
El rapero Kanye West, ahora conocido como Ye, ha publicado un anuncio en una página completa de un periódico estadounidense en el que se disculpa por sus comentarios antisemitas y comportamientos pasados que los adjudica a un “episodio maníaco”.
Este lunes en una plana del Wall Street Journal, mencionó que ha estado recibiendo tratamiento debido a una afección cerebral, ocasionada por un accidente que tuvo. En 2025 vivió un “episodio maníaco de cuatro meses de comportamiento psicótico, paranoico e impulsivo que destruyó mi vida”, según sus declaraciones.
En el extenso texto que tituló A aquellos a quienes he lastimado, también comparte que la situación lo afectó demasiado “que ya no quería estar aquí”.
Uno de los sectores a quien se refirió fue a la comunidad judía pues en redes sociales hizo comentarios antisemitas y hasta se llamó “nazi” en su cuenta de X.
“Lamento y estoy profundamente mortificado por mis acciones en ese estado, y me comprometo a rendir cuentas, a que se me dé tratamiento y a un cambio significativo. Sin embargo, esto no justifica lo que hice. No soy nazi ni antisemita. Amo al pueblo judío”, agregó.
Kanye West también menciona que en un principio se le había diagnosticado con autismo, pero que no fue hasta que fue con otro especialista que le encontraron trastorno bipolar que le generaron momentos de “desconexión de su realidad”.
“Perdí el contacto con la realidad. Las cosas empeoraron cuanto más ignoraba el problema. Dije e hice cosas de las que me arrepiento profundamente. Traté a algunas de las personas que más quiero de la peor manera.”, agregó.
En el mismo texto hace referencia a la comunidad negra y pide una disculpa por “decepcionarlos” con su comportamiento.
“A la comunidad negra, que me sostuvo en los altibajos y en los momentos más oscuros. La comunidad negra es, sin duda, la base de mi ser. Lamento mucho haberlos decepcionado. Los amo”.
A aquellos a quienes he lastimado:
Hace veinticinco años, sufrí un accidente automovilístico que me fracturó la mandíbula y me causó una lesión en el lóbulo frontal derecho del cerebro. En aquel momento, la atención se centró en el daño visible: la fractura, la inflamación y el trauma físico inmediato. La lesión más profunda, la del interior del cráneo, pasó desapercibida.
No me realizaron exploraciones exhaustivas, los exámenes neurológicos fueron limitados y nunca se planteó la posibilidad de una lesión en el lóbulo frontal. No se diagnosticó correctamente hasta 2023. Ese descuido médico causó graves daños a mi salud mental y me llevó al diagnóstico de trastorno bipolar tipo 1.
El trastorno bipolar tiene su propio sistema de defensa: la negación. Cuando estás en manía, no crees que estés enfermo. Crees que todos los demás están exagerando. Sientes que ves el mundo con más claridad que nunca, cuando en realidad estás perdiendo el control por completo.
Cuando te etiquetan de “loco”, sientes que no puedes aportar nada significativo al mundo. Es fácil que la gente se ría y se ría de ello cuando, de hecho, se trata de una enfermedad muy grave y debilitante que puede causar la muerte. Según la Organización Mundial de la Salud y la Universidad de Cambridge, las personas con trastorno bipolar tienen una esperanza de vida de diez a quince años, en promedio, y una tasa de mortalidad por todas las causas entre el doble y el triple que la de la población general. Esto es comparable a las enfermedades cardíacas graves, la diabetes tipo 1, el VIH y el cáncer, todos ellos letales y fatales si no se tratan.
Lo más aterrador de este trastorno es lo persuasivo que es cuando te dice: “No necesitas ayuda”. Te ciega, pero te convence de que tienes conocimiento. Te sientes poderoso, seguro, imparable.
Perdí el contacto con la realidad. Las cosas empeoraron cuanto más ignoraba el problema. Dije e hice cosas de las que me arrepiento profundamente. Traté a algunas de las personas que más quiero de la peor manera. Soportaste el miedo, la confusión, la humillación y el agotamiento de intentar tener a alguien que, a veces, era irreconocible. Mirando hacia atrás, me desvinculé de mi verdadero yo.
En ese estado de fractura, me incliné por el símbolo más destructivo que encontré, la esvástica, e incluso vendí camisetas con ella. Uno de los aspectos difíciles de tener trastorno bipolar tipo 1 son los momentos de desconexión —muchos de los cuales aún no recuerdo— que me llevaron a un mal juicio y a un comportamiento imprudente que a menudo se siente como una experiencia extracorpórea. Lamento y me siento profundamente mortificado por mis acciones en ese estado, y estoy comprometido con la rendición de cuentas, el tratamiento y un cambio significativo. Sin embargo, esto no justifica lo que hice. No soy nazi ni antisemita. Amo al pueblo judío.
A la comunidad negra, que me sostuvo en los altibajos y en los momentos más oscuros. La comunidad negra es, sin duda, la base de mi ser. Lamento mucho haberlos decepcionado. Los amo.
A principios de 2025, sufrí un episodio maníaco de cuatro meses de comportamiento psicótico, paranoico e impulsivo que destruyó mi vida. A medida que la situación se volvía cada vez más insostenible, hubo momentos en que ya no quería estar allí.
Tener trastorno bipolar es un estado notable de enfermedad mental constante. Cuando entras en un episodio maníaco, te sientes enfermo. Cuando no estás en un episodio, eres completamente “normal”. Y es entonces cuando los estragos de la enfermedad golpean con más fuerza. Al tocar fondo hace unos meses, mi esposa me animó a buscar ayuda.
He encontrado consuelo en foros de Reddit de todos los sitios. Varias personas hablan de sufrir episodios maníacos o depresivos de naturaleza similar. Leí sus historias y me di cuenta de que no estaba sola. No soy la única que les arruina la vida una vez al año a pesar de tomar medicamentos a diario y que los supuestos mejores médicos del mundo me digan que no soy bipolar, sino que simplemente experimento “síntomas de autismo”.
Mis palabras como líder en mi comunidad tienen impacto e influencia global. En mi obsesión, perdí por completo esa noción.
A medida que encuentro mi nuevo punto de partida y mi nuevo centro mediante un régimen eficaz de medicación, terapia, ejercicio y una vida sana, he encontrado una claridad renovada y muy necesaria. Estoy dedicando mi energía al arte positivo y significativo: música, ropa, diseño y otras ideas nuevas para ayudar al mundo.
No pido compasión ni un pase libre, aunque aspiro a ganarme su perdón. Escribo hoy simplemente para pedirles paciencia y comprensión mientras encuentro el camino a casa.
Con amor,
Ye

Numerosos efectivos de los servicios de emergencia se han desplazado hasta el lugar del siniestro para rescatar a los pasajeros atrapados y atender a los heridos.
Al menos 39 personas han muerto y decenas más han resultado heridas al chocar dos trenes de alta velocidad en la provincia de Córdoba, en el sur de España, según informó la policía el lunes. Es el peor accidente ferroviario del país en más de una década.
Un tren de la compañía Iryo en el viajaban unas 300 personas con destino a Madrid desde Málaga descarriló sus tres últimos vagones e invadió la vía contigua, chocando con otro convoy que cubría la línea Madrid-Huelva y que también descarriló con 184 pasajeros a bordo.
La fuerza del choque forzó a vagones de este segundo tren a precipitarse por una ladera de cuatro metros, lo que estaba dificultando las tareas de rescate.
Por lo menos 24 personas quedaron gravemente heridas en el accidente, incluyendo cuatro menores, según los servicios de emergencia de Andalucía.
Numerosos efectivos de los servicios de emergencia se desplazaron hasta el lugar del siniestro para rescatar a los pasajeros atrapados y atender a los heridos, varios de los cuales permanecen en estado grave.
Las causas del accidente, ocurrido en el municipio de Adamuz a las 19:39 hora local, todavía se desconocen.
Según Adif, la compañía encargada de la gestión ferroviaria en España, se habilitaron espacios para los familiares de las víctimas en las estaciones de Madrid, Sevilla, Córdoba, Málaga y Huelva.
Se trata del accidente ferroviario más grave ocurrido en España desde el que tuvo lugar en Santiago de Compostela en 2013, en el que murieron 79 personas.
Los reyes Felipe VI y Letizia manifestaron que seguían la noticia del desastre con gran preocupación.
“Seguimos con gran preocupación el grave accidente entre dos trenes de alta velocidad en Adamuz. Trasladamos nuestro más sentido pésame a los familiares y allegados de los fallecidos, así como nuestro cariño y deseos de una pronta recuperación a los heridos”, declaró la Casa Real.
El presidente de España, Pedro Sánchez, dijo en un mensaje en X que su gobierno “está trabajando con el resto de autoridades competentes y los servicios de emergencia para auxiliar a los pasajeros”.
“Hoy es una noche de profundo dolor para nuestro país por el trágico accidente ferroviario en Adamuz. Quiero expresar mis más sinceras condolencias a las familias y seres queridos de las víctimas.
“Ninguna palabra puede aliviar un sufrimiento tan grande, pero quiero que sepan que todo el país las acompaña en este momento tan duro”, dijo el mandatario.
Tras el accidente, se suspendió la circulación de los trenes de alta velocidad entre Madrid y Andalucía.
Salvador Jiménez, periodista de la cadena pública RTVE que viajaba en uno de los trenes, comentó que el impacto se sintió como un “terremoto”.
“Estaba en el primer vagón. Hubo un momento en que sentí como si hubiera un terremoto y, efectivamente, el tren descarriló”, dijo Jiménez.
En su última actualización sobre X, comentó que se encontraba entre un grupo de pasajeros que esperaban en la “noche gélida” los autobuses que los transportarían a un polideportivo local.
El ministro de Transportes de España, Óscar Puente, aseguró en rueda de prensa que el accidente ferroviario resulta “tremendamente extraño” y que ocurrió “por causas que desconocemos”.
Añadió que el suceso se produjo “en una recta” y que el tren de Iryo es “relativamente nuevo” y la vía donde se produjo el choque está “completamente renovada”.
El jefe de bomberos de Córdoba, Francisco Carmona, declaró a RTVE: “Hemos tenido que incluso sacar a un muerto para poder llegar a alguien con vida. Es un trabajo duro y complicado”.
Con casi 4.000 kilómetros de vías en operación, España cuenta con la red de ferrocarril de alta velocidad más extensa de Europa y la segunda del mundo, solo por detrás de China.
Gráficos de Caroline Souza, Equipo de periodismo visual de BBC News Mundo.
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