
Periodismo en Voz Alta es un colectivo de nueve periodistas mexicanos que se apropian del espacio público para leer textos periodísticos. Plazas, parques, transporte y museos de siete ciudades son algunos lugares donde han realizado lecturas de, hasta el momento, 28 historias publicadas en medios de comunicación.
“Hola, queridas personas que escuchan, somos Periodismo en Voz Alta y esta lectura forma parte de nuestras colaboraciones”, pronuncia una periodista a través de un micrófono mientras lee un reportaje en un mercado. La cotidianidad de personas que venden o compran es irrumpida con las bocinas del colectivo; más allá de las primeras planas o las redes sociodigitales, el periodismo también sucede ahí: en el espacio público, en la conversación, en el encuentro con los otros.
Periodismo en Voz Alta tiene presencia en entidades como Ciudad de México con periodistas como Patricia Ramírez y Emmanuel León Vázquez; Mariana Mora, Mariana Quintero y Mariana Recamier en Jalisco; Cecilia Abreu, Lilia Balam e Itzel Chan en Yucatán; y Leo Robles en la Comarca Lagunera, una zona del norte de México conformada por municipios de Durango y Coahuila.
Este año, por participar en distintos festivales de periodismo, sus lecturas llegaron a Mérida, Progreso, Ciudad de México, Guadalajara, Torreón, Hermosillo y Culiacán.
En noviembre pasado, El Sabueso, la unidad de verificación de desinformación de Animal Político, ha planeado esta colaboración que hoy por fin podemos dar a conocer, para que escuches a través de Periodismo en Voz Alta las verificaciones virales, explicadores y verificaciones del discurso que olfateamos y publicamos para ti.
En febrero de 2025, la periodista Patricia Ramírez publicó en la plataforma X: “Busco amistad (periodista) honesta para organizar espacios de lectura en voz alta de reportajes. Nomás porque sí, por leer, por compartir, por sentir el golpe de la realidad en compañía”.
Su publicación tuvo tal respuesta que armó un grupo, hubo reuniones, ideas… y nació Periodismo en Voz Alta.
“Respondieron varias compañeras, compañeros. Después hubo un proceso de preselección y de coincidir en la visión, que siempre estuvo en leer en espacios públicos”, explica Ramírez.
En una era de periodismo digital e hiperconexión a internet, en México, según el Censo de Población y Vivienda 2020 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), 4 millones 456,431 personas de 15 años y más no saben leer ni escribir (población analfabeta).
Además, en 2024 en México había 100.2 millones de personas usuarias de internet, es decir, 83.1 % de la población de seis años y más, según la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) 2024; el resto, 16.9 %, no lo era.
“Surge en un contexto de varias inquietudes sobre cómo estábamos comunicando el periodismo en espacios digitales”, menciona la periodista Mariana Recamier.
El 30 de abril de 2025, día de las infancias, fue la primera lectura de Periodismo en Voz Alta. La cita fue a las 6 de la tarde, en el transporte público de Ciudad de México y Jalisco.
“Querida persona que escucha, no queremos molestarle. Somos periodistas y, aprovechando que hoy es 30 de abril, día de las infancias, venimos a leerle un poco de periodismo para que usted esté más informado”, es la frase con la que iniciaron.
Su intención es hacer el periodismo más cercano a las personas, sin tener una pantalla como intermediaria. Son periodistas leyendo periodismo en los espacios públicos para compartir información contextualizada, local.
“Nos importa mucho que sean historias periodísticas de los lugares donde leemos, que sea esa información que pueden utilizar las personas para tomar diferentes decisiones”, dice Recamier.
Mes a mes, el colectivo se reúne para planear las lecturas siguientes, con base en criterios periodísticos como actualidad, vigencia o coyuntura. El próximo sábado 31 de enero será la primera de 2026.

Las cofundadoras, Patricia Ramírez y Mariana Recamier, coinciden en que Periodismo en Voz Alta ha abierto la conversación de cómo comunicar el periodismo, no solo entre quienes forman parte del gremio, también entre las audiencias.
“Ha sido muy enriquecedor poder ver que el proyecto despierta la conversación de cómo estamos comunicando el periodismo que hacemos, ¿no? El cómo nos acercamos a la gente, el cómo recuperamos la confianza de quienes nos leen, de quienes nos escuchan”, reflexiona Patricia Ramírez.
“Yo considero un logro que los estudiantes de comunicación y periodismo que nos han visto se emocionen con que hay otras posibilidades de comunicar el periodismo”, menciona Mariana Recamier.
También cita a la colega del colectivo Mariana Quintero, quien ha puesto sobre la mesa que a través de proyectos como este la gente vea cómo somos los periodistas para recuperar su confianza y, con la presencialidad en el espacio público, disminuir las distancias entre quienes desean estar informados y quienes nos dedicamos a informar.
“Los periodistas no somos más que otras personas que queremos informar sobre sus historias, ¿no? Y que estamos en lugares similares a los de ellos, con inquietudes muy similares”, continúa.
Hay nerviosismo, hay miedo, pero la convicción por comunicar el periodismo prevalece gracias a respuestas como aplausos, preguntas al entregar stickers del proyecto, interés en leer los textos completos tras escuchar algunos párrafos en voz alta.
Si quieres enterarte de las siguientes lecturas o te perdiste de alguna, puedes escuchar los audios en canal de WhatsApp, en Instagram o TikTok. Si eres periodista y quieres que tu texto forme parte de una lectura de Periodismo en Voz Alta puedes llenar el siguiente formulario; aquí puedes consultar las publicaciones ya leídas.
“Existe esa apertura siempre a colaborar, a quienes se quieran sumar de fijo desde otras ciudades para que este ejercicio se replique en otros espacios y que podamos seguir haciendo Periodismo en Voz Alta en otras ciudades, leyendo sobre lo que acontece ahí”, invita Patricia Ramírez.


Los científicos creen que el mapa podría arrojar luz sobre cómo responderá la vasta capa de hielo de la Antártida al cambio climático.
Un nuevo mapa ha revelado el paisaje bajo el hielo de la Antártida con un detalle sin precedentes, algo que, según los científicos, podría mejorar enormemente nuestra comprensión del continente blanco y helado.
Los investigadores utilizaron datos satelitales y la física del movimiento de los glaciares antárticos para determinar cómo podría verse el continente bajo el hielo.
Encontraron evidencias de miles de colinas y crestas previamente desconocidas, y afirman que sus mapas de algunas de las cordilleras ocultas de la Antártida son más claros que nunca.
Aunque los mapas podrían no ser los definitivos y variar un poco, los investigadores creen que los nuevos detalles arrojarán luz sobre cómo responderá la Antártida al cambio climático y qué implicaciones tiene esto para el aumento del nivel del mar.
“Antes, era como tener una cámara con rollo fotográfico y píxeles granulados, y ahora tienes una imagen digital con el zoom adecuado de lo que realmente está sucediendo”, declaró a BBC News la autora principal, Helen Ockenden, investigadora de la Universidad de Grenoble-Alpes.
Gracias a los satélites, los científicos comprenden bien la superficie helada de la Antártida, pero lo que se esconde debajo sigue siendo un misterio.
De hecho, se sabe más sobre la superficie de algunos planetas de nuestro Sistema Solar que sobre gran parte de la “zona vulnerable” de la Antártida: la topografía bajo la capa de hielo.
Pero los investigadores ahora tienen lo que consideran el mapa más completo y detallado de esa zona vulnerable jamás creado.
“Estoy muy emocionado de poder observar esto y ver todo el lecho de la Antártida de una sola vez”, dijo el profesor Robert Bingham, glaciólogo de la Universidad de Edimburgo y coautor del estudio. “Me parece asombroso”.
Las mediciones tradicionales desde tierra o aire han utilizado radares para “ver” bajo el hielo, que en algunos lugares alcanza hasta 4,8 km de espesor, a menudo siguiendo líneas o pistas de reconocimiento individuales.
Pero estas pistas podrían estar separadas por decenas de kilómetros, lo que obliga a los científicos a completar las lagunas.
“Si imaginamos que las Tierras Altas de Escocia o los Alpes europeos estuvieran cubiertos de hielo y que la única forma de comprender su forma fuera un vuelo ocasional a varios kilómetros de distancia, sería imposible ver todas estas montañas y valles escarpados que conocemos”, afirmó Bingham.
Por ello, los investigadores utilizaron un nuevo enfoque, combinando su conocimiento de la superficie del hielo, obtenido mediante satélites, y su comprensión de cómo se mueve el hielo, obtenida a partir de la física, y comparándolos con esas pistas previas.
“Es como navegar en kayak por un río, debajo del agua hay rocas y, a veces, los remolinos en la superficie pueden revelar información sobre las rocas bajo el agua”, explicó Ockenden.
“Y, obviamente, el hielo fluye de forma muy diferente al agua, pero aun así, cuando el hielo fluye sobre una cresta o una colina en el lecho rocoso […] eso se manifiesta en la topografía de la superficie, pero también en la velocidad”.
Aunque las principales cordilleras de la Antártida se conocían, el nuevo enfoque de los científicos ha revelado decenas de miles de colinas y crestas previamente desconocidas, así como mayores detalles sobre algunas de esas montañas y cañones enterrados bajo el hielo.
“Creo que es realmente fascinante observar todos estos nuevos paisajes y descubrir qué hay allí”, dijo Ockenden.
“Es como cuando ves un mapa topográfico de Marte por primera vez y piensas: ‘¡Guau, esto es tan interesante! Se parece un poco a Escocia’, o ‘Esto no se parece a nada que haya visto antes'”.
Un descubrimiento fascinante es un profundo canal excavado en el lecho antártico, en una zona llamada Cuenca Subglacial Maud.
El canal tiene una profundidad media de 50 m, una anchura de 6 km y una longitud de casi 400 km, aproximadamente la distancia de Londres a Newcastle en línea recta.
Es poco probable que el nuevo mapa de los investigadores sea el definitivo. Se basa en suposiciones sobre cómo fluye exactamente el hielo, lo cual, como cualquier método, conlleva incertidumbres.
Y aún queda mucho por descubrir sobre las rocas y los sedimentos que se encuentran bajo el hielo.
No te pierdas: Cómo el trozo de hielo más antiguo de la Tierra puede “revolucionar” lo que sabemos del cambio climático
Sin embargo, otros investigadores coinciden en que —combinados con estudios adicionales desde tierra, aire y espacio— los mapas representan un valioso avance.
“Este es un producto realmente útil”, afirmó Peter Fretwell, científico principal del British Antarctic Survey en Cambridge, quien no participó en el nuevo estudio, pero sí en la cartografía anterior.
“Nos brinda la oportunidad de completar los datos entre esos estudios”, añadió.
Una comprensión más detallada de todas las crestas, colinas, montañas y canales podría mejorar los modelos informáticos sobre cómo podría cambiar la Antártida en el futuro, afirman los investigadores.
Esto se debe a que estas formas del terreno y accidentes geográficos determinan, en última instancia, la velocidad con la que se mueven los glaciares y su capacidad para retroceder en un clima más cálido.
Y esto es importante porque la velocidad futura del derretimiento en la Antártida se considera ampliamente una de las mayores incógnitas de la ciencia climática.
“[Este estudio] nos da una mejor visión de lo que sucederá en el futuro y de la rapidez con la que el hielo en la Antártida contribuirá al aumento global del nivel del mar”, coincidió Fretwell.
El estudio está publicado en la revista académica Science.
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