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De los chats a las calles: el frente de ciudadanos estadounidenses que desafía la “cacería” de migrantes de Trump
De los chats a las calles: el frente de ciudadanos estadounidenses que desafía la “cacería” de migrantes de Trump
Foto: AFP
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De los chats a las calles: el frente de ciudadanos estadounidenses que desafía la “cacería” de migrantes de Trump

Cuando los agentes del ICE aparecen, los mensajes comienzan a circular de inmediato en chats vecinales: ubicación, placas, hora. En Estados Unidos, ciudadanos de Minnesota, Los Ángeles y Arizona se han organizado para alertar y proteger a comunidades migrantes frente a redadas que, denuncian, ya no distinguen entre indocumentados, residentes legales o ciudadanos.
20 de enero, 2026
Por: Eréndira Aquino, Manu Ureste y Andro Aguilar

“Desde que Trump anunció el ‘gran y hermoso proyecto de ley’ que aumentó el presupuesto militar y de defensa –el 1 de julio de 2025–, el ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EU) ha realizado redadas en diferentes ciudades del país para intentar arrestar a tantas personas como puedan, sean o no ciudadanos, sean o no inmigrantes. En Minnesota empezamos a protestar mucho antes de que vinieran, pero sabíamos que era solo cuestión de tiempo”, cuenta Wes, un joven activista.

En agosto pasado, la organización 50501 Minnesota, de la que Wes forma parte, comenzó a monitorear la actividad del edificio federal Bishop Henry Whipple para anticipar la llegada de agentes de ICE y tratar de liberar a personas detenidas. Sin embargo, tras una gran redada realizada en noviembre en una fábrica textil, el grupo convocó a protestas que, con el paso de los meses, se han vuelto cada vez más tensas ante el despliegue policial.

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Foto: AFP

Desde entonces, la vida en Minnesota, un estado situado en la frontera con Canadá, en la región de los Grandes Lagos, cambió por completo. En el caso de Wes, dice que prácticamente dejó de tener tiempo libre. “Me despierto por la mañana, voy al edificio Whipple para ver cómo está la situación y cuáles serán las actividades del día. Luego me traslado al trabajo, en Lake Street, Minneapolis, y desde ahí estoy pendiente de los vehículos de ICE. A veces los veo por la ventana y salgo a confrontarlos o le pido a alguien más que lo haga. El resto del tiempo lo paso dando seguimiento a los reportes que envían los vecinos en redes sociales”.

En Minnesota, como en el resto de Estados Unidos, el espacio virtual se ha convertido en la principal herramienta de comunicación y organización ciudadana para hacer frente a las acciones del ICE. En chats vecinales y redes sociales se comparten alertas sobre la ubicación de agentes, solicitudes de apoyo de familias que no pueden salir de sus casas por miedo a ser detenidas, campañas de fondeo para pagar abogados y convocatorias a movilizaciones.

Sin embargo, conforme crece la polarización y se amplían las facultades de los agentes federales, incluso esta comunicación se ha vuelto más difícil. Los grupos reciben cada vez más reportes falsos de operativos y ataques verbales contra quienes participan en iniciativas de apoyo a la comunidad migrante. A esto se suma la incertidumbre por el posible envío de más de mil 500 soldados desde Alaska para la contención de las protestas contra los agentes del ICE, según informaron dos funcionarios a la agencia Reuters.

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Foto: AFP

Silbatos contra gas lacrimógeno y balas en Minnesota

Wes es ciudadano estadounidense y participa activamente en patrullajes vecinales para confrontar a los agentes del ICE en la vía pública, además de distribuir alimentos y suministros médicos a personas que no se atreven a salir de sus casas.

“Nos organizamos en chats del vecindario para cuidarnos unos a otros. Todos estamos armados con silbatos para alertar a nuestros vecinos y amigos”, explica. “La respuesta de las autoridades, sin embargo, ha sido violenta”.

Durante las protestas, los agentes han utilizado gas lacrimógeno y balas contra los manifestantes. La tensión escaló aún más tras el asesinato de Renee Good, poeta estadounidense y madre de tres hijos, que murió por disparos de un agente del ICE, pese a que, según videos difundidos desde distintos ángulos, se retiraba de la escena.

“Ha habido una presencia ciudadana constante frente al edificio Whipple porque la gente está enojada y exige que ICE rinda cuentas”, dice Wes. “Pero ellos solo responden enviando más agentes. No quiero decir que estamos en guerra, pero estamos siendo atacados por esta administración”.

Lee: ONU pide investigación independiente tras el asesinato de una mujer a manos de agente de ICE que generó protestas en EU

El impacto se siente en toda la ciudad. “Los restaurantes están vacíos, hay menos gente en las calles. No se necesita ser experto en política para entender que algo anda muy mal”, subraya. Aun así, el movimiento no se repliega. En los últimos días, sus acciones han incluido identificar los hoteles donde se hospedan los agentes del ICE para acudir a protestar y hacer ruido durante la noche.

Wes considera que, a diferencia del primer año de Trump en su administración anterior, ahora el presidente actúa convencido de que cuenta con un respaldo mayoritario. También cree que la violencia desatada en Minnesota tiene relación con las secuelas de los disturbios de 2020, tras el caso de George Floyd, afroamericano asesinado por un policía blanco durante un arresto en la ciudad de Minneapolis.

Pese a ello, insiste en que el movimiento 50501 —abreviatura de “50 protestas, 50 estados, un día”— se mantiene firme en la no violencia. En Minnesota, los grupos locales suman cerca de 10 mil integrantes en redes sociales, de los cuales unos 250 participan activamente como voluntarios. A nivel nacional, el movimiento cuenta con más de 399 mil seguidores.

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Foto: AFP

ICE Out: mapear la persecución

Además de la organización vecinal, han surgido plataformas digitales para documentar y verificar los operativos antiinmigrantes a escala nacional. Una de ellas es ICE Out, un sitio web creado por la organización Pueblo Project.

Celeste, una de sus fundadoras, explica que la plataforma funciona gracias a donativos ciudadanos y al trabajo voluntario de más de 150 personas, encargadas de verificar y publicar más de mil 500 alertas diarias sobre la actividad del ICE.

“El proyecto empezó casi por accidente”, relata. “Vi a una creadora de contenido de Chicago que alertaba en TikTok sobre operativos migratorios. Me contacté con ella y le propuse crear un mapa. Lo anunciamos y la respuesta fue enorme”.

Lee más: De la retórica a la acción: un año de Trump y la relación México-Estados Unidos bajo presión

Para evitar el pánico, los voluntarios verifican cada reporte con ubicación, cruces de información en redes sociales y otras fuentes. “No es solo para personas indocumentadas”, aclara Celeste. “También sirve a periodistas y a cualquiera que quiera evitar encontrarse con agentes federales”.

A su juicio, las políticas de Trump constituyen una “cacería” basada en perfiles raciales. “La gente vive con ansiedad, deja de ir a trabajar, a la escuela, a comprar comida. Y la violencia no es solo contra migrantes, también contra quienes resistimos”.

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Foto: captura de pantalla

Miedo en LA: “No todos los estadounidenses están de acuerdo con esta locura de Trump”

Aunque California se ha presentado históricamente como un estado santuario, en ciudades como Los Ángeles el temor se ha instalado incluso entre ciudadanos estadounidenses.

“Las redadas siguen ocurriendo prácticamente todos los días”, explica Stephany Cuevas, activista por los derechos de las personas migrantes y ciudadana estadounidense de ascendencia mexicana. “Antes los agentes llegaban solo por la mañana, ahora aparecen a distintas horas y repiten los operativos en los mismos lugares. Escogen puntos específicos, como tiendas Home Depot o zonas donde se reúne la gente, y centros de trabajo donde saben que van a encontrar migrantes”.

El miedo, advierte en entrevista con Animal Político la también abogada, ya no distingue estatus migratorio. “No solo tienen miedo las personas indocumentadas, también residentes legales e incluso ciudadanos. La gente ya no se atreve a salir a trabajar, a la tienda, a hacer cosas normales”.

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Cuevas ha observado un endurecimiento claro en la actuación de los agentes. “Primero decían que iban por criminales. Luego comenzaron a pedir documentos a cualquiera que pareciera latino. Ahora ni siquiera eso: si te ven hispano, te detienen. No te dan oportunidad de mostrar papeles. Te arrestan y después, si acaso, te sueltan”.

Aunque, como abogada conoce perfectamente sus derechos como ciudadana, el temor persiste. “No tengo miedo por mí, pero sí por mi familia, por mis vecinos, por personas cercanas que no tienen documentos. Hay gente que ya no se atreve ni a ir a la esquina por temor al ICE”.

Desde Los Ángeles, Cuevas participa en redes de apoyo que distribuyen alimentos directamente en domicilios, recaudan fondos comunitarios para cubrir rentas y servicios, y acompañan a familias con orientación legal. “No todos los estadounidenses estamos de acuerdo con esta locura del ICE ni con Trump. Eso también hay que decirlo”, afirma.

Ha visto, además, a personas que optan por irse del país para evitar detenciones que les impidan en un hipotético regreso de manera legal. “Algunos se van para no generar un récord criminal, pero con esta administración ya no se sabe qué es verdad. Ni siquiera la vía legal está ya garantizada. Eso derrumba el argumento de ‘hazlo legalmente’”.

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Foto: AFP

“Los criminales son niños y madres”

Para Martín Cruz, otro activista pro derechos de migrantes en Los Ángeles y también ciudadano estadounidense con raíces mexicanas, la narrativa oficial se desplomó desde hace tiempo.

“Supuestamente iban a localizar criminales, pero los criminales resultaron ser niños inocentes, madres inocentes”, dice en entrevista con este medio. “Personas cuyo único ‘pecado’ ha sido buscar trabajo y seguridad”.

Cruz describe una sociedad partida. “Hay estadounidenses que apoyan a los migrantes y otros que justifican todo diciendo que Trump está cumpliendo lo que prometió. Pero también prometió que íbamos a vivir mejor, y hoy todo está carísimo. Los únicos beneficiados son los millonarios”.

La violencia, advierte, es la señal más clara del rumbo que ha tomado el país. “Lo vimos con el asesinato de Renee Good en Minnesota. Dicen que atacó al agente, pero los videos muestran que se estaba retirando. Aun así, le dispararon tres veces”.

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Según Cruz, los agentes actúan “como un pitbull que no escucha razones”. “Te tiran al suelo, te ponen la rodilla en el cuello, te esposan y, si lo consideran necesario, te disparan”.

Aunque tiene pasaporte estadounidense, reconoce que él también vive con miedo. “Siempre lo llevo conmigo y mi esposa también. El racismo no es nuevo, pero estaba escondido. Trump vino a sacar lo peor de mucha gente de Estados Unidos”.

También señala una fractura dentro de la propia comunidad latina. “Hay hispanos que obtienen la ciudadanía y se olvidan de dónde vienen, de quién los ayudó. Para mí, apoyar a este gobierno desde ahí no es correcto”.

Elecciones intermedias en noviembre, esperanza y temor

Tanto Cuevas como Cruz coinciden en que las elecciones intermedias de noviembre próximo representan una esperanza frágil. “Incluso familiares que votaron por Trump ahora se están dando cuenta de que esto no los beneficia”, dice Cuevas. “Pero noviembre todavía se siente lejano”.

Cruz observa avances demócratas en estados clave y cree que eso puede atemorizar a Trump. Sin embargo, ambos temen que, ante ese escenario, la administración radicalice aún más la persecución para exacerbar al electorado más conservador.

“Parece que está tratando de hacerlo todo más caótico para impedir que lleguemos al punto de poder votar, o que lleguemos en un clima de mucha crispación”, concluye Cuevas.

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Foto: AFP

Arizona: redes de observación, boicots y protestas frente al ICE

En Arizona, uno de los estados históricamente más hostiles para la población migrante, el clima de persecución se ha profundizado durante el segundo mandato de Donald Trump. Kai Newkirk, maestro de meditación y fundador de Arizona for All, una organización defensora de derechos humanos, describe un escenario de miedo extendido tanto en la comunidad como en su propia familia. Su organización forma parte de una coalición ciudadana que creó una red de observadores para vigilar las actividades del ICE, informar a las personas sobre sus derechos y documentar operativos que consideran ilegales.

La red trabaja en barrios de Phoenix para alertar sobre redadas en tiempo real, organizar protestas frente a oficinas de ICE y otros puntos estratégicos, y conectar a personas migrantes con una red de abogados. Además, ha impulsado boicots contra empresas que colaboran con deportaciones. Uno de los casos más visibles fue el de la aerolínea Avelo, que a inicios de 2026 canceló su participación en vuelos de deportación en cuatro ciudades, incluida Mesa, Arizona. También han protestado contra tiendas como Home Depot, señaladas por facilitar operativos en lugares donde migrantes buscan trabajo.

También lee: EU toma frontera entre Arizona y México: realiza labores de vigilancia y detención de migrantes

“Es el momento más peligroso en la historia moderna, después de la Segunda Guerra Mundial”, afirma Newkirk. Aunque Arizona ya había vivido episodios críticos —como la ley SB 1070 o el periodo del sheriff Joe Arpaio—, el activista sostiene que la actual ofensiva es inédita por su alcance nacional. Aun así, considera que los discursos de odio provienen de una minoría: “La mayoría en Arizona y en el país apoya la democracia y es proinmigrante. Cada vez más gente ve la violencia y los abusos del ICE y dice: basta”.

En la misma línea, la senadora mexicana Karina Ruiz, nacida en México y criada en Phoenix, advierte que el aumento del presupuesto al ICE y la falta de capacitación de sus agentes han derivado en violaciones sistemáticas a derechos humanos. “Hoy se prioriza cumplir cuotas. Hay un sistema que gana dinero con la detención de personas migrantes”, señala. Ruiz llama a documentar los abusos, mantener la protesta pacífica y avanzar hacia una reforma migratoria que regularice a trabajadores indispensables para la economía estadounidense, así como a abrir diálogos interparlamentarios entre México y Estados Unidos que coloquen los derechos humanos en el centro de la relación bilateral.

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Imagen BBC
“Muchos no quisieron salir por cuidar sus cosas y ahora están muertos”: testimonios sobre la gravedad de los incendios en Chile
6 minutos de lectura

Se trata de uno de los incendios más agresivos de la década y se extendió por las regiones de Ñuble y Biobío en el sur de Chile.

20 de enero, 2026
Por: BBC News Mundo
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Sandra Soto, de 62 años, no se quiso ir a dormir la noche del sábado 17 de enero.

Las llamas que se veían a lo lejos desde la casa que compartía con su pareja en la población Ríos de Chile, localidad de Lirquén, región del Biobío, la tenían inquieta.

Estaba sola y algo le decía que las cosas se iban a complicar y que no era seguro quedarse en el bloque de dos pisos en el que vivía.

Decidió llamar a un taxi para irse a la casa de sus padres.

Cuando volvió a la mañana siguiente para buscar su uniforme de trabajo se encontró sólo con escombros.

“Nosotros quedamos en la calle, todo se desintegró”, le dice a BBC Mundo.

La técnica en enfermería es una de las tantas personas que lo perdieron todo en el que se considera uno de los incendios más agresivos de la década en el país sudamericano, y que afecta las regiones de Ñuble y Biobío, en el sur de Chile.

Lirquén, en la comuna de Penco, es una de las zonas más afectadas por los siniestros que ya han alcanzado 34.000 hectáreas.

El gobierno de Chile decretó estado de catástrofe y siguen los esfuerzos por extinguir los focos activos, mientras el país se viste de luto ante una tragedia que ya cuenta 20 muertos y decenas de heridos, desaparecidos y damnificados.

“No importa que lo hayamos perdido todo, estamos con vida”

No todos corrieron la suerte de Sandra en la población en la que vive.

La mujer explica que, al volver a su casa la mañana del domingo, se enteró del verdadero infierno que vivieron sus vecinos y familiares, quienes optaron por quedarse protegiendo sus enseres mientras las llamas se acercaban cada vez más.

“Al subir para acá yo no podía creer cómo quedó todo. Vimos cómo sacaban los cuerpos”, relata.

“Aquí detrás de nuestra casa un matrimonio se quemó completo. Al frente otros vecinos muertos. Entonces, es muy grave”, agrega.

En varios momentos de la conversación, Sandra se quiebra.

Dice que lo más fuerte para ella fue el temor que sintió por la vida de su familia.

Antes de irse en taxi donde sus padres, pasó a despertar a su hermana Marlenne Soto, de 56 años, quien vive en la misma población con sus hijos y su nieta.

Intentó convencerla de que evacuaran, pero ella no quiso dejar su casa. Tampoco su cuñada. “Yo les decía que arrancaran, pero ellas pensaron que estaba exagerando”, recuerda.

“Les decía ‘por favor, vengan conmigo’. Pero me decían que no, que no era para tanto”.

Casas quemadas en la zona de Lirquén, Penco.
Cortesía de Sandra Soto
La fachada del complejo en el que vivía Sandra, en Lirquén.

Pasaron varias horas antes de que Sandra pudiera confirmar que su hermana estaba viva y que su cuñada también había sido evacuada del lugar.

Dice que nunca se va a olvidar de lo que sintió cuando se reencontró con Marlenne.

“Menos mal que salieron, porque muchos no quisieron salir por cuidar sus cosas y ahora están muertos. La casa de mi hermana quedó hecha carbón”, sostiene.

“No todos querían hacer caso de arrancar, dejar todos sus bienes, su esfuerzo, su sacrificio. Nosotros nos endeudamos para tener una cama, una tele, yo sigo endeudada. Ahora no sé qué va a pasar con nosotros”.

Sandra afirma que, hasta ahora, no ha recibido ayuda directa de ninguna autoridad.

Este lunes se quedará a pasar la noche junto a su pareja, Jorge Moya, en uno de los tantos albergues que se han habilitado para las víctimas de los incendios.

Para ella la prioridad es resolver, aunque sea de manera provisoria, la situación de vivienda de las miles de personas que quedaron en la calle.

“Porque yo me pregunto, ¿dónde van a ir a vivir los que no tienen ningún apoyo? ¿Qué va a ser de ellos?, si no tienen una red”, plantea.

Sandra recalca que “lo importante es que el mismo gobierno se ponga la mano bien en el corazón y actúe de forma rápida y oportuna. Porque esto de verdad es algo muy complejo”.

“Ahora imagínese si yo estoy de allegada en la casa de la mamá de mi pareja, qué va a ser de mí…porque claro, yo voy a tener un pancito, un cafecito, pero dónde voy a dormir, dónde me voy a duchar, dónde me voy a lavar, dónde voy a calentar agua. Qué voy a hacer, uno no se puede organizar porque es un caos el que uno tiene en la cabeza. ¿Por dónde empiezo? De verdad, por dónde empiezo”.

“Mi papá falleció en el incendio, falleció acostadito, con mi perrita”

Matías Arriagada se ha convertido en una de las caras más tristes de la tragedia en la localidad de Lirquén.

Estaba trabajando en la región de Rancagua durante el fin de semana cuando las alertas sobre la gravedad de los incendios en la zona se intensificaron.

Al no poder contactar con su familia, utilizó sus redes sociales para saber si alguien había tenido novedades sobre sus padres.

Horas después, subió un video a Instagram para contar que su papá, Pedro Arriagada, murió consumido por las llamas.

Vista panorámica de casas destruidas por los incendios, región del Biobío.
Getty Images
Las autoridades anticipan que el número de muertos va a aumentar.

“Me acabo de enterar, mi papá falleció en el incendio, falleció acostadito con mi perrita, se quemó toda la hueá, porfa, necesito que la mayor cantidad de gente, a nivel país, se reúna y ayude a toda la gente de ahí, por favor, se los pido”, relató en el video.

“Yo más encima voy manejando, me quedan hartas horas todavía, necesito llegar y saber cómo está mi mamá, ya me informaron que mi papá fue consumido por las llamas”, dijo.

El video se viralizó ampliamente en redes sociales y en medios locales, ante lo que el joven inició una campaña para recaudar fondos e ir en ayuda de otras víctimas de los incendios.

“Por fa, mi gente, porfa, yo no soy influencer ni nada, pero necesito que la mayor parte del país se junte y colabore y ayude a la gente que lo está pasando pésimo, yo soy uno de ellos, pero toda la gente lo está pasando muy mal en Lirquén, Penco, todos los alrededores, por favor, necesitamos ayuda, tanto material, agua, ropa y gente que vaya a cooperar, a ayudar”.

Una persona con sudadera naranja lleva un gato entre los brazos en medio de los daños causados por la destrucción de viviendas tras un incendio forestal que afectó al municipio de Penco, Chile, el 18 de enero de 2026.
Getty Images
Las mascotas también han sufrido las consecuencias de la tragedia.

“Era prácticamente como una zona de guerra”

De acuerdo a las autoridades, la comuna de Penco es la más golpeada.

Ahí es donde se concentra el mayor número de muertos, cifra que podría seguir aumentando conforme se realicen las labores de localización e identificación de los cuerpos.

Patricio Valenzuela, vendedor de 47 años, relató lo que vivió al evacuar su vivenda en esa zona.

“Fuego, humo y todo negro. La gente corría desesperada, algunos gritaban. Era prácticamente como una zona de guerra. Y eso que estábamos en la parte baja. Yo no tenía idea de que mientras yo estaba abajo, esto (la parte alta) se estaba quemando”, le dijo a la agencia de noticias AFP.

Matías Cid, estudiante de ingeniería de 25 años, también habló con AFP: “A las 2:30 de la madrugada el fuego estaba fuera de control. Había remolinos, consumió las casas de la población de abajo y después se propagó hacia arriba. Ya no había forma de quedarse”.

Y añadió: “El humo era muy tóxico. Salimos solo con la ropa que llevábamos puesta, con nada más. Tuvimos muy poco contacto con otros vecinos y logramos evacuar rápido, porque creo que si nos hubiéramos quedado 20 minutos más, habríamos muerto calcinados”.

Bomberos frente a unas viviendas en llamas en la región del Biobío, Chile
Getty Images
Los incendios forestales han arrasado cerca de 34.000 héctareas.
BBC

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