
Con una cobertura de apenas 65% de su población objetivo, y carencias en la organización y difusión, es como ha operado el programa Pensión para el Bienestar de las Personas con Discapacidad Permanente (PPBPDP).
Lo anterior, de acuerdo con la evaluación más reciente realizada por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) al funcionamiento del programa.
En el estudio de 2021 se detectó “una limitada articulación entre las Reglas de Operación y la Guía de procedimientos”. Tampoco existía un manual de procesos y, en conjunto, esto causó que las diferentes unidades administrativas que participan en el Programa no tuvieran claro hasta dónde llega su responsabilidad.
También lee: Sembrando Vida, sin plan de agua para cultivos y con beneficiarios expuestos a inseguridad
El presidente López Obrador ha presumido avances en este programa en más de una ocasión; así lo hizo en julio y en su discurso por su cuarto informe de gobierno, donde repitió que la pensión para niñas y niños pobres con discapacidad se estaba ampliando a otras edades con la celebración de convenios con los gobiernos estatales, para convertirlo en un programa universal.
Incluso, el presidente aseguró, falsamente, que “todos los discapacitados del país de hasta 29 años tienen su pensión”. Pero lo cierto es que las cifras no respaldan su dicho y, momentos después, el mismo López Obrador señaló que aún se estaba llegando a acuerdos con algunos estados.
Según el Coneval, en 2021 el Programa que está a cargo de la Secretaría de Bienestar ejerció 15 mil 500 millones de pesos para atender a 990 mil 967 personas. Esto significó una eficiencia de cobertura de 65.37% respecto de la población objetivo de este mismo año.
Es decir, de cada 10 personas elegibles para recibir este apoyo, solo 6.5 lo obtuvieron.
Para el año en curso, el Programa cuenta con un presupuesto aprobado de 20 mil 037.52 millones de pesos y una población atendida de 927 mil 790, en el primer trimestre del año.
En 2019 el Programa se creó como una acción institucional; pero en 2020 se modificó el artículo cuarto de la Constitución donde se estableció que el Estado debe garantizar la entrega de un apoyo económico a las personas que tengan discapacidad permanente. Es decir, el apoyo se elevó a rango constitucional.
En la Constitución también se detalla que para recibir esta prestación tendrán prioridad personas menores de dieciocho años, indígenas, afromexicanas hasta la edad 64 años; así como las personas que se encuentren en condición de pobreza.
En este sentido, la recomendación central del Coneval es “fortalecer que la población derechohabiente del Programa identifique que no recibe un beneficio del Programa, sino que la pensión representa el cumplimiento del Estado mexicano a un mandato de orden superior normado en la Constitución”.
La baja cobertura del programa (65% de la población objetivo en 2021) es un hecho que ya había sido descrito por organizaciones como Yo también. Por ejemplo, a inicios de agosto documentó que aunque se amplió el plazo para nuevos beneficiarios, “no fue suficiente para que la cobertura llegará ni siquiera a la mitad de las metas fijadas por la Secretaría de Bienestar”.
Aunque vale la pena destacar que el monto de los apoyos monetarios otorgados se ha incrementado en cada ejercicio fiscal, ya que en 2019 el apoyo era de mil 275 pesos; en 2020, de mil 310 pesos y, en 2021, de mil 350 pesos, según el Coneval.
El Coneval también encontró que el Programa no cuenta con un mecanismo para conocer la satisfacción de las personas beneficiarias, e identificó que uno de los problemas es la falta de claridad en la información que se le hace llegar a quienes reciben el apoyo.
Como ejemplo describe que los funcionarios o Servidores de la Nación encargados de dar información y gestionar la entrega de los apoyos solo mencionan a los beneficiarios los requisitos de ingreso y el monto, pero sin dejarles un referente impreso para que tengan claros los requisitos y los documentos necesarios.
Al no tener la información completa, “las personas derechohabientes como las personas adultas auxiliares desconocen otras formas de apoyo económico y/o en especie, como es el pago de marcha y los vales para el bienestar”, describe el informe.
El pago de marcha es un apoyo económico que se entrega por única ocasión al familiar designado por el beneficiario si este fallece.
Respecto de dichos vales, también se identificó que “el personal operativo conoce poco sobre el mecanismo para la incorporación de las instituciones que pueden brindar dichos servicios”. Por ello, es fundamental mejorar la comunicación y difusión al respecto.
El análisis que se desarrolló mediante técnicas de carácter cualitativo y trabajo de campo detalla que “el proceso de difusión cuenta con un grado de consolidación operativa bajo”. En su evaluación, obtuvo 5 de 10 puntos posibles.
Respecto del proceso de selección de derechohabientes, el Coneval lo calificó con un grado de consolidación operativa medio al obtener 7 de 10 puntos.
Además, destaca que se necesita un manual de procesos donde se especifiquen los procedimientos internos, pues no hay articulación entre las Reglas de Operación (ROP) y la Guía de Procedimientos para el Operativo de Bienestar.
Aunque Coneval reconoce que la difusión del Programa ha sido adaptada a las características de la región, por ejemplo, usando la radio local o el perifoneo “el contenido de los mensajes requiere especificar aspectos relevantes”.
La recomendación específica es que en la difusión se especifiquen los criterios para ser beneficiario del programa, incluyendo la definición de “discapacidad permanente” que considera el Programa.
Además, de que se informe tanto a los beneficiarios como a los funcionarios las razones por las que las personas, en su caso, lleguen a ser rechazadas. Pues ni los operadores locales tenían claridad sobre las razones de rechazo.

Desde estimular el cerebro hasta reducir el dolor, unirse a otros para cantar (así como cantar en soledad) puede traer amplios beneficios.
Estamos en esa época del año en la que el aire empieza a vibrar con voces angelicales, o a resonar con algún que otro himno vigoroso, mientras los villancicos transmiten su indomable alegría festiva.
Pero estos cantores, se den cuenta o no, mientras llenan centros comerciales, estaciones de tren, residencias de ancianos y la calle de tu casa con canciones jubilosas, también están mejorando su salud.
Se ha descubierto que cantar, aporta una amplia gama de beneficios —que abarcan desde el cerebro hasta el corazón— para quienes lo practican, especialmente si lo hacen en grupo. Puede unir a las personas, preparar nuestro cuerpo para combatir enfermedades e incluso suprimir el dolor. Entonces, ¿valdría la pena alzar la voz para celebrar?
“Cantar es un acto cognitivo, físico, emocional y social”, afirma Alex Street, investigador del Instituto de Investigación de Musicoterapia de Cambridge, quien estudia cómo la música puede ayudar a niños y adultos a recuperarse de lesiones cerebrales.
Los psicólogos llevan mucho tiempo maravillados de cómo las personas que cantan juntas pueden desarrollar un poderoso sentido de cohesión social, e incluso los vocalistas más reticentes se unen al cantar. Investigaciones han demostrado que personas completamente desconocidas pueden forjar vínculos inusualmente estrechos después de cantar juntas durante una hora.
Como era de esperar, cantar tiene claros beneficios físicos para los pulmones y el sistema respiratorio. Algunos investigadores han utilizado el canto para ayudar a personas con enfermedades pulmonares, por ejemplo.
Pero cantar también produce otros efectos físicos mensurables. Se ha descubierto que mejora la frecuencia cardíaca y la presión arterial. Incluso se ha visto que cantar en grupos o coros refuerza nuestra función inmunitaria de una forma que simplemente escuchar la misma música no puede.
Existen diferentes explicaciones para esto. Desde un punto de vista biológico, se cree que cantar activa el nervio vago, que está conectado directamente a las cuerdas vocales y los músculos de la parte posterior de la garganta. La exhalación prolongada y controlada que implica cantar también libera endorfinas asociadas con el placer, el bienestar y la supresión del dolor.
Cantar también activa una amplia red de neuronas en ambos hemisferios del cerebro, lo que provoca que se activen las regiones que gestionan el lenguaje, el movimiento y las emociones. Esto, combinado con el enfoque en la respiración que requiere el canto, lo convierte en un eficaz calmante del estrés.
“Las respuestas de bienestar se hacen evidentes en voces, expresiones faciales y posturas más vívidas”, afirma Street.
Estos beneficios podrían tener raíces profundas. Algunos antropólogos creen que nuestros ancestros homínidos cantaban antes de poder hablar, utilizando vocalizaciones para imitar los sonidos de la naturaleza o expresar sentimientos.
Esto podría haber desempeñado un papel clave en el desarrollo de dinámicas sociales complejas, la expresión emocional y los rituales, y Street señala que no es casualidad que cantar forme parte de la vida de todos los seres humanos, tengan o no inclinación musical, señalando que nuestros cerebros y cuerpos están sintonizados desde el nacimiento para responder de forma positiva a las canciones.
“Se les cantan canciones de cuna a los niños y luego se cantan canciones en los funerales”, explica. “Aprendemos las tablas de multiplicar cantando y el abecedario mediante la estructura rítmica y melódica”.
Pero no todos los tipos de canto son igualmente beneficiosos. Cantar en grupo o coro, por ejemplo, promueve un mayor bienestar psicológico que cantar en solitario. Por esta razón, investigadores educativos han utilizado el canto como herramienta para promover la cooperación, el desarrollo del lenguaje y la regulación emocional en niños.
Los especialistas médicos también están recurriendo al canto para mejorar la calidad de vida de quienes sufren diferentes afecciones. Investigadores de todo el mundo han estudiado los efectos de unirse a coros comunitarios dedicados a sobrevivientes de cáncer y accidentes cerebrovasculares, personas con enfermedad de Parkinson y demencia, y sus cuidadores. Por ejemplo, cantar mejora la capacidad de articulación de los pacientes con Parkinson, algo con lo que se sabe que tienen dificultades a medida que la enfermedad progresa.
Cantar también representa una forma de mejorar la salud general, ya que se ha demostrado que es un ejercicio subestimado, comparable a una caminata rápida. “Cantar es una actividad física y puede tener beneficios similares al ejercicio”, afirma Adam Lewis, profesor asociado de fisioterapia respiratoria en la Universidad de Southampton, en Reino Unido.
Un estudio incluso sugirió que cantar, junto con diversos ejercicios vocales que realizan cantantes profesionales para perfeccionar el tono y el ritmo, es un ejercicio para el corazón y los pulmones comparable a caminar a un ritmo moderado en una cinta de correr.
No te pierdas: Para tu vida runner o aguantar festivales: cómo fortalecer tus rodillas para no sufrir en el futuro
Pero los investigadores también se interesan en destacar los beneficios, a menudo poco reconocidos, de participar grupos de canto para la psique de las personas que viven con enfermedades crónicas a largo plazo. Street explica que cantar permite a estas personas centrarse en lo que pueden hacer, en lugar de en lo que no pueden.
“De repente, se genera una sensación de igualdad en la sala, donde los cuidadores ya no son cuidadores, y los profesionales de la salud también cantan la misma canción de la misma manera”, dice Street. “Y realmente no hay mucho más que logre eso”.
Entre quienes han demostrado beneficiarse más del canto se encuentran las personas con enfermedades respiratorias crónicas, algo que se ha convertido en un importante foco de investigación para Keir Philip, profesor clínico de medicina respiratoria en el Imperial College de Londres. Philip advierte que cantar no curará estas enfermedades, pero puede servir como un enfoque holístico eficaz que complementa los tratamientos convencionales.
“Para algunas personas, vivir con disnea puede provocar que cambien su forma de respirar, volviéndola irregular e ineficiente”, dice Philip. “Algunos enfoques basados en el canto ayudan en esto en términos de los músculos utilizados, el ritmo y la profundidad [de la respiración], lo que puede ayudar a mejorar los síntomas”.
Uno de sus estudios más destacados consistió en aplicar un programa de respiración desarrollado mediante el trabajo con cantantes profesionales de la Ópera Nacional Inglesa como parte de un ensayo controlado aleatorio en pacientes con covid-19 de larga duración. Durante seis semanas, los resultados mostraron que mejoró su calidad de vida y alivió algunos aspectos de sus dificultades respiratorias.
Al mismo tiempo, cantar no está exento de riesgos para las personas con afecciones subyacentes. El canto en grupo se vinculó a un evento de superpropagación en las primeras etapas de la pandemia de covid-19, ya que cantar puede emitir grandes cantidades de virus en el aire.
“Si tienes una infección respiratoria, es mejor faltar esa semana al ensayo del coro para evitar poner en riesgo a otras personas”, comenta Philip.
Pero quizás el beneficio más notable del canto es que parece contribuir a la autoreparación cerebral. Esto quedó ilustrado por la historia de la excongresista estadounidense Gabrielle Giffords, quien sobrevivió a un disparo en la cabeza durante un intento de asesinato en 2011.
A lo largo de muchos años, Giffords reaprendió a caminar, hablar, leer y escribir, gracias a terapeutas que utilizaban canciones de su infancia para ayudarla a recuperar la fluidez verbal.
Los investigadores han utilizado enfoques similares para ayudar a los supervivientes de un ictus a recuperar el habla, ya que cantar puede proporcionar las horas y horas de repetición necesarias para promover una nueva conectividad entre los dos hemisferios cerebrales, que a menudo se dañan tras un ictus agudo. También se cree que cantar mejora la neuroplasticidad del cerebro, lo que le permite reconectarse y crear nuevas redes neurológicas.
Antes de irte: ¿La puedes superar? Esta es la simple prueba que puede revelar que tan bien o mal envejeces
Hay teorías de que cantar también podría ayudar a las personas con deterioro cognitivo debido a la intensa exigencia que impone al cerebro, que requiere atención sostenida y estimula la búsqueda de palabras y la memoria verbal.
“Existe una creciente base de evidencia que respalda los beneficios cognitivos del canto en adultos mayores”, afirma Teppo Särkämö, profesor de neuropsicología en la Universidad de Helsinki, Finlandia. “Sin embargo, aún sabemos poco sobre el potencial del canto para ralentizar o prevenir el deterioro cognitivo, ya que esto requeriría estudios a gran escala con años de seguimiento”.
Para Street, toda la investigación que demuestra los poderosos efectos del canto, ya sea a nivel social o neuroquímico, subraya por qué es una parte tan universal de la vida humana. Sin embargo, una de sus preocupaciones es que, a medida que las personas pasan cada vez más tiempo conectadas a la tecnología en lugar de entre sí a través de actividades como cantar, relativamente pocas personas experimentan sus beneficios.
“Estamos descubriendo mucho, especialmente en la rehabilitación de lesiones cerebrales”, afirma. Apenas están empezando a surgir estudios que demuestran que cantar puede tener estos efectos, incluso en personas con lesiones importantes. Es lógico que podamos beneficiarnos tanto, ya que el canto siempre ha desempeñado un papel fundamental en la conexión entre las comunidades.
Quizás sea una razón más para disfrutar el cantar villancicos alrededor del árbol de Navidad este año.
*Este artículo fue publicado en BBC Future. Haz clic aquí si quieres leer la versión original en inglés.
Haz clic aquí para leer más historias de BBC News Mundo.
Suscríbete aquí a nuestro nuevo newsletter para recibir cada viernes una selección de nuestro mejor contenido de la semana.
También puedes seguirnos en YouTube, Instagram, TikTok, X, Facebook y en nuestro nuevo canal de WhatsApp, donde encontrarás noticias de última hora y nuestro mejor contenido.
Y recuerda que puedes recibir notificaciones en nuestra app. Descarga la última versión y actívalas.