
Enrique y R. fueron despedidos de la Secretaría de Gobernación (Segob) hace poco más de un año. Narran que les informaron verbalmente de su salida y luego les impidieron ingresar a su oficina, actos por los que han vivido una “pesadilla” y siguen sin obtener justicia.
En el caso de Enrique, presentó una demanda por la falta de un despido formal, proceso que sigue en curso. Actualmente, el extrabajador se encuentra reclamando la falsedad de un acta administrativa presentada por la institución con la que lo acusan de haber dejado de ir a trabajar.

“Según ellos simplemente dejé de ir a la oficina, e incluso sustentaron esa acta administrativa con otra en la que dicen que personal de la Segob fue a buscarme y que no los quise escuchar, que ellos no me impidieron el acceso”, detalla en entrevista.
Además de la “pesadilla jurídica” de su demanda, Enrique lamenta que perdió ahorros que tenía como parte de las prestaciones laborales y tardó en poder cobrar su seguro de desempleo debido a la falta de un documento que formalizara su despido, pues únicamente le informaron que su plaza iba a desaparecer.
En febrero de 2025, Animal Político documentó que con la transición del gobierno de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia de Claudia Sheinbaum Pardo, la Segob recortó 58 plazas por austeridad, decisión que afectó a personas que tenían entre 5 y 32 años de antigüedad.
El medio consultó a la Secretaría de Gobernación sobre los reclamos de extrabajadores por los procesos legales que se iniciaron tras sus despidos, sin que al momento de la publicación se haya recibido respuesta.
Después de que se le impidió la entrada, Enrique intentó contactar a personal de la Segob para que le diera el escrito donde se formalizaba su despido, pero no obtuvo respuesta por teléfono ni por correo electrónico. Trató de que lo recibieran de manera presencial y no pudo pasar del lobby del edificio de oficinas.
hora su juicio laboral se alargará meses por su reclamo contra “pruebas falsas” presentadas por la institución para sustentar que fue él quien dejó de acudir a trabajar.
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“Esas actas donde dicen que yo dejé de ir a trabajar y que me fueron a buscar. Está cañón que después de haberme despedido, y de esa forma, todavía me hagan pasar por esta situación”, por ello, dice, “me da mucho coraje”.
Varias de las personas despedidas en el cambio de gobierno ya recibieron una indemnización por parte de Gobernación. Otros, como Enrique, siguen sin certeza sobre cómo se resolverán sus juicios.
A pesar de que ya consiguió otro empleo formal, describe su estado actual como un “periodo dificilísimo, sin certezas jurídicas, sin respuesta de las autoridades y sin lana“.
Al referirse a su demanda contra la Segob, R. apunta que “sigue cocinándose”, aunque tanto ella como su abogado han tenido problemas para consultar el expediente y eso genera retrasos en el proceso.
Debido a que no hay documentos en los que se formalice su despido como jefa de departamento, desde diciembre de 2024 ha tenido que dedicarse a labores de limpieza.
“Ha sido un infierno. He tenido depresión y problemas familiares, no sólo económicos. Uno se siente mal porque, aun con una carrera laboral, paso por esto que no merezco. Le quitan a uno la posibilidad de desarrollarse y seguir con un ingreso para sacar adelante a la familia y sentirse útil como persona y como profesional”, describe R.
“Llevaba cuatro años por honorarios, y justo cuando hubo una transición de secretarios concursé y me dieron la plaza con la que estuve un año y tres meses, pero ahorita ha sido muy difícil volver a colocarme, por la demanda. Cuando llegan a ofrecerme trabajo formal, con prestaciones, y les comento que tengo este proceso, se frenan”, detalla.
Con voz entrecortada, la exfuncionaria afirma que “cualquier trabajo es honrado, pero híjole, es bien difícil no tener el mismo ingreso estable. Ahora tengo como 10 % del sueldo por hacer trabajos de limpieza. Es un shock”.
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Luego de conocer la situación por la que está pasando Enrique, R. se encuentra preocupada por la falta de acceso que ha tenido a su expediente, lo que le ha impedido saber si le está ocurriendo algo similar.
Para ella, el proceso después de perder el trabajo “es una atadura que no me permite ser completamente libre para poder ejercer en otro lado o seguir en el trabajo donde estaba”.