
Aunque Gerson Hernández Mecalco logró viajar a los mundiales de futbol de Rusia en 2018 y Qatar en 2022, este año le fue imposible conseguir boletos para la próxima Copa del Mundo que se celebrará en México, Estados Unidos y Canadá. “Hay una decepción por el modelo de negocio con el cual cada vez se hace menos accesible (conseguir entradas)”, lamenta el aficionado mexicano.
Entre sus amigos también hay quienes suelen acudir a este tipo de eventos deportivos, pero esta vez ninguno consiguió entradas para el Mundial. Incluso en la edición de Rusia, Gerson pudo comprar entradas en reventa para ver el partido de México contra Alemania por 20 mil pesos mexicanos, un gasto que para él valió la pena por el triunfo que logró la selección nacional.

Ahora no lo logró ni en venta general ni en reventa. “El modelo de ahorita es algo que se podría manifestar como el ‘capitalismo salvaje’, donde ya no es suficiente que tengas esos 20 mil pesos de hace unos años porque no hay oferta”, dice Gerson.
La reventa no fue una opción para él en este mundial porque el precio más económico que encontró con gente de su confianza fue de unos 50 mil pesos por entrada. Una cantidad que incluso se incrementa hasta en 965 mil pesos en páginas de reventa como Viagogo, donde se promocionan los asientos con la leyenda: “Vista sin obstáculos. Todas las compras y ventas están 100 % garantizadas”. “Puedes volver a venderlas en todo momento”.
Sin embargo, usuarios han denunciado presuntos fraudes en los últimos siete años. La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) ha recibido al menos 24 quejas contra las plataformas Viagogo y StubHub desde 2019, por la reventa de boletos a precios excesivos y por supuestos fraudes.
Aun así, estas plataformas siguen operando con normalidad. Incluso, van subiendo de precio por día porque quien tiene los boletos puede revenderlos con una ganancia, y así sucesivamente. De ahí que en Viagogo, en sólo un día, aumentó 300 mil pesos el costo del boleto a ras de cancha.
En StubHub, otra compañía con sede en Estados Unidos, hay entradas de hasta 431 mil pesos para ver el mismo encuentro. También revenden boletos de hasta 496 mil pesos para el partido de México contra Corea del Sur en el Estadio Akron, del estado de Jalisco, y entradas de hasta 198 mil pesos para el encuentro entre Japón y Túnez en el Estadio BBVA ubicado en Nuevo León.
Previo a la venta de boletos, la Profeco llegó a un acuerdo con la FIFA para que no permitiera la reventa de entradas en su página oficial en México, a diferencia de lo que sucede en Canadá y Estados Unidos, donde esta práctica sí está permitida.
La FIFA acató el acuerdo con la Profeco, pero las plataformas de reventa ofrecían desde el año pasado entradas a precios excesivos para los partidos que se celebrarán en el país.
La prohibición de la reventa de boletos está establecida en las leyes locales donde se jugarán los partidos del mundial. En la capital del país, donde habrá cinco partidos en el Estadio Azteca, la restricción se establece en el artículo 33 de la Ley para la Celebración de Espectáculos Públicos en la Ciudad de México.
En Zapopan, Jalisco, donde se ubica el Estadio Akron, en el que se jugarán cuatro partidos mundialistas, también se prohíbe la reventa de boletos en el artículo 105 del Reglamento para el Ejercicio de Giros Comerciales y de Prestación de Servicios para el Municipio.
En Guadalupe, Nuevo León, donde se jugarán cuatro partidos en el Estadio BBVA, la reventa de boletos está prohibida en el capítulo noveno del Reglamento de Espectáculos.

Aunque el Buró Comercial de la Profeco registra 24 quejas contra las plataformas que revenden boletos para el mundial, estas empresas ya han sido señaladas cientos de veces en redes sociales por usuarios que se quejan de sus precios excesivos, o incluso por presuntos fraudes de los que fueron víctimas al comprar entradas para espectáculos.
El último escándalo ocurrió en enero pasado con los conciertos del grupo surcoreano BTS. La venta de boletos se realizó en Ticketmaster, pero en cuestión de minutos las entradas se agotaron y al poco tiempo muchas estaban disponibles en Viagogo y StubHub con precios hasta seis veces más elevados.
“Por culpa de estos nos quedamos sin boletos, muchas. Estoy hasta la madre de las prácticas injustas de Ticketmaster y OCESA que solapan a los revendedores”, escribió una usuaria en X luego de la venta de BTS. “Así se sintió la maldita fila virtual llena de tanto maldito revendedores”, publicó otra joven con una imagen de la larga fila virtual que debía superar para adquirir entradas para el concierto.
Te puede interesar: México aprobó exención fiscal para la FIFA por el Mundial 2026
La Profeco interpuso una multa de 5 millones de pesos contra Ticketmaster por las anomalías durante la venta de boletos para el concierto de BTS, y envió un “exhorto” a las plataformas Viagogo, StubHub y Hellotickets para que eviten “prácticas desleales” contra los consumidores. Los fanáticos de BTS salieron a las calles para protestar, pues consideraron que las medidas de la Procuraduría son insuficientes para atender el problema de la reventa.
Animal Político buscó a la Profeco para conocer qué medidas tomará contra las plataformas de reventa y cómo va a prevenir que se cometan abusos y fraudes durante el mundial de futbol que inicia el próximo 11 de junio. Al cierre de esta edición, la dependencia no dio una respuesta y su equipo de prensa solo informó que Viagogo, StubHub y Helloticket accedieron a tener una reunión con el gobierno a raíz de lo ocurrido con los conciertos de BTS.
Las quejas contra este tipo de empresas son múltiples y vienen de tiempo atrás. A finales de 2025, los boletos para el partido México contra Portugal, en lo que será la reinauguración del Estadio Azteca, se agotaron en cuestión de minutos en la plataforma Fanki y a los pocos minutos ya estaban disponibles en Helloticket hasta siete veces más caros.
Otro hecho similar fue la reventa de boletos para un concierto del puertorriqueño Bad Bunny en 2022. El evento se celebró en el Estadio Azteca y de nueva cuenta las entradas se agotaron en cuestión de minutos en Ticketmaster. Al poco rato las plataformas digitales ya revendían los accesos hasta en 57 mil pesos.
Usuarios en redes sociales han expresado su molestia por los costos excesivos en la reventa y la velocidad con la que se acaban los boletos para los eventos artísticos y deportivos, pero no ha sido suficiente para que el gobierno atienda el problema.

Desde 2025, la Cámara de Diputados y el Senado de la República tienen en sus manos al menos tres iniciativas para regular la reventa de boletos en México.
Dos de estas iniciativas, presentadas por Movimiento Ciudadano y el diputado priista Carlos Mancilla, proponen sancionar con multas de hasta 4 millones de pesos la “reventa abusiva” cuando los boletos sean vendidos a más del 20 por ciento de su precio original.
Ambas iniciativas, junto con otra presentada por la senadora morenista Sandra Simey Olvera, buscan fortalecer a la Profeco para que pueda dar seguimiento en vivo a los proceso de venta y reventa de boletos, con el objetivo de sancionar las irregularidades y los abusos en los precios.
Las tres iniciativas también proponen la creación de un registro, administrado por la Profeco, en el que se inscriban las personas y las plataformas que quieran revender. De esta manera se podría tener un mejor control de los participantes y el seguimiento de irregularidades.
Aunque estas iniciativas fueron presentadas desde el año pasado, por ahora no figuran como una prioridad en el Congreso, lo que podría mantener el limbo jurídico en el que operan las plataformas de reventa.

El Congreso en México está cambiando la ley para reducir la jornada laboral semanal a 40 horas. Pero el cambio no garantiza a los trabajadores tener dos días de descanso.
Trabajar de lunes a sábado ha sido para varias generaciones de mexicanos lo habitual.
Las leyes laborales que rigen en el país tienen más de un siglo, ya que fueron elaboradas tras la Revolución Mexicana para garantizar a los obreros algunos beneficios, como las jornadas de 8 horas y el descanso dominical.
Pero mientras en muchos países del mundo se redujo la semana laboral a 40 horas (o menos), en México -y otros países de América Latina y el mundo- ese beneficio no fue implementado.
Pero ahora las cosas en México podrían cambiar: el Congreso está discutiendo una reforma de la ley laboral para reducir a 40 horas la semana de trabajo.
La iniciativa impulsada por el gobierno quiere darles a los trabajadores más tiempo libre, lo que podría aumentar su productividad.
Pero algunos legisladores y organizaciones de trabajadores y sindicatos consideran que lo que está proponiendo el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum es engañoso.
Señalan que no haya una especificación directa en la ley de que el trabajador pueda descansar dos días a la semana y que eso puede hacer que la semana laboral de 40 horas se siga distribuyendo en seis días, eliminando la esperanza de tener libres 48 horas completas.
También aseguran que algunos de los derechos de los trabajadores vigentes, como los pagos por horas extra, están en juego con la reforma de la ley.
“No agregar el segundo día de descanso obligatorio es un punto de por sí mismo muy problemático”, dice Rodolfo Gómez, portavoz de la organización Frente Nacional por las 40 Horas.
“Sería un gran retroceso de los derechos laborales. Agregaría más precarización al trabajador de la que tiene. Y dejaría claro de qué lado está el gobierno, con los patrones”, señala a BBC Mundo.
En México, desde la promulgación de la Constitución de 1917, que fue producto de la lucha revolucionaria, se establecieron jornadas de 8 horas con un día de descanso. Es decir, 48 horas a la semana.
Los mexicanos se han quedado desde entonces entre los trabajadores del mundo con menos horas libres.
Entre los 40 Estados que forman parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), los de América Latina -México, Colombia. Costa Rica y Chile- han aparecido en la última década entre los que tienen un promedio de horas a la semana más elevado, con entre 42 y 45.
Los trabajadores de Países Bajos son los que menos horas de trabajo a la semana tienen, con 30,1 horas. El promedio de todos los países de la OCDE es de 37 horas.
En el caso de Colombia y Chile, sus legisladores han reformado las leyes recientemente para reducir gradualmente la jornada semanal hasta las 40 horas, algo que no ha sucedido ni en México ni Costa Rica, que hasta ahora permiten las 48 horas a lo largo de seis días (o turnos más largos con más días de descanso).
En México, hasta 2024 la ley solo garantizaba seis días de vacaciones al año, uno de los niveles más bajos del mundo (ahora son un mínimo de 12), lo que también se traducía en más horas trabajadas al año. Y, según datos oficiales, casi el 15% de los trabajadores activos en México trabaja más de 48 horas a la semana.
Además, el país tiene a más del 50% de su población en edad laboral trabajando en la economía informal, lo que les resta derechos y protección social.
La realidad es que trabajar más horas no se traduce en una mayor productividad. De hecho, México se encuentra entre los países que menos productividad por horas trabajadas tiene entre los países de la OCDE.
La experiencia de otros países demuestra que un trabajador con un descanso apropiado, jornadas distribuidas más equitativamente y mejores incentivos salariales y capacitación llega a tener una mayor productividad.
Stefano Scarpetta, director de Empleo, Trabajo y Asuntos Sociales de la OCDE, dice que avanzar gradualmente hacia una semana laboral de 40 horas puede ser una medida acertada para México, “siempre que se aplique con cautela y se acompañe de medidas complementarias”.
“México es actualmente uno de los países de la OCDE con más horas de trabajo, pero los niveles de productividad siguen siendo comparativamente bajos. Esto sugiere que el simple hecho de trabajar más horas no se traduce necesariamente en un mejor rendimiento económico”, señala a BBC Mundo.
El experto indica que hay lecciones de reformas pasadas.
Una es la necesidad de una aplicación gradual, que permita la adaptación de la reducción de horas de trabajo a lo largo de varios años para facilitar la adaptación de los empleadores. En el caso de México, la reforma plantea reducir dos horas por año a partir de 2027 y hasta 2030.
En la implementación, por otra parte, debe garantizarse que haya un “seguimiento adecuado” de las horas trabajadas para evitar que el beneficio quede “en el papel”. Que los trabajadores tengan un control electrónico del tiempo trabajado ayuda a que haya un registro adecuado de sus 40 horas trabajadas.
También reducir las horas sin implementar otras medidas complementarias podría dificultar el cambio, según Scarpetta: “Tiende a funcionar mejor cuando las empresas invierten en capacitación, digitalización y cambios organizativos”.
Y abrir los cambios al diálogo entre patrones y empleados es algo necesario, pues “tiende a facilitar los ajustes”.
“Existen pruebas sólidas en todos los países de la OCDE de que, a partir de cierto punto, trabajar más horas reduce la productividad en lugar de aumentarla. Cuando las personas trabajan muchas horas, se acumula el cansancio, aumentan los índices de error y se resiente la innovación. El riesgo de accidentes, incluidos los mortales, aumenta”, explica Scarpetta.
“Sin embargo, la productividad no aumenta automáticamente por el simple hecho de trabajar menos. La productividad proviene de las capacidades, la tecnología y la organización eficiente del trabajo, no simplemente del tiempo dedicado al trabajo. Los trabajadores que descansan lo suficiente y tienen un equilibrio adecuado tienden a estar más sanos, más concentrados y más comprometidos”, continúa.
“La cuestión no es trabajar menos por trabajar menos, sino trabajar de forma más inteligente, garantizando que las horas sean razonables, se respeten y se combinen con las inversiones adecuadas para impulsar la eficiencia”.
La presidenta Claudia Sheinbaum, al asumir el gobierno en 2024, puso entre sus 100 objetivos de gobierno la reducción “paulatina” de la jornada semanal laboral.
Como cuando se incrementaron los salarios mínimos de manera pronunciada a partir de 2018, los sectores patronales han argumentado que los cambios deberían hacerse gradualmente para proteger a las empresas, principalmente las micro, pequeñas y medianas (micropymes).
Organismos como la Confederación Patronal de la República Mexicana han advertido que las empresas tendrán que absorber los costes de sostener los salarios al tiempo que ven reducida la disponibilidad de tiempo de los empleados.
“Lo único que queda es la productividad y eficiencia, ya sea con automatización o capacitación para que las horas que queden de la semana sean más eficientes para poder tener la misma productividad en la semana”, dijo el presidente del organismo, José Enrique Carrasco Encinas.
La patronal ha dicho que no se opondrá a los cambios y ha pedido incentivos al gobierno para conseguir la aplicación gradual hasta 2030.
Pero tanto activistas como algunos legisladores de oposición han advertido que la redacción de la nueva ley, que no garantiza dos días de descanso, sino solamente un límite semanal de 40 horas, puede hacer que los empleadores solo las redistribuyan en los seis días. Los turnos de lunes a sábado, entonces, se mantendrían sin violar la ley.
“Si para completar su semana, [el empleado] tiene que trabajar, por ejemplo, solo seis horas, es muy complicado asegurarse que el patrón va a respetarle solo ese tiempo y no le va a hacer trabajar de más”, advierte Rodolfo Gómez, del Frente por las 40 horas.
Si no existe una contabilidad precisa de horas de trabajo, como recomienda la OCDE, quedará a discreción de los empleadores la repartición de las cargas de trabajo.
La reforma también modifica los esquemas de tiempo extra y sus remuneraciones. Hasta ahora, los empleados podían trabajar tres horas extra al día, tres veces a la semana, a cambio de un 200% de sueldo adicional. A partir de la décima hora, el beneficio es de 300% hasta un máximo de 12 horas al día.
Pero la nueva ley solo señala que el límite de horas extra será de 12, lo cual elimina el pago triple al alcanzar ese máximo. Esto, según Gómez y otros críticos de la reforma, favorece al empleador y perjudica los ingresos de los trabajadores que son empleados más allá de las 8 horas al día.
“Es un engaño, es una falacia y es un retroceso en los derechos laborales hasta este momento. Es una traición totalmente a la clase trabajadora. Es una grosería lo que están haciendo”, dice Gómez.
En la discusión de la reforma en el Senado, los legisladores aprobaron por unanimidad la reforma, a pesar de que algunos senadores advirtieron que había problemáticas con las redefiniciones a la ley.
El proyecto fue enviado a la Cámara de Diputados para su ratificación.
Haz clic aquí para leer más historias de BBC News Mundo.
Suscríbete aquí a nuestro nuevo newsletter para recibir cada viernes una selección de nuestro mejor contenido de la semana.
También puedes seguirnos en YouTube, Instagram, TikTok, X, Facebook y en nuestro nuevo canal de WhatsApp.
Y recuerda que puedes recibir notificaciones en nuestra app. Descarga la última versión y actívalas.