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“Así me siento”, el libro para hacerle frente a eso que sentimos y a veces ignoramos
“Así me siento”, el libro para hacerle frente a eso que sentimos y a veces ignoramos
Foto: Penguin Random House.
6 minutos de lectura

“Así me siento”, el libro para hacerle frente a eso que sentimos y a veces ignoramos

Hablamos con Juan José Tejada sobre "Así me siento", un libro para navegar esas emociones que a veces parecen ahogarnos. Te contamos qué nos dijo.
04 de marzo, 2026
Por: Paula Paredes S.

Aunque cada vez vemos más material que habla sin tabú sobre las emociones y la salud mental, aún no es suficiente, por esto textos como “Así me siento” resultan valiosos.

¿De qué va “Así me siento”?

Así me siento es básicamente un manual de compañía que te dará herramientas para entender, sentir y sobrellevar tus emociones. Tomando como punto de partida, la historia personal del autor, este texto se convierte en un espacio de aprendizaje y reflexión con ejercicios prácticos de la mano de expertos para hacerle frente a esas emociones que a veces por una u otra razón solemos evitar.

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En Animal.mx tuvimos la oportunidad de hablar con Juan José Tejada, autor del libro quien nos compartió su perspectiva sobre este tema, y qué fue lo que le impulso a escribir este texto que acaba convirtiéndose en una compañía para surfear por el mar que pueden llega a ser nuestras emociones.

La importancia de abrir la puerta

Durante mucho tiempo, Juan José hizo lo que muchos solemos hacer: evitó abrir la puerta a sus emociones. Sin embargo, poco tiempo después noto que hacerlo es inútil:

“Eso es como querer tapar el sol con un dedo o querer desviar un río con una sola mano”. Las emociones, asegura, siempre encuentran la manera de hacerse escuchar. “Puede ser tan suave o tan rudo como tú quieras”, advierte. 

No permitirnos sentir solo reprime o acumula hasta que ocurre lo inevitable:

“llegan a tu puerta y en algún momento, así como lo puse en el libro, con estruendos y con gritos te entregan su mensaje”, explica Juan.

 

¿Entonces por dónde empezar a sentir?

Decirlo es fácil, pero ya en la práctica empieza lo complejo. Para quienes no saben por dónde empezar a navegar ese mar de emociones la propuesta es clara:

“El primer paso es quitarle las etiquetas a las emociones de que son buenas y malas…crecimos creyendo que algunas están permitidas y otras deben ocultarse, pero todas las emociones están bien. Todas las emociones vienen por algo y tienen un mensaje que entregarnos”, explica.

El segundo paso es sentir, incluso con miedo: “empezar a sentirlo todo aunque sea con miedo y con incomodidad”. Después de esa incomodidad, promete Juan que hay una conexión más auténtica con uno mismo.

Con el tiempo, las emociones dejan de llegar con estruendo. “Conforme vas conectando con ellas… empiezan a llegar mucho más suavecitas y con más paz”, explica. Se aprende a sentarse con ellas, a escucharlas.

Y el tercer paso es verbalizarlas: “hablarlas, escribirlas, empezar a entender por qué están acá y poder conectar qué te quieren decir”. Abrir conversaciones emocionales según el autor genera vínculos más genuinos y poderosos.

Puedes leer: “Quiero ser antirracista”, el manual de Jumko Ogata para reflexionar sobre el racismo en México

Un libro que habla distinto sobre emociones

Por suerte cada vez se habla más de estos temas, y cada vez más abundan los contenidos sobre salud emocional, frente a esto “Así me Siento” busca diferenciarse desde el lenguaje. Este no es es un texto técnico ni clínico, sino cercano:

“El lenguaje nos acerca o nos aleja”, explica, y por eso eligió uno sencillo, cercano, donde cualquiera pudiera encontrarse.

Así, este libro fue pensado como una herramienta para cultivar el amor propio a través del permitirnos sentir, pero también como un espacio pensado para todos y más allá de explicar las emociones desde un lado te´rico, busca hacerlo desde las experiencias, esas que como seres humanos tanto compartimos:

“No está enfocado solo en mujeres, solo en hombres… es un espacio que es para todos, todas y todes”.

Son emociones, no problemas

La estructura del libro también responde a esa intención. Está dividido en tres partes.

Primero, su historia personal. “Para mí las historias son muy importantes, son el punto de partida donde nos podemos encontrar”, dice. Compartirse abre espacios vulnerables y empáticos: “cuando te encuentras en la historia de las demás personas, duele menos”.

Posteriormente, aborda las emociones en sí mismas, lejos del conflicto o lugar de origen, porque, como explica: “las emociones no tienen por qué estar ligadas a problemas. Asociarlas únicamente a conflictos es seguir satanizándolas.”

Lo que sigue es hablar de emociones básicas y derivadas: la alegría y también el amor o la inspiración; la tristeza y también la soledad o el abandono. Finalmente, ofrece ejercicios prácticos para conectar con cada una.

Foto: Juan José Tejada

El libro como un refugio

Cuando describe el libro como un refugio, no lo hace en sentido metafórico únicamente. Los ejercicios están pensados desde la escritura y el arte, prácticas que han sido fundamentales en su propio proceso.

“Cuando escribes no hay juicio de nada”, afirma. La escritura permite procesar lo que se siente. Lo mismo ocurre con el arte: “es una forma creativa de procesar las cosas y nos conecta también con nuestro niño interior”.

Los ejercicios invitan a preguntarse cosas simples pero profundas: ¿cómo siento yo la humillación? ¿Qué la detona? ¿Qué parte de mi historia toca? Además, el libro se complementa con materiales online y episodios de podcast, convirtiéndose en una experiencia “muy 360”, pensada para acompañar.

Mira también: “Si te duele, ahí no es”, el libro de Jaime Gama que nos invita a cuestionar el amor romántico

Sobre las emociones y la masculinidad

No podíamos no tocar el tema de la masculinidad al hablar de emociones, pues gran parte de la historia de Juan se ve atravesada por este tema.

Habiendo crecido  con mensajes claros sobre lo que “debe” ser un hombre: proveedor, fuerte, imperturbable. “El sentir nos lo muestran como sinónimo de debilidad”, reflexiona.

En una sociedad machista, dice, un hombre débil parece no tener lugar. Pero cuestionar esa idea fue clave en su proceso. “El detenerme a pensarme como un ser emocional… me permitió repensar mi masculinidad”.

Hoy sostiene que sentir no tiene relación con el género: “El sentir no tiene nada que ver con lo que tienes dentro de las piernas… El sentir está ligado a ser un ser humano”.

Para él, las emociones son una brújula. No restan fuerza; la redefinen. “Puedes seguir siendo el hombre que quieres ser… pero sintiéndolo”.

La importancia de tener y ser un espacio seguro

En su historia, su abuela ocupa un lugar central. Fue un refugio emocional, un espacio donde podía sentir sin ser juzgado. También su mejor amiga, a quien dedica el libro, ha sido “uno de esos jardines en los que yo he podido sentirlo todo”.

Destaca la importancia de tener a otros con quien ser una persona con quien podamos ser sin editarnos. “Con una persona que tengamos con la que nosotros podamos ser y sentir es suficiente”.

También habla de reciprocidad y límites: no siempre estamos disponibles para sostener a otros, y eso también está bien. Las relaciones atraviesan estaciones; lo importante es que sean espacios seguros.

El verdadero regalo

Si tuviera que resumir lo que desea que el lector se lleve, lo dice sin rodeos: “la certeza de que sentir está bien y que sentirlo es hermoso”.

Para Juan “las emociones son brújulas y son maestras y son guías”. No vienen a hacernos daño ni a debilitarnos. Vienen a conectarnos, a ayudarnos a vivir con más autenticidad y a sanar nuestra historia.

Su deseo es que el libro se convierta en eso: un espacio seguro, una herramienta permanente para entenderse y entender a los demás, porque al final de cuentas permitirse sentir es un regalo.

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Imagen BBC
Ataque de EU e Israel a Irán: ¿dónde están Rusia y China, los aliados de la nación islámica?
6 minutos de lectura

Las críticas de estos dos tradicionales aliados de Teherán a los ataques de EU e Israel no han pasado de la condena verbal.

03 de marzo, 2026
Por: BBC News Mundo
0

Rusia y China tienen fuertes lazos diplomáticos, comerciales y militares con Irán, pero tras la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra la nación islámica, la pregunta que atrae la atención del mundo es qué tanto están dispuestos a respaldarla.

La reacción de Moscú a los ataques fue vociferante pero limitada, indicando su indignación y solidaridad con Teherán, mientras cuidadosamente evitaba tomar pasos que pudieran llevar a Rusia a un enfrentamiento directo, comenta Sergei Goryashko del Servicio Ruso de la BBC.

El portavoz del Kremlin Dmitry Peskov habló de una “profunda decepción” de que, a pesar de las conversaciones entre Washington y Teherán, la situación se deteriorara hasta tomar la forma de “una abierta agresión”.

Peskov afirmó que Moscú estaba en contacto permanente con el liderazgo de Irán y con los estados del Golfo afectados por la escalada de hostilidades.

El domingo, el presidente Vladimir Putin envió sus condolencias al presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, por la muerte del líder supremo de Irán, ayatolá Alí Jamenei, llamándola una “violación cínica de la moralidad humana y el derecho internacional”.

El Ministerio de Exteriores de Rusia, por su parte, denunció lo que interpreta como asesinatos políticos y la “cacería” de líderes de estados soberanos.

China también condenó enérgicamente la muerte del ayatolá.

Además, Pekín históricamente se ha opuesto a las estrategias de EE.UU. de cambio de régimen a través del mundo.

En el centro de la relación China-Irán está una asociación económica de beneficio mutuo, señala Shawn Yuan, de la Unidad Global China del Servicio Mundial de la BBC.

China es el mayor socio comercial de Irán y su más importante comprador de petróleo.

El cálculo de Moscú

Cuando se le preguntó este lunes al vocero del Kremlin si Moscú podría seguir confiando en Washington, Peskov respondió que Rusia “primero que todo sólo confía en sí misma” y defiende sus propios intereses.

Esos intereses ayudan a explicar por qué el apoyo de Rusia a Irán continúa siendo principalmente retórico aunque Teherán se ha convertido en unos de los aliados más cercanos de Moscú desde su invasión a gran escala de Ucrania, aportando drones y ayudando a desarrollar maneras de evadir las sanciones de Occidente, explica Goryashko del Servicio Ruso de la BBC.

Irán también encaja en la visión del Kremlin de un orden multipolar en el que los derechos del estado son más importantes que los derechos humanos, y los gobiernos ejercen un amplio control interno.

La caída de uno de esos regímenes propinaría un golpe a ese modelo.

Ramos de flores frente a la entrada de la embajada de Irán en Moscú con la foto del líder supremo, ayatolá Alí Jamenei, y las banderas de Irán y Rusia
Getty Images
Rusia condenó la muerte en los ataques del líder supremo de Irán, ayatolá Alí Jamenei, y en la embajada iraní en Moscú se levantó una ofrenda floral en su honor.

Al mismo tiempo, el Kremlin ha demostrado antes que no arriesgará mucho por sus socios, ya sea en Venezuela, en Siria o durante la guerra de 12 días entre Israel e Irán en el verano de 2025.

Rusia está intensamente involucrada en Ucrania y parece reacia -y quizás incapaz- de ofrecer nada más que apoyo diplomático y cooperación técnica militar a sus aliados.

El tratado de asociación estratégica entre Rusia e Irán firmado el 17 de enero 2025 no llega a ser un pacto de defensa mutua.

Moscú y Teherán acordaron compartir información, realizar ejercicios conjuntos y “garantizar la seguridad regional”, pero no se comprometieron a defender el uno al otro en caso de ser atacados.

Los lazos económicos entre los dos países también son modestos, y el comercio se mantiene en el rango de US$4.000 millones a US$5.000 millones.

Sin embargo, los vínculos militares e industriales estaban creciendo. En febrero, el diario The Financial Times informó de un importante acuerdo bajo el cual Rusia proveería a Irán de los sistemas de defensa aérea portátiles Verba valorados en US$580 millones.

El uso de drones Shahed de fabricación iraní cambió significativamente las tácticas de las fuerzas rusas en el frente ucraniano. Pero el año pasado, Moscú rápidamente expandió su propia producción de drones, reduciendo su dependencia de las armas iraníes.

Para Moscú, Irán es demasiado importante para permitir su caída, pero no lo suficientemente importante para combatir para evitarla. Ese cálculo podría cambiar, pero, por ahora, lo más probable es que la intervención de Rusia esté mayormente limitada a las palabras.

El papel de Pekín como salvavidas económico

A pesar de años de severas sanciones de EE.UU. contra Irán, Pekín sigue siendo el salvavidas económico de Teherán, comprando grandes cantidades de petróleo a descuento a través de una red de las llamadas “flotas fantasmas”, buques con registros falsos para evadir las sanciones contra el transporte de crudo.

En 2025, por ejemplo, China compró más de 80% del petróleo transportado por cargueros, y los ingresos de esas compras chinas han ayudado a Irán a estabilizar su economía y financiar el gasto de Defensa aun cuando los mercados de Occidente estuvieran vetados.

Un acuerdo estratégico de 25 años firmado en 2021 consolidó la relación, con promesas de cientos miles de millones de inversiones chinas en la infraestructura y telecomunicaciones iraníes.

Fu Cong, el representante permanente de China ante la ONU, durante una reunión del Consejo de Seguridad, 28 de febrero 2026
Getty Images
China ha servido como escudo diplomático de Irán ante la ONU.

Históricamente, la estrategia de China de frente a las tensiones Irán-Israel e Irán-EE.UU. ha sido convertirse en un escudo diplomático para Teherán, haciendo uso de su derecho al veto -o amenaza de implementarlo- para diluir las resoluciones de la ONU.

Durante anteriores hostilidades, incluyendo la guerra de 12 días en el verano de 2025, China consistentemente instó a la “moderación” mientras denunciaba la “interferencia externa”, una referencia no muy velada a la política de EE.UU., comenta Shawn Yuan, de la Unidad Global China del Servicio Mundial de la BBC.

La estrategia de Pekín siempre ha sido mantener a EE.UU. empantanado en Medio Oriente, indica nuestro corresponsal, sin promover un colapso regional total que pudiera disparar los precios mundiales del petróleo.

Un régimen pro-Occidente en Teherán sería una derrota geopolítica catastrófica para China, ya que Teherán no sólo provee energía pero también representa políticamente un contrapeso considerable a la influencia de EE.UU. en la región.

Irán es miembro de los BRICS y de la Organización de Cooperación de Shanghái, y sirve como un nexo geográfico clave conectando a Asia Central, el Cáucaso y Medio Oriente.

La caída de la República Islámica debilitaría la credibilidad de los mecanismos multilaterales que Moscú y Pekín han intentado fortalecer.

Sin una invasión en el terreno de EE.UU. e Israel, las estructuras política y militar iraníes podrían permanecer.

Pekín practicará su tradicional “juego a largo plazo”, con la intención de cumplir con quien sea que vaya a sustituir a Jamenei como líder de Irán, mientras que Rusia buscará oportunidades por su cuenta.

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BBC

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