
Para que Signa Lab del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) fuera designada como la organización encargada de filtrar y seleccionar las preguntas que enviará el público para el primer debate presidencial, se realizó un procedimiento de asignación por parte de los consejeros electorales que implicó la invitación y envío de descripción metodológica a cinco instituciones por su buen trabajo en el área, la recepción de sus respuestas metodológicas, entrevistas con los equipos y votación por mayoría.
El papel de Signa Lab será filtrar las miles de preguntas que enviará la ciudadanía al INE a través de redes sociales para el primero de tres debates previstos en las campañas presidenciales de 2024, el cual se llevará a cabo el 7 de abril. Según informó el INE, cualquier persona mayor de 13 años podrá enviar preguntas y el plazo de recepción de las mismas comenzará a las 07:00 horas del 20 de febrero y concluirá a las 23:59 horas del 21 de marzo.
El ITESO no fue la única institución invitada a participar para obtener la asignación. El Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE) invitó a su convocatoria a otras cuatro instituciones: la Universidad Autónoma de Puebla, el Centro de Investigación en Ciencias de Información Geoespacial, el doctor Carlos Adolfo Piña García como propuesta independiente y el Observatorio de Medios de la Facultad de Estudios Superiores de la UNAM plantel Aragón.
A todas las instituciones descritas se les envió un documento con la metodología requerida para hacer posible el ejercicio electoral y se esperó de vuelta una propuesta metodológica. En la respuesta, las organizaciones también incluían propuestas de visualización y explicaban sus mecanismos, las tecnologías empleados y la cantidad de personal operativo.
Las respuestas de estas instituciones se debatieron entre los consejeros electorales en la comisión de debates del pasado 6 de febrero y en la sesión extraordinaria del 8 de febrero se concluyó por unanimidad otorgarle la asignación.
La metodología requerida por el INE para este ejercicio electoral está descrita en el acuerdo del Consejo General del INE membretado como CG95/2024. Aquí puedes consultarlo tú mismo.
En ella se explica que la institución asignada debe de preparar la base de datos, obtener una estratificada y clasificación por tres regiones del país, seleccionar preguntas, revisar preguntas. Todo en plazos establecidos y con un máximo de tres días después del debate presidencial se deberá presentar un informe detallado.
Además, este no es el primer ejercicio similar en el que trabaja Signa Lab. Durante las elecciones presidenciales de 2018, cuando Andrés Manuel López Obrador era candidato, el INE también invitó a la institución a realizar un ejercicio similar. Su informe de actividades y resultados de ese ejercicio electoral lo puedes consultar aquí.
El laboratorio de innovación de Signa Lab no realizará las preguntas, ni tendrá forma de editarlas o proponerlas, como hace suponer las críticas por su designación de parte de Morena y su candidata presidencial, Claudia Sheinbaum, quienes aseguran que “de antemano ya estén cargando la balanza para un lado” y que el pasado lunes 12 de febrero realizaron una impugnación para buscar cancelar dicha designación.
Rossana Reguillo, coordinadora general de Signa Lab del ITESO, dijo que “no hay manera de que yo, personalmente, vaya a torcer las preguntas o vaya a poner unas que no son”, durante una entrevista en W Radio. La académica hace referencia a la serie de requerimientos técnicos que son solicitados por el INE para cumplir con la propuesta.
Te explicamos paso a paso:
Preparación de la base de datos
Esto significa que Signa Lab recibe de parte de la Comisión Nacional de Comunicación Social del INE toda una base de datos con el total de preguntas realizadas por la ciudadanía, a través de redes sociales y otras plataformas de internet. Por esta recepción debe firmar y comprometerse al principio de confidencialidad.
Obtención de la muestra y clasificación por regiones
De todas las preguntas realizadas por la ciudadanía, debe clasificarlas por tema preguntado: educación y salud; transparencia y combate a la corrupción; y la no discriminación, grupos vulnerables y violencia contra las mujeres. El resto de temas preguntados deberán ser descartados.
Esa misma selección de preguntas debe de clasificarse según la zona geográfica en la que fue realizada, puede ser norte, centro o sur del país.
Selección de preguntas
Debe revisar que los temas preguntados sean acordes a los temas del primer debate, definidos desde diciembre, y no pueden incluir discursos de odio, inclinación apartidista, ideologia religiosa, cualquier muestra de violencia o discriminación, y las preguntas deber ser generales, no pueden ser dirigidos a un candidato en especial.
Revisión de preguntas
Debe de seleccionar 108 preguntas bajo los principios de “frecuencia y aleatoriedad” y deben volver a realizar una revisión. Estas preguntas deben de ser de uno de los tres temas asignados para el debate, se entiendan, sea posible plantearse a cualquier candidato, sin sesgo partidista, no contengan palabras ofensivas y expresiones en doble sentido.
Plazos establecidos e Informe
Las 108 preguntas seleccionadas bajo los principios de “frecuencia y aleatoriedad” deben ser entregadas al INE para que a su vez las comparta con el moderador o moderadora del primer debate presidencial y decida qué preguntas emplear durante el ejercicio electoral.
A más tardar, a los tres días del debate presidencial, Signa Lab debe de entregar un reporte a la coordinación nacional de Comunicación Social del INE que muestre el paso a paso que permite replicar el procedimiento realizado y llegue a las mismas conclusiones. Este informe debe incluir bitácoras, descripciones de cada etapa desarrollada para cumplir la metodología. También debe entregar la base de datos con todas las preguntas almacenadas y las bases restantes de cada uno de los procedimientos realizados.
Para saber más: Morena no impugnó que Signa Lab filtre preguntas de primer debate, ahora Sheinbaum rechaza designación
Dentro del procedimiento de convocatoria, Rossana Reguillo, coordinadora general de Signa Lab del ITESO, respondió con una propuesta metodológica a Elia Baltazar, directora de comunicación y análisis informativo tras la invitación a la convocatoria. La puedes ver aquí.
En el documento se explica qué herramientas digitales y metodológicas planean utilizar para definir las 108 preguntas a entregar.
El primer paso propuesto es a través de algoritmos que detectan el lenguaje natural en las conversaciones, se van a identificar cuáles son las preguntas más frecuentes, y sus similitudes y diferencias entre ellas.
Luego propone utilizar árboles semánticos, mapas de relaciones semánticas o embeddings, para identificar y agrupar los temas comunes preguntados. Como salud y educación, transparencia y corrupción, por mencionar algunas.
Después propone sistematizar y elaborar “una selección muestral estratificada de preguntas” para que se cumpla con lo requerido por el INE, como que las preguntas sean sobre los temas del debate presidencial y se realicen desde diferentes zonas del país.
Finalmente, revisar con el Procesamiento de Lenguaje Natural (PLN) y una revisión manual las 108 preguntas seleccionadas para ver que cumplan con los criterios requeridos por el INE y en caso de necesitar, sustituir alguna.
Incluso hace una propuesta adicional sobre hacer visualizaciones de nubes y árboles semánticos sobre los comentarios realizados en redes sociales por la ciudadanía y los titulares empleados en noticiarios tras el ejercicio electoral.
En 2018 Signa Lab presentó el informe de sus actividades realizadas. Explicó que entre el 31 de mayo y el 5 de junio, almacenaron un total de 11 mil 538 tuits que respondían al ejercicio electoral y cuestionaban sobre siete temas a los candidatos a la presidencia.
Explicaron que para obtener el total de tuits realizaron una “minería de datos” con diferentes herramientas que les permitieron evaluar la conversación alrededor del hashtag #DebateINE, esto implicaba tres diferentes análisis: la interacción entre usuario a usuario, usuario frente al hashtag, y este hashtag frente a otros hashtags.
Luego utilizaron una herramienta de visualización para mostrar los candidatos más cuestionados y los temas más cuestionados.
Entre sus conclusiones encontraron que los tres candidatos con mejor preferencia en las encuestas eran los más cuestionados, se trata de Ricardo Anaya, López Obrador y José Meade. Del total de preguntas realizadas, los temas más cuestionados a través de redes sociales fueron educación con 25.40% y salud con 20.55%. El resto de sus conclusiones puedes leerlas en su informe de actividades.

Mientras Cuba se prepara para un temido escenario de “cero combustible” por las presiones de Trump, los cubanos tiran de solidaridad, inventiva y previsión.
Elizabeth Contreras* remueve el carbón en la cocina que improvisó sobre bloques de cemento en el patio de su casa.
En la parrilla hay unas piezas de pollo que alimentarán a tres familias del barrio en un municipio periférico del suroeste de La Habana.
“Mucha gente lleva días cocinando así porque la olla eléctrica apenas puede usarse sin corriente y queda poco gas”, le cuenta a BBC Mundo.
“Nos ayudamos entre vecinos en esta incertidumbre”, añade esta pensionista de 68 años.
Cuba sufre una crisis energética y de escasez de combustible que se agravó desde mediados de 2024 y que en este 2026 se acerca a un abismo impredecible.
“Vamos a vivir tiempos difíciles”, aseguró el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, en una alocución el pasado 5 de febrero que precedió al anuncio de un plan extraordinario de ahorro energético.
Tras la captura de Nicolás Maduro en Caracas el 3 de enero, el gobierno de Donald Trump en EE.UU. desplegó varias medidas que dificultan el acceso a combustible de la isla, como la amenaza de imposición de aranceles a los países que envíen petróleo.
Washington se ha asegurado de que Cuba no reciba petróleo de Venezuela, que durante dos décadas ha sido el principal aliado de La Habana, y ha incrementado la presión para reducir el crudo que llega desde México.
Esto se une a problemas crónicos para generar electricidad por deficiencias productivas, plantas termoeléctricas obsoletas y falta de divisas para acceder a combustibles en el mercado internacional.
Son situaciones que el gobierno de La Habana atribuye al embargo económico estadounidense impuesto sobre Cuba desde los años 60, cuando triunfó la revolución socialista de Fidel Castro y se nacionalizaron industrias y negocios estadounidenses.
Lo que se vive en Cuba estos días trae recuerdos del pasado a algunos de los habitantes de la isla.
En los 90, Cuba dependía mayoritariamente de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), su principal aliado político y comercial.
Tras derrumbarse la URSS, los cubanos sufrieron una grave crisis conocida como el Periodo Especial que para muchos, incluida Contreras, nunca llegó a superarse del todo, sino que se pasó “por mejores y peores momentos”.
“Pero lo de ahora me parece más grave”, opina.
Con el colapso del comercio entre Moscú y La Habana a comienzos de los 90, los cubanos se vieron forzados a un racionamiento extremo de recursos y alimentos.
Como ahora, cocinaron con carbón, sufrieron problemas de transporte y convivieron con largas horas de apagones.
Contreras recuerda que, “parecido a hace tres décadas, hemos sufrido cortes de electricidad de hasta 18 horas en más de una ocasión en las últimas semanas”.
El plan anunciado por el gobierno cubano para ahorrar incluye racionar la venta de combustible, utilizándolo para actividades económicas imprescindibles y servicios esenciales, además de priorizar el teletrabajo e implementar clases semipresenciales en universidades.
Díaz-Canel rescató en su discurso el concepto de “opción cero”, un plan de supervivencia planteado en los 90 ante un escenario de “cero petróleo”.
Michael Bustamante, profesor asociado de estudios cubano-estadounidenses de la Universidad de Miami, aclara que, en términos comparativos, el PIB de Cuba hoy es menos débil que en los 90.
“Entre el 91 y el 94, el PIB se desplomó más de un tercio. Desde la pandemia para acá, el deterioro se calcula en un 11%. No existe la misma magnitud”, dice el académico.
Sin embargo, Bustamante comprende que muchos crean que la crisis actual es más grave.
“La economía cubana nunca se recuperó del todo tras el Periodo Especial y, aunque el colapso de ahora es menor en porcentaje, se siente peor para muchos porque se parte de una situación ya de por sí delicada”, añade el experto.
Bustamante observó en su último viaje a Cuba en 2023 que los cubanos sienten que en los 90 la crisis fue igual para todos, pero que hoy se notan disparidades.
“Tras la aparición de tiendas privadas, bien surtidas, quienes tienen dinero pueden conseguir cosas. Uno pensaría que eso aliviaría la crisis para algunos, pero tengo la sensación de que hay una desigualdad rampante que poco tiene que ver con lo vivido en los 90”, argumenta.
Dos testimonios obtenidos por BBC Mundo relatan que, en medio de la crisis, todavía notan cierta normalidad en las calles.
“Veo Cuba como hace unas semanas. No hay fogatas en cada calle y vimos bastante gente fuera, haciendo fila en cajeros y mucho tráfico. Todavía no he visto ‘la época de las cavernas’ que pintan muchos”, cuentan dos mujeres en mensajes de voz.
Lo cierto es que, ya sea por costumbre o inventiva, a muchos esta situación les agarra prevenidos.
Una usuaria cubana en TikTok, @darlinmedina93, ha explicado en su cuenta cómo cocinar con leña o lavar ropa en ríos.
“Sé que me vas a decir que la cocina en leña es muy rica (…) pero no es fácil, mi amor, que tengas que batirte todos los días a cocinar con carbón, leña, que tu casa se te llene de tizne y que te ahogues del humo”, narra la usuaria en uno de sus videos.
Jennifer Pedraza*, trabajadora y estudiante de 34 años, reúne “bombillos, ventiladores y lámparas recargables, además de cargadores portátiles”.
“También acumulo agua, que está fallando”, le dice a BBC Mundo.
Pedraza y Contreras sí notan una disminución del tráfico en los últimos días.
Imágenes de agencias de noticias mostraron importantes avenidas vacías este domingo, como la del Malecón habanero, que habitualmente es una de las más transitadas de la capital.
“Solo rezo por no enfermarme porque me da pavor pensar cómo podré moverme”, dice Contreras.
Es algo que no le afecta tanto a Pedraza porque vive cerca de su trabajo, pero recientemente “dejó de hacer un examen en la universidad” porque estudia lejos y “no había cómo llegar”.
Su principal preocupación es su hijo de 9 años: “En la escuela casi nunca hay corriente y, cuando sale, debe hacer repasos y tareas a oscuras porque cuando llega a casa tampoco hay electricidad”.
“Tampoco puede ver dibujos animados o películas, ni usar mucho el teléfono cuando no hay luz o internet. Es complicado para un niño estar todo el tiempo a oscuras”, cuenta.
La situación, si bien grave, no es crítica para todos los ciudadanos con los que contactó BBC Mundo. Varios de ellos cuentan con familiares en el exterior que envían remesas, alimentos y recursos, o tienen un empleo por cuenta propia.
Pero quienes no tienen estas vías se apañan con un salario medio de 6.830 pesos cubanos al mes (US$14 al cambio en el mercado informal), según cifras de noviembre de la Oficina Nacional de Estadística e Información de la República de Cuba.
Una botella de aceite cuesta alrededor de US$2,5 y una caja con 30 huevos casi US$6, según Pedraza. Ahí se va más de la mitad del ingreso oficial.
Tras la captura de Maduro, Trump y su secretario de Estado, Marco Rubio, quien es de origen cubano, comenzaron a presionar al gobierno de la isla.
No está claro si, como en Venezuela, buscan forzar un cambio de liderazgo tras más de 60 años de un sistema sociocomunista de partido único.
Antes de las presiones petroleras, ya Trump había incluido de nuevo a Cuba en la lista de países patrocinadores del terrorismo y revertido muchas de las medidas aperturistas tomadas por Washington en 2015, a fines de la segunda presidencia de Barack Obama.
Díaz-Canel aseguró en su discurso del 5 de febrero que “Cuba está dispuesta a un diálogo con EE.UU. sobre cualquier tema”, aunque “sin presiones”.
La historia dice que las medidas de EE.UU. contra la isla han servido poco para acercar posturas.
“La asfixia económica de EE.UU. hacia Cuba nunca ha funcionado. Empobrece a la población y la afecta mucho más que al gobierno. No ha servido para que se negocie la gestión económica y política de la sociedad cubana”, recuerda Bustamante.
El profesor cree posible que esa historia de presión que no llega a ninguna parte se repita, aunque piensa que EE.UU. tiene hoy más cartas sobre la mesa.
“La pregunta es si Washington forzará una crisis humanitaria que provoque un estallido social y justifique una intervención militar o si el gobierno cubano cederá o apostará a aguantar hasta las elecciones de medio término y que Trump pierda capital político”, analiza Bustamante.
Son teorías que resuenan en la población cubana.
“Hay quien comenta si aquí puede suceder lo de Venezuela, aunque a nadie le gusta escuchar sobre balas y bombas”, comenta Contreras.
La sensación de que “algo va a pasar” es compartida entre cubanos de dentro y fuera de la isla, pero es difícil de predecir que será ese “algo” tras décadas de impasse político entre Washington y La Habana.
*Los nombres reales de los testimonios fueron omitidos por protección de fuentes.