
Una de las vistas más chidas dentro de la Segunda Sección del Bosque de Chapultepec es la de la Fuente de Tláloc, la escultura creada por Diego Rivera que se puede admirar al cien por ciento desde el cielo.
Esta enorme escultura forma parte del Cárcamo de Dolores (o Cárcamo de Lerma o de Chapultepec), pero pocos saben que ahí mismo se encuentra un mural, también creado por Rivera, que se creó bajo el concepto de que estuviera bajo el agua.
¿Lo conoces?
El mural de Diego Rivera en Chapultepec se llama El agua, origen de la vida y fue creado en 1951. Representa la relación del agua con la vida y la ciudad, pues muestra a la urbe como un microcosmos de la naturaleza.
¿Pero por qué se creó en este sitio en específico y hace homenaje al agua?
La razón es sencilla, pues ese mismo año fue inaugurado el Sistema Lerma, una de las infraestructuras más importantes en su tipo en la zona metropolitana pues es el sistema hídrico que, hasta el día de hoy junto al Sistema Cutzamala (que se creó después), abastece de agua a la Ciudad de México y parte del Estado de México.
El Sistema Lerma es una infraestructura hidráulica que, de acuerdo a información de la Conagua, incluye cerca de 300 pozos de extracción, bombas sumergibles y un acueducto que cruza el Parque Nacional La Marquesa.
Justo uno de los remates del Sistema Lerma es el Cárcamo de Dolores, en la Segunda Sección del Bosque de Chapultepec.
En esta obra se fusionó la arquitectura de Ricardo Rivas, con la pintura y escultura de Diego Rivera, así como la ingeniería hidráulica de Eduardo Molina Arévalo.
La obra en sí empieza con una fuente sobre un espejo de agua con la escultura de Tláloc, dios del agua, la lluvia y la fertilidad en la mitología mexica. En esta representación tiene dos cabezas: una viendo hacia el cielo y la otra hacia el cárcamo.
Esa composición tan partícula fue creada para que las personas pudieran verla desde el cielo, a través de los aviones que llegan a la CDMX y tomando en cuenta que en ese entonces los aviones volaban más bajo.

Sin embargo, dentro del Cárcamo habita un mural de Diego Rivera que se mantuvo bajo el agua durante poco más de 40 años. Y es que la obra fue pintada en el túnel que traía las aguas al cárcamo, así como en las cuatro caras del tanque y el piso del mismo.
El mural plasma el origen de la vida en la tierra, basada en la teoría de Aleksandr Oparin y destaca la aparición de distintas formas de vida como plantas, algunos vertebrados, anfibios y hasta el antecesor del hombre moderno, el homo sapiens.
Toda la composición se unifica por unas unas manos monumentales y anónimas que salen de la roca, por encima del túnel, trayendo el agua que escurre al interior.
Como puedes ver en la imagen de abajo, el ángulo es tan armónico que pareciera que las manos salen del rostro de Tláloc, afuera del edificio, creando un puente entre la escultura y el mural.

Como Diego Rivera concibió su obra para estar bajo el agua, se enfrentó al reto de elegir materiales que fueran resistentes a estas condiciones. Así fue como decidió usar una emulsión de poliestireno BKS-92, de fabricación estadounidense.
Durante poco más de 40 años, el mural permaneció bajo el agua, tal y como Rivera lo había pensado. Sin embargo, el desgaste empezó a ser muy notorio a tal punto que se borró el piso original.
En 1992, entre otras acciones para proteger y recuperar el mural de Diego Rivera, se decidió desviar el paso de agua potable. Desde entonces ya no pasa por dentro del edificio, como originalmente fue concebido, sino que pasa en una zona cercana y ya no es visible.
En 2002 el cárcamo fue reabierto de nuevo al público, pero en 2010 fue sometido a una restauración integral. Dentro de esta, se le añadió una intervención sonora dentro del edificio del cárcamo llamada Cámara Lambdoma, del arista Ariel Guzik.
Esta busca recuperar, de forma artística, el paso del agua en la obra de Rivera. Utiliza sensores para captar sonidos ambientales y transformarlos en una experiencia sonora a través de un órgano de latón y cobre.
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Aunque la Fuente de Tláloc es un escenario perfecto para ver el amanecer, poca gente sabe que puedes pasar al Cárcamo de Dolores y ver directamente el mural de Diego Rivera.
¿Lo mejor de todo? Que con el mismo boleto puedes visitar el Museo de Historia Natural y Cultura Ambiental, siempre y cuando sea el mismo día.
El horario es de martes a domingo de 10:00 a 17:00. La entrada general tiene un costo e $38; las infancias, maestros y estudiantes pagan $18 y los menores de 3 años y mayores de 60 entran gratis.

La gente en Teherán vive no solo con el miedo a los bombardeos, sino a los organismos estatales de seguridad que han hecho un llamado a no salir a las calles a protestar.
“El número de explosiones, la destrucción, lo que está pasando es increíble”, dice Salar, cuyo nombre hemos cambiado.
La capital de Irán, Teherán, está bajo ataque desde que comenzó la incursión coordinada entre Israel y EE.UU. el pasado 28 de febrero, en una ofensiva contra objetivos militares y políticos en el país con el fin de debilitar el régimen islámico.
Sin embargo, otras áreas de la ciudad han resultado afectadas por los ataques.
Los funcionarios iraníes señalaron que 160 personas, la mayoría de ellas niñas, murieron por un bombardeo a una escuela primaria ubicada en la ciudad Minab, el pasado sábado.
La Casa Blanca informó que está investigando el incidente, pero aclaró que no tiene como objetivo atacar a los civiles en Irán.
Sin embargo, más de 1.100 civiles han muerto desde que comenzaron las hostilidades, de acuerdo a la Agencia de Protección de Derechos Humanos (HRNA, por sus siglas en inglés)
“Lo que estamos experimentando ahora va mucho más allá de lo que experimentamos durante la guerra de los 12 días en junio pasado”, le cuenta a BBC News una persona que vive en Teherán.
Mientras que algunos iraníes dicen que los ataques actuales les hacen temer por sus familias, algunos también recuerdan la ferocidad de la represión del régimen y hablan con esperanza sobre el futuro del país.
La primera fase de los ataques terminó con la vida del líder supremo del país, el ayatolá Alí Jamenei y las siguientes fases de los bombardeos aéreos han mostrado pocas señales de tener fin a corto plazo.
“Cada día es como un mes. El volumen de los ataques es muy alto”, sostiene Salar.
Él dice que un ataque reciente hizo temblar su casa y le ha tocado dejar las ventanas abiertas para que el vidrio no se rompa.
Los medios internacionales no reciben visas para trabajar en Irán, lo que limita el trabajo de cubrir estos ataques y lo que pasa en el interior del país. Además, el bloqueo a internet conspira más contra esta situación.
La mayoría de las personas permanece dentro de sus hogares. Solo salen por alimentos y productos básicos.
El régimen ha incrementado la seguridad en las calles, lo que los iraníes ven como una respuesta a las voces disidentes que celebraron la muerte del ayatolá.
“Hay puestos de control en todas partes. Ellos están asustados de sus propias sombras”, dice un estudiante de 25 años en Teherán.
“Estamos esperando por el gran momento, el momento final, en el que saldremos a la calle victoriosos”, añade.
El precio de alimentos básicos como los huevos y las papas se han incrementado notablemente y él joven señala que las filas por la gasolina y el pan “son de no creer”.
Otro residente en la capital le dijo a la BBC que la mayoría de las tiendas están cerradas y algunos cajeros electrónicos están fuera de servicio, aunque los supermercados y las panaderías siguen abiertas.
Teherán se siente “vacío” y cualquiera que salga de su casa debe tener una “urgente razón”, señala el estudiante y añade:
“Durante el primer día, la gente estaba cantando y todos estaban felices, pero ahora hay policías rondando cada esquina”.
Por su parte, Salar describe que hay amenazas de los miembros de la fuerzas de seguridad sobre hablar en contra del régimen.
Mientras acceder a información independiente ha sido complicado, Salar explica que las fuerzas de seguridad dejan muy claras sus demandas:
“Nos envían mensajes por el teléfono en que nos dicen que si vamos a la calle, nos van a reprimir con violencia. Llegó un mensaje diciendo que si alguno de ustedes sale a protestar, ‘los consideramos colaboradores de Israel'”.
Él piensa que el tono del mensaje sugería que cualquiera que no siguiera las instrucciones sería castigado con la fuerza, o incluso sería asesinado.
La BBC también habló con Kaveh, cuyo nombre también ha sido cambiado, quien vive en Zanjan, una ciudad a unos 275 km al noreste de Teherán, que también ha sido atacada.
“En los primeros tres días, nuestra ciudad fue bombardeada intensamente. Vivimos en una zona donde los aviones de combate sobrevuelan constantemente”, dice Kaveh.
Añade que, tras el estallido de la guerra, el cielo había estado constantemente cubierto por las columnas de humo que se elevaban desde los lugares de los ataques aéreos, una imagen que describe como “hermosa y aterradora a la vez”.
Salar cuenta que envió a sus padres al norte, aunque no estaba seguro de qué ciudades serían seguras. Su casa está en el barrio Shariati de Teherán, donde hay instalaciones militares que han sido atacadas.
“Mi madre estaba muy mal; estaba muy asustada”, dice, y añade que los ataques actuales son peores que cualquiera de los que experimentó durante la guerra de ocho años entre Irán e Irak en la década de 1980.
Cada día que pasa, más gente abandona Teherán, añade, pero no es una opción para todos.
“Tengo una amiga cuya abuela está enferma y no pueden trasladarla”, informa.
El bloqueo de internet también ha dificultado enormemente que los iraníes contacten a sus familiares.
Kaveh dice que, además de sobrevivir, sus mayores preocupaciones han sido intentar mantener algún contacto con seres queridos, y acceder a noticias confiables.
Recuerda que su conexión a internet se cortó alrededor del mediodía del primer día de los ataques y no pudo volver a conectarse durante dos días.
Tanto Kaveh como Salar utilizan redes privadas virtuales (VPN), que les permiten acceder a sitios web que están bloqueados por el gobierno iraní, pero no es tarea fácil. Cuando logra conectarse, Kaveh intenta ayudar a sus amigos fuera de Irán que no tienen noticias de sus allegados, para que se pongan al día o les transmitan mensajes.
Debido a la estricta situación de seguridad en Irán, no es posible evaluar la reacción general ante la muerte del líder supremo.
Mientras algunos salieron a las calles a celebrar, otros participaron en manifestaciones públicas de duelo encabezadas por las autoridades gubernamentales.
Al principio, a Kaveh le costó creer la noticia del asesinato de Jamenei.
“Siempre imaginé que ese momento sería de felicidad, pero no fue así”, dice.
“Casi todos los años de mi vida y las vidas de millones de personas como yo fueron destruidas y miles perdieron la vida. Sin embargo, él mismo fue retirado del lugar en un instante, lo que me enfureció profundamente”, añade.
Saleh dice que no esperaba las celebraciones en la calle ante la noticia de la muerte del líder supremo.
“El ambiente en la ciudad después del ataque era de mucha tensión y de estar pendientes de la seguridad de cada uno. Y todavía lo es”, anota.
Ninguno de los dos sabe qué significa la guerra para ellos, sus familias o su país.
“Dudo que ninguno de nosotros vuelva a ser el mismo de antes”, explica Salar y añade que mucha gente está muy afectada.
“Quienes están en el extranjero, especialmente los monárquicos, realmente no saben lo que estamos viviendo”, señala refiriéndose a los partidarios del hijo de la antigua familia real iraní que han apoyado la acción militar estadounidense e israelí.
Y añade: “Espero que nunca tengan que saberlo”.
Kaveh dice que siente que la guerra “no terminará tan rápido como pensábamos”.
“Pero aun así, mi esperanza no ha disminuido. De hecho, se fortalece cada día”, aclara.
“No sé qué pasará después de esta ‘operación’, pero algo peor habría sucedido definitivamente”, indica.
“De esta manera, al menos aún hay una oportunidad para la vida y para el mañana”, concluye.
*Este artículo fue producido por el Servicio Persa de la BBC, que es utilizado por 24 millones de personas en todo el mundo (la mayoría en Irán) a pesar de estar bloqueado y ser interferido rutinariamente por las autoridades iraníes.
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