
Frente a la sede del Poder Judicial del Estado de México, Alejandra Estrada, de 38 años de edad, madre de dos adolescentes de 13 y 15, cuestiona a la máxima autoridad del Tribunal Superior de Justicia de la entidad sobre su demanda de libertad para su esposo Juan Carlos Ramírez Michaca, preso por dos décadas de manera injusta:
—¿Usted cree que si yo no supiera que él fuese inocente hubiese pasado 21 años en esta lucha?
Alejandra Estrada no obtiene respuesta porque Héctor Macedo García, el magistrado elegido en los primeros comicios de 2024, no está en su lugar de trabajo. Eso dicen los funcionarios que resguardan la sede.
El magistrado tampoco puede escuchar la carta que escribió Juan Carlos Ramírez Michaca en la que pide que el nuevo Poder Judicial revise su caso y encuentre la verdad.
Juan Carlos Ramírez Michaca lleva preso más de la mitad de su vida. Pisó la cárcel a los 19 años y hoy tiene 40. Con base sólo en las declaraciones de elementos policiacos. Sin orden de aprehensión, policías ministeriales lo sustrajeron de su vivienda mientras dormía en la madrugada.
Los policías lo torturaron y, aunque no lograron que admitiera algún crimen, Juan Carlos fue declarado culpable de los asesinatos de dos personas y sentenciado a más de 70 años de prisión por un juez al que nunca le vio la cara. Era el año 2005.
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Con pruebas sobre el proceso desaseado, amigos y familiares de Juan Carlos han agotado todas las vías legales y solicitan su amnistía.
Este viernes 20 de febrero de 2026, se cumplieron 21 años de esa madrugada en la que Ramírez Michaca fue sacado por los policías. Más de dos décadas en las que él ha continuado su relación con Alejandra Estrada y en la que han tenido dos hijos, hoy adolescentes.

Frente a ese mismo edificio del Poder Judicial, Tadeo, el hijo mayor de Juan Carlos, canta la canción que le escribió a su padre a sus 12 años de edad:
Mi padre me hace falta en momentos de mi vida / ¿Quién reparará mi alma que se encuentra adolorida?
Justicia para mi padre es lo único que pido / Que no pierda ya su vida y que venga aquí conmigo
La historia de Juan Carlos Ramírez Michaca es también la de sus hijos que han crecido sin ver a su padre fuera de una prisión, pero también la de Alejandra Estrada, una de las mujeres que sostienen la defensa legal y emocional de sus seres queridos frente a un sistema punitivo.
Familiares y amigos de Juan Carlos Ramírez Michaca demandaron la amnistía del gobierno del Estado de México y la libertad del padre de familia con una caminata en Toluca. Marcharon unos 3 kilómetros hasta la plaza de los Mártires, donde se encuentran los tres Poderes de Gobierno que le han fallado a Juan Carlos Ramírez y a su familia.
En su camino al Palacio de Gobierno del Estado de México, los manifestantes reclamaron a la Fiscalía General de Justicia su incapacidad y fabricación del caso de homicidio en su contra.
Ya frente al Palacio de Gobierno, los manifestantes pidieron al titular de la Consejería Jurídica, Jesús George Zamora, que cumpla su compromiso de entablar el diálogo con autoridades judiciales para empujar la libertad de Juan Carlos.
La demanda de justicia estuvo acompañada por una jornada artística. El músico Damián Ávila, integrante de la Unión Revolucionaria de Trabajadores del Arte (URTARTE), destacó que no conoce a Juan Carlos pero llamó a la empatía: “Vamos a estar aquí las veces que sea necesario”.
La bailarina Argelia Guerrero acompañó su danza con canciones de protesta. Le siguió el dúo de raperos La otra rima. En su lengua materna mazahua, la rapera feminista Za-Hash también llamó a la libertad de Juan Carlos.
Después de más de seis horas bajo el sol y negociaciones con funcionarios del Instituto de la Defensoría, la familia y defensa de Juan Carlos lograron que el consejero jurídico del gobierno de Delfina Gómez, Jesús George Zamora, las recibiera unos minutos.
Alejandra Estrada relata que en el último año han venido trabajando con la Consejería Jurídica, por lo que demandan acuerdos con fechas específicas.
“Él es el encargado de el acercamiento con el Poder Judicial y que se pueda trabajar ya en conjunto y puedan estar Poder judicial, Codem (Comisión de Derechos Humanos), Defensoría Pública y Consejería Jurídica. Estamos solicitando también que hagan partícipe a la persona que nos ha estado acompañando debido a una petición que se realizó hace tiempo en la ONU Derechos Humanos, para seguir como observador de que no se sigan violentando los derechos”, explica.
Alejandra no encuentra “palabras bonitas” para expresar lo que ha sucedido en estos 21 años y lo resume con una frase: “Sumamente destructivo”.
“Acabaron con nuestros proyectos, con nuestros planes de nuestra vida. Cuando él tenía cinco años preso, había una esperanza de retomar nuestras vidas… Hace poco platicaba con él: ‘¿qué pensará el Estado a 21 años?, ¿de qué manera podrán reparar esto?’”.
Ambos coincidieron en que, más que reparación del daño, su deseo está enfocado en la recuperación de la libertad.
“A estas alturas ni siquiera están preparadas las instituciones para un daño como este. Son 21 años, es una vida, en 21 años haces muchas cosas y la verdad es que estos 21 años han sido sumamente dolorosos, sumamente cansados, agotadores. Han sido venir a tocar una y mil puertas…”.
En 2025, la familia logró que Juan Carlos fuera trasladado de nueva cuenta al Estado de México, desde una cárcel privatizada de máxima seguridad, en Miahuatlán, Oaxaca, donde pasó cuatro años.
En ese lapso fue cuando su hijo Tadeo, a sus 12 años de edad, le compuso la canción “Justicia para mi padre”.
Tras el regreso a un penal del Estado de México, la convivencia entre padre e hijos ha vuelto a fluir de manera más constante y con mayor flexibilidad.
“A lo mejor pueden ir con una vestimenta que quieren presumirle a papá, un pants que les gusta mucho. Enseñarle su suéter, mostrarle su identidad, cómo son. Todo lo que se ha perdido él de ellos. Los veo felices. Juan Carlos ha logrado mediante permisos —ahí tienen un balón de básquet, uno de fútbol— y él ha podido enseñarles a votar un balón que no lo sabían, a jugar con ellos”.
La distancia, sin embargo, en la edad de los chicos, no ha sido indeleble.
“No se puede recuperar lo perdido. El día de hoy, se detienen un poco, hay una distancia que están tratando de romper y que yo creo que con el tiempo por su manera de ser lograrán fortalecer nuevamente su vínculo, pero sí hay un abismo de esos cuatro años sumamente importantes, del brinco de la niñez a la adolescencia”.
Alejandra habla de la necesidad de que las autoridades también volteen a ver a las familias de las personas privadas de la libertad de manera injusta y los cuidados que brindan a su familia.
“Cuidados hacia una persona privada de la libertad, sigues manteniendo la alimentación, los perecederos, lo que le puedes llevar en las cosas de aseo personal, y todo eso tu mente sigue estando con alguien en prisión; pero por el otro lado no lo quieres dejar ahí y entonces te mantienes en la lucha; por el otro lado también tienes una familia, una casa que mantener… Lo único que puede decir que es una destrucción terrible de la vida de las personas”.

“La Alejandra que era definitivamente ya no existe. Se fragmenta la persona, culpaba muchas cosas, ahora estoy consciente de que es el Estado quien me ha generado esto por las respuestas que no me ha dado, por las atenciones que no me ha dado”.
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Alejandra habla de qué le gustaría que sus hijos recordaran de estos días de lucha.
“Que somos sumamente resilientes, que cuando la razón te asista no pares la lucha, que sepan el valor de la lealtad, pero no lo hablo desde una esposa que ha sido leal 21 años, lo hablo desde la lealtad a quien eres, lo que piensas, tus ideales y tus deseos, no los pierdas porque alguien te diga que no se puede”.
Sólo en los últimos cinco años, las abogadas de Juan Carlos Ramírez Michaca, Araceli Olivos y Roberta Cortés, han abierto seis mecanismos para buscar justicia.
En 2020, iniciaron una solicitud al Poder Judicial Federal por el delito de tortura. Aportaron dictámenes y entrevistas, pero no se ha judicializado. En 2021 presentaron ante el Congreso del Estado de México una solicitud de amnistía, pero hasta la fecha la familia no ha sido notificada de alguna resolución.
En 2024, presentaron una solicitud de libertad ante el Órgano de Consolidación del Sistema de Justicia Penal del Estado de México, ante la Consejería Jurídica de la gobernadora Delfina Gómez Álvarez. La familia ha tenido algunas reuniones de seguimiento y está en espera de una opinión sobre cuál es la ruta de libertad más viable.
En septiembre de 2025, las abogadas presentaron ante el Grupo de Trabajo de la ONU por la detención arbitraria de Juan Carlos y porque el Estado de México no ha garantizado la restitución de libertad a través de un mecanismo extraordinario como la amnistía.
A finales de 2025, el 3 de diciembre, las abogadas presentaron una solicitud de amnistía ante la Comisión de Derechos Humanos de la entidad, como parte de la ruta propuesta de forma verbal por el equipo de la Consejería Jurídica y el Instituto de la Defensoría Pública. Ese mismo mes, presentaron el caso ante la Relatoría Especial de las Naciones Unidas sobre la Tortura.
Sobre la calle, Alejandra pudo recibir una llamada de su esposo desde el centro de reclusión.
“Les agradezco de todo corazón todo lo que hacen por mí —se escuchó en el altavoz del teléfono amplificado por un micrófono— Y espero que en el Poder Judicial reciban mi carta, atiendan mi caso y realmente se den cuenta de la verdad, que siempre he dicho la verdad y primeramente Dios le den un buen resultado a mi caso.
—¡No dejaremos de luchar por ti! —-le gritó una joven.
—¡Somos tu voz! —le animó otra.
—Espero que las autoridades entiendan mi caso y primeramente Dios todo está bien, todo va a salir bien— añadió Juan Carlos.
—¿Qué es lo que quiere Juan Carlos? —pregunta Alejandra de este lado del teléfono para todos los presentes y su esposo.
—Amnistía y libertad… justicia… Ni un año más. —responde él.

El equipo de BBC Verify localizó al portaaviones estadounidense Abraham Lincoln a 700 km de Irán mediante imágenes satelitales, mientras Washington y Teherán negocian en Suiza.
El equipo de BBC Verify confirmó mediante imágenes satelitales la ubicación del portaaviones estadounidense USS Abraham Lincoln cerca de Irán, mientras Washington presiona a Teherán por su programa militar y la reciente represión mortal de manifestantes.
Funcionarios estadounidenses e iraníes se reúnen en Suiza este martes para una segunda ronda de conversaciones.
Irán dice que la reunión se centrará en su programa nuclear y el posible levantamiento de las sanciones económicas que impuso Estados Unidos.
Washington ha indicado previamente que quiere discutir también otros temas.
El Abraham Lincoln lidera un grupo de ataque con tres destructores de misiles guiados y transporta 90 aeronaves, entre ellas cazas F35, y 5.680 tripulantes.
Varias informaciones indicaron que fue desplegado en la región del golfo Pérsico a finales de enero, pero no había aparecido en imágenes satelitales hasta ahora, cuando fue localizado frente a la costa de Omán, a unos 700 km de Irán.
La llegada del Abraham Lincoln se suma a lo que sabemos sobre la actual concentración militar estadounidense en Medio Oriente durante las últimas semanas, en las que BBC Verify ha rastreado un aumento de destructores, buques de combate y cazas estadounidenses en la región.
Reportes indican que Estados Unidos también ha enviado a Medio Oriente el USS Gerald R Ford, el buque de guerra más grande del mundo, que podría llegar a la región en las próximas tres semanas.
Imágenes disponibles públicamente de los satélites europeos Sentinel-2 muestran al Abraham Lincoln en el mar Arábigo a unos 240 kilómetros de la costa de Omán.
No se había visto al barco desde que supuestamente entró a la región en enero; se presume que hasta ahora se hallaba cruzando mar abierto, donde la cobertura satelital es limitada. Los activos militares en tierra son más visibles y con frecuencia son capturados por los satélites.
BBC Verify ha rastreado 12 buques estadounidenses en Medio Oriente a través de imágenes satelitales: el Abraham Lincoln, un portaaviones de propulsión nuclear clase Nimitz; los tres destructores clase Arleigh Burke que completan su grupo de ataque; dos destructores capaces de realizar ataques de misiles de largo alcance y tres buques especializados para combatir cerca de la costa que actualmente aparecen posicionados en la base naval de Baréin.
Hemos visto otros dos destructores en el Mediterráneo oriental cerca de la base estadounidense de Souda Bay, y uno más en el mar Rojo.
También hemos seguido los movimientos de aeronaves estadounidenses en la región y hemos visto un aumento en el número de cazas F-15 y EA-18 estacionados en la base militar Muwaffaq Salti en Jordania, y de los aviones de carga estadounidenses y aeronaves de reabastecimiento y comunicaciones que se mueven hacia Medio Oriente desde Estados Unidos y Europa.
El Comando Central de Estados Unidos publicó el 6 de febrero imágenes del Abraham Lincoln flanqueado por destructores, cazas, aeronaves de vigilancia y buques de la guardia costera en el mar Arábigo en una aparente demostración de poderío militar, a lo que Irán respondió con su propia demostración de fuerza.
El lunes, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica iraní (CGRI) lanzó un ejercicio marítimo en el estrecho de Ormuz, ubicado en el Golfo entre Omán e Irán.
En el ejercicio se mostró al comandante en jefe de la Guardia, el general de división Mohammad Pakpour, que inspeccionó buques en un puerto, antes de que se lanzaran misiles desde uno de los buques participantes, según reportó la Agencia de Noticias Tasnim, vinculada a la CGRI.
El estrecho de Ormuz se considera una de las rutas marítimas más importantes del mundo y un punto crítico para el tránsito de petróleo.
Alrededor de una quinta parte del petróleo y gas del mundo fluye a través de él, incluida la carga de la Isla de Kharg, la principal terminal de exportación de petróleo de Irán.
El reporte que muestra las últimas maniobras militares de Irán mostró a Pakpour volando sobre la isla en un helicóptero.
El experto en inteligencia militar Justin Crump le dijo a BBC Verify que los actuales preparativos militares estadounidenses en Medio Oriente muestran “más profundidad y sostenibilidad” que las maniobras previas a la captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro en enero, o la operación que llevó a ataques aéreos contra las instalaciones nucleares de Irán el pasado junio.
Todas incluyen un grupo de ataque de portaaviones y varios destructores que operan de forma independiente.
Sin embargo, Estados Unidos desplegó sus efectivos en Venezuela e Irán el año pasado bajo circunstancias bastante diferentes.
Antes de su ataque en Venezuela, Estados Unidos desplegó en el Caribe el Gerald R Ford, uno de los ocho buques de guerra que rastreamos en la región en ese momento, aunque usó menos aeronaves ya que podía enviar fácilmente aviones desde bases en el territorio continental de EE.UU. o desde su base en Puerto Rico.
Estados Unidos también desplegó buques de asalto anfibios dentro del Caribe, que pueden usarse como plataformas de lanzamiento para operaciones de helicópteros, como se vio con la captura de Maduro.
Pero generalmente se considera al ejército de Venezuela menos capaz de defenderse o tomar represalias contra Estados Unidos que el iraní.
Cuando Estados Unidos atacó Irán el año pasado en la Operación Martillo de Medianoche, que tuvo como objetivo las instalaciones nucleares iraníes, atacaba a un país con un ejército mucho más poderoso que Venezuela y capaz de golpear bases estadounidenses en todo Medio Oriente.
Durante Martillo de Medianoche, Estados Unidos tenía dos grupos de ataque con portaaviones en la región, cinco destructores colocados en los mares Mediterráneo y Rojo, y tres buques de combate en el golfo Pérsico.
También había desplazado escuadrones de cazas y aeronaves de reabastecimiento desde Estados Unidos y Europa, pero los vuelos de bombarderos furtivos B2 que se usaron para atacar las instalaciones nucleares de Fordo, Isfahan y Natanz en realidad despegaron de bases estadounidenses en Misuri.
Crump, director ejecutivo de la compañía de riesgo e inteligencia Sibylline, dijo que la acumulación de buques de guerra y aeronaves estadounidenses, así como las ocho bases aéreas de las que dispone en la región, le permitiría a Estados Unidos mantener “un ritmo de ataque bastante intensivo y sostenido” de unas 800 salidas al día, con el objetivo de hacer “ineficaces” las respuestas iraníes.
“Lo que vemos no es solo preparación de ataque, sino más bien un despliegue disuasorio más amplio capaz de escalarse o reducirse”, dijo.
“Esto significa que tiene más profundidad y sostenibilidad que los contingentes de fuerza organizados para Venezuela o Martillo de Medianoche el año pasado. Está diseñado para sostener un enfrentamiento y contrarrestar todas las respuestas potenciales contra los activos estadounidenses en la región y, por supuesto, Israel”.
*Con información adicional de Barbara Metzler, Ghoncheh Habibiazad, Thomas Copeland, Yi Ma.
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