
Al ser una figura pública y con ayuda de las redes sociales, la imagen de un cuerpo nunca es solo una imagen:se convierte en validación, crítica, consumo y, muchas veces, exigencia.
La reciente hospitalización de Gomita, quien confesó que su cuerpo está “cansado de las cirugías”, no solo generó preocupación entre sus seguidores, sino que también expuso una conversación más profunda sobre los límites entre decisión personal, la presión estructural y cómo nuestro cuerpo parece que ha dejado de pertenecernos.
Su nombre real es Araceli Ordaz, es creadora de contenido y su carrera se ha construido entre redes y televisión.
Fue su paso por programas de entretenimiento y realities lo que la convirtió en un personaje público y desde entonces su imagen ha sido constantemente observada, pero también comentada y transformada ante miles de ojos de audiencia, medios y redes sociales mismas.
En este contexto, su apariencia física y el cambio de la misma ha sido una de las narrativas centrales alrededor de Araceli.
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A lo largo de los años ella ha hablado abiertamente sobre las múltiples cirugías estéticas a las que se ha sometido. Estos cambios no ocurrieron de forma aislada, sino dentro de un ecosistema donde:
Desde sus primeras intervenciones hasta sus cambios más recientes, su cuerpo ha sido leído públicamente como un proyecto en constante “mejora”.

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Tras una cirugía de emergencia que la llevó al borde de la muerte, Gomita compartió imágenes de su herida abdominal y detalles de su recuperación. En ese contexto, hizo una declaración que resonó profundamente:
“Mi cuerpo está cansado de las cirugías”.
Además del desgaste físico, la creadora también habló del impacto emocional, admitiendo que su estado de ánimo ha estado entre el agotamiento y la resiliencia.
Leer este caso únicamente como una decisión individual sería simplificarlo. Es más, hacerlo como “una decisión” ya puede ser cuestionable.
El cuerpo de las mujeres, especialmente en el espacio público, no se construye en el vacío, sino que está atravesado por expectativas sociales de belleza, violencia estética normalizada y medios que celebran ciertos cuerpos y castigan otros.
“El cuerpo… es un lugar directo de control social”, dice la teórica feminista Susan Bordo en su ensayo: La carga del peso: Feminismo, cultura occidental y el cuerpo.
Aquí argumenta que los cuerpos son moldeados por normas culturales y discursos de poder, por esto la sociedad occidental tiende a regularlos a través de hábitos, dietas y expectativas, convirtiéndolos en algo más que solo cuerpos: una especie de producto que da espacios a debates.
Durante años, las transformaciones físicas de Gomita fueron noticia: su “abdomen plano”, su pérdida de peso, sus cirugías. Ese mismo sistema mediático que aplaude los resultados rara vez cuestiona el costo.
Aquí es donde la perspectiva de género resulta clave: aunque las intervenciones puedan parecer elecciones personales, muchas veces están impulsadas por una presión constante, sostenida y estructural.
Porque, en realidad, el cuerpo no nos pertenece del todo; sino que pertenece también a una mirada social que exige, compara y sanciona.

“Dejen salir los archivos. Están arrastrando los pies”, se queja la exsecretaria de Estado, pero la Casa Blanca dice que el gobierno de Trump ha hecho más por las víctimas que todos los demócratas.
Hillary Clinton ha acusado a la administración del presidente Donald Trump de ocultar información en su manejo de los archivos relacionados con el delincuente sexual Jeffrey Epstein.
“Que saquen los archivos. Lo están haciendo muy despacio”, le dijo la exsecretaria de Estado estadounidense a la BBC en Berlín, donde asistió al Foro Mundial anual.
La Casa Blanca insistió en que al publicar los archivos han hecho “más por las víctimas de lo que los demócratas han hecho jamás”.
Cuando le preguntaron si Andrés Mountbatten-Windsor (el expríncipe Andrés) debería comparecer ante un comité del Congreso de EE.UU., Hillary Clinton dijo: “Creo que todos los que reciban una citación deben testificar”.
Aparecer en los archivos no indica irregularidad o crimen alguno. Andrés siempre ha negado haber cometido cualquier delito.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos publicó a finales de enero millones de archivos inéditos relacionados con Epstein, después de que el Congreso aprobara una ley que exige a la agencia publicar material relacionado con las investigaciones del caso.
El Departamento de Justicia (DoJ) dice que ya publicó todos los archivos que exige la Ley de Transparencia de Archivos de Epstein, pero los legisladores argumentan que la publicación es insuficiente.
El representante republicano de Kentucky Thomas Massie, coautor de la ley, pidió al DoJ que también publique memorandos internos que describen decisiones pasadas sobre si acusar a Epstein y a sus asociados.
Epstein murió en una celda de una prisión de Nueva York el 10 de agosto de 2019 mientras esperaba, sin posibilidad de libertad bajo fianza, su juicio por cargos de tráfico sexual.
Ocurrió más de una década después de recibir una condena anterior por solicitar prostitución a una menor, por lo que figuraba como delincuente sexual.
El expríncipe Andrés ha enfrentado una presión creciente por parte de funcionarios estadounidenses y la familia de su prominente acusadora Virginia Giuffre para testificar ante el Comité de Supervisión sobre sus vínculos con Epstein.
Andrés ha negado repetidamente cualquier irregularidad y llegó a un acuerdo extrajudicial con Giuffre en 2022 que no contenía ningún reconocimiento de responsabilidad. Giuffre murió por suicidio en 2025.
Los Clinton deben comparecer ante el citado comité. El expresidente Bill Clinton comparecerá el 27 de febrero, y Hillary Clinton lo hará el día anterior.
Una votación prevista para declarar a los Clinton en desacato al Congreso se archivó después de que la pareja acordara testificar. Será la primera vez que un expresidente estadounidense testifique ante un panel del Congreso desde que Gerald Ford lo hiciera en 1983.
Bill Clinton, que aparece varias veces en los archivos de Epstein, conocía al financiero, pero dice que cortó el contacto hace dos décadas.
Ninguno de los Clinton ha recibido acusaciones de irregularidades por parte de los sobrevivientes de abusos de Epstein, y ambos han negado tener conocimiento de sus delitos sexuales en ese momento.
Los Clinton han pedido que la audiencia sea pública en lugar de una declaración a puerta cerrada.
“Nos presentaremos, pero creemos que sería mejor tenerla en público”, le dijo Hillary Clinton a la BBC.
El presidente republicano del comité, James Comer, acusó a los Clinton de “dilación”, diciendo que la pareja “cedió” cuando se aproximaba una votación de desacato.
“Solo quiero que sea justo”, expresó Hillary Clinton. “Quiero que todos reciban el mismo trato”.
Y añadió: “No tenemos nada que ocultar. Hemos pedido repetidamente la publicación completa de estos archivos. Creemos que la luz del sol es el mejor desinfectante”.
La excandidata presidencial argumentó que ella y su marido sirven para desviar la atención de Trump.
“Miren este objeto brillante. Vamos a tener a los Clinton, incluso a Hillary Clinton, que nunca conoció al tipo”.
Hillary Clinton dijo que coincidió con Ghislaine Maxwell, la asociada de Epstein condenada a 20 años de prisión por tráfico sexual, “en algunas ocasiones”.
Trump, que aparece cientos de veces en los archivos de Epstein, ha negado sistemáticamente cualquier irregularidad en relación con el financiero, con quien dice que cortó el contacto hace décadas, y ninguna de las víctimas de Epstein lo ha acusado de ningún delito.
Cuando le preguntaron sobre los comentarios de Hillary Clinton en la entrevista, Trump le dijo a la BBC que no tiene nada que ocultar.
“Me han exonerado. No tuve nada que ver con Jeffrey Epstein. Entraron con la esperanza de encontrar algo, y encontraron justo lo contrario”, dijo a bordo del Air Force One.
“Los están arrastrando. Y ese es su problema… Clinton y muchos otros demócratas han sido arrastrados”.
En relación con las acusaciones contra Trump, el Departamento de Justicia ha dicho anteriormente: “Algunos documentos contienen afirmaciones falsas y sensacionalistas contra Trump que se presentaron al FBI justo antes de las elecciones de 2020. Para que quede claro, las afirmaciones no tienen fundamento y son falsas, y si tuvieran algún ápice de credibilidad, ciertamente ya se habrían utilizado como arma contra Trump”.
La Casa Blanca dijo: “Con la publicación de miles de páginas de documentos, la cooperación con la solicitud de citación del Comité de Supervisión de la Cámara y la reciente petición del presidente Trump de realizar más investigaciones sobre los amigos demócratas de Epstein, el gobierno de Trump ha hecho más por las víctimas de lo que los demócratas han hecho jamás”.
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