
Desde el 2022, el emporio hotelero Marriott demandó en Estados Unidos a una de las empresas relacionadas con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) por el fraude a ciudadanos estadounidenses a quienes ofrecían tiempos compartidos utilizando su marca. Dos años después, la compañía turística ganó el juicio por 8 millones de dólares.
El esquema fraudulento operó entre 2018 y mayo de 2022 e incluyó 66 millones de llamadas automáticas a nombre de Marriott para ofrecer estadías en México como parte de supuestas promociones en Black Friday o el Día de la Independencia de EU, según consta en documentos judiciales públicos del Tribunal de Distrito de Virginia.

Entre las empresas demandadas por Marriott está Deep Blue Desarrollos, S. de R.L. de C.V., una de las 17 compañías identificadas por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, que conformaron una red para llevar a cabo este fraude. Dicha red operaba para el CJNG, liderado por Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, quien fue capturado y resultó muerto este domingo en un operativo del Ejército Mexicano con apoyo en labores de inteligencia del gobierno de EU.
Aunque la empresa vinculada a la organización criminal estuvo demandada desde 2022, el gobierno estadounidense la sancionó hasta el 19 de febrero de 2026 por este fraude, al que catalogó como “una diversificación” de los “negocios ilícitos” del grupo “terrorista” Cártel Jalisco Nueva Generación.
La Secretaría de Relaciones Exteriores en México (SRE) también supo de la demanda del emporio hotelero, toda vez que el Tribunal de Virginia le solicitó ayuda en 2022 para notificar a ésta y otras empresas mexicanas involucradas en el fraude.
En el anuncio de la sanción, el Departamento del Tesoro de EU explicó que, de acuerdo con el FBI, aproximadamente 6 mil víctimas estadounidenses reportaron haber perdido casi 300 millones de dólares entre 2019 y 2023 en esquemas de fraude de tiempo compartido en México.
Solo en 2024, el Centro de Quejas de Delitos en Internet del FBI recibió casi 900 quejas relacionadas con estos esquemas, con pérdidas superiores a 50 millones de dólares. Sin embargo, explicó la autoridad, estas cifras probablemente subestiman las pérdidas totales, ya que la gran mayoría de las víctimas no reportan la estafa por vergüenza.

“Gracias por elegir Marriott Hotels, su número fue seleccionado para recibir una estadía gratuita”. “Su membresía fue seleccionada para recibir una estadía complementaria”. Estos eran algunos de los mensajes en las llamadas que miles de estadounidenses comenzaron a recibir desde 2019.
En realidad se trataba de una estafa que los usuarios reclamaron directamente a Marriott. El emporio hotelero comenzó a investigar y descubrió el esquema de fraude, el cual —alegó— le generó daños a su imagen al utilizar su marca, además de pérdidas económicas de no menos de 50 mil dólares por el pago de servicios legales.
Lee más: Así escaló durante un año la presión de EU y México contra el CJNG hasta la caída de “El Mencho”
El 18 de mayo de 2021, Marriot llevó la denuncia al Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito Este de Virginia, acusando “falsificación de marca, prácticas de telemercadeo engañosas y publicidad engañosa”, según se advierte en la denuncia del caso 1:21-cv-00610-AJT-JFA.
Un año después, el 17 de mayo de 2022, en la ampliación de la denuncia, Marriott identificó a 10 empresas participantes en el fraude para dirigir la demanda a ellas: Dynasty Marketing Group LLC; Whisl Telecom LLC; PrestigeDRVoIP.Com Inc.; Vacancy Rewards, LLC; Cancun Ink Corp., S.A. de C.V.; Parrot Caribbean S.A. de C.V.; Club Caribe Villa Del Palmar, S.A. de C.V.; Tafer Resorts; ResortCom International, LLC.
Y también, Deep Blue Desarrollos S. de R.L. de C.V., a la que identificaron como “Vallarta Gardens”.

De acuerdo con la denuncia, Vallarta Gardens (Deep Blue Desarrollos) utilizó a Cancun Ink con fines de marketing para iniciar las llamadas automáticas. Cancun Ink firmó un contrato marco de servicios con Prestige para sus servicios. En conjunto, entre el 12 de octubre de 2018 y mayo de 2022, los demandados realizaron 66 millones de llamadas automáticas”.
Cancun Ink llamaba a los clientes de Marriott y les hacía creer que, por haber sido huéspedes de esta cadena hotelera, se habían ganado un paquete turístico a precio especial o con alguna cortesía. Los turistas estadounidenses aceptaban realizar un pago para su próximo viaje, sin saber que su estancia no sería en un inmueble de Marriott, sino en el Covay Gardens, un complejo hotelero ligado al Cártel Jalisco en el estado de Nayarit.
Sigue leyendo: CJNG: el cártel que nació del reacomodo de grupos criminales y se convirtió en un imperio
Cancun Ink lograba contactar a los clientes de la cadena Marriott con ayuda de otra empresa estadounidense llamada PrestigeDRVoIP. Com Inc., que tenía la capacidad de realizar millones de llamadas telefónicas automatizadas para enganchar a los turistas.
Estas llamadas siempre iniciaban con una presentación a nombre de Marriott y un agradecimiento a sus probables víctimas por haber sido huéspedes de esta cadena hotelera en el pasado. A continuación se les decía que habían sido elegidos para tener una estancia de tiempo compartido con cortesía y se les pedía presionar una tecla para continuar. Si los turistas lo hacían, la llamada era redirigida con un trabajador de Cancun Ink que les indicaba cómo realizar el pago para consumar el fraude.
La cadena Marriott no pudo estimar el impacto económico de este fraude, pero sí señaló en su denuncia que recibió quejas de sus clientes por “vacaciones de calidad inferior” y por los tipos de paquetes que les eran ofrecidos, lo que dañó su imagen y provocó que algunas personas ya no quisieran hospedarse en sus hoteles.
El 24 de junio de 2022, Marriott compartió la demanda a la Secretaría de Relaciones Exteriores y pidió su ayuda para notificar a las empresas mexicanas involucradas. La Cancillería envió los documentos a jueces de distrito para que notificaran a las compañías, pero ni así lo lograron.

Marriot llegó a un acuerdo con ocho compañías involucradas en el caso. Sin embargo, Blue Desarrollos y Cancun Ink fueron las únicas con las que ni siquiera pudo tener un contacto durante el desarrollo del juicio.
De ahí que el 23 de septiembre de 2024, el Tribunal de Distrito del estado de Virginia emitiera una sentencia contra Cancun Ink, a quien ordenó pagar 6 millones de dólares por realizar las llamadas telefónicas con las que se ejecutaron los fraudes, así como 2 millones de dólares a Deep Blue Desarrollos por beneficiarse de este delito.
Te puede interesar: EU sanciona red del CJNG ligada a fraude de tiempo compartido en Nayarit
Hasta el pasado 16 de enero, el caso aún se encontraba en proceso, toda vez que entre los documentos judiciales se encuentra un oficio de la Secretaría de Relaciones Exteriores en el que respondió a una “carta rogatoria” emitida por la Corte estadounidense.
Se trata de un mecanismo de cooperación judicial internacional, mediante el cual un juez solicita a una autoridad de otro país la práctica de diligencias que no puede realizar fuera de su jurisdicción. En este caso, la gestión pudo implicar la notificación formal de resoluciones judiciales y actuaciones relacionadas con la ejecución de la sentencia en territorio mexicano.

Cuba se enfrenta al colapso de una de sus fuentes clave de divisas —el turismo— mientras la crisis energética y la escasez de combustible se intensifican.
El turismo, una de las mayores fuentes de dólares de Cuba durante décadas, lleva tiempo en un declive que ahora se está agudizando.
La industria dejaba ingresos clave tanto para el gobierno como para cubanos de a pie y ahora está seriamente amenazada después de que muchos hoteles hayan cerrado y la llegada de visitantes sea cada vez menor.
Esto ocurre en un contexto crítico para la isla.
El país caribeño, de 9,6 millones de habitantes, perdió a su principal proveedor de petróleo tras la captura el 3 de enero del expresidente venezolano Nicolás Maduro, cuyo gobierno garantizaba el envío de combustible a la isla.
Poco después, la amenaza de Estados Unidos de imponer aranceles a los países que envíen suministros energéticos provocó la suspensión de conexiones aéreas, cortes de electricidad y una escasez de gasolina que evoca recuerdos del Periodo Especial, la grave crisis económica que siguió a la caída de la Unión Soviética en 1991, entonces principal proveedor de petróleo de Cuba.
A esto se unen problemas crónicos para generar electricidad por deficiencias productivas, plantas termoeléctricas obsoletas y una matriz energética poco diversificada.
El racionamiento y las restricciones de gasolina comenzaron el 7 de febrero y las consecuencias se extienden a toda la población.
El gobierno socialista de Miguel Díaz-Canel, cada vez más asfixiado por la falta de divisas con las que importar alimentos o medicinas, tiene poco margen de maniobra con la parálisis del turismo.
Díaz-Canel acusó a Trump de querer “asfixiar” la economía de Cuba, que está bajo embargo estadounidense desde 1962.
En un post del 5 de febrero en X, el presidente escribió: “La Revolución vuelve a enfrentar momentos difíciles como consecuencia del criminal empeño del imperio en doblegarnos, pero rendirnos no es una opción”.
Osmani (nombre ficticio, ya que prefiere resguardar su identidad por miedo a represalias) era uno de los 300.000 cubanos que trabajan en turismo. Se marchó hace dos semanas a Perú y no piensa volver.
Atrás deja una Habana donde la basura se acumula en esquinas, con filas para conseguir combustible y ahora casi sin turistas.
“Yo trabajaba en el sector gastronómico. Era barista en un café. Los cortes de luz no nos afectaron tanto porque el cableado que llega a los barrios de La Habana Vieja y Centro Habana es soterrado, no va por postes, y porque la tienda tiene una planta electrógena que funcionaba con combustible”.
Pero sin gasolina, no hay electricidad y ya no hay manera de hacer funcionar la máquina profesional de café. Tampoco hay casi carros por la calle o transporte público para ir a trabajar, dice a BBC Mundo.
“Antes de marcharme, empezó a haber semanas con máximo cinco o seis clientes. No cruzaba nadie la puerta. Poco a poco los turistas dejaron de llegar y con ellos, también se esfumaron los dólares”.
La industria turística cubana vive golpeada desde la pandemia y el desmantelamiento del aperturismo económico, por parte de Trump, que se dio entre Washington y La Habana durante la presidencia de Barack Obama.
En 2018, el país registró un récord histórico de 4,7 millones de visitantes e ingresos de US$2.782 millones.
Para 2023, la isla fue visitada por 2,4 millones de turistas que dejaron US$1.308 millones en las arcas.
Datos recogidos por el Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX) registran en 2024 una llegada 2,2 millones de turistas, lo que supondría un descenso del 9% respecto al año anterior.
Y según la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) de Cuba, en 2025 llegaron 1,8 millones de visitantes internacionales, un 18% menos.
“Los problemas del Sistema Eléctrico Nacional que ha experimentado la isla durante 2024 han tenido un impacto negativo sobre el turismo”, reconoció el informe de 2025 del ICEX.
Hace unos días, la crisis del combustible desencadenó una situación crítica: la falta total de queroseno de aviación Jet A1, imprescindible para la operación de las aerolíneas comerciales.
El anuncio del organismo de la aviación cubana provocó una reacción inmediata. Aerolíneas canadienses y rusas -los principales fuentes de turistas hacia Cuba- suspendieron vuelos tras repatriar a los pasajeros varados.
Esto provocará la cancelación de hasta 1.709 vuelos hasta abril, según datos de Cirium, una empresa de análisis de la industria de la aviación. Esa interrupción probablemente reducirá el número de visitantes en cientos de miles durante la temporada alta de invierno en el hemisferio norte.
“El colapso total del sector turístico cubano crearía una situación insostenible para la economía cubana y amenazaría su supervivencia”, dijo a la agencia de noticias Reuters Paolo Spadoni, economista de la Universidad Augusta de Georgia.
En las últimas semanas, ningún buque cisterna ha llegado a la isla, según confirmó la agencia AFP con varias fuentes especializadas en el monitoreo del transporte marítimo.
La aerolínea latinoamericana LATAM ofreció a los pasajeros afectados opciones como reembolso completo de los billetes o la posibilidad de cambiar el destino sin coste adicional a lugares como Cancún, en México, o Punta Cana, en República Dominicana.
Otras aerolíneas de Europa y Estados Unidos hasta ahora mantienen operaciones, pero algunas están ajustando rutas o evaluando paradas técnicas para repostar fuera de Cuba.
El personal de tierra de la compañía española AirEuropa en el aeropuerto de Madrid confirmó a BBC Mundo que, aunque la aerolínea mantiene la frecuencia casi diaria de sus vuelos a Cuba, sus aviones paran a repostar en Santo Domingo tras dejar a los pasajeros en el Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana.
“Sí, después de lo que ha salido en la prensa sobre la falta de combustible, nuestros vuelos van más vacíos”, aclaró una trabajadora de la aerolínea.
La también española Iberia, por su parte, permite flexibilidad “para los clientes que necesiten cambiar sus planes de viaje” a Cuba en vuelos operados por Iberia, British Airways o American Airlines.
Con la incertidumbre y las cancelaciones en los vuelos también están en peligro las remesas que llegan en avión.
Y es que a pesar de una breve reanudación, el último canal oficial para que las personas en el extranjero enviaran dinero a sus familiares en Cuba prácticamente desapareció en 2020, cuando Western Union suspendió las transferencias.
Desde entonces, los cubanos que reciben dólares desde Estados Unidos lo hacen gracias a quienes llegan en avión, que también traen medicamentos y otros artículos esenciales.
Antes del cierre de la famosa empresa de transferencias internacionales, los cubanos residentes en Estados Unidos enviaban fondos en aproximadamente 240.000 transacciones mensuales de Western Union, principalmente a la capital cubana.
Según un análisis de “Horizonte Cubano”, un proyecto de la Facultad de Derecho de la Universidad de Columbia, “una cantidad aproximadamente igual de fondos se transportaba a través de canales informales, por amigos, familiares o las llamadas mulas, personas que transportan efectivo y bienes a la isla”.
“La Habana Vieja está vacía, completamente vacía. Paseas por los sitios y parece que está muerto todo. Los guías turísticos no tienen clientes. No sé el turismo dónde estará. Yo no lo veo”, le dice desde Cuba a BBC Mundo un empresario francés que prefiere no revelar su identidad.
“Me cuesta más caro vivir en Cuba que en París. Hay de todo pero los precios son desorbitantes y tienes que zapatearte toda la ciudad para encontrar las cosas. Si tienes moneda extranjera puedes comprar gasolina para el carro, pero en el mercado negro el litro cuesta entre US$8 y US$10”, añade.
Hoteles nacionales e internacionales también están sufriendo cancelaciones y, pese a ser temporada alta, varias de las cadenas más relevantes reconocen el cierre parcial de sus instalaciones para adecuarse a los bajos niveles de ocupación.
“Ante la situación actual y para adecuarse a las limitaciones actuales en suministros y niveles de demanda, se ha implementado un ajuste en la disponibilidad hotelera, con la compactación temporal de algunas instalaciones, concretamente tres hoteles hasta el momento”, le dijo a BBC Mundo un portavoz de la cadena hotelera española Meliá, que cuenta con amplia presencia en la isla.
“Según las autoridades turísticas cubanas, hay disponibilidad de combustible para garantizar la operación normal de los hoteles que gestionamos”, añadió el vocero.
Sin embargo, el también gigante hotelero español NH anunció la pasada semana que había cerrado todos sus hoteles en Cuba.
Lo mismo sucede en hostales o casas particulares.
“De las 25 habitaciones que tenemos, como mucho tenemos ocupación en 10”, dice el trabajador de un hospedaje.
Desde el hotel 5 estrellas Iberostar Parque Central de La Habana reconocen también cancelaciones recientes que su personal las achaca “a la propaganda y la desinformación”.
“Los problemas actuales también reflejan decisiones en política económica y asignación de recursos. Durante años, el país dirigió la inversión sin dar prioridad a la recuperación del parque termoeléctrico ni a la modernización de redes, a pesar del deterioro acumulado”, escribe Ricardo Torres Pérez, investigador en el Centro de Estudios Latinoamericanos y Latinos de American University, en “Horizonte Cubano”.
“En su lugar, se enfocó en construir hoteles de alto nivel que mantienen una ocupación constantemente por debajo del 30%”, añadió.
Osmani reconoce que en su cafetería para turistas ganaba unos US$15 al día. Un salario alto para cualquier trabajador en Cuba. “Trabajaba seis días a la semana de 8 de la mañana a 11 de la noche”, recuerda.
“Desde que desapareció el combustible, volver a mi casa en Siboney se convirtió en un infierno. Un día salí temprano, a las 7, y a medianoche todavía no había conseguido transporte. Me dije: “Ya no puedo más. Yo definitivamente me tengo que ir de aquí, porque ni siquiera puedo llegar a mi casa “.
“Yo tengo el dicho de que el que sepa sobrevivir en Cuba, puede vivir bien en cualquier lado. En Lima estoy solo. No conozco a nadie, pero saldré adelante”, concluye.
Haz clic aquí para leer más historias de BBC News Mundo.
Suscríbete aquí a nuestro nuevo newsletter para recibir cada viernes una selección de nuestro mejor contenido de la semana.
Y recuerda que puedes recibir notificaciones en nuestra app. Descarga la última versión y actívalas.