
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que logró un “marco” que sentará las bases para un acuerdo sobre el futuro de Groenlandia, tras una reunión con el secretario General de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Mark Rutte, sin embargo, durante su discurso en el Foro Económico Mundial de Davos, el mandatario se lanzó contra Europa y la organización por no cederle “ese trozo de hielo”.
“Les hemos ayudado en todo y lo único que pedimos es que nos den Groenlandia”, pronunció el presidente Donald Trump en un discurso lleno de reclamos que duró alrededor de 70 minutos. En varios momentos se refirió al territorio que forma parte de Dinamarca como un “un trozo de hielo despoblado, subdesarrollado y mal ubicado”.
Incluso calificó a los daneses como “ingratos” por no ceder el territorio al señalar que durante la Segunda Guerra Mundial Estados Unidos intervino cuando habían caído frente a Alemania y lograron recuperar Groenlandia, pero “les dejaron conservarla”.
El mandatario aseguró que no utilizará la fuerza para hacerse de Groenlandia, tras varias semanas de discursos agresivos. Y a través de su red social Truth Social agregó que, tras tener una reunión productiva con el secretario general de la OTAN, no impondrá los aranceles del 10 al 25 % a los ocho países europeos que se oponen la expansión de EU y enviaron militares en apoyo a Dinamarca.

Aunque en ningún momento se dio a conocer en qué consiste el “marco” de acuerdo entre Estados Unidos y la OTAN sobre Groenlandia, las declaraciones de Trump representaron un alivio para las bolsas norteamericanas, que luego de una fuerte caída el martes, la Bolsa de Nueva York invirtió la tendencia y cerró al alza este miércoles.
Mientras que el índice amplio S&P 500 ganó un 1,16 %, el Dow Jones avanzó un 1,21 % y el Nasdaq subió un 1,18 %. El día anterior, los tres índices principales habían caído alrededor de un 2 %.
Actualmente Trump enfrenta un difícil ciclo electoral centrado en las preocupaciones de los estadounidenses sobre el costo de vida, la migración y ahora sus intereses de expandirse.
Aunque al inicio de su discurso en el Foro de Davos, Trump aseguró que no pensaba hablar sobre Groenlandia, dedicó más de la mitad de su intervención en referencias y reclamos sobre el tema.
Dijo que la paz mundial puede depender de dicho territorio y aseguró que “sólo Estados Unidos puede proteger esta gigantesca tierra, este gigantesco trozo de hielo, desarrollarlo, mejorarlo y hacerlo de manera que sea bueno para Europa, seguro para Europa y bueno para nosotros”.
Esta visión contrasta con las opiniones de los groenlandeses, quienes se oponen a ser absorbidos por Estados Unidos y lo han demostrado a través de protestas. Incluso, este miércoles, su gobierno difundió consignas para la población en caso de crisis, como almacenar alimentos, alistar armas de caza y disponer de equipos de pesca.
De acuerdo con Trump, actualmente el mundo enfrenta misiles, energía nuclear y armas de guerra, y Groenlandia resulta estratégica debido a que geográficamente se encuentra entre Estados Unidos, Rusia y China. Además, como si se tratara de un objeto, insistió en que “no hay nada de malo” en querer adquirir un territorio, pues tanto EU como Europa lo han hecho antes.
Desde Davos, Suiza, Trump pidió a la OTAN el “título de propiedad” de Groenlandia para defenderla, pues asegura que no será posible solo con un “contrato de arrendamiento” y mencionó que, si hay una guerra, gran parte de la acción será en ese “trozo de hielo”.

También detalló que de anexarlo a Estados Unidos, se construirá una “cúpula dorada” para detener misiles. Sobre ese tema, en su publicación en Truth Social, Trump aseguró que ya existen conversaciones entre la OTAN, el vicepresidente de Estados Unidos, J. D. Vance, el secretario de Estado Marco Rubio y el enviado especial Steve Witkoff.
A pesar del posible acuerdo por Groenlandia y la suspensión de aranceles, Trump mantuvo el discurso bélico y envió una advertencia a Europa y la OTAN: “Tienen una opción. Pueden decir que sí, y se lo agradeceremos mucho. O pueden decir que no, y lo recordaremos”.
Al ser cuestionado por Fox News sobre si Dinamarca seguiría controlando Groenlandia, Rutte dijo que “el tema ya no volvió a surgir” en sus “conversaciones de esta noche con el presidente” estadounidense.
El jefe de la OTAN ya había advertido a la AFP que “aún queda mucho trabajo por hacer”.
Previo a las declaraciones del norteamericano, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, se pronunció sobre el tema de Groenlandia y aunque Trump ha insistido que una de las razones por la que busca adquirir el territorio es para evitar que lo hagan los rusos y los chinos, el mandatario aseguró que el tema no le concierne y que espera que se resuelva entre EU y Dinamarca.
“El asunto de Groenlandia y Estados Unidos no concierne a Rusia, creo que lo resolverán entre ellos pero sí tenemos experiencia resolviendo problemas similares con Estados Unidos”, dijo al hacer referencia a la venta rusa de Alaska en el siglo XIX.
En un mensaje a medios retomado por RT, Putin afirmó que Estados Unidos puede permitirse comprar Groenlandia si se vende a precios comparables a los que pagó a Rusia por Alaska. Según el presidente, al tipo de cambio actual, la venta de Alaska ascendería a 158 millones de dólares. Dado el mayor tamaño de Groenlandia, su valor sería de entre 200 y 250 millones de dólares. “Creo que Estados Unidos puede manejar esta cifra”.

Durante su participación en Davos, Trump envió varios mensajes, incluyendo a los mandatarios de Francia, Emmanuel Macron, y de Canadá, Mark Carney, quienes un día antes se pronunciaron contra las medidas coercitivas de Estados Unidos.
Asimismo, pese al acercamiento con la OTAN, Trump hizo varias referencias a la Organización al mencionar que están tratando a Estados Unidos “de forma muy injusta”.
Sigue leyendo: Por qué Groenlandia es parte de Dinamarca y los intentos de Estados Unidos de comprarla
Aseguró que han ayudado en diferentes conflictos como en el caso de la guerra entre Rusia y Ucrania o en la protección de Europa primero frente a la Unión Soviética y ahora de Rusia, a pesar de que “no tienen nada que ver” y los separa “un océano de distancia”, pero que ahora no están dando lo que EU pide.
Trump también se lanzó contra Francia, luego de que el martes, el presidente Macron instara a la Unión Europea a recurrir al mecanismo conocido como “bazuca comercial” para responder a las amenazas arancelarias. En respuesta, narró cómo amenazó al mandatario francés con más tarifas a productos como el vino y el champán.
También se refirió a Suiza —donde se desarrolla el Foro Económico— al mencionar que hacen muy buenos relojes, pero no pagaban impuestos a EU cuando enviaban sus productos, por lo que les impusieron un arancel. “Es un lugar increíble, un lugar brillante e increíble. Pero luego me di cuenta de que solo son buenos gracias a nosotros”.

En sus reclamos, incluso hizo una referencia a toda Europa al lamentar que hay lugares que ya no son reconocibles y responsabilizó de eso a la “migración descontrolada”.
“Tienen que salir de la cultura que han creado en los últimos 10 años. Es horrible lo que se están haciendo a sí mismos. Se están destruyendo a sí mismos, a estos hermosos lugares. Queremos aliados fuertes, no unos seriamente debilitados (…) Amo a Europa y quiero ver que vaya bien, pero no va en la dirección correcta”.
Otros de sus reclamos fuertes fue contra Canadá, al asegurar que Estados Unidos los “mantiene vivos”, luego de que el primer ministro Mark Carney señalara un día antes que el orden mundial dominado por EU ya no iba a volver y llamó a los países considerados “potencias medias” a unirse y generar nuevos vínculos para fortalecerse.
“Ayer vi a su primer ministro. No estaba tan agradecido; deberían estarlo con nosotros. Canadá, Canadá vive gracias a Estados Unidos. Recuerda eso, Mark (Carney), la próxima vez que hagas declaraciones”.
Tras esta primera jornada en Davos que acaparó toda la atención, está previsto que el jueves Trump anuncie oficialmente su “Consejo de Paz”, un organismo para resolver conflictos internacionales con una membresía permanente por 1.000 millones de dólares.
La junta fue concebida originalmente para supervisar la reconstrucción de Gaza, pero el borrador de su estatuto consultado por AFP no menciona el territorio palestino y se perfila como un mecanismo global, potencialmente rival de la ONU.
Con información de AFP

La baja de sus soldados en los recientes eventos en Venezuela han expuesto los riesgos estratégicos de la política exterior de La Habana.
Desde el amanecer del jueves, multitudes de personal militar, funcionarios del gobierno y civiles alinearon el trayecto entre el aeropuerto de La Habana y el Ministerio de Fuerzas Armadas para aplaudir el cortejo fúnebre con los restos repatriados de 32 oficiales cubanos muertos en Venezuela.
Los líderes de Cuba -desde el Raúl Castro hasta el presidente Miguel Díaz Canel- estuvieron en el aeropuerto para recibir las cajas con las cenizas de sus “32 héroes caídos”.
En el vestíbulo del edificio ministerial, cada caja fue cubierta con una bandera cubana, acompañada de una fotografía correspondiente al soldado o agente de inteligencia con las palabras “honor y gloria”.
No obstante, a pesar de la pompa y todos los homenajes militares, esta ha sido una experiencia aleccionadora para la Revolución Cubana.
En primer lugar, se cree que es la mayor pérdida de combatientes cubanos a manos del ejército de Estados Unidos desde la invasión de Bahía Cochinos en abril de 1961.
El hecho de que hayan pasado seis décadas y media con un escasamente comparable intercambio de fuego entre tropas cubanas y estadounidenses, ni durante la Guerra Fría ni después, es una muestra de lo rara que es.
No es necesariamente sorprendente que los mejor capacitados y mejor dotados soldados estadounidenses de la Fuerza Delta salieran virtualmente ilesos, especialmente dada su reputación de élite dentro del ejército más poderoso del mundo.
Pero eso no es un consuelo para los afligidos familiares de los fallecidos que, con lágrimas, colocaron sus manos sobre las cajas de madera en La Habana.
Es más, en los días posteriores a la intervención militar estadounidense en Venezuela y la remoción forzada de Nicolás Maduro del poder, el gobierno cubano se vio obligado a reconocer algo que durante mucho tiempo había negado: la propia existencia de oficiales de inteligencia de Cuba dentro de los corredores del poder en Caracas.
Ahora ha quedado claro, como muchos lo habían afirmado en Venezuela, que los cubanos han estado presentes en todos lo niveles del aparato de seguridad de ese país y que los acuerdos de inteligencia bilaterales eran una parte crucial de las relaciones cubano-venezolanas.
En resumen, el gobierno de La Habana ha compartido con sus socios venezolanos sus años de experiencia sobre cómo mejor mantener el poder con mano de hierro. Las 32 bajas en suelo venezolano eran parte de esa estrategia compartida.
Tras sus muertes, sin embargo, los cubanos parecen estar sintiendo el remezón del cambio bajo sus pies.
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, sostuvo una conversación telefónica con el presidente Trump, después de la cual el mandatario estadounidense la describió como una “persona estupenda”.
Hace solo tres semanas hubiera sido casi impensable escuchar semejante elogio del mismo gobierno que describió a su predecesor como el líder de un régimen de “narcoterroristas”.
Todo hace pensar que los gobiernos de Rodríguez y Trump están encontrando un modus vivendi. Pero hasta el momento pocos en el gobierno de Cuba parecen haber entendido cómo eso deja su situación o su visión compartida con Venezuela de un socialismo controlado por el Estado.
Washington insiste en que la Revolución Cubana tiene sus días contados.
Sin embargo, un integrante de la “generación original” de revolucionarios está en desacuerdo. Víctor Dreke, de 88 años, es un contemporáneo de Fidel Castro y del Che Guevara, y afirma que el actual conflicto con EE.UU. tiene similitudes con la invasión de Bahía Cochinos auspiciada por la CIA en abril de 1961.
Dreke comandó dos batallones ese día y sostiene que los cubanos aún podrían repeler cualquier intento parecido.
“Si EE.UU. nos trata de invadir, alborotarán un nido de avispas”, expresó, citando a Raúl Castro. “Ni siquiera verían a nuestros combatientes saliendo, hombres y mujeres”.
“Si los estadounidenses ponen un solo pie en suelo cubano, no será como su cobarde emboscada de nuestros combatientes en Venezuela”, afirma Dreke. “Aquí, las cosas serían muy diferentes”.
En los últimos días, la televisión estatal cubana ha emitido imágenes de reservistas civiles recibiendo entrenamiento en el uso de armamento por parte del ejército cubano.
Hay coincidencia en que un enfrentamiento con el ejército de EE.UU. sería una pelea desigual. El ataque de EE.UU. en Venezuela tuvo la intención, en parte, de resaltar ese aspecto al resto de la región.
Los riesgos para Cuba son particularmente altos.
La isla está sufriendo amplios apagones que son graves en La Habana, pero mucho peores en las provincias.
La economía, malograda por el embargo económico de EE.UU. y deficiente administración gubernamental, cojea en el mejor de los casos. El combustible escasea y el motor de la economía, el turismo, no ha podido recuperar sus niveles anteriores a la pandemia.
Es dentro de este ya complejo panorama que los cubanos intentan vislumbrar la pérdida casi total del apoyo venezolano. Para la mayoría, esto plantea un escenario lúgubre.
Pero el excomandante Dreke sostiene que Cuba ha sobrellevado tiempos difíciles antes y puede hacerlo otra vez con suficiente fervor revolucionario.
Cuba no quiere un conflicto con el gobierno de Trump, insiste, y no estará buscando aumentar las tensiones con Washington.
“Pero eso no quiere decir que no estaremos listos”, añade, desafiante.
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