
España es un país reconocido por tener sanciones menos severas en cuanto al movimiento de “okupación”, que consiste en que personas sin techo ocupen una vivienda o un local deshabitado con la intención de permanecer temporal o permanentemente. Sin embargo, es falso que España reconociera la “okupación” como un derecho constitucional, como asegura una publicación en Facebook.
No existe una modificación a la Constitución para establecer tal cosa. Los únicos cambios en materia de vivienda en España de manera reciente son la aprobación de la Ley de Vivienda en 2023, que busca regularizar los precios de alquiler, y el pronunciamiento del Tribunal Constitucional para modificar los trámites a realizar para solicitar un desahucio, una medida legal que significa que el propietario busca desalojar a la persona que permanece en la vivienda sin su consentimiento.
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La publicación promueve un discurso de odio hacia la comunidad migrante, y señala en particular a las personas provenientes de África y a las personas que profesan la religión musulmana, de las que asegura ahora pueden “okupar” cualquier sitio sin tener consecuencias legales.
Con más de 13 mil interacciones, dos mil comentarios y mil 600 veces compartida, la publicación también asegura que sí ya perdiste tu casa por el movimiento social migrante de “okupación”, el juicio para recuperarla tarda de 3 a 4 años.
La publicación asegura que “en España modificaron la constitución para que la gente que tenía más de 1 casa compartiera su segunda casa… con migrantes (sic)”, pero al revisar la constitución no se encontró alguna modificación al concepto de vivienda que señale tal cosa.
El artículo 47 de la constitución es el único que hace mención a la vivienda, pero solo describe que “todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada (sic)”.
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En una revisión con las palabras “vivienda española cambios” se encontró que en 2023, el gobierno español aprobó la Ley de la Vivienda. Esta norma pretende aumentar la oferta de viviendas a precios asequibles, limitar el precio del alquiler e impulsar la “vivienda pública”, también conocida como “vivienda social”, que significa que el gobierno está a cargo del inmueble.
Pero, en ninguno de sus artículos hace alguna mención de obligar a los españoles a compartir sus viviendas.
La publicación también sostiene que “si te vas de vacaciones y decides dejar tu casa unos días, y alguno de estos inmigrantes decide romper la cerradura y meterse a tu casa, la casa ahora le pertenece (sic)”.
Pero, el ingresar a un domicilio habitado es conocido como allanamiento de morada y se trata de una acción penada por el Código Penal de España, en su artículo 202, y da una pena de entre seis meses a dos años de cárcel. Además, la okupación, que consiste en ingresar a un inmueble sin uso también tiene sanción. De acuerdo al artículo 245, la sanción es de tres a seis meses de cárcel en caso de acceder sin violencia y de uno a dos años sí existe violencia.
En materia de okupación el único cambio registrado de manera reciente, es el pronunciamiento del Tribunal Constitucional para pedir mayores requisitos al demandante en un juicio civil, como explicar si es la vivienda actual del okupa y si esa persona se encuentra en vulnerabilidad económica.
El post de Facebook sostiene que tendrás que “esperar de 3 a 4 años a que las autoridades resuelvan de quien es la casa”, pero de acuerdo a un trabajo publicado por Maldita.es, todo depende si la demanda es por la vía judicial o civil. En el caso de esta última, el proceso de resolución de una vivienda entre personas físicas tarda entre nueve meses y se extiende hasta un año.
Maldita aclara que este cálculo se basa en la explicación de Héctor Simón Moreno, especializado en temas de okupación y académico en la Universidad Rovira i Virgili.
El contenido advierte que en México se otorgarán permisos a migrantes para invadir vivienda, pero como te contamos en esta nota, no existe una propuesta, ni una iniciativa de reforma presentada por la presidenta Claudia Sheinbaum o el Congreso de la Unión que establezca tal cosa.
En El Sabueso encontramos que en el caso de México esta desinformación circula desde abril de 2024, asegurando que Sheinbaum otorgará un permiso para que los migrantes invadan predios abandonados y obliguen a quienes tengan un espacio en sus domicilios a brindarles asilo.
En conclusión, la constitución de España no fue modificada para legalizar la okupación. De acuerdo a los criterios vigentes, la okupación sigue siendo sancionada por el Código Penal con hasta dos años de cárcel.

En lo que respecta a la monogamia, los humanos se parecen más a las suricatas y a los castores que a nuestros primos primates.
En nuestra vida amorosa, nos asemejamos más a estas mangostas sociales y unidas que a nuestros primos primates, según sugiere una clasificación de monogamia elaborada por científicos.
Con un 66% de monogamia, los humanos obtienen una puntuación sorprendentemente alta, muy superior a la de los chimpancés y los gorilas, y a la par de las suricatas.
Sin embargo, no somos ni mucho menos la criatura más monógama.
El primer puesto lo ocupa el ratón californiano, un roedor que forma vínculos inseparables para toda la vida.
“Existe una liga de élite de la monogamia, en la que los humanos se encuentran cómodamente, mientras que la gran mayoría de los demás mamíferos adoptan un enfoque mucho más promiscuo para el apareamiento”, afirmó Mark Dyble, investigador del Departamento de Arqueología de la Universidad de Cambridge.
En el mundo animal, el emparejamiento tiene sus ventajas, lo que podría explicar por qué ha evolucionado de forma independiente en múltiples especies, incluida la nuestra.
Los expertos han propuesto diversos beneficios para la llamada monogamia social, en la que las parejas se unen durante al menos una temporada de reproducción para cuidar a sus crías y ahuyentar a los rivales.
Dyble examinó varias poblaciones humanas a lo largo de la historia, calculando la proporción de hermanos de padre y madre (individuos que comparten la misma madre y el mismo padre) en comparación con los medio hermanos (individuos que comparten la madre o el padre, pero no ambos).
Se recopilaron datos similares para más de 30 mamíferos monógamos sociales y de otras especies.
Los humanos tienen un índice de monogamia del 66% de hermanos de padre y madre, por delante de las suricatas (60%), pero por detrás de los castores europeos (73%).
Mientras tanto, nuestros primos evolutivos se sitúan en la parte inferior de la tabla: los gorilas de montaña con un 6%, y los chimpancés con solo un 4% (al igual que el delfín).
En último lugar se encuentra la oveja de Soay, de Escocia, donde las hembras se aparean con múltiples machos, con un 0,6% de hermanos de padre y madre.
El ratón californiano ocupó el primer puesto, con un 100%.
Sin embargo, estar clasificados junto a suricatas y castores no significa que nuestras sociedades sean iguales: la sociedad humana es completamente diferente.
“Aunque la proporción de hermanos de padre y madre que observamos en los humanos es muy similar a la de especies como las suricatas o los castores, el sistema social que vemos en los humanos es muy distinto”, declaró Dyble a la BBC.
“La mayoría de estas especies viven en grupos sociales similares a colonias o, quizás, en parejas solitarias que se desplazan juntas. Los humanos somos muy diferentes. Vivimos en lo que llamamos grupos con múltiples machos y múltiples hembras, dentro de los cuales existen estas unidades monógamas o de pareja estable”, explicó.
Kit Opie, profesor del Departamento de Antropología y Arqueología de la Universidad de Bristol, que no participó en el estudio, afirmó que este es otro elemento clave para comprender cómo surgió la monogamia en los seres humanos.
“Creo que este artículo nos proporciona una comprensión muy clara de que, a lo largo del tiempo y en diferentes lugares, los humanos son monógamos”, declaró.
“Nuestra sociedad se parece mucho más a la de los chimpancés y los bonobos; simplemente hemos tomado un camino diferente en lo que respecta al apareamiento”, agregó.
El nuevo estudio fue publicado en la revista científica Proceedings of the Royal Society: Biological Sciences.
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