
Quitarle la sal al agua del mar para que sea potable. Parece una solución a la problemática de la escasez que México y otros países atraviesan. Y aunque es posible convertir agua salada en agua apta para el consumo humano, paradójicamente esto implica acciones que —si no se planean y ejecutan adecuadamente— podrían afectar al ambiente y aumentar el problema.
Por ejemplo, 16,000 plantas desalinizadoras del mundo descargan 142 millones de metros cúbicos de salmuera al día. Es decir, agua hipersalada. Suficiente en un año para cubrir Florida bajo 30 centímetros de salmuera, según una investigación respaldada por la ONU.
Esa es sólo una de las razones por las que el doctor Héctor Miguel Aviña Jiménez, investigador del Instituto de Ingeniería de la UNAM, señala que la desalinización del agua sí es una alternativa para saciar la demanda en lugares donde el acceso es limitado, pero detalla que lo importante es eficientar los recursos, y tomar decisiones técnicas y no políticas.
Lo que implica planear y disponer de la salmuera resultante tratando de afectar al ambiente lo menos posible.
A decir del doctor Alberto Burquez, investigador del Instituto de Ecología de la UNAM, instalar plantas desaladoras se ha vuelto la solución tecnocrática habitual, como las que ya existen en Baja California Sur o las que se planean construir en Sonora.
Tan sólo en 2007, el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA) ya contabilizaba 435 plantas desaladoras en México.
“En nuestra sociedad se entiende mucho a tener soluciones directamente asociadas con la tecnología de tal manera que no atendemos la problemática ni social, ni económica, sino que buscamos una solución tecnológica que nos pueda resolver rápidamente el problema”.
Precisamente, hay autoridades como el gobernador de Nuevo León que siguen apostando a este tipo de tecnologías.
“Para mí la que será la del futuro: la fuente inagotable de la desalinización del agua. Y aquí a cientos de kilómetros poder traer de la laguna madre de Matamoros agua potable a la ciudad de Monterrey”, dijo Samuel García en un mensaje que publicó en sus redes sociales.
Dentro del nuevo Plan Maestro que el gobierno de Nuevo León presentó recientemente para garantizar el agua hasta el 2050, está la construcción de una desaladora. Pero ésta se encuentra entre los proyectos a largo plazo, a iniciarse en el 2027.
Se detalla que se trata de una “propuesta binacional que implicaría la construcción de una planta desaladora en Texas, que después se podría trasvasar hasta Nuevo León”.
Actualmente, y ante la crisis de agua, el gobierno de Texas ya ha donado pipas con agua desalinizada a Nuevo León, según dijo Samuel García.
Te puede interesar: Entre la sequía y la escasez: cómo las acciones de emergencia llegan tarde y con un recorte de presupuesto
Aunque todavía no está en el portal del plan maestro, el gobernador de Nuevo Léon ya había señalado que también está explorando la posibilidad de construir una desaladora en la Laguna Madre de Matamoros, Tamaulipas.
Hasta ahora no hay un proyecto ejecutivo, presupuesto, ni planes de la obra, según dijo el Secretario de Medio Ambiente de Nuevo León, Alfonso Martínez Muñoz, a medios locales. Pero el funcionario dijo que planea presentar todos los detalles en breve.
Considerando lo anterior, el investigador del instituto de Ecología de la UNAM detalla que ya ha habido intentos de instalar desaladoras en México y han sido muy exitosas en muchos lugares; esto si no se toma en cuenta el costo de las contingencias asociadas, y los impactos ambientales y sociales.
En este caso destaca que, además del proceso de desalación y toda la inversión que significa, debe considerarse el costo ambiental del traslado del agua desde Matamoros, hasta Monterrey, posiblemente por medio de pipas. Lo que implica consumo de gasolina y emisiones de CO2.
En este sentido, el ingeniero Aviña menciona que lamentablemente para Nuevo León no está en la costa, y tendrían que trasladar el agua por varios kilómetros, lo que puede encarecer el proceso y generar afectaciones.
Aviña opina que si se llega a realizar dicho proyecto, esto implicaría solventar cuestiones políticas y ambientales. Aunque no descarta que instalar una desaladora en Tamaulipas para llevar agua Monterrey sea una buena alternativa, siempre y cuando se planee y ejecute adecuadamente.
La superficie del planeta está cubierto 70% por agua. Por eso, hablar de escasez puede sonar sorprendente; pero la verdad es que el 97% del agua disponible en el mundo es salada. Y sólo el 30% del agua dulce que existe está disponible para el consumo humano, el resto sigue congelada, según cifras de Agua.org.
Sin embargo, beber agua salada —del mar o de otras fuentes con intrusión salina— no es una opción. Pues el alto contenido de sales y minerales puede traernos afectaciones a la salud que van desde deshidratación, hasta hipernatremia, que consiste en una concentración alta de sodio en la sangre, según detalló el médico Leonel Martínez a Ojo Público.
Así que el objetivo de las desaladoras justamente es reducir la cantidad de sales y minerales dañinos para el organismo, y convertirla en agua potable.
Aviña Jiménez explica que existen muchas maneras de desalación, pero la más utilizada a nivel mundial es un proceso de filtración por medio de lo que se llama ósmosis inversa.
“Requiere un filtro al que se le llama membrana y energía eléctrica para mover el agua a cierta presión, para que ésta pueda dividirse, por así decirlo, entre agua dulce y agua que va a contener las sales”.
Otra de las formas de quitarle la sal al agua es mediante procesos térmicos, tal y como funciona el ciclo del agua.
Aviña Jiménez explica que esto consiste en calentar el agua salada hasta que comienza a evaporarse. Ese vapor de agua no contiene sales, así que se condensa y luego se convierte en agua apta para el consumo humano.
Podríamos decir que es como formar nubes de lluvia de manera artificial.
El doctor Burquez señala que los países del medio oriente son un ejemplo de este tipo de proyectos. Donde hay una alta disponibilidad de petróleo, pero baja disponibilidad de agua
“Pones un oleoducto que va a la planta desaladora que brinda energía para elevar las presiones. Entonces por un lado entra energía en forma de gases y por otro lado sale agua potable.”
El problema, dice el investigador, es que esto conlleva un costo económico que implica el gastar energía para elevar presión; y por otro lado el costo ambiental que es disponer de estas salmueras.
De acuerdo con la investigación respaldada por la ONU, “las plantas de Medio Oriente, que operan en gran medida con agua de mar y tecnologías de desalinización térmica, normalmente producen cuatro veces más salmuera por metro cúbico de agua limpia que las plantas donde dominan los procesos de membrana”.
De acuerdo con Aviña, el quitarle la sal a una parte del agua hace que estos minerales se concentren en la otra parte del agua, y una de las cosas que se puede hacer con esa salmuera es llevarla al lugar donde cosechan sal.
Ahí pueden poner a evaporar toda esa agua al sol, y las costras que quedan es la sal que se procesa para consumo humano.
Según Aviña, lo que hacen las plantas que están cerca del mar es regresarla al mar, pero intentando diluirla lo más rápido posible para tratar de mitigar el impacto que pueda tener en los ecosistemas.
Sin embargo, la investigación respaldada por la ONU describe que casi el 80% de la salmuera se produce a menos de 10 km de la costa, y suelen descargar salmuera residual sin tratar directamente al medio marino.
Esto se convierte en un riesgo para la vida oceánica y los ecosistemas marinos. Pues a decir de Edward Jones, uno de los investigadores del estudio, los desbordamientos de salmuera agotan el oxígeno.
“La alta salinidad y los niveles reducidos de oxígeno disuelto pueden tener un impacto profundo en los organismos bénticos, lo que puede traducirse en efectos ecológicos observables a lo largo de la cadena alimentaria”, señala.
Una tercera forma de disponer de esa salmuera es meterla en pozos de reinyección playeros. “La arena sirve como un filtrado para que cuando llegue al mar ya llegue con menos salinidad”, explica el ingeniero.
Para el doctor Burquez, “la problemática más grave asociada es que se busca una solución tecnológica cuando hay acciones mucho más sencillas que tienen que ver con la planeación a largo plazo, con la gestión gubernamental, con la gobernanza, la igualdad, la utilización correcta de los recursos y el mantenimiento de los sistemas de potabilización y distribución del agua”.
El académico explica que, por ejemplo, en el sistema de distribución de agua potable en México, “es una red que está fracturada y que está perdiendo una barbaridad de agua”. Y señala que Nuevo León no se escapa de esto.
La Comisión Nacional del Agua calcula que en México se pierde el 51% del agua, debido a fugas en los sistemas de captación y distribución.
“Creo que no representa una solución inmediata a esta problemática de sequía, la cual se está enfrentando en este momento todo el norte de México y el sudoeste de los Estados Unidos”, dice Burquez, quien señala que “las soluciones tecnológicas sí alivian el problema en ese momento a un costo enorme en muchos sentidos, pero no es algo que vaya a resolver el problema”.
“Las soluciones a largo plazo tienen qué ver con la gestión social, tienen que ver con la planeación, con el cuidado ambiental y el uso eficiente y cuidadoso de los recursos”, destaca.
Aviña coincide, pues dice que “es una alternativa, no quiere decir que sea la mejor alternativa, pero es una de las tantas que se puede tener para poder tener agua en regiones donde no se tiene”, como es el caso del norte de México.
Aunque Aviña destacó que esto aplica siempre y cuando se intente eficientar todos los recursos necesarios para la desalación, y se planee la mejor manera de disponer de la salmuera tratando de tener el menor impacto ambiental.
De acuerdo con Burquez, “la forma más sencilla y barata de resolver el problema del agua es haciendo más eficiente la agricultura”.
El investigador del Instituto de Ecología explica que “un ahorro del 10% en las aguas de irrigación representa duplicar el abasto de agua para la población.”
Aviña destaca que mientras no se tenga una cultura de uso eficiente del agua, o de la energía eléctrica, todo se va a seguir complicando.
“Yo creo que lo primero que se tiene que hacer es hacer un uso eficiente del agua, y ver las alternativas que se pueden dar”.
Por ejemplo, reciclando el agua mediante plantas de tratamiento, recolectando el agua pluvial y evitar que se mezcle con las aguas sanitarias.

Con la intensificación de los ataques a través de la frontera entre ambos países, ¿cuáles son las raíces históricas de la actual tensión?
Pakistán lanzó una nueva serie de bombardeos contra las ciudades afganas de Kabul, Paktika y Kandahar, según informaron funcionarios gubernamentales, en medio de la intensificación de los ataques a través de la frontera entre ambos países.
Los bombardeos lanzados en la madrugada del viernes 27 de febrero sucedieron después de que el Talibán en Afganistán anunciara una importante ofensiva contra puestos militares fronterizos pakistaníes, el jueves en la noche.
Los dos países acordaron un frágil cese el fuego en octubre, tras mortales enfrentamientos en la frontera, pero las hostilidades se reavivaron en días recientes.
Ambas partes afirman haber infligido bajas severas al uno y al otro en los últimos choques.
El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, expresó que su país tenía “la completa capacidad de aplastar cualquier ambición agresiva”, mientras que el ministro de Defensa, Khawaja M Asif, declaró una “guerra abierta” contra el gobierno de Afganistán.
Los talibanes afganos indicaron que lanzaron la operación “a gran escala” el jueves en respuesta a los bombardeos de comienzos de la semana, que dicen mataron por lo menos a 18 personas.
¿Cuáles son las raíces históricas de la tensión y cuáles son algunos de los factores detrás de los renovados enfrentamientos?
Las relaciones recientes entre Pakistán y Afganistán han sido turbulentas.
Antes de la retirada de Estados Unidos de Afganistán en 2021, el antiguo gobierno de Kabul frecuentemente acusaba a Islamabad de facilitar los ataques del Talibán contra sus fuerzas, que aseguraban estaban siendo planeados en suelo pakistaní.
Durante este período, Pakistán negó tener vínculos con el Talibán, con el otrora portavoz del Ministerio de Exteriores pakistaní calificando dichas acusaciones de “ridículas”.
Pakistán tuvo un papel clave en posibilitar y negociar el Acuerdo de Doha que allanó el camino para la salida de EE.UU. de Afganistán y el rápido regreso al poder del Talibán.
Fue uno de los pocos países que reconoció oficialmente el gobierno talibán durante el primer período del grupo en el poder en Afganistán entre 1996 y 2001.
Pero las más recientes tensiones han demostrado que aún con el Talibán de vuelta en el poder en Afganistán, las relaciones entre los dos países continúa siendo frágil.
En términos militares, Pakistán tiene una ventaja abrumadora al ser una importante potencia militar con cientos de tanques, aeronaves y tecnología de defensa avanzada.
El gobierno talibán de Afganistán dispone del equipamiento militar que abandonaron las antiguas fuerzas afganas y extranjeras.
Los informes sugieren que, pese a las sanciones, ha podido adquirir parte de material militar a través del mercado negro.
No hay pruebas de que disponga de aviones ni de la capacidad para lanzar bombardeos en profundidad dentro de Pakistán.
Sin embargo, el Talibán libró durante más de 20 años una guerra contra Estados Unidos y sus aliados de la OTAN, por lo que su capacidad para llevar a cabo ataques no convencionales y de guerrilla está ampliamente demostrada.
Pakistán afirma tener “pruebas concluyentes” de que el TTP ha estado detrás de una serie de ataques en el país, incluido el reciente atentado suicida contra una mezquita chiita en Islamabad en el que murieron más de 30 personas.
El grupo Estado Islámico (IS) reivindicó el ataque en Islamabad, pero Pakistán ha dicho que tiene “pruebas concluyentes” de que el responsable fue el TTP.
Pakistán también alega que los ataques están siendo llevados a cabo por orden del liderazgo y los coordinadores del TTP con base en Afganistán, quienes, según afirma, cuentan con el apoyo del gobierno talibán.
“Desde que el Talibán asumió el poder en Afganistán, Pakistán esperaba que grupos como el TTP… no siguieran recibiendo el apoyo como antes, y que las condiciones en la frontera mejoraran, pero eso no sucedió”, dijo a la BBC el exdiplomático pakistaní Masood Khan.
Esto puede no ser una sorpresa.
“Contrario a otros gobiernos, el Talibán afgano no es un gobierno tradicional. Llegaron al poder como un grupo vinculado históricamente al TTP”, expresó a la BBC el analista y periodista Sami Yousafzai, que monitorea de cerca las relaciones Afganistán-Pakistán.
“Si Pakistán creía que el Talibán afgano eliminaría o expulsaría al TTP de Afganistán, esa es una expectativa poco realista”, añadió.
En octubre del año pasado, el ministro de Exteriores de Afganistán, Amir Khan Muttaqui, visitó Nueva Delhi, para restablecer los lazos diplomáticos con India, el rival de Pakistán.
Ese mismo mes, el ministro de Defensa de Pakistán, Khawaja Muhammad Asif, en una entrevista con el canal Geo News, acusó a Afganistán de “pelear un guerra subsidiaria para Delhi”.
India ha negado de manera constante que apoye cualquier elemento antipakistaní dentro de Afganistán. Pero el deshielo entre India y Afganistán está siendo interpretado por observadores como Yousafzai como una “derrota simbólica” para Pakistán.
Los observadores comentan que India tiene la intención de invertir en la región mientras que el Talibán busca romper su aislamiento estableciendo relaciones con los países de la región.
Pero Yousafzai opina que eso no es tan simple: “La capacidad de India de dar apoyo técnico al gobierno talibán es limitada, pues Kabul opera bajo un estricto sistema ideológico yihadista”.
Eso podría representar algún tipo de alivio para Islamabad.
Funcionarios de Naciones Unidas han expresado preocupación frente a las recientes hostilidades, llamando al diálogo y la diplomacia para resolver las diferencias entre ambas partes.
China afirmó que estaba “profundamente preocupada” sobre la situación, según su Ministerio de Exteriores, que exhortó a las partes a “resolver sus diferencias y disputas a través del diálogo y la negociación”.
El vecino Irán anunció que estaba dispuesto a mediar en el diálogo entre los dos países, como lo escribió su canciller Abbas Araghchi en X, instando a ambas partes a “resolver sus diferencias a través de una política de buen vecino y el diálogo”.
Qatar y Turquía mediaron entre ambas partes, con conversaciones celebradas en Doha y Estambul.
Pakistán comparte una frontera de 2.600 km con Afganistán. También es sabido que lo que se conoce como la Línea Durand fue trazada arbitrariamente por los británicos en 1893 y es una línea fronteriza disputada por Afganistán y millones de pastunes étnicos que viven a lado y lado de la frontera.
Esto también ha llevado a los observadores a interpretar las continuas tensiones como arraigadas también en reclamos territoriales legítimos.
Miles de personas cruzan la frontera diariamente. A pesar del estado de las relaciones gubernamentales, las comunidades tribales viven en cada lado de la frontera, unidas por lazos familiares y sociales, aumentando la urgencia para que las relaciones entre los dos países se normalice.
Los ataques se producen tras meses de hostilidades entre ambos países. La última confrontación grave se produjo en octubre, tras lo cual se alcanzó un frágil alto el fuego negociado por Turquía y Qatar.
Pakistán acusa al gobierno talibán de Afganistán de apoyar a “terroristas antipakistaníes” a los que culpa de llevar a cabo atentados suicidas en su territorio, incluido uno reciente en una mezquita de Islamabad.
Esta afirmación es rebatida por el Talibán, que ha afirmado en repetidas ocasiones que el territorio de Afganistán no se está utilizando para amenazar la seguridad de otros países.
A su vez, acusa a Pakistán de llevar a cabo ataques no provocados en los que han muerto civiles. Islamabad afirma que solo ataca a militantes.
A principios de esta semana, las fuerzas pakistaníes también lanzaron múltiples ataques aéreos nocturnos contra Afganistán que, según los talibanes, causaron la muerte de al menos 18 personas, entre ellas mujeres y niños.
Superados en armamento por Pakistán, que cuenta con armas nucleares, los analistas creen que es poco probable que los talibanes libren una guerra convencional contra Pakistán.
Sin embargo, los talibanes afganos tienen una amplia experiencia en la guerra de guerrillas.
Lo que hace que la última ronda de ataques pakistaníes sea significativa es que se han dirigido contra instalaciones gubernamentales talibanes en lugar de objetivos terroristas en Afganistán, según explicó a la BBC Michael Kugelman, investigador principal para Asia Meridional del Atlantic Council.
“Ahora se está atacando al propio régimen”, afirmó.
Por su parte, la retórica de los talibanes sugiere que están decididos a “lanzar ataques implacables” contra Pakistán, una “situación precaria” que podría desembocar en un conflicto real.
El jefe militar de los talibanes afganos, Qari Muhammad Fasihuddin, afirmó en un mensaje en video este viernes que Pakistán podía esperar “una respuesta aún más decisiva” en el futuro.
Los ataques contra lugares como Abbottabad y Swabi demuestran su capacidad para adentrarse más en Pakistán de lo que se pensaba.
Información adicional de los servicios afgano y urdu de la BBC.
Haz clic aquí para leer más historias de BBC News Mundo.
Suscríbete aquí a nuestro nuevo newsletter para recibir cada viernes una selección de nuestro mejor contenido de la semana.
También puedes seguirnos en YouTube, Instagram, TikTok, X, Facebook y en nuestro nuevo canal de WhatsApp, donde encontrarás noticias de última hora y nuestro mejor contenido.
Y recuerda que puedes recibir notificaciones en nuestra app. Descarga la última versión y actívalas.