
La renovación del Congreso de Coahuila, la única elección a celebrarse en 2026, se perfila como la batalla entre la coalición encabezada por Morena y el Partido Revolucionario Institucional (PRI) por el último bastión del tricolor. Para los priistas una victoria significaría la supervivencia de su último gran emblema ante el avance morenista en el territorio nacional.
Coahuila es la única entidad donde el PRI tiene la hegemonía: controla el gobierno estatal con Manolo Jiménez, tiene la mayoría de las alcaldías y 10 de 25 curules, el bloque más amplio en el Congreso. Ningún otro partido ha gobernado la entidad.

Morena, en tanto, busca ganar por primera vez un distrito local en ese estado y lo hace, también de manera inédita, en una coalición total con el Partido del Trabajo (PT), uno de sus aliados.
A diferencia de otras elecciones, el PRI no iría de la mano del Partido Acción Nacional (PAN), ya que perfila una alianza con el el partido local Unidad Democrática de Coahuila (UDC).
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Mientras Rubén Moreira, diputado federal priista, asegura que “Coahuila es una fortaleza” para su partido —sin alternancia en casi un siglo—, la secretaria general del Comité Ejecutivo Nacional de Morena, Carolina Rangel, recuerda que en las elecciones presidenciales de 2024 su coalición obtuvo más votos en ese estado y asegura que en 2026 pueden ganar al menos cinco de las 16 diputaciones que se definirán por voto directo.
En tanto, la senadora del Partido del Trabajo (PT), Geovanna Bañuelos, una de las principales negociadoras de la alianza con Morena, destaca que ir en coalición les fortalecerá.

Tanto el diputado del PRI como la dirigente morenista acusan a su contraparte de prácticas ilegales rumbo a la jornada electoral que se celebrará el 7 de junio, tras un mes de campaña.
En entrevista, Rubén Moreira, gobernador de Coahuila de 2011 a 2017, destaca el peso de esa entidad para su partido, luego de haber perdido 10 gubernaturas en los últimos siete años. “Coahuila es una fortaleza para el PRI. Es el único estado que siempre ha sido gobernado por este partido… Coahuila es el emblema”, afirma.
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Moreira asegura que el principal argumento que tiene su partido para mantener el control del Congreso es el modelo de seguridad que, afirma, ha mantenido al estado en “paz y tranquilidad” en contraste con otras entidades.
“Nadie quiere que Coahuila se convierta en un Tamaulipas, en un Michoacán, en un Sinaloa“, dice el actual coordinador de los diputados federales del PRI, en referencia a entidades antes gobernadas por su partido y hoy encabezadas por representantes de Morena.

Moreira exige que no haya intervención federal en el proceso y acusa que en la elección de Durango, en 2025, hubo presencia de Fuerzas Armadas.
“Nos gustaría que Morena respetara la ley y que el gobierno federal no tuviera tentaciones fuera de la misma para tratar de ganar elecciones (…) Los personajes de Morena ya empezaron a ir al estado y yo les pediría que respeten la voluntad de la gente”.
Carolina Rangel, secretaria general de Morena, define esta elección como una batalla histórica. El objetivo, destaca en entrevista, es romper la hegemonía del PRI en el único estado donde Morena no ha logrado ganar distritos locales por voto directo.
“Es una batalla que estamos dando en el último bastión del PRI… de las peores versiones del PRI”.

De acuerdo con Carolina Rangel, la principal estrategia de campaña de su coalición será la territorial, con brigadas “casa por casa“.
La morenista destaca que su partido tiene un avance superior al 90 % en su meta de establecer los comités seccionales y más del 80 % en su afiliación. A esta estructura se suman apoyos externos clave, como el del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), cuyo dirigente, Alfonso Cepeda, es senador por Morena y ha acudido a la entidad en días recientes con la dirigencia de ese partido.
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Rangel destaca que ya en la elección presidencial de 2024 su partido ganó en la entidad con más de 10 puntos de ventaja (808 mil 40 votos frente a 592 mil 31 de la oposición); sin embargo, Morena no ha ganado ningún distrito local, ya que las cinco diputaciones con que cuentan son plurinominales.
De acuerdo con lo que ocurrió en la elección de Durango en 2025, la morenista acusa al PRI de recurrir a tácticas, entre las que se encuentra la entrega de despensas, tinacos y refrigeradores, así como al uso de la violencia y la intimidación contra sus estructuras. Denuncia que documentaron el uso de boletas o listas con códigos QR para vigilar a los votantes: “ya automatizan su acarreo… ya pueden identificar si ‘Chuchito Pérez’ ya había ido a votar”.

Por primera vez en un proceso local de Coahuila, Morena ha logrado una coalición “total” con el Partido del Trabajo (PT) para competir en los 16 distritos, en medio de la tensión a nivel federal por la propuesta de reforma electoral, y las diferencias locales directas en Oaxaca y Veracruz. En las negociaciones estuvo también la dirigencia del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), el otro aliado, que en este territorio contendrá por su cuenta.
En la elección local de 2023 por la gubernatura, Morena y el PT quedaron en segundo y tercer lugar, por debajo del PRI, tras una campaña de ataques directos entre representantes de partidos “aliados”.
En entrevista, la senadora petista Geovanna Bañuelos —presente en las negociaciones entre su partido y Morena desde 2025— asegura que su decisión de aliarse les abre la posibilidad del triunfo. “Cerrar filas nos va a fortalecer (…) es lo más inteligente, lo más conveniente”.
La senadora señala que seguirán el método de alianzas para elegir las candidaturas vía encuestas. Sin embargo, Morena encabezará las candidaturas en 11 distritos y el PT en los cinco restantes, aunque el logo de la coalición aparecerá en todas las boletas. Las otras nueve curules del Congreso son plurinominales.
Este jueves, la presidenta nacional de Morena, Luisa María Alcalde, y el dirigente del PT, Alberto Anaya, formalizaron su Convenio de Coalición Morena-PT en el Instituto Electoral de Coahuila (IEC).
La dirigente morenista lanzó una exigencia a la autoridad: “le pedimos al órgano electoral que haya piso parejo, vigilancia, y que no haya fraudes, que no haya compra de votos, que se respete la decisión y el voto del pueblo de Coahuila”.

Donald Trump dijo que el organismo será “una de las organizaciones más relevantes jamás creadas”. Pero hasta el momento no se sabe con certeza cómo o dónde funcionará.
“El Estatuto ha entrado en vigor y la Junta de Paz ya es una organización internacional oficial”.
Así se anunció la creación del organismo establecido por Donald Trump que, según él mismo, será “una de las organizaciones más relevantes jamás creadas” y de la cual se siente “honrado” de ser su presidente.
“Está funcionando maravillosamente… casi todos los países quieren ser parte de ella”, declaró Trump en la ceremonia de firmas organizada por el presidente estadounidense en Davos, Suiza, durante el Foro Económico Mundial.
Durante la ceremonia, en la que estaban presentes los “miembros fundadores”, incluidos el presidente argentino Javier Millei, el primer ministro húngaro, Viktor Orban, el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, o el presidente de Paraguay, Santiago Peña, Trump elogió sus propias acciones en el frente internacional afirmando que las amenazas a Europa, Estados Unidos y Medio Oriente “realmente se están calmando”.
“Están sucediendo muchas cosas buenas”, señaló. “Hace apenas un año, el mundo estaba en llamas; mucha gente no lo sabía”.
Y agregó que con la Junta de la Paz, “podremos hacer prácticamente lo que queramos”.
La Junta de Paz de Trump se concibió inicialmente para ayudar a poner fin a la guerra de dos años entre Israel y Hamás en Gaza y supervisar la reconstrucción de la Franja.
Sin embargo, una propuesta de estatuto filtró a los medios no mencionaba el territorio palestino y sugería que la organización podría estar diseñada para reemplazar las funciones de las Naciones Unidas.
Pero durante la ceremonia de firmas Trump señaló que la Junta “trabajará en colaboración con las Naciones Unidas”.
A pesar de sus reiteradas críticas al organismo internacional, el presidente dijo que la ONU tiene un “enorme potencial” y afirmó que la combinación de los esfuerzos de la Junta de la Paz y la ONU es “algo único en el mundo” y “el primer paso hacia un futuro mejor para Medio Oriente”.
Dentro del marco de la Junta de Paz se incluye una “Junta Ejecutiva de Gaza”, que será responsable de supervisar todo el trabajo sobre el terreno de un grupo administrativo de Gaza, según la Casa Blanca.
Arabia Saudita indicó previamente que un grupo de países de mayoría musulmana -Arabia Saudita, Turquía, Egipto, Jordania, Indonesia, Pakistán y Qatar- respaldaba el objetivo de consolidar un alto el fuego permanente en Gaza, apoyar la reconstrucción y avanzar en lo que describieron como una “paz justa y duradera”.
Durante la ceremonia en Davos el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, presentó la Junta de Paz como una “Junta de Acción”.
Afirmó que, si bien la atención se centra actualmente en Gaza, la junta “servirá como ejemplo de lo que es posible en otras partes del mundo”.
También en la ceremonia, Jared Kushner, el yerno del presidente Trump, subió al escenario para presentar el proyecto para una “reurbanización” de Gaza, y mostró diapositivas de cómo podría ser la “Nueva Gaza” bajo los planes estadounidenses.
Las diapositivas mostraban imágenes de rascacielos futuristas junto al mar en la actual Franja de Gaza, con promesas de un “turismo costero” en el futuro.
Durante la ceremonia de firma no se dieron más datos sobre cómo o dónde funcionará el organismo creado por Trump.
Pero en el documento filtrado se dice que la Junta es una organización internacional con el mandato de llevar a cabo funciones de consolidación de la paz según el derecho internacional.
Y también establece que una persona -su presidente- tiene el poder de vetar decisiones, aprobar la agenda, invitar a los miembros, disolver la junta por completo y designar a su propio sucesor.
El estatuto filtrado establece que el organismo entrará en vigor una vez que tres Estados acuerden formalmente su adhesión.
Los Estados miembros tendrían mandatos renovables de tres años y se otorgarían puestos permanentes a quienes contribuyeran con US$1.000 millones, según el documento.
Donald Trump es nombrado presidente —y, por separado, representante de EE.UU.— y tiene autoridad para nombrar a los miembros de la junta ejecutiva y crear o disolver órganos subsidiarios.
La Casa Blanca nombró hace unos días a siete miembros del Comité Ejecutivo fundador de la Junta, entre ellos el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio; el presidente del Banco Mundial, Ajay Banga; el enviado a Medio Oriente, Steve Witkoff; el yerno de Trump, Jared Kushner, y el exprimer ministro británico Tony Blair.
En la ceremonia de firmas de la Junta estuvieron presentes los líderes y representantes de 19 países, incluidos Argentina, Paraguay, Indonesia, Jordania, Kazajstán, Marruecos, Qatar, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Turquía.
Un país estuvo notablemente ausente de la ceremonia: Israel, a pesar de que anunció su adhesión al organismo.
El presidente israelí Isaac Herzog se encuentra en Davos, pero un portavoz confirmó que no participaría en la ceremonia, sin dar más detalles.
No está claro cuántos países han sido invitados a unirse al nuevo organismo de Trump. Reino Unido fue invitado pero la ministra de Relaciones Exteriores Yvette Cooper indicó que aún no ha decidido firmar debido a preocupaciones por la participación del presidente ruso, Vladimir Putin.
Otros de los aliados tradicionales de Estados Unidos, como Francia y otras naciones europeas, no han aceptado hasta ahora unirse a la Junta.
Trump afirmó antes de la ceremonia de Davos que Vladimir Putin “había aceptado” una invitación para formar parte del organismo.
El jueves, la agencia estatal de noticias rusa TASS, informó que Putin está dispuesto a transferir los US$1.000 millones en activos rusos a la Junta.
Previamente se había informado que los fondos para la participación de Putin en la Junta podrían provenir de activos rusos congelados en EE.UU.
China, por su parte, confirmó que había sido invitada a unirse, pero aún no ha manifestado su disposición a participar y se dijo que había expresado serias dudas sobre el organismo, en particular por el papel de la ONU.
“China siempre ha practicado el verdadero multilateralismo. Independientemente de cómo cambie la situación internacional, China defiende firmemente el sistema internacional centrado en la ONU”, declaró el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Guo Jiakun, a la prensa en Pekín esta semana.
Los medios estatales chinos fueron un poco más críticos y cuestionaron si la Junta estaba “realmente a favor de la paz”, a la vez que plantearon la preocupación de que el presidente estadounidense estuviera creando un “club privado o una junta directiva corporativa con un costo de mil millones de dólares”.
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