
El gobierno de Donald Trump construyó y promovió durante años la idea de que Nicolás Maduro dirigía una estructura criminal llamada Cártel de los Soles, pero el Departamento de Justicia publicó una acusación reescrita contra el presidente de Venezuela en la que reconoce que no se trata de un cártel, sino de un término usado para describir corrupción militar vinculada al narcotráfico.
De acuerdo con un artículo de The New York Times publicado este lunes, el Departamento de Justicia “se ha retractado de una afirmación dudosa” que apuntaló el discurso de Washington para justificar acciones contra el gobierno de Maduro.

La administración republicana había “designado un término de jerga venezolano sobre la corrupción ligada a las drogas en el ámbito militar como una organización terrorista y afirmó que él la dirigía, señaló el diario.
Expertos en crimen y narcotráfico en América Latina consultados por The New York Times señalaron que se trata de un término coloquial acuñado en los años noventa para describir a funcionarios militares corrompidos por el dinero del narcotráfico. El nombre Cártel de los Soles alude a la insignia del sol que portan en el uniforme los altos mandos de las fuerzas armadas venezolanas.
Tras la captura de Maduro, el Departamento de Justicia publicó una acusación revisada que “pareció admitir tácitamente ese punto”. En la nueva acusación, los fiscales mantienen los señalamientos contra Maduro por conspiración de narcotráfico, pero suprimen la idea de un cártel formal.
El documento establece que el término alude a un “sistema de patronazgo” y una “cultura de corrupción” en la cual las ganancias del narcotráfico y la protección de aliados criminales “fluyen hacia funcionarios civiles, militares y de inteligencia corruptos de base, que operan dentro de un sistema de patronazgo dirigido por quienes están en la cima”.
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A diferencia de la acusación presentada por un gran jurado en 2020 contra Maduro, que mencionaba decenas de veces al supuesto cártel, la versión reescrita lo menciona de manera limitada y afirma que tanto Maduro como Hugo Chávez “participaron, perpetuaron y protegieron ese sistema”.
Este lunes, en Nueva York, Maduro compareció por primera vez ante la justicia. El mandatario llegó vestido con uniforme de presidiario, se declaró no culpable y denunció haber sido “secuestrado” durante la operación llevada a cabo en Caracas.
Aseguró ante el juez que “sigo siendo el presidente de mi país” y, al abandonar la sala, dijo: “Soy un prisionero de guerra”. Su esposa, Cilia Flores, también se declaró no culpable. La nueva acusación incluye a su hijo Nicolás Maduro Guerra, al ministro del Interior, Diosdado Cabello, y a un capo narcotraficante prófugo.
La captura de Maduro y Flores ocurrió en una operación que incluyó comandos en tierra, bombardeos aéreos y una fuerza naval.
También este lunes, Delcy Rodríguez se juramentó como presidenta interina ante el nuevo Parlamento. “Vengo con dolor por el secuestro de dos héroes que tenemos de rehenes en los Estados Unidos”, dijo.
Mientras miles marchaban en Caracas para exigir la liberación de Maduro, el Consejo de Seguridad de la ONU discutía la crisis. António Guterres llamó a “respetar los principios de soberanía, independencia política e integridad territorial de los Estados”.
Donald Trump insistió en que Estados Unidos está “a cargo” de Venezuela y dijo discutir los pasos a seguir con Rodríguez, quien expresó su disposición a cooperar y abogar por una relación equilibrada con Washington.
Con información de AFP.

Se trata del buque Marinera, que históricamente transportó petróleo de Venezuela pero que actualmente no lleva cargamento. Los últimos informes lo sitúan entre Escocia e Islandia.
Rusia desplegó efectivos navales para escoltar un petrolero que también está siendo perseguido por fuerzas estadounidenses a través del Atlántico, según informó CBS News, socio mediático de la BBC en Estados Unidos.
El barco, que actualmente no lleva cargamento, históricamente transportó crudo venezolano y se creía que se encontraba entre Escocia e Islandia el martes.
El presidente Donald Trump ordenó el pasado mes un “bloqueo” de los petroleros sancionados que entran y salen de Venezuela, una medida calificada como “robo” por las autoridades venezolanas.
Antes de la captura del presidente Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos ocurrida el sábado, Trump acusó repetidamente al gobierno del país sudamericano de utilizar barcos para introducir drogas en suelo estadounidense.
La Guardia Costera de EE.UU. intentó abordar el Bella 1 el mes pasado en el Caribe cuando se creía que se dirigía hacia Venezuela. Tenía una orden judicial para incautar el barco, acusado de infringir las sanciones estadounidenses y transportar petróleo iraní.
Luego cambió drásticamente de rumbo (así como de nombre a Marinera) y, según se informa, cambió de bandera de guyanesa a rusa.
Su aproximación a Europa coincidió con la llegada de unos 10 aviones de transporte militar estadounidenses, así como helicópteros.
Rusia afirma estar “monitoreando con preocupación” la situación en torno al buque.
Dos funcionarios estadounidenses declararon a CBS News el martes que las fuerzas estadounidenses planeaban abordar el buque y que Washington prefería incautarlo antes que hundirlo.
BBC Verify analizó imágenes publicadas por Russia Today, supuestamente tomadas a bordo de un petrolero, que muestran un barco a lo lejos que coincide con el perfil de un guardacostas clase Legend de la Guardia Costera estadounidense.
También ha estado monitoreando la última ubicación reportada del Marinera.
Según los datos de ubicación AIS de la plataforma de seguimiento de barcos Marine Traffic, su ubicación el martes por la mañana era en el Océano Atlántico Norte, a unos 300 km al sur de la costa de Islandia.
Datos previos del AIS sugieren que se dirigió hacia el norte, pasando por la costa occidental de Reino Unido durante los últimos dos días.
También el martes, el Comando Sur del ejército estadounidense publicó en redes sociales que “continúa dispuesto a apoyar a nuestras agencias gubernamentales asociadas en la lucha contra los buques y actores sancionados que transitan por esta región”.
“Nuestros servicios marítimos están vigilantes, ágiles y preparados para rastrear buques de interés”. Cuando llegue la llamada, allí estaremos”.
Antes de que se lance cualquier operación militar desde Estados Unidos, se espera que dicho país informe a su aliado Reino Unido.
Por ahora, el Ministerio de Defensa británico dice que no hará comentarios sobre las actividades militares de otras naciones.
Los funcionarios citados por CBS sugirieron que Estados Unidos podría realizar una operación como la del mes pasado, cuando los Marines y las fuerzas de operaciones especiales estadounidenses, en colaboración con la Guardia Costera, incautaron The Skipper, un gran petrolero con bandera de Guyana, después de que el buque zarpara del puerto de Venezuela.
Según el derecho internacional, los buques que enarbolan la bandera de un país están bajo la protección de dicha nación, pero Dimitris Ampatzidis, analista sénior de Riesgos y Cumplimiento de la firma de inteligencia marítima Kpler, declaró a BBC Verify que un nuevo nombre y bandera del buque podría no suponer un gran cambio.
“La acción de EE.UU. se basa en la identidad subyacente del buque [número OMI], sus redes de propiedad/control y su historial de sanciones, no en sus marcas pintadas ni en la reivindicación de la bandera”, afirmó.
Ampatzidis añadió que el cambio al registro ruso podría causar “fricciones diplomáticas”, pero no detendría ninguna acción coercitiva de EE.UU.
Por su parte, Michelle Bockmann, analista de inteligencia marítima de Windward, afirmó que cambiar a un registro ruso podría complicar las medidas de control de Estados Unidos.
“En virtud de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, existe una disposición que permite que las autoridades aborden un buque apátrida. Al cambiar a bandera rusa, el buque ya no puede ser abordado en virtud de esta disposición”, explicó.
“Actualmente, nuestro buque navega en aguas internacionales del Atlántico Norte bajo la bandera estatal de la Federación Rusa y en pleno cumplimiento de las normas del derecho marítimo internacional”, declaró el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso.
“Por razones que desconocemos, el buque ruso está recibiendo una atención cada vez mayor y claramente desproporcionada por parte de las fuerzas armadas de Estados Unidos y la OTAN, a pesar de su carácter pacífico”, declaró.
“Esperamos que los países occidentales, que declaran su compromiso con la libertad de navegación en alta mar, comiencen a adherirse a este principio”.
La controversia por el petrolero se produce días después de que Estados Unidos conmocionara al mundo con la captura de Maduro en la capital, Caracas. Objetivos en la ciudad fueron bombardeados durante la operación para arrestarlo a él y a su esposa, bajo acusaciones de supuestos delitos relacionados con armas y drogas.