
Para entender mejor
La iniciativa de reforma para sancionar con prisión preventiva oficiosa el tráfico de armas, el terrorismo y los intentos de intervención sin permiso por parte de extranjeros tendrían poco impacto en la reducción de la incidencia delictiva, además de que medidas similares ya están contempladas en la ley mexicana, señalaron especialistas a El Sabueso.
En la propuesta aprobada en Comisiones de la Cámara de Diputados y que se prevé se discuta este martes en el pleno, también se contempla explicitar en la Constitución la prohibición de que instituciones de justicia extranjeras como el FBI o la DEA investiguen o persigan personas en territorio nacional sin consentimiento del gobierno mexicano, y restringir cualquier intervención extranjera en el país, aunque esto ya está regulado en la Ley de Seguridad Nacional, donde sólo se contempla su presencia para labores de intercambio de información y bajo acuerdos de cooperación.
Este dictamen se da luego de que Estados Unidos designó seis cárteles mexicanos como organizaciones terroristas, medida que Sheinbaum consideró como una medida unilateral que podría derivar en acciones como una intervención en territorio mexicano de parte de funcionarios de EU.
“Nos coordinamos, colaboramos, pero no nos subordinamos y no estamos de acuerdo en cualquier tipo de injerencia o de intervención, si lo queremos llamar así. Entonces, estamos protegiendo a México frente a una posible acción que pudieran llegar a plantear en este sentido”, aseguró la presidenta el 21 de febrero pasado, al día siguiente de presentar la iniciativa de reforma.
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La iniciativa plantea sumar a los delitos sancionados con prisión preventiva oficiosa el terrorismo, así como la participación de cualquier persona nacional o extranjera en la fabricación, distribución enajenación, traslado o internación de armas de forma ilícita a México.
También prevé aplicar esta medida a cualquier extranjero que realice actividades consideradas como intervención, intromisión o cualquier acto del extranjero lesivo de la soberanía, independencia e integridad nacional, como la investigación o persecución alguna sin la autorización del gobierno de México.
Entre ellos enlista las siguientes acciones: “golpes de estado, injerencias en elecciones, o la violación del territorio nacional por tierra, agua, mar o espacio aéreo”.

Desde el sexenio anterior, el gobierno encabezado por el expresidente López Obrador amplió el catálogo de delitos sancionados con prisión preventiva oficiosa de seis a 20, aunque expertos señalan que esto no dota de herramientas para investigar y perseguir la criminalidad.
“Con la manera en que lo plantea la presidenta, de que es la pena más severa, así como la prisión preventiva oficiosa, una vez más estamos cayendo en esta situación que se ha hecho en México de igualar la prisión preventiva oficiosa a una sanción. ¿No? Cuando es una medida cautelar”, comentó Susana Camacho, coordinadora del Programa de Justicia de México Evalúa.
Como te contamos en el especial “Prisión preventiva: el arma que encarcela pobres e inocentes”, con datos a 2020, el 70% de las personas a las que se les aplicó la medida de prisión preventiva oficiosa o automática son personas de escasos recursos.
La incidencia de algunos delitos como la extorsión, sancionada con esta pena, creció 44%, mientras que los homicidios dolosos tuvieron una reducción de 17%, según cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, aunque las víctimas de este delito aumentaron en el último año.
Expertos consultados por El Sabueso de Animal Político coincidieron en que las propuestas de reforma de la Presidenta no otorgan nuevas herramientas a fiscalías y policías para atender y perseguir el tráfico de armas, y delitos cometidos en el país.
Además, subrayaron la necesidad de que si el gobierno de Estados Unidos busca realizar labores de investigación en el territorio mexicano, tiene que hacerse de forma transparente y en colaboración con el gobierno.
“(La reforma) no ayuda a que la investigación sea más sólida; no da nueva tecnología o nuevas capacidades para utilizar técnicas especiales de investigación que se ha recomendado por los órganos especializados en persecución del crimen. No cambia nada de lo que ya está regulado. Si cometes un delito en México, seas mexicano o de otra nacionalidad, hay una sanción”, dijo el abogado Eliud Tapia a El Sabueso.
Tras el nombramiento de seis cárteles mexicanos como organizaciones terroristas de parte de Estados Unidos, la presidenta de México decidió también intensificar las sanciones a personas extranjeras en caso de que cometan actos que se consideren terroristas en o desde México.
La iniciativa propone aplicarles también prisión preventiva oficiosa, sin definir a qué se refiere como terrorismo. Sin embargo, otras normas vigentes sí describen este delito.
Por ejemplo, el Código Penal Federal señala que el terrorismo es cuando utilizando sustancias, armas u otros materiales se realicen intencionalmente actos en contra de bienes o servicios, ya sea públicos o privados, o bien, en contra la vida de personas, que produzcan alarma, temor o terror en la población para atentar contra la seguridad nacional o presionar a una autoridad.
Mientras que regulaciones como la Ley de Seguridad Nacional o la Ley Federal contra la Delincuencia Organizada contemplan la figura de terrorismo, pero no detallan nada al respecto de su combate y una posible participación de fuerzas armadas extranjeras.
Como te contamos en esta nota, expertos consultados por El Sabueso explicaron que los cárteles como los mexicanos no caben hasta ahora en la definición de agrupaciones terroristas, pues persiguen motivaciones principalmente económicas y no ideológicas, como las segundas.
Durante su campaña, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que combatiría directamente a los cárteles mexicanos y amenazó incluso con enviar escuadrones armados a México para destruir narcolaboratorios y asesinar a líderes criminales. Ello como medida para contener el envío de fentanilo a ese país, droga que ha sido la principal causa de los más de 100 mil fallecimientos por sobredosis reportados anualmente en EU desde 2020.
Mientras que desde principios de febrero, los medios estadounidenses CNN y NYT reportaron la realización de vuelos de drones a cargo de la Agencia Central de Inteligencia Estadounidense (CIA, en inglés) en territorio mexicano; aunque tanto el gobierno de Estados Unidos como el mexicano dijeron que se trataba de operaciones de cooperación. Incluso, la Secretaría de la Defensa mexicana negó que fuera una invasión al espacio aéreo nacional.
Ante este escenario, y la preocupación de una eventual operación por parte del gobierno estadounidense sin avisar a las autoridades de México, otra de las medidas que promueve la iniciativa de Sheinbaum es la adición de dos párrafos al artículo 40 constitucional, para perseguir intervenciones o investigaciones extranjeras en el país sin el consentimiento del gobierno.
“El pueblo de México, bajo ninguna circunstancia, aceptará intervenciones, intromisiones o cualquier otro acto desde el extranjero que sea lesivo de la integridad, independencia y soberanía de la Nación, tales como golpes de Estado, injerencia en elecciones o la violación del territorio mexicano sea esta por tierra, agua, mar o espacio aéreo. Tampoco consentirá intervención en investigación y persecución alguna sin la autorización y colaboración expresa del Estado Mexicano en el marco de las leyes aplicables”, se lee en la iniciativa..
Al respecto el especialista en derecho constitucional, Francisco Burgoa, aseguró en su cuenta de X que la soberanía nacional ya está reconocida en la Constitución mexicana y en el derecho internacional.
Por otro lado, Camacho consideró que plasmar estas modificaciones en la Constitución no tiene impacto en la defensa de la soberanía del país, pues todo ello está regulado en el marco del derecho internacional.
“Este tema de injerencias, en un ámbito más de carácter de derecho internacional, no tendría por qué estar en nuestra Constitución y no tendría por qué estarse mirando a temas o a sanciones de carácter penal. Lejos de ayudar o de promover ver algún tipo de defensa de México ante una situación de invasión o golpe de estado, creo que a lo que nos está enfrentando es a pretender dar soluciones que en realidad no significan nada”, sostuvo.

Con la intensificación de los ataques a través de la frontera entre ambos países, ¿cuáles son las raíces históricas de la actual tensión?
Pakistán lanzó una nueva serie de bombardeos contra las ciudades afganas de Kabul, Paktika y Kandahar, según informaron funcionarios gubernamentales, en medio de la intensificación de los ataques a través de la frontera entre ambos países.
Los bombardeos lanzados en la madrugada del viernes 27 de febrero sucedieron después de que el Talibán en Afganistán anunciara una importante ofensiva contra puestos militares fronterizos pakistaníes, el jueves en la noche.
Los dos países acordaron un frágil cese el fuego en octubre, tras mortales enfrentamientos en la frontera, pero las hostilidades se reavivaron en días recientes.
Ambas partes afirman haber infligido bajas severas al uno y al otro en los últimos choques.
El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, expresó que su país tenía “la completa capacidad de aplastar cualquier ambición agresiva”, mientras que el ministro de Defensa, Khawaja M Asif, declaró una “guerra abierta” contra el gobierno de Afganistán.
Los talibanes afganos indicaron que lanzaron la operación “a gran escala” el jueves en respuesta a los bombardeos de comienzos de la semana, que dicen mataron por lo menos a 18 personas.
¿Cuáles son las raíces históricas de la tensión y cuáles son algunos de los factores detrás de los renovados enfrentamientos?
Las relaciones recientes entre Pakistán y Afganistán han sido turbulentas.
Antes de la retirada de Estados Unidos de Afganistán en 2021, el antiguo gobierno de Kabul frecuentemente acusaba a Islamabad de facilitar los ataques del Talibán contra sus fuerzas, que aseguraban estaban siendo planeados en suelo pakistaní.
Durante este período, Pakistán negó tener vínculos con el Talibán, con el otrora portavoz del Ministerio de Exteriores pakistaní calificando dichas acusaciones de “ridículas”.
Pakistán tuvo un papel clave en posibilitar y negociar el Acuerdo de Doha que allanó el camino para la salida de EE.UU. de Afganistán y el rápido regreso al poder del Talibán.
Fue uno de los pocos países que reconoció oficialmente el gobierno talibán durante el primer período del grupo en el poder en Afganistán entre 1996 y 2001.
Pero las más recientes tensiones han demostrado que aún con el Talibán de vuelta en el poder en Afganistán, las relaciones entre los dos países continúa siendo frágil.
En términos militares, Pakistán tiene una ventaja abrumadora al ser una importante potencia militar con cientos de tanques, aeronaves y tecnología de defensa avanzada.
El gobierno talibán de Afganistán dispone del equipamiento militar que abandonaron las antiguas fuerzas afganas y extranjeras.
Los informes sugieren que, pese a las sanciones, ha podido adquirir parte de material militar a través del mercado negro.
No hay pruebas de que disponga de aviones ni de la capacidad para lanzar bombardeos en profundidad dentro de Pakistán.
Sin embargo, el Talibán libró durante más de 20 años una guerra contra Estados Unidos y sus aliados de la OTAN, por lo que su capacidad para llevar a cabo ataques no convencionales y de guerrilla está ampliamente demostrada.
Pakistán afirma tener “pruebas concluyentes” de que el TTP ha estado detrás de una serie de ataques en el país, incluido el reciente atentado suicida contra una mezquita chiita en Islamabad en el que murieron más de 30 personas.
El grupo Estado Islámico (IS) reivindicó el ataque en Islamabad, pero Pakistán ha dicho que tiene “pruebas concluyentes” de que el responsable fue el TTP.
Pakistán también alega que los ataques están siendo llevados a cabo por orden del liderazgo y los coordinadores del TTP con base en Afganistán, quienes, según afirma, cuentan con el apoyo del gobierno talibán.
“Desde que el Talibán asumió el poder en Afganistán, Pakistán esperaba que grupos como el TTP… no siguieran recibiendo el apoyo como antes, y que las condiciones en la frontera mejoraran, pero eso no sucedió”, dijo a la BBC el exdiplomático pakistaní Masood Khan.
Esto puede no ser una sorpresa.
“Contrario a otros gobiernos, el Talibán afgano no es un gobierno tradicional. Llegaron al poder como un grupo vinculado históricamente al TTP”, expresó a la BBC el analista y periodista Sami Yousafzai, que monitorea de cerca las relaciones Afganistán-Pakistán.
“Si Pakistán creía que el Talibán afgano eliminaría o expulsaría al TTP de Afganistán, esa es una expectativa poco realista”, añadió.
En octubre del año pasado, el ministro de Exteriores de Afganistán, Amir Khan Muttaqui, visitó Nueva Delhi, para restablecer los lazos diplomáticos con India, el rival de Pakistán.
Ese mismo mes, el ministro de Defensa de Pakistán, Khawaja Muhammad Asif, en una entrevista con el canal Geo News, acusó a Afganistán de “pelear un guerra subsidiaria para Delhi”.
India ha negado de manera constante que apoye cualquier elemento antipakistaní dentro de Afganistán. Pero el deshielo entre India y Afganistán está siendo interpretado por observadores como Yousafzai como una “derrota simbólica” para Pakistán.
Los observadores comentan que India tiene la intención de invertir en la región mientras que el Talibán busca romper su aislamiento estableciendo relaciones con los países de la región.
Pero Yousafzai opina que eso no es tan simple: “La capacidad de India de dar apoyo técnico al gobierno talibán es limitada, pues Kabul opera bajo un estricto sistema ideológico yihadista”.
Eso podría representar algún tipo de alivio para Islamabad.
Funcionarios de Naciones Unidas han expresado preocupación frente a las recientes hostilidades, llamando al diálogo y la diplomacia para resolver las diferencias entre ambas partes.
China afirmó que estaba “profundamente preocupada” sobre la situación, según su Ministerio de Exteriores, que exhortó a las partes a “resolver sus diferencias y disputas a través del diálogo y la negociación”.
El vecino Irán anunció que estaba dispuesto a mediar en el diálogo entre los dos países, como lo escribió su canciller Abbas Araghchi en X, instando a ambas partes a “resolver sus diferencias a través de una política de buen vecino y el diálogo”.
Qatar y Turquía mediaron entre ambas partes, con conversaciones celebradas en Doha y Estambul.
Pakistán comparte una frontera de 2.600 km con Afganistán. También es sabido que lo que se conoce como la Línea Durand fue trazada arbitrariamente por los británicos en 1893 y es una línea fronteriza disputada por Afganistán y millones de pastunes étnicos que viven a lado y lado de la frontera.
Esto también ha llevado a los observadores a interpretar las continuas tensiones como arraigadas también en reclamos territoriales legítimos.
Miles de personas cruzan la frontera diariamente. A pesar del estado de las relaciones gubernamentales, las comunidades tribales viven en cada lado de la frontera, unidas por lazos familiares y sociales, aumentando la urgencia para que las relaciones entre los dos países se normalice.
Los ataques se producen tras meses de hostilidades entre ambos países. La última confrontación grave se produjo en octubre, tras lo cual se alcanzó un frágil alto el fuego negociado por Turquía y Qatar.
Pakistán acusa al gobierno talibán de Afganistán de apoyar a “terroristas antipakistaníes” a los que culpa de llevar a cabo atentados suicidas en su territorio, incluido uno reciente en una mezquita de Islamabad.
Esta afirmación es rebatida por el Talibán, que ha afirmado en repetidas ocasiones que el territorio de Afganistán no se está utilizando para amenazar la seguridad de otros países.
A su vez, acusa a Pakistán de llevar a cabo ataques no provocados en los que han muerto civiles. Islamabad afirma que solo ataca a militantes.
A principios de esta semana, las fuerzas pakistaníes también lanzaron múltiples ataques aéreos nocturnos contra Afganistán que, según los talibanes, causaron la muerte de al menos 18 personas, entre ellas mujeres y niños.
Superados en armamento por Pakistán, que cuenta con armas nucleares, los analistas creen que es poco probable que los talibanes libren una guerra convencional contra Pakistán.
Sin embargo, los talibanes afganos tienen una amplia experiencia en la guerra de guerrillas.
Lo que hace que la última ronda de ataques pakistaníes sea significativa es que se han dirigido contra instalaciones gubernamentales talibanes en lugar de objetivos terroristas en Afganistán, según explicó a la BBC Michael Kugelman, investigador principal para Asia Meridional del Atlantic Council.
“Ahora se está atacando al propio régimen”, afirmó.
Por su parte, la retórica de los talibanes sugiere que están decididos a “lanzar ataques implacables” contra Pakistán, una “situación precaria” que podría desembocar en un conflicto real.
El jefe militar de los talibanes afganos, Qari Muhammad Fasihuddin, afirmó en un mensaje en video este viernes que Pakistán podía esperar “una respuesta aún más decisiva” en el futuro.
Los ataques contra lugares como Abbottabad y Swabi demuestran su capacidad para adentrarse más en Pakistán de lo que se pensaba.
Información adicional de los servicios afgano y urdu de la BBC.
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