
Los aranceles que Donald Trump amenaza con imponer a partir de este 1 de febrero pondrían en riesgo las exportaciones, decenas de empleos y el tipo de cambio en México, aunque especialistas esperan que esos impuestos sólo se apliquen a ciertos productos, porque una imposición generalizada podría afectar incluso a la economía de Estados Unidos.
Trump anunció que los aranceles de 25% a importaciones de México y Canadá buscan presionar a los gobiernos de ambos países para que aumenten sus acciones para frenar el flujo de migrantes y fentanilo.
Ayer jueves, el presidente estadounidense reafirmó su intención de hacer oficial estos impuestos a partir del 1 de febrero, y advirtió que esa tasa puede aumentar con el tiempo. Además, adelantó que aún se evalúa si el petróleo se incluirá entre los productos con ese gravamen.
Para entender mejor: Trump reafirma que impondrá aranceles a México y Canadá el 1 de febrero; amaga con incluir petróleo
Expertos consultados por El Sabueso explicaron que imponer aranceles generales de 25% a importaciones mexicanas repercutiría de forma negativa en la economía estadounidense, por lo que pronosticaron que el gobierno de ese país los aplicará sólo a ciertos productos e, incluso, que sólo será por un tiempo breve.
Apenas el miércoles, el futuro secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick, afirmó que esta medida es provisional, pues se trata de una acción de seguridad interior y no una política arancelaria. Pero adelantó que entre marzo y abril se espera terminar un análisis más profundo, para definir la aplicación de aranceles a mediano plazo.
Cabe recordar que los tres países participan en el T-MEC, acuerdo de libre comercio que tiene programada una revisión para 2026, por lo que estos aranceles han generado dudas en los mercados sobre una posible renegociación, o hasta una cancelación del tratado.
Actualmente, Estados Unidos es el destino de más del 80% de las exportaciones mexicanas, de modo que los aranceles generales tendrían como principal riesgo la reducción del volumen de mercancías que México envía a ese país.
Entre enero y septiembre de 2024, las mayores exportaciones al norte de la frontera fueron vehículos y autopartes, equipo mecánico, aparatos eléctricos, combustibles minerales y equipo médico, de medición y quirúrgico.
Por lo que en caso de aplicar la tasa de 25% a todas las importaciones desde México, estos sectores serían los más afectados.
El costo de estos productos aumentaría, obligando a las empresas estadounidenses a buscar opciones dentro de su país o en otros mercados, para su abasto. Uno de los sectores más afectados sería el automotor, cuya cadena productiva –actualmente distribuida en los tres países– Donald Trump busca devolver a territorio estadounidense.
“Se ha calculado aproximadamente que en el sector automotriz, por ejemplo, el arancel del 25% implicaría un aumento del 10% en el precio final de los productos (en Estados Unidos)”, comentó Ana Lilia Moreno, coordinadora del Programa de Competencia y Regulación de México Evalúa, en entrevista.
Ante estas condiciones, los efectos negativos serían para ambos países. Por un lado, causaría alza de precios en los vehículos y la caída de la demanda en Estados Unidos; por el otro, habría reducción de las exportaciones mexicanas para ese sector, lo que podría causar pérdida de empleos de trabajadores de esa industria en México, que a principios de 2024 superaba los 839 mil trabajadores.
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Una baja de las exportaciones –que representan alrededor del 30% del PIB de México– podría propiciar también una contracción en la economía nacional para finales de 2025.
Si no se aplican los aranceles, el banco BBVA prevé un crecimiento de la economía de hasta 1.9% este año. Pero en caso de que Trump cumpla su promesa, el PIB en 2025 cerraría 2025 con un crecimiento negativo, pronosticó el banco.
Además, en caso de cumplir la promesa de imponer aranceles el 1 de febrero, especialistas advierten que la moneda mexicana podría depreciarse frente a la divisa estadounidense. El jueves 30 de enero, el pesó cayó 1% frente al dólar y cerró en 20.70 por unidad, luego de que Trump reiteró su amenaza de imponer aranceles el sábado.
Jesús Carrillo, director de Economía del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), explicó que lo más probable es que los aranceles causen una depreciación del peso. “Eso puede incrementarse y dependerá mucho del anuncio, de la magnitud (de los aranceles), de la retórica alrededor del anuncio. Es difícil decir qué tanto, pero sí esperaría que se deprecie la moneda”, sostuvo.
La depreciación del peso suele tener efectos diversos. Por un lado, un menor valor frente al dólar podría reducir el impacto en la caída de las exportaciones mexicanas, al hacer más atractivos los precios de los insumos nacionales para el mercado externo; pero por otro lado, la pérdida de valor del peso presionaría al alza los precios de productos y servicios importados así como el de la gasolina.

No obstante las declaraciones del gobierno de Trump, especialistas consultados por El Sabueso prevén que los aranceles no se apliquen a todas las importaciones desde México, sino que se enfoquen en productos específicos en que México tiene mayores ganancias frente a Estados Unidos, y así se mitiguen los efectos negativos en ese país.
Algunos ejemplos de esto serían algunos productos agrícolas, manufacturas como dispositivos médicos –cuyo impacto sería sobre empresas mexicanas–, o algunos productos intermedios, como aluminio y acero, tal como ocurrió entre 2018 y 2019, comentó Ignacio Martínez, coordinador del Laboratorio de Análisis en Comercio, Economía y Negocios (LACEN) de la UNAM.
El impacto en el sector agroalimentario –cuyas exportaciones a Estados Unidos crecieron 6.1% en los primeros 9 meses de 2024– sería distinto al de la industria automotriz, detalló Ana Lilia Moreno.
“En mercados agroalimentarios, en el corto plazo los periodos de ajuste pueden implicar pérdidas grandes de cosechas, por la contracción de la demanda o el consumo, en lo que los exportadores ajustan sus modelos de negocios o sus estrategias de ventas hacia otros mercados distintos al norteamericano”, sostuvo.
Aunque hay productos de origen mexicano que se puede esperar que queden exentos de aranceles, como el aguacate. Esto porque México es prácticamente el único proveedor, además de que la demanda del fruto alcanza su máximo en febrero, explicó Jesús Carrillo.
“¿En dónde sí podría ser? A lo mejor en algunos otros productos que van directamente al consumidor final, algunos productos de alimentación que no afecten demasiado a la inflación. Por ejemplo, las berries o el maíz blanco que exportamos. Pero aún no sabemos”, sugirió.
En su conferencia del miércoles 29 de enero, la presidenta Claudia Sheinbaum dijo que confía en que el gobierno de Trump no aplique los aranceles. “No creemos que vaya a ocurrir, la verdad; y si ocurre, ya tenemos un plan. Hay conversaciones, hay diálogo”, sostuvo.
En el mismo sentido, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, aseguró que el gobierno mexicano reaccionará en función de las medidas que implemente el gobierno de Estados Unidos. “Llevamos meses trabajando sobre eso, unos ocho meses”, afirmó el mismo miércoles.
En noviembre pasado, luego del triunfo de Trump en la elección presidencial de Estados Unidos, el gobierno de México mostró su disposición a responder a aranceles con impuestos a productos estadounidenses. Pero después, la presidenta Sheinbaum cambió su posición y en el último mes se ha pronunciado por buscar otras soluciones.
En ese sentido, los especialistas coincidieron en que actualmente no hay condiciones para desatar una guerra arancelaria, pues impactaría a los consumidores nacionales, quienes terminarían pagando el incremento de precios de productos provenientes de ese país.
Ignacio Martínez recordó el caso de Colombia, que recién el fin de semana trató de responder con aranceles a las medidas de Estados Unidos y terminó por aceptar las condiciones migratorias que exigió Trump.
“De ahí es que la presidenta ya no ha vuelto a tocar el tema de imponer aranceles a Estados Unidos, porque sí estaría perjudicando totalmente la economía mexicana”, dijo.
Al respecto, Jesús Carrillo comentó que si bien no se prevé que el gobierno mexicano se enfrasque en una guerra de aranceles con Trump, sí podría imponer tarifas a algunos productos específicos, como lo hizo en 2019.
“Cuando nos pusieron un arancel al aluminio y al acero, México respondió con aranceles también al whisky, a otras bebidas. O sea, a cosas bastante bien estudiadas que es las que sabe que van a afectar a productores (estadounidenses), que se van a quejar con su gobierno. Entonces, digamos, no es una guerra abierta, pero seguramente habría alguna represalia”, comentó.
Por otro lado, agregó, las medidas del gobierno mexicano probablemente no estén relacionadas con el ámbito comercial, sino que pueden estar dirigidas a responder a las demandas de Trump para imponer los aranceles, como acciones para aumentar la seguridad en la frontera y contener la migración hacia Estados Unidos.

El editor de economía de la BBC obtuvo un raro acceso a Willow, la computadora cuántica de Google.
Parece un candelabro dorado y contiene el lugar más frío del universo conocido.
Lo que veo no es solo la computadora más potente del mundo, sino una tecnología crucial para la seguridad financiera, los secretos gubernamentales, la economía mundial y más.
La computación cuántica es la clave para que empresas y países ganen (o pierdan) en el siglo XXI.
Frente a mí, suspendido a un metro de altura, en unas instalaciones de Google en Santa Bárbara, California, está Willow. Francamente, no era lo que esperaba.
No hay pantallas ni teclados, y mucho menos cámaras holográficas en la cabeza ni chips que leen el cerebro.
Willow es del tamaño de un barril de petróleo con una serie de discos redondos, conectados por cientos de cables de control negros que descienden a una bañera de bronce refrigerada con helio líquido que mantiene el microchip cuántico a una milésima de grado sobre el cero absoluto.
Parece, y se siente, muy de los años 80, pero si se logra alcanzar el potencial de la cuántica, la estructura de metal y alambre con forma de medusa que tengo frente a mí transformará el mundo de muchas maneras.
“Bienvenidos a nuestro laboratorio de IA Cuántica”, dice Hartmut Neven, jefe de IA Cuántica de Google, mientras cruzamos la puerta de alta seguridad.
Neven es una figura legendaria, mitad genio tecnológico, mitad entusiasta de la música techno, que viste como si hubiera llegado haciendo snowboard directamente del festival de música Burning Man, para el cual diseña obras de arte.
Quizás así lo hizo en un universo paralelo. Pero de eso hablaremos más adelante.
Su misión es convertir la física teórica en computadoras cuánticas funcionales “para resolver problemas que de otro modo serían irresolubles”. Según afirma, estos candelabros son los de mejor rendimiento del mundo.
Faisal Islam visitó las instalaciones de Google en Santa Bárbara, California.
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Gran parte de nuestra conversación gira en torno a lo que no se nos permite filmar en este laboratorio restringido.
Esta tecnología crucial está sujeta a controles de exportación, secretismo y se encuentra en el corazón de una carrera por la supremacía comercial y económica.
Cualquier pequeña ventaja, desde la forma de nuevos componentes hasta las empresas que participan en las cadenas de suministro globales, es una fuente de potencial ventaja.
Hay un notable aire californiano en este templo de la alta ciencia, en su arte y su color.
Cada computadora cuántica recibe un nombre como Yakushima o Mendocino. Cada una está envuelta en una obra de arte contemporáneo, y varios murales estilo grafiti adornan las paredes iluminadas por el brillante sol invernal.
Neven sostiene a Willow, el más reciente chip cuántico de Google, que cumplió con dos hitos importantes.
Dice que resolvió “de una vez por todas” el debate sobre si las computadoras cuánticas pueden realizar tareas que las computadoras clásicas no pueden.
Willow también solucionó en minutos un problema de referencia que le habría llevado a la mejor computadora del mundo 10 septillones de años, es decir, más de un billón de billones de años, más que la edad del universo.
Este resultado teórico se aplicó recientemente al algoritmo Quantum Echoes (eco cuántico), imposible para las computadoras convencionales, que ayuda a aprender la estructura de las moléculas con la misma tecnología utilizada en las máquinas de resonancia magnética.
Neven enumera las formas en que cree que este chip cuántico Willow se utilizará “para ayudar con muchos de los problemas que la humanidad enfrenta actualmente”.
“Nos permitirá descubrir medicamentos de forma más eficiente”, afirma. “Nos ayudará a aumentar la eficiencia en la producción de alimentos, a producir energía, a transportarla, a almacenarla… a resolver el cambio climático y el hambre humana”.
“Nos permite comprender mucho mejor la naturaleza y luego desvelar su secreto para desarrollar tecnologías que nos hagan la vida más placentera”, me explica.
Algunos investigadores creen que la Inteligencia Artificial real solo será realmente posible con la cuántica.
Miembros del equipo acaban de recibir el Premio Nobel por la investigación original sobre los “cúbits superconductores” que se utilizan aquí.
El chip Willow tiene 105 cúbits. El proyecto cuántico de Microsoft tiene 8 cúbits, pero utiliza un enfoque diferente.
La carrera mundial consiste en alcanzar el millón de cúbits para una “máquina a escala industrial” capaz de realizar química cuántica y diseñar fármacos sin errores. La tecnología es frágil.
Lo que está sucediendo aquí se observa con atención en todo el mundo. El profesor Peter Knight, presidente del Consejo Asesor Estratégico de los Programas Nacionales de Tecnología Cuántica, afirma que Willow ha sido pionero.
“Todas las máquinas están todavía en la fase de modelo de juguete; cometen errores. Necesitan corrección de errores. Willow fue la primera en demostrar que puedes corregir errores mediante repetidas rondas de reparaciones, lo que es una mejora”, afirma.
Esto sitúa la tecnología rumbo a una ampliación para realizar con precisión un billón de operaciones, quizás en siete u ocho años, en lugar de las dos décadas que se suponían anteriormente.
Si el primer cuarto de este siglo se definió por el auge de internet y luego por la inteligencia artificial, los próximos 25 años seguramente marcarán el comienzo de la era cuántica.
Imagina intentar encontrar una pelota de tenis en uno de mil cajones cerrados. Una computadora clásica abre cada uno en orden. Una computadora cuántica los abre todos a la vez.
O, de forma similar, en lugar de necesitar cien llaves para abrir cien puertas en la informática convencional, la cuántica permite abrir las cien, con una sola llave, al instante.
Estas máquinas no serán para todos. No se reducirán a teléfonos, lentes de IA ni laptops. Pero el punto es que la potencia de estas computadoras crece exponencialmente y todos se están sumando a la acción.
Le pregunté al director de Nvidia, Jensen Huang, si esto supone una amenaza para su modelo de proporcionar chips especializados para IA. “No, en el futuro se añadirá un procesador cuántico a una computadora”, respondió.
Y uno de los líderes de Reino Unido en este campo señala lo que está en juego en el mundo cuántico: el poder de descifrar prácticamente cualquier cosa, desde secretos de Estado hasta el Bitcoin.
“Todas las criptomonedas también tendrán que ser reexaminadas debido a la amenaza de la computación cuántica”, afirma Peter Knight.
Un socio importante de Nvidia afirmó el año pasado que, si bien el Bitcoin aún tenía algunos años de vida, la tecnología necesitaba bifurcarse hacia una cadena de bloques más sólida para finales de la década.
Fuentes de la industria tecnológica se refieren al proceso “Harvest now, decrypt later” (HNDL) (“Cosecha ahora, descifra después”) para describir cómo se cree que las agencias estatales guardan todos los datos cifrados del mundo, tanto dentro como fuera de su país, con la expectativa de que las generaciones futuras puedan acceder a ellos.
Y luego está la carrera en todo el mundo. El enfoque de China es muy diferente al de la carrera comercial en Estados Unidos y Occidente.
Con alrededor de US$15.000 millones, los recursos totales dedicados a la tecnología cuántica en China posiblemente sean del orden de todos los demás programas gubernamentales del mundo juntos, afirma el profesor Knight.
Desde 2022, China ha publicado más artículos científicos sobre cuántica que cualquier otro país. Los esfuerzos han sido liderados por el físico pionero Pan Jianwei. Es un elemento clave del decimocuarto plan quinquenal de Pekín.
China decidió impedir que empresas tecnológicas como Baidu y Alibaba desarrollaran su propia investigación cuántica y concentrar a las personas y la infraestructura en una empresa estatal.
China intenta obtener ventaja en las comunicaciones y satélites cuánticos.
El año pasado, Pan desarrolló y probó el ordenador cuántico Zuchongzhi 3.0 utilizando una tecnología similar, aunque con un enfoque diferente al de Willow, y obtuvo resultados similares.
En otoño se abrió al mercado. Todo esto se parece un poco al Proyecto Manhattan de la Segunda Guerra Mundial para producir las primeras armas nucleares, o a la carrera espacial del siglo XXI.
Reino Unido es uno de los centros científicos de la investigación cuántica. Fue un científico británico quien realizó la investigación original sobre los cúbits superconductores.
En este país hay decenas de empresas e investigación de vanguardia. El gobierno planea realizar una inversión significativa en este ámbito en las próximas semanas.
Es vital para la economía, el campo militar y la geopolítica. Existe la esperanza de que Reino Unido se convierta en la tercera potencia en este ámbito.
De vuelta en el laboratorio de Willow, quizás hay más preguntas existenciales que se están planteando.
El año pasado, Neven sugirió que la velocidad sin precedentes de Willow respaldaba algunas concepciones sobre la existencia de un multiverso.
Básicamente, esta velocidad podría explicarse por el hecho de que Willow aprovechó los universos paralelos para obtener su potencia de cálculo. No todos los científicos lo creyeron.
“Todavía hay un debate acalorado”, me dice. Como has visto en tu visita al laboratorio, la razón por la que las computadoras cuánticas son tan potentes es que, en un solo ciclo de reloj, pueden alcanzar simultáneamente dos de las 105 combinaciones. Esto te hace preguntar ¿dónde están estas cosas diferentes?”.
“Hay una versión de la mecánica cuántica en la que hay que pensar. La formulación de muchos mundos: universos paralelos o realidades paralelas”.
Willow no ha demostrado esto, aclaró Neven, pero dijo que “sugería que deberíamos tomar esta idea en serio”.
Esta es la vanguardia de la frontera mundial de la tecnología y del crecimiento, y el gobierno británico pronto invertirá cientos de millones para alcanzar a Willow y a los chinos.
Parece ciencia ficción. Se está convirtiendo rápidamente en una realidad económica.
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