
En los últimos días, el nombre de Ye —anteriormente conocido como Kanye West— volvió a sonar en todos lados. Primero, por una disculpa donde justificaba sus actitudes pasadas tras un accidente, aclarando que no es antisemita ni nazi; después, por el nuevo retraso de su álbum BULLY y, finalmente, por su esperada presencia en México.
Contra todo pronóstico, el rapero estadounidense se presentó en la Ciudad de México. La Monumental Plaza de Toros “La México” fue testigo de un espectáculo que generó euforia entre asistentes que, desde temprano, llegaron para asegurar un lugar en la zona general.
Tras sus recientes disculpas por sus dichos antisemitas, fueron contados quienes portaban playeras con la esvástica; algunos fueron cuestionados por su uso. Algunos puestos de mercancía no oficial vendían vasos y prendas con el símbolo que registraron pocas ventas. ¿Ingenuidad o valemadrismo?
Aunque el rapero no dio ningún discurso —situación que alivió a quienes temían alguna posible declaración espontánea—, se mostró a gusto ante los poco más de 40 mil asistentes que abarrotaron el recinto, según datos de la organización.
Pirotecnia, luces y una pantalla con arena en el centro del escenario, que simulaba la luna, bastaron para que Ye interpretara 36 canciones durante poco más de dos horas.
El público no guardó silencio ni un segundo
“¡Kanye, Kanye, Kanye!”, coreaba el fandom inicialmente, para luego corregir diciendo “¡Ye, Ye, Ye!”, respetando la identidad que el artista ha adoptado en años recientes.
Previo al inicio, el grupo de fans corría ignorando las peticiones del personal de seguridad y Protección Civil para evitar accidentes. En las zonas numeradas, el acceso fluyó con normalidad y, al cierre de esta nota, se reportaba saldo blanco.
Playeras con su rostro, portadas de sus álbumes, máscaras y outfits inspirados en su faceta de diseñador dominaban los alrededores. Todos compartían un objetivo: presenciar el regreso triunfal de Ye.
Pasadas las 20:00 h, las luces se apagaron y un grito unísono confirmó la realidad: ¡Ye estaba de vuelta en la CDMX tras 18 años! “Heartless” abrió la noche y, desde ese momento, el ritmo fue frenético. Cada canción y cada sample fueron coreados con precisión.
Temas como “Can’t Tell Me Nothing”, “Ni**as In Paris” (donde muchos no evitaron pronunciar la polémica palabra con ‘n’) y “Mercy” encendieron los ánimos. El humo que llegaba a calar, la pirotecnia y los movimientos de Ye provocaban que el público se volcara hacia él. Muchos alzaban las manos como si se tratara de una misa.
Aunque el cantante se limitó a mencionar el nombre de nuestro país y pedir que alzaran las manos, la audiencia quedó satisfecha. ¿Qué más daba? Solo querían apreciar a su héroe musical.
Sin abandonar su egocentrismo, su rostro se reflejaba en la luna instalada en el piso, visible desde cualquier ángulo.
Clásicos de Yeezus como “Blood On The Leaves” y “Black Skinhead”, o de The Life Of Pablo como “Father Stretch My Hands Pt.1” y “Famous” —donde la mención a Taylor Swift no pasó desapercibida— mantuvieron la energía al máximo.
Los rumores sobre Travis Scott, Peso Pluma o Fuerza Regida se disiparon cuando la única invitada resultó ser su hija, North West.
Ye le dedicó “Only One” y le cedió el espacio para interpretar “Talking” y “Piercing On My Hand”, un tema inédito con el que la pequeña busca seguir los pasos de su padre.
Con bailes e incluso hincándose, Ye también presentó cortes del postergado BULLY e intentó conectar en español con “Last Breath”.
El centro del escenario fue el lienzo ideal para que Ye desplegara sus dotes artísticos más allá de la música. El performance estuvo presente en cada gesto, alcanzando su clímax en la parte final.
Las versiones extendidas de “Flashing Lights”, “All Of The Lights” y “Stronger”, apoyadas por una iluminación envolvente, convirtieron la plaza en una auténtica fiesta.
Cuando muchos daban por terminado el show, “Ghost Town” sonó y el también productor reapareció para cantar junto a sus seguidores lo que muchos ya consideran un himno.
El cierre definitivo llegó con “Runaway”. Su versión extendida provocó que se elevaran las manos al cielo como si fuera un domingo en el templo. El rapero llamó a North West para despedirse y, sin más palabras, abandonaron el escenario.
En redes sociales, Kanye West y Ye se volvieron tendencia. Para él, esta misión parece cumplida: en menos de una semana ha recibido el perdón de quienes lo habían cancelado y ha confirmado que su base de fieles seguidores sigue intacta.
¿Mantendrá lo recuperado o se manifestará algo que vuelva a hundirlo?

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Unos 30 estados de EE.UU. enfrentarán condiciones meteorológicas severas por las nevadas y heladas que se pronostican para buena parte del país
Unos 160 millones de personas en Estados Unidos se preparan para ser golpeadas por “una tormenta invernal inusualmente grande y severa” que provocará un clima “potencialmente catastrófico” donde la nieve, lluvia helada y temperaturas polares afectarán a casi 30 estados del país.
El Servicio Meteorológico Nacional (NWS, por sus siglas en inglés) prevé que un “aire potencialmente mortal” se desplace lentamente desde las altas llanuras y las Montañas Rocosas hacia la costa este a partir del viernes y hasta principios de la próxima semana.
Los efectos del fenómeno, que según el NWS ya se están provocando fuertes nevadas en una zona de los Grandes Lagos que se extiende a lo largo de la frontera con Canadá, se harán sentir desde Nuevo México hasta Nueva York.
Algunos expertos afirman que tiene el potencial de ser la “tormenta que defina todo el invierno” y que podría “ser recordada por décadas”.
Los funcionarios de transporte estadounidenses, incluidas las autoridades aeroportuarias de varias ciudades importantes, han advertido a los viajeros que se preparen para retrasos por culpa de la tormenta.
En el invierno boreal es común que se produzcan tormentas. Sin embargo, la que se aproxima a EE.UU. es distinta, alertan desde el NWS y otros organismos similares.
“El hecho de que tengamos aproximadamente 2.900 kilómetros ininterrumpidos de alertas climáticas desde Arizona hasta la costa este demuestra la magnitud de esta tormenta”, afirmó Matthew Cappucci, meteorólogo de MyRadar a la PBS, la televisión pública estadounidense.
¿Pero cuáles son los factores que han provocado este inusual fenómeno? Geoff Coulson, meteorólogo del Departamento para el Medioambiente y el Cambio Climático de Canadá, apuntó a tres razones.
“Hay un río atmosférico que se desplaza desde la costa del Pacífico, cargado de precipitaciones. Ese sistema colisionará con el aire cálido y húmedo del Golfo de México y un vórtice polar que empuja el aire ártico desde Canadá hacia el sur profundo”, indicó a la estación CBC de Canadá.
“Esto le está dando a este sistema mucho con qué jugar”, alertó.
Los más probable es que la tormenta acarree todos los peligros climáticos invernales posibles: nieve intensa, hielo, lluvia y frío. No obstante, los expertos precisan que esto dependerá de la zona de EE.UU.
De entrada, el NWS pronosticó un “aire peligrosamente frío para más de la mitad de la población estadounidense”.
El organismo vaticina que la sensación térmica más fría podría estar por debajo de los -46 °C en las llanuras del norte, y que una zona mucho más amplia del sureste de EE.UU. también experimentará temperaturas bajo cero.
“Estas temperaturas bajo cero supondrán un riesgo mortal de hipotermia y congelación para la piel expuesta”, alertaron desde el organismo meteorológico.
El peligro no se limita a quienes permanezcan en el exterior, sino que podría alcanzar, incluso, a los que están dentro de las edificaciones, especialmente si la tormenta provoca cortes de electricidad generalizados que dejen a los hogares sin calefacción.
Los científicos también prevén que la tormenta arroje principalmente nieve -más de 30 cm en muchos casos- en una amplia franja del país, desde las llanuras del sur, pasando por el valle de Ohio, hasta la región del Atlántico Medio y el noreste.
De cumplir estos vaticinios, el transporte público terrestre y aéreo se verá severamente afectado.
En estados como Nuevo México, Texas o Arkansas las posibilidades de nieve son menores, pero allí enfrentarán otro riesgo: la lluvia helada y aguanieve.
“La combinación de importantes acumulaciones de nieve y hielo con el frío extremo podría provocar cortes de electricidad y carreteras congeladas que se prolonguen más de lo habitual después de una típica tormenta invernal”, alertaron desde el NWS.
Los científicos esperan que la tormenta tome fuerza a medida que se adentre en Texas y Nuevo México antes de desplazarse hacia el este, cubriendo de nieve ciudades como Memphis, Nashville, Washington D. C., Baltimore, Filadelfia y Nueva York.
Sin embargo, hasta el jueves en la noche los expertos no habían logrado determinar la trayectoria exacta de la tormenta y advertían que existía la posibilidad de que se desviara un poco más al norte o al sur.
Este detalle es importante porque aún no estaba claro dónde se situaría la línea divisoria entre la nieve y la lluvia helada, precisó Richard Bann, del Centro de Predicciones de College Park (Maryland), al diario The New York Times.
La tormenta llega a solo semanas del quinto aniversario de la que golpeó a Texas, en 2021, y que provocó el colapso de la red eléctrica dejando a millones de residentes sin suministro durante varios días. También el suministro de agua quedó afectado.
Aquel fenómeno se saldó con 250 fallecidos, según las cifras oficiales.
Seis años antes, otra tormenta invernal arrasó partes de Georgia y Carolina del Sur y dejó algunas zonas sin electricidad durante días.
Ahora las autoridades advierten de que las bajas temperaturas podrían volver a provocar interrupciones en los servicios de electricidad, agua y gas.
Las carreteras también podrían quedar bloqueadas durante días, especialmente en los estados del sur, que cuentan con equipos de descongelación limitados.
Se prevé que las bajas temperaturas persistan hasta la próxima semana.
Desde el NSW han instado a los ciudadanos a asegurarse de tener a mano provisiones comida, agua, medicamentos y otros artículos básicos para varios días para que puedan sobrellevar la tormenta.
Por su parte, el gobernador de Carolina del Norte, Josh Stein, declaró el estado de emergencia y animó a todos los habitantes del estado “a quedarse en casa y evitar circular por las carreteras este fin de semana, a menos que sea absolutamente necesario”.
*con información de Max Matza y James FitzGerald
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