
Tras años de obras y cierres, el Tren Interurbano —bautizado durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador como “El Insurgente”— por fin llegó a Observatorio, aunque arrastrando pendientes que entorpecen la experiencia de los usuarios.
En su primer día de operación total, Animal Político recorrió esta obra que tardó 12 años en construirse y advirtió que si bien es cierto que las autoridades anticiparon que aún hay obras pendientes, como el deprimido vial bajo la estación terminal en el poniente de la Ciudad de México, detalles como que las escaleras eléctricas no funcionan o que no hay suficientes máquinas para que los usuarios recarguen sus tarjetas de movilidad, complican la experiencia de los usuarios.

“(Se necesitan más máquinas), pero también que las que operan estén habilitadas para recibir billetes porque solo reciben monedas y hay veces que uno no trae monedas”, señaló Fabiola, vecina de Metepec quien usa el tren para llegar a la zona de Santa Fe.
“Hay que tener más de dos equipos en cada estación o tres, no sé, porque aparte de que ya va a llegar a Observatorio va a haber más gente y va a ser un poquito más complicado estar recargando tu tarjeta o comprar un código QR”, abundó.
Para ingresar a este sistema de transporte los usuarios pueden hacerlo de dos maneras: recargando su tarjeta de Movilidad Integrada de la CDMX o bien, en adquirir en máquinas expendedoras o taquillas habilitadas un boleto con código QR por el viaje que harán.
Y aunque parecería algo simple, durante el recorrido se pudo constatar que esta situación es la que retrasa el ingreso de los usuarios, quienes deben hacer largas filas.

Poco después de las 7 de la mañana, en la estación Observatorio, por ejemplo, se observó que, aunque se tenían dispuestas cuatro máquinas para recargar las tarjetas de movilidad, solo dos estaban en funcionamiento.
Una estaba apagada y la otra que solo utilizaba monedas no funcionaba porque cuando los usuarios intentaban poner sus monedas, la máquina les rechazaba.
Pero no solo eso, pues en esta estación terminal también se dispuso de una amplía área de taquillas en donde se pueden adquirir boletos con código QR, sin embargo, al menos durante el tiempo que este medio estuvo en el lugar, no hubo sistema, por lo que las personas no podían ingresar para tomar el tren.
En la terminal Zinacantepec se pudieron observar largas filas de usuarios en las inmediaciones de la estación porque había problemas con las máquinas para recargar las tarjetas o comprar los boletos con código QR.
Algunas de las personas refirieron que ya tenían más de 20 minutos esperando que avanzara la fila.
En Observatorio también se pudo confirmar que las escaleras eléctricas que conectan la Línea 1 del Metro con el tren no estaban operando, además de que la señalización es deficiente, por lo que personal del Metro —algunos con megáfono y otros a gritos— van indicando a las personas por dónde caminar.

Cada semana Alexis, de 21 años, viaja de la CDMX al Valle de Toluca para acudir a la universidad en donde estudia para ser ingeniero agrónomo.
Rumbo a la capital mexiquense el joven contó a este medio que desde que el tren comenzó a operar de Zinacantepec a Santa Fe él decidió usarlo porque, aunque en precio la diferencia no es mucha, sí ahorra mucho tiempo.
“De Observatorio a Toluca sí me hacía unas dos horas… con tráfico hasta unas tres horas”, compartió el joven.
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Previendo esa situación, en muchas ocasiones prefería desplazarse a Toluca desde el domingo y no el lunes que le resultaba más funcional para terminar sus actividades pendientes.
“Ahora que ya abrieron todo lo voy a ocupar seguido (…) es más cómodo y más rápido porque ya no estás tanto tiempo en el tráfico”, dijo Alexis.
Con cronómetro en mano, este medio confirmó que el trayecto de terminal a terminal es de una hora exactamente.
Incluso, en la terminal Zinacantepec, una vez que los usuarios llegan al andén hay una persona que les indica a qué hora exactamente partirá su tren.

“El costo es muy accesible. Son 65 pesos a Santa Fe, menos que el autobús… el tiempo es buenísimo, evitas tráfico y los accidentes. En 40 minutos estás ahí (…) el transporte es muy limpio y hay mucha seguridad, eso me gusta”, reconoció Fabiola.
Para mantener en óptimas condiciones la operación y el servicio brindado, en los trenes está prohibido comer e incluso poner bolsas de mano o mochilas en los asientos, por lo que personal de seguridad permanentemente recorre de punta a punta el tren verificando que las reglas se cumplan.
Quienes actúen en contra de la norma, en primer momento son apercibidos a que dejen de comer o lo que están haciendo que contravenga lo dispuesto. Si no cesan, incluso pueden ser desalojados del tren.
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Tras 12 años de obras, el paso de tres distintos presidentes y con un costo que pasó de los 36 mil millones a los 100 mil millones de pesos, El Insurgente finalmente abrió al público en su totalidad.

A fin de garantizar la movilidad integrada operará con el mismo horario que lo hace el Metro CDMX, es decir, de lunes a viernes de las 5 de la mañana a la medianoche; el sábado de las 6 de la mañana a la medianoche; y los domingos y días festivos de las 7 de la mañana a las 12 de la noche.
Respecto a los costos, viajar de terminal a terminal costará 100 pesos. En caso de que los usuarios solo utilicen una estación deberán pagar 15 pesos.

La restauración de unos ángeles en una antigua basílica de Roma ha generado controversia en Italia por el parecido de uno de ellos con la primera ministra Giorgia Meloni.
La imagen de un ángel en un fresco restaurado en una iglesia del centro de Roma ha causado desde asombro hasta indignación por el parecido que tiene la pintura con el rostro de la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni.
La polémica surgió el fin de semana, luego de que el diario La Repubblica publicara un artículo en su portada en el que hizo notar la semejanza de la política de 49 años con la obra al interior de la basílica de San Lorenzo in Lucina, una de las iglesias católicas más antiguas de la capital italiana.
El párroco de la basílica había encargado al sacristán y artesano Bruno Valentinetti restaurar unos ángeles que flanquean un busto de Humberto II, el último rey de Italia.
No se trata de un fresco antiguo, pues fue hecho en el año 2000 y no estaban bajo ninguna protección cultural. Pero el resultado llamó la atención por el parecido del rostro de uno de los dos ángeles con Meloni.
“Los rasgos de la primera ministra son evidentes”, decía la nota de La Repubblica, lo que llevó a que se cuestionara a Valentinetti y al párraco local.
“Se lo están inventando. Esta no es una obra antigua, debieron hacerla para el Jubileo del 2000. Me pidieron que la arreglara y lo hice. Trabajé en ella durante dos años y terminé hace un año”, respondió el artesano.
Pero la polémica no ha dejado de crecer.
Algunos políticos han pedido una investigación, como la diputada opositora Irene Manzi, quien calificó el retoque de “inaceptable” y señaló que violaba las leyes sobre el patrimonio cultural del país.
La Secretaría de Cultura italiana informó que especialistas investigan el caso para “establecer la naturaleza del trabajo realizado”.
La Diócesis de Roma también dijo que investigará lo ocurrido.
Mientras, la propia Meloni bromeó sobre la obra de arte.
“No, definitivamente no me parezco a un ángel”, dijo en Instagram, junto a un emoji riéndose.
Las imágenes de los ángeles en una de las alas de la basílica de San Lorenzo se habían deteriorado por la humedad en la antigua iglesia, según explicó el sacerdote Daniele Micheletti a la agencia de noticias italiana Ansa.
Así que le encomendaron a Valentinetti que trabajara en la restauración para que quedaran tal y como fueron hechas hace más de dos décadas.
En entrevista con La Repubblica, el artesano de 83 años aseguró que aceptó el trabajo “para corresponder a la gratitud del párroco” por permitirle vivir y tener un empleo como sacristán en la basílica.
Aseguró que ya había hecho otros trabajos y que este era uno más que le encomendaban. “No es Meloni. He restaurado los rostros tal y como eran hace 25 años”, insistió.
También dijo que no conoce a la primera ministra y que no simpatiza con el partido de derecha de Meloni, Fratelli d’Italia.
En cualquier caso, imágenes difundidas por medios italianos parecen mostrar que el rostro del ángel antes de la restauración no tenía nada que ver con el de Meloni.
Micheletti está satisfecho con el trabajo y defendió el talento de Valentinetti: “No es pintor de casas; es muy bueno”, dijo el párroco la agencia Ansa, agregando que la polémica era “una tormenta en un vaso de agua”.
El caso pronto llegó hasta las autoridades eclesiásticas. En un comunicado, el cardenal Baldo Reina, vicario papal para la diócesis de Roma, dijo que se “distancia” de las declaraciones de Micheletti y expresa “su decepción por lo sucedido”.
“Iniciaremos de inmediato las investigaciones necesarias para determinar las posibles responsabilidades de los implicados”, expresó Reina “Las imágenes del arte sacro y la tradición cristiana no pueden ser objeto de mal uso ni explotación, ya que su único propósito es apoyar la vida litúrgica y la oración personal y comunitaria”, dijo.
En cualquier caso, a raíz de la polémica, se ha multiplicado el número de visitantes en la basílica.
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