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México ante la convergencia entre crisis climática y crimen organizado
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México ante la convergencia entre crisis climática y crimen organizado

La obtención ilegal de recursos naturales, madera, minerales, agua, fauna y territorios estratégicos es ya una actividad criminal que acelera la crisis climática, la degradación ambiental y aumenta la violencia.
02 de febrero, 2026
Por: Iyari Balderas Cruz

Hablar de cambio climático en México sin hablar de seguridad es quedarse a medias. Los fenómenos que antes entendías como “climáticos y ambientales”, hoy están presionando la estabilidad social, la economía de las familias, la cohesión comunitaria y hasta la soberanía. Por eso, el compromiso número nueve de seguridad y cambio climático incluido en la Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC 3.0), no es un adorno técnico; es un reconocimiento de que la crisis climática ya está reconfigurando riesgos que afectan directamente la vida cotidiana.

Los principales diagnósticos internacionales lo advierten. El Global Risk Report 2025 identifica los eventos climáticos extremos, la pérdida de biodiversidad y la escasez de recursos como los riesgos más severos de la próxima década. En México, estas amenazas no se distribuyen de forma equitativa: se convierte en conflictos socioambientales y en condiciones propicias para la violencia.

De acuerdo con el Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad de la UNAM (IIES), existen 560 conflictos socioambientales activos, principalmente relacionados con minería, agua, energía y megaproyectos turísticos (IIES, s.f.). Muchos de ellos involucran defensoras y defensores del territorio que, pese al Acuerdo de Escazú, siguen operando sin garantías mínimas de protección y justicia.

Celebro que la NDC 3.0 reconozca la necesidad de coordinar al sector público, privado y a las organizaciones de la sociedad civil y comunitarias. Pero hay un actor que no aparece y que es imposible ignorar: el crimen organizado. La obtención ilegal de recursos naturales, madera, minerales, agua, fauna y territorios estratégicos es ya una actividad criminal que acelera la crisis climática, la degradación ambiental y aumenta la violencia.

El caso de los ejidos San Francisco las Palmas y Nueva Morelia, en Chicomuselo, Chiapas, es un ejemplo claro, porque en un territorio rico en minerales (Pinto, 2023) y ubicado en un corredor fronterizo estratégico, el crimen organizado ha generado amenazas (López-Dóriga Digital, 2023), desplazamiento forzado, asesinatos, desapariciones, pérdida de tejido social (Animal Político, 2024) y destrucción ambiental. No es un caso aislado, es un patrón.

Desde mi experiencia trabajando en comunidades y gobiernos locales, puedo afirmar que el clima es un hoy multiplicador de vulnerabilidad. Cuando desaparece un río, cuando un huracán arrasa con casas o cuando una sequía paraliza la producción, las familias no solo pierden ingresos: pierden estabilidad y seguridad. Y si los diferentes niveles de gobierno no actúan estructuralmente, dejan un vacío de poder que es aprovechado por grupos criminales (Voss, 2023), como ocurre en Guerrero tras el impacto del huracán Otis (BBC News Mundo, 2023). La crisis climática no solo genera desastres: genera desorden social cuando el Estado no actúa con rapidez, coordinación y visión estructural.

Por eso, el Eje F de la NDC 3.0 es estratégico, porque representa un nuevo enfoque: pasar de reaccionar a anticipar. La seguridad ya no puede depender solo de cuerpos armados, sino de información científica, interoperabilidad de datos, gobernanza local y justicia climática. Crear un portal nacional que articule datos de seguridad, agua, energía, clima, biodiversidad y población no es tecnocracia, es construir inteligencia pública, accesible y útil para prevenir desastres.

Otra pieza crítica es la incorporación del cambio climático en los sistemas de seguridad nacional y protección civil. No se trata de militarizar la agenda climática, sino de aceptar que huracanes, olas de calor e inundaciones afectan directamente infraestructura estratégica: puertos, aeropuertos, carreteras, cuartales, redes energéticas. Modernizar el DN-III-E, el Plan Marina y el Plan Guardia Nacional con criterios de adaptación es indispensable si queremos reducir pérdidas humanas y evitar que la emergencia se convierte en caos social.

La NDC 3.0 también acierta al evitar separar adaptación y mitigación, porque restaurar manglares, proteger cuencas, implementar soluciones basadas en la naturaleza no solo reduce emisiones, evita conflictos, estabiliza economías locales y proteger a las comunidades. Pero estas acciones requieren recursos voluntad política y capacidades técnicas que muchos municipios no tienen. El nivel local sigue siendo la primera línea de respuesta, pero también la más abandonada.

El Eje F debe reconocer al crimen organizado como actor climático-territorial integrando su influencia en agua, bosques, suelos e infraestructura. Para ello se propone crear un sistema nacional de monitoreo de delitos ambientales y un inventario de emisiones derivadas de actividades ilícitas, además de desarrollar mapas de riesgo que combinen clima, escasez hídrica, conflictividad socio ambiental y control territorial.

La seguridad climática debe de avanzar hacia la prevención estructural, mediante infraestructura resiliente, acceso seguro al agua y empleos verdes en territorios vulnerables. Esto exige integrar el riesgo climático-territorial en la planeación del desarrollo y fortalecer la gobernanza local.

Asimismo, se propone crear un Mecanismo Nacional de Coordinación Interinstitucional que articule medio ambiente-cambio climático, seguridad, protección civil, desarrollo territorial, gobiernos locales y fiscalías, con diagnósticos unificados, información en tiempo real, protocolos conjuntos y presupuestos alineados. En conjunto, estas acciones permitirían una política climática capaz de enfrentar la convergencia entre clima, violencia y desigualdad.

La dirección es correcta, aunque aún falta por desglosar aún más a qué se refiere con seguridad climática, qué implica y hacia dónde nos puede dirigir. Es un pilar que puede convertirse en política pública en México, que pone al país en sintonía con las discusiones más avanzadas del mundo. Este eje habla de prevención, paz territorial, de justicia climática y de datos abiertos. Y la idea central es simple, pero profunda: la seguridad climática no es un tema ambiental y climático, es una agenda de país.

La paz no puede construirse en un territorio degradado ni en ciudades y comunidades que viven entre la incertidumbre climática y la intromisión del crimen organizado. México necesita instituciones coordinadas, financiamiento suficiente, participación pública real e inclusiva y la capacidad de anticiparse al futuro. Un país que se prepara para los riesgos climáticos es un país que proteger su seguridad, su democracia y su futuro.

* Iyari Balderas Cruz es miembro activo de la Coalición México Resiliente. Especialista en sustentabilidad ambiental por la IBERO CDMX, cuenta con un diplomado en creación e implementación de políticas públicas en seguridad pública y nacional por la UNAM.

 

Referencias Bibliográficas:

(IIES-UNAM). (2020). Mapeando las injusticias ambientales en México. IIES-UNAM.

Redacción López-Dóriga Digital. (2023. Hombres armados amenazan a ambientalistas en Chiapas. López-Dóriga Digital.

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Imagen BBC
Por qué es tan peligrosa la gigantesca tormenta de nieve y hielo que amenaza a gran parte de EU este fin de semana
5 minutos de lectura

Unos 30 estados de EE.UU. enfrentarán condiciones meteorológicas severas por las nevadas y heladas que se pronostican para buena parte del país

23 de enero, 2026
Por: BBC News Mundo
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Unos 160 millones de personas en Estados Unidos se preparan para ser golpeadas por “una tormenta invernal inusualmente grande y severa” que provocará un clima “potencialmente catastrófico” donde la nieve, lluvia helada y temperaturas polares afectarán a casi 30 estados del país.

El Servicio Meteorológico Nacional (NWS, por sus siglas en inglés) prevé que un “aire potencialmente mortal” se desplace lentamente desde las altas llanuras y las Montañas Rocosas hacia la costa este a partir del viernes y hasta principios de la próxima semana.

Los efectos del fenómeno, que según el NWS ya se están provocando fuertes nevadas en una zona de los Grandes Lagos que se extiende a lo largo de la frontera con Canadá, se harán sentir desde Nuevo México hasta Nueva York.

Algunos expertos afirman que tiene el potencial de ser la “tormenta que defina todo el invierno” y que podría “ser recordada por décadas”.

Los funcionarios de transporte estadounidenses, incluidas las autoridades aeroportuarias de varias ciudades importantes, han advertido a los viajeros que se preparen para retrasos por culpa de la tormenta.

Una mezcla explosiva

En el invierno boreal es común que se produzcan tormentas. Sin embargo, la que se aproxima a EE.UU. es distinta, alertan desde el NWS y otros organismos similares.

“El hecho de que tengamos aproximadamente 2.900 kilómetros ininterrumpidos de alertas climáticas desde Arizona hasta la costa este demuestra la magnitud de esta tormenta”, afirmó Matthew Cappucci, meteorólogo de MyRadar a la PBS, la televisión pública estadounidense.

¿Pero cuáles son los factores que han provocado este inusual fenómeno? Geoff Coulson, meteorólogo del Departamento para el Medioambiente y el Cambio Climático de Canadá, apuntó a tres razones.

“Hay un río atmosférico que se desplaza desde la costa del Pacífico, cargado de precipitaciones. Ese sistema colisionará con el aire cálido y húmedo del Golfo de México y un vórtice polar que empuja el aire ártico desde Canadá hacia el sur profundo”, indicó a la estación CBC de Canadá.

“Esto le está dando a este sistema mucho con qué jugar”, alertó.

Un mapa con las zonas de pronóstico de nevadas
NWS
Las nevadas afectarán los estados donde viven unos 160 millones de habitantes.

¿Qué se puede esperar?

Los más probable es que la tormenta acarree todos los peligros climáticos invernales posibles: nieve intensa, hielo, lluvia y frío. No obstante, los expertos precisan que esto dependerá de la zona de EE.UU.

De entrada, el NWS pronosticó un “aire peligrosamente frío para más de la mitad de la población estadounidense”.

El organismo vaticina que la sensación térmica más fría podría estar por debajo de los -46 °C en las llanuras del norte, y que una zona mucho más amplia del sureste de EE.UU. también experimentará temperaturas bajo cero.

“Estas temperaturas bajo cero supondrán un riesgo mortal de hipotermia y congelación para la piel expuesta”, alertaron desde el organismo meteorológico.

El peligro no se limita a quienes permanezcan en el exterior, sino que podría alcanzar, incluso, a los que están dentro de las edificaciones, especialmente si la tormenta provoca cortes de electricidad generalizados que dejen a los hogares sin calefacción.

Los científicos también prevén que la tormenta arroje principalmente nieve -más de 30 cm en muchos casos- en una amplia franja del país, desde las llanuras del sur, pasando por el valle de Ohio, hasta la región del Atlántico Medio y el noreste.

Un hombre quita la nieve alrededor de un auto en Albany
Getty Images
Las severas condiciones harán difícil los traslados locales y los viajes, advirtieron las autoridades.

De cumplir estos vaticinios, el transporte público terrestre y aéreo se verá severamente afectado.

En estados como Nuevo México, Texas o Arkansas las posibilidades de nieve son menores, pero allí enfrentarán otro riesgo: la lluvia helada y aguanieve.

“La combinación de importantes acumulaciones de nieve y hielo con el frío extremo podría provocar cortes de electricidad y carreteras congeladas que se prolonguen más de lo habitual después de una típica tormenta invernal”, alertaron desde el NWS.

Los científicos esperan que la tormenta tome fuerza a medida que se adentre en Texas y Nuevo México antes de desplazarse hacia el este, cubriendo de nieve ciudades como Memphis, Nashville, Washington D. C., Baltimore, Filadelfia y Nueva York.

Sin embargo, hasta el jueves en la noche los expertos no habían logrado determinar la trayectoria exacta de la tormenta y advertían que existía la posibilidad de que se desviara un poco más al norte o al sur.

Este detalle es importante porque aún no estaba claro dónde se situaría la línea divisoria entre la nieve y la lluvia helada, precisó Richard Bann, del Centro de Predicciones de College Park (Maryland), al diario The New York Times.

Una persona comprando alimentos en un supermercado de Arkansas.
Will Newton/Getty Images
Las autoridades han pedido a los ciudadanos que acopien alimentos y medicinas para enfrentar la tormenta.

Haciendo memoria

La tormenta llega a solo semanas del quinto aniversario de la que golpeó a Texas, en 2021, y que provocó el colapso de la red eléctrica dejando a millones de residentes sin suministro durante varios días. También el suministro de agua quedó afectado.

Aquel fenómeno se saldó con 250 fallecidos, según las cifras oficiales.

Seis años antes, otra tormenta invernal arrasó partes de Georgia y Carolina del Sur y dejó algunas zonas sin electricidad durante días.

Ahora las autoridades advierten de que las bajas temperaturas podrían volver a provocar interrupciones en los servicios de electricidad, agua y gas.

Las carreteras también podrían quedar bloqueadas durante días, especialmente en los estados del sur, que cuentan con equipos de descongelación limitados.

Se prevé que las bajas temperaturas persistan hasta la próxima semana.

Desde el NSW han instado a los ciudadanos a asegurarse de tener a mano provisiones comida, agua, medicamentos y otros artículos básicos para varios días para que puedan sobrellevar la tormenta.

Por su parte, el gobernador de Carolina del Norte, Josh Stein, declaró el estado de emergencia y animó a todos los habitantes del estado “a quedarse en casa y evitar circular por las carreteras este fin de semana, a menos que sea absolutamente necesario”.

*con información de Max Matza y James FitzGerald

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BBC

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