
Después de un par de años marcados por la sobrecarga de información, de estímulos y pantallas, el 2026 prometió ser el año para desacelerar y desconectarse.
Y bueno, esta tendencia no es nueva, sin embargo si es más evidente: Lo analógico está cada vez más de moda, y cómo no si funciona como una especie de refugio: coleccionar vinilos, tomar fotos en película, esperar el revelado, escribir a mano. Gestos que, en apariencia, se oponen a la inmediatez digital.
Sin embargo, en medio de todo este entusiasmo ¿estamos realmente desconectándonos o solo reinterpretando la conexión?
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Hay algo que se ha vuelto profundamente atractivo en lo físico: el error, la espera, la imperfección.
Al poner una aguja sobre un vinilo y escuchar el leve crujido antes de la música, o al no saber saber exactamente cómo saldrá una foto hasta días después. Con estas cosas pequeñas lo analógico ofrece lo que lo digital ha ido borrando: tiempo.
Y quizá por eso se siente como un acto casi político. Elegir lo lento en un mundo que exige velocidad.
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Y aunque sí, estamos ante un regreso, esas prácticas también han sido absorbidas por la lógica de mostrar.
Las cámaras análogas aparecen en feeds perfectamente curados. Los vinilos se convierten en objetos de exhibición. El revelado deja de ser un proceso íntimo para transformarse en contenido.
Así, lo analógico no escapa de lo digital, pero entonces que tanto lo estamos convirtiendo solo en una estética y no en una desconexión real?
Tal vez el punto no sea juzgar si estas prácticas son “auténticas” o no, porque incluso cuando están mediadas por lo digital, algo cambia. Hay una intención distinta: la de buscar experiencias más conscientes, más lentas, más presentes.
Esto nos lleva a que quizá la verdadera desconexión no esté en abandonar las pantallas ni en romantizar el pasado, sino en la forma en la que habitamos el tiempo.
¿Cuándo fue la última vez que disfrutaste de una canción sin pausas, tomaste una sola foto de ese momento especial y la imprimiste, o mejor aún, iniciaste un nuevo hobby sin exigirte ser experto desde el inicio o sin compararte con alguien en redes?

Tal vez entonces, ese supuesto regreso a lo análogo debería ser la forma en la que habitamos el tiempo. En permitirnos procesos sin prisa y momentos o experiencias sin validación externa.
En un mundo donde todo parece diseñado para no detenerse, cualquier intento de pausa por chiquito que sea es significativo.
Al final de cuentas no importa si escuchas vinilos o playlists, si tomas fotos con rollo o con el celular. La pregunta, al final, es otra: ¿estás realmente ahí cuando sucede?
Porque tal vez desconectarse no sea desaparecer del mundo digital, sino volver, aunque sea por un momento, a la experiencia de estar presente.

Las Fuerzas Armadas mexicanas realizaron un operativo en el sur de Jalisco que llevó a la captura y posterior muerte de Nemesio Oseguera, “el Mencho”, el capo más buscado por México y EE.UU.
Nemesio Oseguera Cervantes era el narcotraficante más buscado por las autoridades de México y Estados Unidos, un hombre que había logrado escapar de múltiples operativos para su captura por más de una década, pero su suerte terminó este domingo.
“El Mencho”, como era conocido el hombre de 59 años, fue el cofundador del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), una organización que desde la década pasada se extendió por el país y se convirtió en una de las bandas criminales con más poder de violencia, a la par del Cartel de Sinaloa.
El gobierno de EE.UU. ofrecía US$15 millones por su captura, mientras que en México la suma era la más alta de su programa de recompensas, US$1,75 millones.
Más recientemente, el gobierno de Donald Trump designó al CJNG como una organización terrorista y la que acusó de ser un “cartel despiadado y violento responsable del tráfico de fentanilo, metanfetaminas, cocaína y otras drogas ilícitas hacia EE.UU.”.
Las autoridades mexicanas han ofrecido algunos detalles del operativo, que se dio en cooperación con información de Washington. Esto es lo que se sabe del operativo que llevó a la captura y muerte de “el Mencho”.
Durante años se supo que Oseguera Cervantes tenía una red de protección en las regiones rurales y urbanas del estado de Jalisco, en el oeste de México, que lo había mantenido con libertad de movimiento y operación.
Pero un operativo encabezado por el ejército mexicano finalmente llevó a su localización en el municipio de Tapalpa, un lugar serrano a unos 130 kilómetros al sur de la ciudad de Guadalajara.
Según la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), un comando de Fuerzas Especiales realizaron un operativo con apoyo de aeronaves de la Fuerza Aérea y la Fuerza Especial de Reacción Inmediata de la Guardia Nacional.
Los delincuentes contaban con vehículos blindados y fuerte armamento, incluidos lanzacohetes con capacidad para derribar aeronaves, informó la Sedena en un comunicado.
“Durante esta operación, personal militar fue atacado, por lo que en defensa de su integridad repelieron la agresión, resultando cuatro integrantes del grupo delictivo CJNG fallecidos en el lugar y tres heridos de gravedad, quienes perdieron la vida durante su traslado vía aérea a la Ciudad de México”, añadió.
Nemesio Oseguera estaba entre los heridos capturados y murió en el traslado a la capital del país.
Otros dos integrantes del CJNG fueron detenidos, mientras que el Ejército tuvo tres heridos de gravedad que fueron trasladados a hospitales de Ciudad de México.
La Sedena también informó que la operación que terminó con la muerte de Nemesio Oseguera contó con “información complementaria” del gobierno de EE.UU. “dentro del marco de coordinación y cooperación bilateral” con ese país.
No hubo detalles de qué tipo de información ofreció el gobierno estadounidense que, desde la llegada a la Casa Blanca de Donald Trump, hace un año, ha presionado a México para aumentar el combate al tráfico de drogas y ha ofrecido una intervención directa.
Fuentes del Pentágono dijeron a la cadena CBS, socia en EE.UU. de la BBC, que hubo apoyo de la Fuerza de Tarea Conjunta Interagencial Anticarteles, que colabora habitualmente con el ejército mexicano a través del Comando Norte de EE.UU.
Pero un funcionario del ejército estadounidense enfatizó que “esta fue una operación militar mexicana, así que el éxito es suyo”.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, reconoció al Ejército Mexicano, la Guardia Nacional, las Fuerzas Armadas y el Gabinete de Seguridad por el operativo, pero no mencionó la participación estadounidense.
Desde que llegó al gobierno, en octubre de 2024, Sheinbaum ha sostenido que no permitirá la participación directa en el país de fuerzas de EE.UU., pero ha dicho que es bienvenida la “coordinación sin subordinación” en seguridad y otros temas con Washington.
El operativo ocurrió en las primeras horas de este domingo y, conforme avanzó el día, ocurrieron decenas de bloqueos de carreteras, ataques a comercios, y hubo caos en varios estados del país.
Jalisco fue el estado más afectado por los llamados “narcobloqueos”, con varias carreteras principales del estado y calles de las ciudades de Guadalajara, Puerto Vallarta y Lagos de Moreno cerradas por vehículos comerciales y privados incendiados.
El gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, declaró un “código rojo” para el estado y pidió a la población mantenerse en sus hogares y evitar salir si no era necesario.
En un reporte de las 15:00 local (21:00 GMT), la Secretaría de Seguridad federal informó que había 21 bloqueos activos. Numerosos videos y fotografías en redes sociales mostraban los vehículos incendiados y columnas de humo.
También algunos pasajeros se mostraban temerosos en los aeropuertos de Puerto Vallarta y Guadalajara por posibles ataques, pero las autoridades aseguraron que operaban con normalidad.
En el caso de Puerto Vallarta, un popular destino turístico internacional, varias aerolíneas mexicanas y extranjeras desviaron los vuelos que estaban aproximándose y cancelaron otros ante la incertidumbre generada.
Otros estados con presencia del CJNG, principalmente Michoacán, Guanajuato y Tamaulipas, también resultaron afectados por los bloqueos.
Sheinbaum dijo en un mensaje en X que “en la mayor parte del territorio nacional se desarrollan actividades con plena normalidad”, además de que aseguró que el gobierno está coordinando con los estados afectados. “Debemos mantenernos informados y en calma”, señaló.
La Sedena informó que desplegaría tropas adicionales para reforzar la seguridad de Jalisco.
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