
El presidente estadounidense, Donald Trump, dijo el martes que el gobierno interino de Venezuela entregará hasta 50 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos, y que los ingresos serán “controlados” por él.
“Las autoridades interinas en Venezuela entregarán entre 30 y 50 MILLONES de barriles de petróleo de alta calidad, sancionado, a Estados Unidos”, publicó Trump en su plataforma Truth Social.
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Las ganancias obtenidas serán controladas por EU para que sean usadas en el país, aseguró el mandatario.
“Este petróleo se venderá a su precio de mercado, y ese dinero será controlado por mí, como presidente de Estados Unidos (…), para garantizar que se use en beneficio del pueblo de Venezuela y de Estados Unidos”.

El presidente norteamericado dijo que solicitó al secretario de Energía, Chris Wright, que ejecute el plan y detalló que dicho petróleo se transportará en buques de almacenamiento directamente a los muelles de descarga en Estados Unidos.
La presidenta interina de Venezuela nombró el martes a la cabeza de su equipo económico, una posición que ocupó hasta la caída de Nicolás Maduro y que es prioridad de su administración.
Es el primer anuncio de cambio que hizo Delcy Rodríguez al frente del gobierno. Calixto Ortega Sánchez fue designado vicepresidente del área económica.
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Rodríguez era la vicepresidenta del país y primera en la línea de sucesión, pero además era ministra de Hidrocarburos y zar económico.
Su sustituto fue presidente del Banco Central de Venezuela entre 2018 y 2025, y antes trabajó en la industria petrolera.
“Para el cierre de 2026, esperamos consolidar las cifras de 2025 y hemos crecido aún más”, dijo Rodríguez en la TV estatal, donde citó la estimación de crecimiento de 6,5% de la Cepal para 2025.

El escenario económico venezolano es complejo, con una desvalorización de la moneda local de casi 500% que aviva temores de hiperinflación. No obstante, expertos mejoraron sus perspectivas para 2026 con Rodríguez a la cabeza del gobierno.
Rodríguez llevó las riendas de la política económica en los años de la crisis más profunda, cuando flexibilizó controles y despenalizó el uso del dólar.
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La presidenta interina asume el gobierno bajo la lupa de Donald Trump, quien ordenó el bombardeo sobre Caracas que llevó a la captura de Maduro y su esposa, Cilia Flores, acusados de narcotráfico en Estados Unidos.

Dos días después de que Maduro fuera capturado en Caracas en una operación militar estadounidense, quien fuera su mano derecha asumió como jefa de Estado interina.
Delcy Rodríguez juramentó este lunes como la nueva presidenta encargada de Venezuela.
Quien fuera la mano derecha de Nicolás Maduro se conviritó así en su sucesora interina, dos días después de que en la madrugada del sábado el entonces mandatario fuera capturado por Estados Unidos.
Maduro fue detenido en Caracas en un amplio y controlado operativo militar de EE.UU. junto a su esposa, Cilia Flores
Ambos fueron trasladados a Nueva York, donde este lunes se declararon no culpables ante un tribunal federal de cargos de conspiración para el narcoterrorismo y otros delitos.
En una retrasada ceremonia ante la Asamblea Nacional, que asumió en esta misma jornada para su nuevo periodo, la otrora vicepresidenta ejecutiva del país asumió el cargo luego de que el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela ordenara su asunción como jefa de Estado ante la “ausencia forzosa” de Maduro.
El diputado Nicolás Maduro Guerra, hijo de Nicolás Maduro, fue uno de los testigos directos de la juramentación.
Con el nombramiento de Rodríguez como presidenta interina, el tribunal le otorga el poder para liderar “la defensa de la soberanía” y “preservar el orden constitucional”.
La líder cuenta además con el respaldo del ejército venezolano.
La abogada de 56 años ha sido una pieza clave del chavismo. Durante el gobierno de Hugo Chávez llegó por primera vez al gabinete como ministra del despacho de la Presidencia.
Pero fue tras la asunción de Maduro, en 2013, cuando consolidó su poder: fue ministra de Comunicación e Información, ministra de Economía, para luego asumir como canciller y finalmente como ministra de Hidrocarburos y vicepresidenta ejecutiva.
Pocas horas antes de juramentar, Rodríguez había dado un giro drástico en el tono con Estados Unidos.
Tras la operación militar de élite que fue ordenada por el propio Donald Trump en territorio venezolano, fue ella quien la calificó como un “secuestro ilegal e ilegítimo” y una “agresión extranjera”.
“Lo que se le está haciendo a Venezuela es una barbarie”, aseguró en una intervención en cadena nacional.
“Sitiarla, bloquearla, es una barbarie que violenta todo mecanismo del sistema de derechos humanos internacional y configura delitos de lesa humanidad. Que ningún bloqueo pretenda torcer la voluntad de este pueblo”, dijo Rodríguez a la vez que reafirmó que “en Venezuela solo hay un presidente, que se llama Nicolás Maduro Moros”.
La noche del domingo, sin embargo, la nueva presidenta de Venezuela invitó al gobierno de Trump a “trabajar conjuntamente en una agenda de cooperación, orientada al desarrollo compartido, en el marco de la legalidad internacional y fortalezca una convivencia comunitaria duradera”.
“Venezuela reafirma su vocación de paz y de convivencia pacífica. Nuestro país aspira a vivir sin amenazas externas, en un entorno de respeto y cooperación internacional. Creemos que la paz global se construye garantizando primero la paz de cada nación”, agregó en un post de Instagram, recalcando los principios de la “igualdad soberana y la no injerencia”.
Trump había sugerido previamente que Rodríguez estuvo en contacto con el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, y que habría manifestado su disposición a acceder a todas las exigencias de Washington. “No tiene alternativa”, afirmó.
Este domingo el mandatario estadounidense fue más allá y le dijo a la revista The Atlantic que si Rodríguez “no hace lo correcto, va a pagar un precio muy alto, probablemente mayor que el de (Nicolás) Maduro”.
Tras la captura de Maduro, Trump había advertido que EE.UU. “gobernará” Venezuela “hasta que podamos hacer una transición segura, adecuada y juiciosa”.
La Constitución venezolana establece un plazo de 30 días para realizar elecciones en caso de una falta absoluta del presidente.
Las causas incluyen, entre otros supuestos, fallecimiento, renuncia, destitución o abandono.
Sin embargo, por el carácter excepcional del caso, el Tribunal Supremo de Venezuela optó por interpretar la ausencia de Maduro como “temporal”, atribuyendo a la vicepresidenta la función de suplirlo.
Un vicepresidente puede suplir la ausencia presidencial temporal durante hasta 90 días, período que puede extenderse a seis meses con el voto de la Asamblea Nacional.
En su sentencia, de todas formas, el máximo tribunal venezolano no recordó esos plazos, lo que abre dudas sobre la posibilidad de que Rodríguez pueda mantenerse en el poder más allá de ese itinerario.
Lo más probable es que aquello dependa ahora, en gran medida, de cómo la nueva presidenta de Venezuela maneje la relación con Estados Unidos.
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