
Durante la temporada decembrina, las caravanas Coca-Cola recorren distintas ciudades del país. Además de congregar a familias en el espacio público, los recorridos generan un aumento medible en el consumo inmediato y en las ventas de comercio en vía pública. En 2025 se realizaron 13 caravanas en distintas entidades; Coacalco, Estado de México, funcionó como uno de los puntos donde se documentó el impacto directo en la economía local.
Las 13 caravanas Coca-Cola en el país fueron en: Querétaro, Acapulco, Monterrey, Morelia, Saltillo, Guanajuato, Ciudad Juárez, Coacalco, Atizapán, Tepic, Veracruz, Puerto Vallarta y Guadalajara. De acuerdo con datos de Coca-Cola FEMSA en la zona Valle de México —que comprende la Ciudad de México y el Estado de México—, los negocios ubicados en la ruta de los recorridos y durante el fin de semana de las caravanas registran, en general, un incremento de hasta 30% en sus ventas. Este aumento se observa principalmente en clientes mayoristas y en comercio en vía pública.
El comportamiento no se limita a la Zona Metropolitana del Valle de México. En Acapulco, Guerrero, por ejemplo, se estima una derrama económica de 192 millones 500 mil pesos asociada a la realización de la caravana en la zona.
En el Estado de México, el municipio de Coacalco fue uno de los puntos donde se documentó el efecto directo del evento en el consumo local, a partir de entrevistas con asistentes y comerciantes que participaron durante el recorrido realizado el 13 de diciembre.
Desde horas antes del inicio del recorrido, comerciantes de comida, panadería, botanas y artículos navideños se instalaron a lo largo de la ruta. La expectativa de mayor afluencia se reflejó en compras anticipadas de insumos y en la ampliación de horarios de venta.
Una comerciante dedicada a la venta de antojitos mexicanos explicó que, durante el evento, “todo lo que traje, todo se acabó” y que cuando hay caravana “sí se vende bastante”. La misma vendedora señaló que este tipo de eventos no son frecuentes, por lo que el aumento en la demanda se concentra en ese día.

Otro comerciante indicó que las ventas “aumentan un poco más” durante el paso de la caravana y que el consumo se refleja tanto en puestos fijos como en vendedores ambulantes de globos, dulces y otros productos.
Quienes venden alimentos preparados reportaron un comportamiento similar. Un comerciante de tortas y cuernitos explicó que durante el evento “se mueve mucho la economía”, y que algunos de sus productos “se acabaron” conforme avanzaba el recorrido.
Además del comercio, el flujo de personas genera consumo directo por parte de las familias asistentes. Rosaura, vecina de la zona, señaló que durante su visita compró globos y gorros para su hijo, y que conforme avanzaba el recorrido “empezamos a hacer más compras”.
Otro asistente mencionó que la presencia de la caravana favorece el movimiento comercial en la zona, al señalar que “todos los comercios… están muy bien” y que el comercio local se activa durante el evento.

Los testimonios recabados muestran un patrón común: consumo inmediato, concentración de ventas en pocas horas y participación de negocios formales e informales a lo largo de la ruta.
El incremento promedio de hasta 30% en ventas durante las rutas y fines de semana de las caravanas se ha identificado principalmente en comercio en vía pública y clientes mayoristas en la zona Valle de México.
Aunque los montos varían por ciudad, la constante es el aumento de la actividad comercial de corto plazo, con impacto directo en pequeños comercios, vendedores ambulantes y puntos de venta temporales que operan durante los recorridos.

Las caravanas se concentran en el periodo decembrino, cuando existe mayor circulación de personas en el espacio público y mayor disposición al gasto. En Coacalco, comerciantes como Yolanda Trujillo —quien ha participado en varias caravanas en distintas ciudades— señaló que durante la temporada “hemos vendido muy bien” y que el desplazamiento entre ciudades permite mantener un flujo continuo de ventas durante varias semanas.
Otros vendedores coincidieron en que la presencia de la caravana “se junta mucha gente” y que es en esos momentos cuando “nos levantamos nosotros”, en referencia al aumento de ventas.
Los datos de Coca-Cola FEMSA y los testimonios de comerciantes muestran un patrón común: durante los recorridos, se activa un consumo concentrado en comercio de cercanía, puestos ambulantes y pequeños negocios.
En Coacalco, los testimonios documentan: venta total de mercancía preparada para el evento, incremento en la afluencia de compradores, consumo de alimentos, botanas y artículos de temporada, compras impulsivas derivadas de la permanencia de las familias en la vía pública durante varias horas.
Este comportamiento se repite en otras ciudades del país donde se realizan las caravanas, lo que permite observarlas no solo como eventos de temporada, sino como activadores temporales de la economía local.
En cada sede, el evento concentró flujo de personas y consumo de corto plazo, con un impacto directo en pequeños comercios, vendedores ambulantes y clientes mayoristas ubicados en las rutas de los recorridos.

Nota del editor: Esta publicación se realiza con información de FEMSA como parte de las alianzas estratégicas de Grupo Editorial Criterio.