes de que pueda dispararlos.

Para los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI), el dilema es si intensificar un ataque contra un objetivo importante, como un buque de guerra estadounidense, con la esperanza de superar sus defensas, o retener gran parte de su arsenal oculto con la esperanza de superar la paciencia del presidente Trump.

Irán también sabe que, si bien cuenta con un número finito de misiles y drones, sus adversarios también están limitados por el número de defensas aéreas que les quedan.

Si estos se agotan antes de que Irán se quede sin misiles, drones o lanzadores, la vida para quienes están en el terreno en el Golfo podría volverse aún más alarmante.

Filas en el aeropuerto de Delhi en medio de cancelaciones y retrasos.
Reuters
Los vuelos que tenían que sobrevolar la zona afectada fueron desviados, lo que ha provocado retrasos.

El equilibrio de poder favorece claramente a Estados Unidos e Israel.

Se trata de dos de los ejércitos más poderosos y tecnológicamente avanzados del mundo.

Hay dos grupos de ataque de portaaviones estadounidenses en la región con más de 200 aviones de combate, mientras que Irán, sometido a amplias sanciones durante años, carece de fuerza aérea.

Tanto Israel como Estados Unidos gozan de una superioridad aérea absoluta.

Pero Teherán aún tiene algunas ventajas.

El régimen, aunque debilitado e impopular entre gran parte de su población, solo tiene que sobrevivir para proclamarse vencedor a largo plazo de este conflicto.

La República Islámica, con su culto al martirio, puede soportar mucho más sufrimiento que Estados Unidos, y cuanto más se prolongue este conflicto, más ansioso estará el presidente Trump por encontrar una salida.

¿Volverán Estados Unidos e Irán a las conversaciones?

Si el régimen iraní colapsa, no será necesario.

Pero si el régimen sobrevive, y eso bien podría suceder, las tres exigencias de Washington a Teherán volverán a cobrar protagonismo: la limitación del sospechoso programa nuclear iraní, incluyendo la reanudación de las inspecciones; el fin del programa de misiles balísticos iraní; y el fin del apoyo iraní a las milicias subsidiarias en la región, como Hezbolá, Hamás y los hutíes.

Omán afirma que se lograron avances reales en las conversaciones celebradas en Ginebra el mes pasado sobre el expediente nuclear.

Sin embargo, Irán descartó discutir los otros dos temas, lo que llevó a Donald Trump a declarar su “descontento con el desarrollo de las conversaciones”.

Es posible que los contactos extraoficiales conduzcan a un alto el fuego, seguido de la reanudación de las conversaciones.

Pero si las posiciones negociadoras de ambas partes no cambian, es probable que se reanuden las acciones militares.

Por lo tanto, este conflicto aún no ha llegado a su fin.

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BBC

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