
Mientras figuras como Lamar Jackson y Josh Allen siguen buscando la fórmula para llegar al gran domingo, el mariscal que muchos etiquetaron como “fracaso” al inicio de su carrera ya tiene su boleto sellado para el Super Bowl.
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Aquí te contamos cómo Darnold pasó de ser el centro de las críticas en Nueva York a liderar a los Halcones Marinos de Seattle a la cita máxima de la NFL.
A Sam Darnold le tomó cinco equipos y ocho temporadas demostrar que el talento siempre estuvo ahí, solo necesitaba el lugar correcto. En esta temporada 2025, guio a Seattle a un impresionante récord de 14-3 y el primer lugar de la Conferencia Nacional.
Incluso con una lesión en el oblicuo, Darnold se lució en el juego de campeonato de la NFC contra los Carneros de Los Ángeles, lanzando para 346 yardas y tres touchdowns. “Acaba de callar a mucha gente”, sentenció su entrenador, Mike Macdonald.
Darnold fue la tercera selección global del Draft de 2018, una generación llena de estrellas que, curiosamente, verán el juego desde su casa:
Lamar Jackson (Cuervos): Dos veces MVP, pero con un récord de 0-1 en juegos de campeonato.
Josh Allen (Bills): Actual MVP de la liga, pero frenado dos veces por los Jefes en la final de la AFC.
Baker Mayfield (Bucaneros): Ha pasado por cuatro equipos y, aunque ha ganado títulos divisionales, no ha llegado al Super Bowl.
Josh Rosen: Fuera de la NFL tras un paso fugaz por Arizona.
La historia de Darnold es el ejemplo perfecto de por qué el entorno lo es todo. Tras sufrir con esquemas deficientes en los Jets y las Panteras de Carolina, su paso por San Francisco bajo Kyle Shanahan le permitió observar y aprender. Luego, explotó en Minnesota con Kevin O’Connell antes de firmar un contrato millonario con Seattle por 100.5 millones de dólares.
Los Halcones Marinos llegan como favoritos por 4.5 puntos sobre los Patriotas de Nueva Inglaterra en las apuestas de BetMGM.
¿Conseguirá Darnold cerrar su historia de película levantando el Trofeo Vince Lombardi frente a los Pats?
Estatura: 1.91 m.
Draft 2018: 1.ª ronda, 3.ª selección general (Jets).
Trayectoria: Jets, Panteras, 49ers, Vikingos y Halcones Marinos.

Washington aumenta la presión a Cuba tras la captura de Nicolás Maduro en Caracas a principios de enero.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó el jueves con imponer aranceles a los países que suministren petróleo a Cuba, una vuelta de tuerca más en su campaña de presión contra el gobierno comunista de la isla.
La medida, autorizada por una orden ejecutiva en la que Trump declaró la existencia de una emergencia nacional, no especificó ninguna tasa arancelaria ni señaló específicamente a ningún país.
La orden ejecutiva lleva por título “Haciendo frente a las amenazas del Gobierno de Cuba a Estados Unidos” y declara una emergencia nacional debido a “las políticas, prácticas y acciones del Gobierno de Cuba” que, según la orden, “constituyen una amenaza extraordinaria e inusual” para Estados Unidos.
El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, condenó enérgicamente la medida de Trump catalogándola de una “nueva escalada de EE.UU. contra Cuba” y desestimó las acusaciones del presidente estadounidense como “una larga lista de mentiras (…) que pretenden presentar a Cuba como una amenaza que no es”.
En su cuenta de X Rodríguez escribió que Washington “intenta someter a su dictado, despojar de sus recursos, mutilar su soberanía y privar de su independencia” a los pueblos de lo que llamó “Nuestra América”.
México se ha convertido en el principal suministrador de petróleo a Cuba luego de que los envíos desde Venezuela se suspendieran tras la intervención militar estadounidense en ese país y la captura de su presidente, Nicolás Maduro.
La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, ha explicado que su país hace dos tipos de envíos de crudo a la isla: de ayuda humanitaria y por contratos entre Pemex, la petrolera mexicana, y el gobierno cubano.
El anuncio de Trump parece indicar un recrudecimiento de la presión de Washington a La Habana iniciada tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses en un ataque relámpago en Caracas a principios de este mes.
Trump ha hablado repetidamente de la necesidad de actuar contra los líderes del gobierno cubano.
Esta semana dijo que “Cuba va a colapsar muy pronto”, y se felicitó porque Venezuela, el principal proveedor de petróleo de la isla antes de la caída de Maduro, no ha enviado recientemente petróleo ni dinero a Cuba.
Trump declara tener como objetivo que el gobierno cubano responda por su “apoyo a actores hostiles, el terrorismo y la inestabilidad regional que ponen en peligro la seguridad y la política exterior estadounidenses”.
Washington acusa a Cuba de desestabilizar la región y colaborar con potencias rivales como Rusia y China, y “grupos terroristas como Hezbolá y Hamás”, a los que daría “refugio seguro”.
Como respuesta, la orden abre la puerta a la imposición de aranceles a los productos procedentes de cualquier país que suministre “directa o indirectamente” petróleo a Cuba.
La nueva orden ejecutiva supone otro ejemplo del uso de las amenazas arancelarias como una herramienta de política exterior de la que Trump ha hecho gala desde que regresó a la Casa Blanca en enero del año pasado.
Trump planteó en unas recientes declaraciones la posibilidad de un acuerdo entre Washington y La Habana, pero el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, rechazó tal posibilidad, acusando a Estados Unidos de falta de autoridad moral.
El canciller cubano añadió en sus redes sociales que “EE.UU. recurre también al chantaje y la extorsión, para tratar de que otros países se sumen a su universalmente condenada política de bloqueo contra Cuba”.
Terminó denunciando el “brutal” embargo económico de 65 años de EE.UU. contra la isla, el “más prolongado y cruel bloqueo económico jamás aplicado contra toda una nación y al que ahora se promete someter a condiciones de vida extremas”.
Con respecto a esas condiciones “extremas”, el presidente de la agencia estatal cubana Prensa Latina, Jorge Legañoa, escribió con anterioridad que el efecto de los propuestos aranceles de Trump “sería paralizar la generación eléctrica, el transporte, la producción industrial, la producción agrícola, la disponibilidad de los servicios de salud, el abasto de agua,… en resumen, todas las esferas de la vida”.
Legañoa acusó a Estados Unidos de querer “asfixiar” a Cuba y tratar de buscar un “genocidio”.
En realidad, el país ya atraviesa un debilitante “período especial”, con dificultades para garantizar el suministro de alimentos y productos básicos a la población, golpeada a diario por cortes de electricidad de varias horas.
Según un informe publicado en el diario Financial Times, no está muy lejos de empezar a sentir las consecuencias de las nuevas restricciones.
“Cuba solo tiene suficiente petróleo para durar entre 15 y 20 días con los niveles actuales de demanda y producción interna”, escribió el diario en su edición del jueves citando datos de la firma Kpler.
El diario añadió que “su último proveedor restante, México, pareciera cancelar un envío mientras que Estados Unidos bloqueó las entregas desde Venezuela”, refiriéndose a una interrupción temporal de un embarque de petróleo a Cuba hace unos días.
Sin embargo, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, manifestó ambigüedad al decir que la pausa fue a causa de las fluctuaciones generales del suministro y no de la presión ejercida por EE.UU.
“Es una decisión soberana”, señaló Sheinbaum en su conferencia de prensa diaria del miércoles. “(La) decisión de México de vender o dar por razones humanitarias a Cuba petróleo, tiene que ver también con una decisión soberana que ha venido desde hace muchos años, no es reciente”
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