
A cinco años de la masacre de 19 personas en Camargo —16 guatemaltecos, un salvadoreño y dos mexicanos— ocurrida el 22 de enero de 2021, las familias de las víctimas denuncian que, pese a que la FGR anunció el cierre del caso tras la sentencia de 50 años de prisión contra 12 policías de Tamaulipas, el crimen sigue sin esclarecerse a fondo y no han recibido reparación ni una disculpa pública del Estado mexicano.
Las familias realizaron este jueves en Comitancillo, San Marcos, Guatemala, una caminata de memoria para honrar a quienes fueron asesinados, partiendo del cementerio local hacia la iglesia de la Santa Cruz.

En el templo, familias colocaron fotografías de las víctimas y participaron en una misa en su honor. Después, en el atrio, dieron lectura a un comunicado en el que reiteraron que, a cinco años de los hechos, “las familias de las víctimas siguen esperando verdad y reparación”.
En el comunicado, las familias recordaron que los 19 cuerpos calcinados fueron hallados el 23 de enero de 2021 en Camargo, Tamaulipas. Tras la indignación internacional que provocó la masacre, los gobiernos de México y Guatemala establecieron en marzo de 2021 un Mecanismo de Acompañamiento Binacional para coadyuvar en la investigación y gestionar la repatriación de los restos.
Pero tras la restitución, afirmaron, “las familias se enfrentaron al abandono institucional y siguieron su proceso de búsqueda de justicia, sumando fuerzas entre ellas y con el acompañamiento de la Fundación para la Justicia y la Red Jesuita con Migrantes de Guatemala”.
Ese acompañamiento derivó en un proceso que las familias calificaron como una articulación transnacional “sin precedentes”, en el que las familias guatemaltecas incluso participaron en el juicio oral desde sus comunidades de origen.
También lee: Policías involucrados en masacre de Camargo piden ampliar plazo para presentar pruebas a su favor

El 25 de octubre de 2023, tras tres meses y medio de juicio, un juez condenó a 12 policías estatales de Tamaulipas, ocho de ellos pertenecientes al Grupo de Operaciones Especiales (GOPES).
La decisión se fundamentó en elementos como los relatos de testigos, casquillos encontrados en la zona, la geolocalización de vehículos y celulares de los imputados, y pruebas de uso de armas asignadas el día de los hechos.
El comunicado de las familias reconoce la sentencia como un paso importante: “La sentencia condenatoria en contra de los 12 policías de Tamaulipas se reconoce como un acto de justicia”.
Sin embargo, advierten que “la sentencia no permitió esclarecer el motivo de la persecución, ejecución y calcinación de las víctimas, ni develar la estructura criminal, intereses, corrupción y autoría intelectual detrás de los hechos”.
Puedes leer: Sentencian a 50 años de prisión a 12 policías por la masacre de migrantes en Camargo, Tamaulipas, en 2021

En el comunicado leído este jueves, las familias informaron que la Fiscalía Especial de Investigación de Delitos Relacionados con Personas Migrantes y Refugiadas, de la FGR, requerida por tratarse de delitos de carácter “masivo, transnacional y macro criminal”, “acaba de notificar a los asesores de las víctimas, el cierre del caso”.
Las familias rechazan esa determinación y subrayan que el expediente judicial no está completo: “El caso sigue inconcluso. Las familias no han sido reparadas ni el Estado mexicano ha presentado disculpa pública por lo ocurrido”.
Las familias recordaron que, desde febrero de 2021, el entonces subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración, Alejandro Encinas Rodríguez, les aseguró durante una reunión con autoridades guatemaltecas que se repararía “el daño con una compensación para ayudar a reconstruir un proyecto de vida, no por ponerle precio a la vida humana, sino como medida de mitigación y en seguimiento a estándares internacionales”.
Sin embargo, hasta hoy —subrayan en su comunicado— nada de eso se ha cumplido.
También mencionaron la Recomendación 168VG/2024 emitida por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, que fue aceptada por las autoridades mexicanas y que estableció derechos para las víctimas, entre ellos: “atención psicológica y tanatológica especializada, continua y gratuita; atención médica; compensación económica; así como medidas de satisfacción y garantías de no repetición”.
Las familias enfatizaron: “Hasta la fecha, ninguna de estas medidas ha sido cumplida”.
La masacre ocurrió el 22 de enero de 2021, cuando 19 cuerpos calcinados fueron encontrados dentro de un vehículo baleado en Santa Anita, Camargo. La Fiscalía de Tamaulipas determinó que los policías estatales persiguieron, dispararon, ejecutaron y calcinaron a las víctimas para intentar ocultar pruebas.
“Nos están disparando”, alcanzó a avisar por teléfono una de las víctimas a su familia antes de ser asesinado, de acuerdo con la reconstrucción judicial.
Las víctimas eran 16 guatemaltecas —muchas originarias de Comitancillo—, un salvadoreño y dos mexicanos que trabajaban ayudando a migrantes a cruzar la frontera.
“Mi hijo Élfego viajó para darle una mejor vida a sus hijos”, dijo en aquella ocasión doña Adelina Díaz, madre de Élfego Miranda.

Los seres humanos hemos intentado de muchas formas acercarnos al centro de la Tierra, pero ¿ hasta dónde hemos llegado y qué hay realmente allí abajo?
Muchas películas, libros y programas de televisión han elaborado teorías sobre lo que podría encontrarse en el centro de nuestro planeta.
Desde mundos subterráneos habitados por criaturas prehistóricas hasta civilizaciones humanas alternativas, las historias de ficción son tan fascinantes como aterradoras.
Pero la realidad es muy diferente a la ficción, y de hecho, aunque no hayamos llegado hasta el centro de la tierra, los seres humanos sí sabemos mucho sobre lo que hay bajo nuestros pies.
Entonces, ¿hasta qué profundidad hemos logrado llegar? ¿Y cómo sabemos lo que hay ahí abajo?
La Tierra está formada por cuatro capas principales.
Cada una de ellas es distinta, según la profesora Ana Ferreira, sismóloga de la University College de Londres.
“Tenemos la corteza, que es esta capa delgada y muy frágil donde todos vivimos”, explicó en el programa The Infinite Monkey Cage de BBC Radio 4.
La corteza terrestre es más delgada bajo el océano, pero puede alcanzar hasta 70 km de grosor bajo los continentes.
Debajo se encuentra el manto, de unos 3.000 km de espesor y compuesto por una roca llamada magma, que parece sólida a escala humana.
“Pero en realidad, a lo largo de millones de años, fluye”, explicó Ferreira.
Luego está el núcleo externo, formado principalmente por hierro y níquel líquidos, que genera el campo magnético terrestre.
El núcleo interno está compuesto de hierro y níquel sólidos, y es la parte más caliente de la Tierra, con temperaturas de hasta 5.500 °C.
El punto más profundo de la corteza terrestre al que ha llegado una persona es la mina de oro Mponeng, en Sudáfrica, a unos 75 km al suroeste de Johannesburgo. Se extiende hasta unos 4 km bajo la superficie.
Aunque ningún ser humano haya llegado físicamente más profundo, sí hemos utilizado perforadoras para ir aún más lejos.
El agujero hecho por el hombre más profundo del mundo es el pozo superprofundo de Kola, excavado por los soviéticos en el norte de Rusia y completado en 1992 tras casi 20 años de trabajo. Se adentra 12,2 km en el subsuelo.
Eso equivale a 27 edificios Empire State de Nueva York apilados uno sobre otro.
Aun así, representa apenas un tercio del grosor de la corteza terrestre en ese punto.
Excavar profundamente en la corteza terrestre es muy difícil por varias razones.
Cuanto más te adentras en la Tierra, más aumenta la temperatura.
La velocidad a la que se incrementa ese calor se conoce como gradiente geotérmico, y el promedio en la corteza continental es de 25 a 32 grados centígrados por kilómetro, según el geocientífico británico Chris Jackson.
La inmensa presión en las profundidades de la Tierra representa otro desafío.
Contrarrestar esa presión para mantener un pozo abierto es “algo increíblemente difícil de hacer”, afirmó Jackson.
Entonces, si no podemos avanzar mucho más allá de la superficie, ¿cómo estudiamos el resto del interior de la Tierra?
La respuesta es intrigante: las ondas sísmicas, vibraciones generadas por los terremotos que viajan a través de la Tierra.
Estas ondas adquieren propiedades distintas al atravesar diferentes materiales, lo cual puede medirse con sismómetros.
“Realizamos muchos análisis avanzados de datos y los modelamos para convertir esos registros en imágenes del interior de la Tierra”, explicó Ferreira.
Jackson describió esas imágenes como una especie de “tomografías computarizadas de la Tierra”.
Ambos expertos coincidieron en que estudiar las capas de la Tierra puede ayudarnos a comprender una gran variedad de aspectos de nuestro mundo, como los procesos detrás de los terremotos, los volcanes y la formación de montañas.
“En últimas, realmente necesitamos entender cómo funciona el manto”, dijo Ferreira.
Aprender sobre esto podría tener además aplicaciones indirectas, como ayudarnos a evaluar el potencial de la energía geotérmica, una forma de energía renovable que utiliza el calor del interior de la Tierra.
Ferreira también señaló que esta área de investigación podría ayudarnos a entender cómo ha evolucionado la Tierra a lo largo del tiempo e incluso quizá trasladar ese conocimiento a mundos más lejanos.
*Esta nota está basada en un episodio del programa The Infinite Monkey Cage, de BBC Radio 4.
Haz clic aquí para leer más historias de BBC News Mundo.
Suscríbete aquí a nuestro nuevo newsletter para recibir cada viernes una selección de nuestro mejor contenido de la semana.
Y recuerda que puedes recibir notificaciones en nuestra app. Descarga la última versión y actívalas.