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AMLO niega que sus movilizaciones bloquearan caminos, pero en 2006 hizo plantón de 47 días en Reforma
AMLO niega que sus movilizaciones bloquearan caminos, pero en 2006 hizo plantón de 47 días en Reforma
3 minutos de lectura

AMLO niega que sus movilizaciones bloquearan caminos, pero en 2006 hizo plantón de 47 días en Reforma

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Engañoso
Frase: “Pueden decir, usted estaba en la oposición y hacia movilizaciones, y usted hacía marchas, claro, claro, no más que yo nunca bloqueé un camino”
Autor: Andrés Manuel López Obrador, presidente de México
Lugar y fecha: Palacio Nacional, 1 de mayo de 2023
01 de mayo, 2023
Por: Siboney Flores
@SiboneyFt 

¿Nunca bloqueó un camino? Es lo que dijo este 1 de mayo el presidente López Obrador,  para descalificar las movilizaciones de opositores a la construcción del ferrocarril interoceánico al Norte del Istmo. 

Sin embargo, en 2006 acusó fraude electoral y junto a sus simpatizantes llevó a cabo un plantón de 47 días en Paseo de la Reforma, la principal avenida de la capital del país. 

Además, a lo largo de su trayectoria política, López Obrador ha convocado distintas movilizaciones, cuya asistencia es vasta e implica el cierre momentáneo de vialidades cercanas a sus rutas. 

El plantón de mes y medio 

En julio de 2006, luego de que el Instituto Federal Electoral (IFE) se negara al conteo de votos de la elección presidencia que declaraba ganador a Felipe Calderón, el propio López Obrador propuso realizar un plantón en Avenida Reforma. 

“Les propongo que nos quedemos aquí, en asamblea permanente (…) que permanezcamos aquí, día y noche, hasta que se cuenten los votos y tengamos un presidente electo con la legalidad mínima que nos merecemos los mexicanos”, dijo López Obrador, según documentó El Financiero. 

El plantón permaneció durante 47 días y se levantó diez días después de que el Tribunal Electoral declaró ganador de la elección a Felipe Calderón. 

De acuerdo con medios nacionales, este plantón tuvo repercusiones económicas en comercios, hoteles y restaurantes de la zona. 

Cuando el movimiento tenía 16 días de haberse iniciado, se reportaban pérdidas de cerca de 3 mil millones de pesos y el despido de 809 empleados ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). 

Una megamarcha presidencial

Para noviembre de 2022,  ya como mandatario federal López Obrador convocó a una megamarcha como respuesta a la serie de movilizaciones a favor del Instituto Nacional Electoral (INE) y en contra de la reforma del “Plan B”.

La manifestación comenzó en el Ángel de Independencia y concluyó en el Zócalo Capitalino. La llamada #MarchaDelPueblo congregó a 1.2 millones de personas, de acuerdo con la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la capital. 

La necesidad de los asistentes de estar cerca del presidente provocó que un trayecto de cuatro kilómetros se tardara seis horas en recorrerse. Al finalizar dio un mensaje de hora y media en el que enumeró 110 acciones de sus cuatro años de gobierno. 

Otras marchas 

De acuerdo con el propio sitio web de López Obrador y diversos trabajos periodísticos, el mandatario ha encabezado distintas movilizaciones a lo largo del país, las cuales han sido vastas y requieren la parálisis o cierre temporal de avenidas para su paso. 

Por lo menos se da cuenta de que en 1991 organizó el Éxodo por la democracia, ruta que comenzó en Tabasco  y concluyó en la Ciudad de México, como protesta por irregularidades cometidas en las elecciones municipales de ese año a manos del PRI, según documentó Milenio

Cuatro años después realizó un segundo éxodo para impedir la privatización de Petróleos Mexicanos;  la defensa de la soberanía nacional, la democracia y el desarrollo económico. 

Para 2005, convocó a la llamada “Marcha del silencio”, en la cual participaron miles de personas, luego de que a  López Obrador se le retirara la inmunidad constitucional para ser juzgado por desacato. 

Los manifestantes consideraban que Lopez Obrador sufría de persecución política para apartarlo de las elecciones presidenciales del siguiente año. 

Para 2012 a manera de cierre de su campaña por la presidencia del país, López Obrador convocó a una marcha en cada entidad de la República. En 2016 organizó otra “Marcha del silencio“, en defensa de los maestros de México.  

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Imagen BBC
¿Qué quedará de nuestra civilización cuando ya no existamos? Estas podrían ser algunas de las cosas
9 minutos de lectura

Según expertos, los humanos ya estamos dejando una huella indeleble. Pero, ¿qué exactamente quedará de nosotros dentro de cientos de millones de años?

17 de enero, 2026
Por: BBC News Mundo
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Si en el futuro remoto, algún ser quisiera saber cómo fue nuestra civilización, ¿qué rastros encontraría?

Fragmentos de un mineral llamado pirita de hierro hallados donde eran raros y una fina capa de arcilla de color rojo, junto con mucho trabajo, investigación y conocimiento acumulado, recientemente cambiaron el eje cronológico de la evolución humana.

Los hallazgos revelaron que uno de los momentos fundamentales de nuestra historia, aquel en el que aprendimos a controlar el fuego, ocurrió 350.000 años antes de lo que se pensaba.

El descubrimiento nos recuerda que, con el paso del tiempo, hasta lo crucial puede extraviarse, y es una muestra de cómo los rastros que quedan son a veces la única esperanza de que en el futuro se pueda imaginar lo que fue.

¿Qué quedará de nuestra civilización cuando ya no existamos?

Si, como hacen los científicos ahora, algún ser del futuro lejano explorara la Tierra, ¿cómo podría saber que estuvimos aquí?

Eso se preguntó Steve, oyente del programa CrowdScience de la BBC, inspirado por el famoso poema de Percy Bysshe Shelley “Ozymandias”, que llama a reflexionar cómo hasta lo más magnífico y colosal es insignificante ante el fluir irrefrenable del tiempo.

De los dinosaurios, por ejemplo, hemos encontrado fósiles, aunque se extinguieron hace unos 65 millones de años tras vivir en la Tierra durante unos 165 millones de años… ¿habrá oportunidad de que hallen fósiles nuestros?

“El problema con los fósiles es que la mayoría de las cosas no se fosilizan; solo una pequeña fracción de la vida terrestre se ha fosilizado”, señala el astrofísico Adam Frank, de la Universidad de Rochester, en EE.UU.

Efectivamente, se estima que menos de una décima parte del 1% de todas las especies que han vivido se han convertido en fósiles.

Aún más bajas son las posibilidades de que, así algunos nos convirtamos en fósiles, nos encuentren.

Sin embargo, no es imposible, apunta Paul Davis, curador de geología en el Museo de Lyme Regis, en la Costa Jurásica inglesa.

“Los fósiles pasan por un proceso de transformación de ser vivo a, en esencia, piedra.

“Los huesos o las conchas se van modificando lentamente, a través de millones de años de agua, productos químicos y minerales fluyendo a través de los sedimentos y rocas en los que están incrustados”.

Los humanos, agrega, tenemos a nuestro favor el contar con partes duras, como los huesos y los dientes.

Fósiles de amonites con capa de concha iridiscente intacta, especie Ammonoidea, Período Jurásico, hace 144 a 208 millones de años, Lyme Regis, Dorset, Inglaterra, Reino Unido.
Getty Images
Fósiles de amonites con capa de concha iridiscente intacta, del período Jurásico, hace de 144 a 208 millones de años, halladas en Lyme Regis, Reino Unido.

Para potenciar la posibilidad de convertirse en fósil, “lo mejor es que te entierren en el mar, en algún lugar de una buena cuenca donde se depositen sedimentos muy finos y haya suficiente profundidad para que las aguas no sean muy ricas en oxígeno”.

No obstante, insiste, “las probabilidades de que los humanos se conviertan en fósiles serán escasas, como ocurre con la mayoría de la vida a lo largo del tiempo geológico”.

Entonces, ¿dejaremos huella?

Los paleontólogos Jan Zalasiewicz y Sarah Gabbott, de la Universidad de Leicester (Reino Unido), argumentan que sí, que ya la imprimimos y que además es indeleble.

Los dos científicos escribieron un libro llamado “Discarded” (Desechados, 2025) en el que afirman que los tecnofósiles serán nuestro legado definitivo.

La edad del pollo

Los humanos modernos (Homo sapiens) hemos existido una fracción muy pequeña de la historia de la Tierra -apenas unos 300.000 años de los ~4.540 millones de años del planeta-, y al parecer somos los artesanos de nuestra propia destrucción.

Pero así nuestra existencia termine siendo poco más que un pequeño parpadeo perdido en un gran periodo geológico, Zalasiewicz considera que seremos como otro parpadeo que tuvo un enorme efecto: “El gran meteorito que acabó con los dinosaurios. En este caso, nosotros somos el meteorito”.

Puede que no seamos la inmensa roca que chocó con la Tierra y eliminó especies, pero estamos interfiriendo con ellas de otras formas sorprendentes.

“Al causar la extinción o transportar animales y plantas, hemos alterado el camino de la evolución biológica, por lo tanto, hemos alterado el patrón del registro fósil, y eso va a aparecer”, dice el paleontólogo.

“Basándose en eso, nuestros exploradores del lejano futuro se preguntarán qué pasó y por qué. Y van a centrarse en la capa donde empezó todo: la nuestra”.

Pollos asándose
Getty Images
Quizás se preguntarán: “¿Por qué tantos pollos?”.

Zalasiewicz se refiere a los estratos en la Tierra, capas de roca, sedimento o suelo que se acumulan a lo largo del tiempo como las páginas de un libro, mostrando la historia geológica del planeta, donde las capas más profundas son las más antiguas.

La composición química de esas capas indica qué procesos físicos estaban ocurriendo en ese momento.

Una de las cosas que encontrarían esos paleontólogos futuros es el resultado del gran impacto que los humanos hemos tenido en otros animales.

Cuando no los transportamos de un rincón del mundo a otro, elegimos ganadores y perdedores, señala Gabbott.

“Hoy en día, solo el 4% de los mamíferos son salvajes. El otro 96% somos nosotros o los animales que criamos para comer. Así que hemos cambiado por completo la diversidad de la vida.

“Fíjate en los pollos. Matamos 75.000 millones de pollos cada año. Y los pollos representan dos terceras partes de la biomasa de aves en la Tierra… ¡dos terceras partes son pollos!”.

Así que esos científicos del futuro remoto, al examinar los estratos de toda la historia de la Tierra en busca de rastros de alguna civilización posiblemente se preguntarán: ¿Por qué hay tantas aves parecidas? ¿Y por qué morían en masa?

Cenizas y parqueaderos

Así como nuestra habilidad de controlar el fuego, otras formas de generar calor y energía ya han dejado y siguen dejando huellas que los futuros paleontólogos podrían notar.

Entre ellas, residuos mortales que tenemos que enterrar profundamente bajo tierra, los nucleares, “unos de los pocos que realmente hemos pensado profundamente sobre cuánto tiempo van a durar, aunque seguimos dejando la solución del problema para más adelante”, resalta Gabbott.

Y luego están las minas de carbón gigantes, presas enormes y huellas menos directas.

“Un rastro que ya hemos dejado tras la quema de enormes cantidades de carbón, petróleo y gas es la ceniza que ha subido a la atmósfera como humo y contaminación”, señala Zalasiewicz.

“Se llaman partículas carbonáceas esféricas. Son trozos muy pequeños de carbono sin quemar. Son realmente, realmente robustas. Son indigeribles y simplemente se quedan ahí como una capa dentro de los estratos.

“En un futuro lejano, los paleontólogos podrán encontrar esos pequeños restos de ceniza rica en carbono fósil de manera muy similar a como ahora encontramos habitualmente esporas fósiles de polen en estratos: tomas un poco de roca, la disuelves, miras los restos bajo el microscopio y, voilà, habrá unos trozos de ceniza volante únicos. No hay nada igual en el registro geológico”.

Entonces, las huellas químicas en las rocas nos delatarán en el futuro. ¿Pero, no perdurarán rastros más concretos? ¿Un poco de cultura quizás?

Panorámica de Venecia
Getty Images
¿Qué quedará de tanta belleza?

“Si tienes una ciudad, como Venecia, Nueva Orleans o Shanghái, que se están hundiendo, eventualmente empezarán a cubrirse por capas de arena y barro. Los edificios en ruinas quedarán en muy mal estado; se convertirán en una capa de escombros.

“Pero lo que está debajo de eso -aparcamientos subterráneos, sistemas de alcantarillado y demás-, estará mucho mejor conservado, simplemente porque tendrán una capa de suelo, sedimento, barro y arena encima, y se convertirán en estratos”, anticipa el paleontólogo.

Mmm… poco romántico. Aunque quizás quede algo de las obras de arte que varios museos almacenan en sus bodegas subterráneas.

Y tal vez otras pistas les permitirán sospechar al menos que fuimos creativos.

“Creo que dirán que éramos tecnológicamente avanzados porque hemos combinado elementos y materiales de formas muy imaginativas”, supone Gabbott.

“Además hemos creado muchísimos materiales nuevos: hay unos 5.200 minerales que se encuentran de forma natural en el planeta; los humanos hemos producido artificial y sintéticamente 300.000 minerales nuevos”.

Esa manipulación del entorno, ya sea fabricando nuevos materiales, quemando combustibles fósiles o interfiriendo con otras especies, nos hará detectables durante mucho tiempo.

¿Habrá alguna idea de cuánto?

Dinosaurios… de juguete

Es muy difícil probar cuánto durarán nuestras cosas, explica Gabbott.

“Lo que podemos hacer son experimentos en el laboratorio, y yo hago muchos, en los que básicamente asalto un material con temperaturas o presiones altas, o a veces, luz ultravioleta muy fuerte, para acelerar artificialmente su descomposición.

“Esos experimentos son útiles, pero realmente no nos dicen cuánto van a durar las cosas, por eso buscamos análogos en el registro fósil.

“Por ejemplo, tenemos hojas fósiles de hace cientos de millones de años. El papel está hecho de celulosa, que es lo mismo que las hojas. Así que usamos eso como análogo para afirmar que el papel, en el entorno adecuado, probablemente podría durar cientos de millones de años”, ilustra la experta.

Dinosaurio de plástico
Getty Images
¿Creerán que son íconos adorados por fieles de una religión desconocida?

Ahora, si tuviera que calcular durante cuántos millones o miles de millones de años en el futuro seguirán presentes nuestras huellas, ¿cuál sería su mejor estimación?

¿Durante cuánto tiempo cree que los paleontólogos podrían mirar atrás y ver que existimos?

“Mi apuesta sería hasta el fin del planeta, honestamente”, responde.

“Piensa que la Tierra tiene 4.500 millones de años y tenemos rocas de 4.000 millones de años que contienen grafito. Así que, el grafito en forma de lápiz podría durar 4.000 millones de años.

“Y el plástico va a durar muchísimo”.

Así que esos exploradores del futuro posiblemente encontrarán, enterrados en algunos estratos del suelo, lápices y bolígrafos…

…y hasta cosas que quizás los confundan, como las figuritas de plástico con forma de dinosaurios que quizás puedan sobrevivir más tiempo que los fósiles de los animales que sirvieron de modelo.

“Potencialmente, sí podría pasar pues los fósiles de dinosaurios son materiales biológicos. Así que el hueso de los dinosaurios remineralizado probablemente podría durar cientos y cientos de millones de años, pero no estoy segura de si miles de millones de años, porque realmente no tenemos un caso de prueba para eso.

“Los dinosaurios de plástico con los que juegan los niños, por su parte, si acabaran enterrados en sedimentos en el fondo del océano, podrían durar más que un hueso real de dinosaurio”.

Quién sabe cómo los paleontólogos del futuro lejano interpretarían la presencia de objetos con la forma de esos gigantes extintos.

Al fin y al cabo, ayer, hoy y mañana -por distante que sea ese mañana-, lo que hacen los científicos que exploran el pasado es imaginárselo a partir de las pocas piezas que logran hallar de un rompecabezas inmenso.

* Este artículo está basado en el episodio “How long will traces of our civilisation last?”, realizado por Caroline Steel y Sam Baker, de la serie del Servicio Mundial de la BBC CrowdScience.

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