
Activistas y organizaciones advierten que la iniciativa de Ley General de Economía Circular “no es ambiental” y solo beneficia a la industria, ya que no se enfoca en prevenir y reducir los residuos, pero sí aprovecharlos y quemarlos después de que ya se generaron.
En conjunto, señalaron que eso “no resuelve el problema de fondo” y podría generar greenwashing.
La propuesta presentada por los diputados Ricardo Monreal, de Morena, y Raúl Bolaños Cacho Cue, del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), que se discute en la Cámara de Diputados, no considera los impactos sociales y de salud que los productos pueden ocasionar.
Las organizaciones advierten también que esta iniciativa de ley “abre la puerta a que las auditorías ambientales sean voluntarias y realizadas por la misma industria”.
Además, denuncian que la realización de la Ley de Economía Circular se elaboró con una amplia participación del sector empresarial y no involucró a la sociedad civil, incumpliendo estándares de participación pública y compromisos internacionales.
La propuesta de la Ley General de Economía Circular y la reforma y adición de diversas disposiciones de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente, así como de la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos, se presentó el 20 de noviembre ante la Cámara de Diputados.
En la exposición de motivos y la problemática, los diputados señalan que la generación de basura supera las 120 mil toneladas diarias de residuos, de las cuales, alrededor de 12 mil no son recolectadas y permanecen dispersas en el medio ambiente.

Además, indican que el problema de la generación de residuos en México también acrecienta la generación de tiraderos a cielo abierto, no regulados e incumplen con la Norma Mexicana NOM-083 SEMARNAT-2003. Todo lo anterior, consecuencia de una economía lineal.
Organizaciones de la sociedad civil y activistas subrayan que esta iniciativa de ley solo privilegiará el aprovechamiento económico de los residuos y mantiene el modelo de producción masiva y de usar y tirar.
Además, mediante termovalorización (quema de basura), antes que impulsar el diseño de productos más duraderos, reutilizables o reparables.
En la propuesta señalan que para estimular la transición a la Economía Circular, la iniciativa de ley se regulará con instrumentos económicos. Además, prevé que la persona titular del Ejecutivo Federal, en este caso la presidenta Claudia Sheinbaum pueda conceder estímulos fiscales en términos del artículo 39 del Código Fiscal de la Federación.

Con lo anterior, buscan fomentar actividades que contribuyan al cumplimiento de los objetivos de la propia ley.
Aunque en esta iniciativa incorporan la Responsabilidad Extendida del Productor con la que se promueve la valorización y aprovechamiento de materiales; también impulsará la innovación tecnológica, la eficiencia productiva y la creación de cadenas de valor más sostenibles.
Sobre esto las organizaciones y activistas antiplásticos advierten que este apartado solo “se plantea de forma gradual y flexible, lo que podría permitir a las empresas retrasar su cumplimiento”.
Otro de los puntos preocupantes para las organizaciones es la termovalorización.
Dentro del apartado de “Gestión Circular” incorpora de manera integral los aspectos ambientales, funcionales, económicos y sociales de materiales, productos y residuos.
Lo anterior incluye el diseño circular, el análisis de ciclo de vida y la huella ambiental a lo largo del ciclo de vida de estos, desde que se generan hasta su aprovechamiento por termovalorización o, en su caso, disposición final.
La Termovalorización integrada en la iniciativa de la Ley General de Economía Circular, describe a esta práctica como el aprovechamiento de residuos orgánicos e inorgánicos para la generación de energía eléctrica.
Las organizaciones enfatizaron que la ley privilegia el aprovechamiento económico de los residuos, incluso mediante termovalorización, es decir, quema de basura, antes que impulsar el diseño de productos más duraderos, reutilizables o reparables.
Previo al inicio de la discusión de la Ley General de Economía Circular en la Cámara de Diputados, activistas y organizaciones de Greenpeace México, El Poder del Consumidor y Acción Ecológica, acompañadas de la Asociación Ecológica Santo Tomás, Fronteras Comunes y No es Basura, se manifestaron en contra de esta iniciativa.
Denunciaron que la iniciativa presentada carece de la obligación de la participación, según mandata el Acuerdo de Escazú del que México es parte y promueve la generación de plásticos.

A última hora de la tarde del sábado, el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela ordenó que sea ella quien asuma la jefatura del Estado ante la “ausencia forzosa” de Maduro.
La captura del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, por parte de las fuerzas militares de Estados Unidos ha puesto todos los ojos sobre la figura de Delcy Rodríguez, la vicepresidenta ejecutiva escogida por el mandatario como su mano derecha.
A última hora de la tarde del sábado, el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela ordenó que sea ella quien asuma la jefatura del Estado ante la “ausencia forzosa” de Maduro.
En un comunicado, la presidenta de la Sala Constitucional del tribunal, Tania D’Amelio, argumentó que la Constitución atribuye al vicepresidente la función de suplir las faltas temporales o absolutas del presidente, como la que atraviesa actualmente el país.
La magistrada se refirió a la operación militar estadounidense que resultó en la detención de Maduro y su esposa como un “secuestro” y una “agresión extranjera”.
Con el nombramiento de Rodríguez como presidenta interina, el tribunal le otorga el poder para liderar “la defensa de la soberanía” y “preservar el orden constitucional”, señalaba el comunicado.
Horas antes del pronunciamiento del TSJ, Rodríguez, en mensaje televisado desde Caracas, también condenó la acción de EE.UU. y calificó la captura de Maduro y su esposa de “secuestro ilegal e ilegítimo”.
“Lo que se le está haciendo a Venezuela es una barbarie”, aseguró Rodríguez, durante una alocución que dio al país en cadena nacional de radio y televisión.
“Sitiarla, bloquearla, es una barbarie que violenta todo mecanismo del sistema de derechos humanos internacional y configura delitos de lesa humanidad. Que ningún bloqueo pretenda torcer la voluntad de este pueblo”, dijo Rodríguez, quien llamó a sus compatriotas a salir en defensa de su país y afirmó que “en Venezuela solo hay un presidente, que se llama Nicolás Maduro Moros”.
Con esas palabras respondió a lo dicho por el presidente estadounidense, Donald Trump, durante la primera rueda de prensa tras la captura de Maduro.
En la comparecencia convocada para explicar la operación militar realizada este sábado, Trump ya sugirió que Rodríguez podría ser la persona que estaría al frente del gobierno tras la salida de Maduro, pero que trabajaría alineada con el gobierno de EE.UU. en la recuperación de Venezuela.
El mandatario estadounidense aseguró que Rodríguez había estado en contacto con el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, y dio a entender que aparentemente ella estaría dispuesta a acceder a todas las exigencias de Washington. “No tiene alternativa”, apuntó.
Sin embargo, poco después de la rueda de prensa de Trump, Rodríguez realizó una alocución en cadena nacional de radio y televisión en la que ratificó su posición de considerar a Maduro como “el único presidente de Venezuela”, denunció su captura como un “secuestro” y agregó que Venezuela “no se entrega, no se rinde y jamás va a ser colonia de nadie”.
Estas últimas declaraciones son coherentes con la Delcy Rodríguez a quien Maduro ha calificado en el pasado como “tigresa”, por su defensa del proyecto de socialismo bolivariano.
De hecho, quienes la conocen suelen decir que es “muy inteligente”, pero también que es “dogmática”.
Pero ¿quién es realmente Delcy Rodríguez?
Delcy Rodríguez lleva la política en los genes.
Esta abogada de 56 años es hija de Jorge Antonio Rodríguez, quien fue guerrillero en la década de 1960 y murió bajo custodia policial en 1976, luego de ser detenido por su vinculación con el secuestro de William Niehous, un alto ejecutivo de una empresa estadounidense que operaba en Venezuela.
El fallecimiento de Rodríguez causó conmoción en la opinión pública, pues se produjo debido a las torturas y malos tratos a los que fue sometido por las autoridades policiales.
Esa muerte se convertiría en parte de la motivación que llevaría a Delcy a estudiar Derecho, carrera que cursó en la Universidad Central de Venezuela y que, luego, prosiguió con estudios de Derecho Laboral y Sindical en Francia.
“Tomé una decisión de hacer justicia en el caso de mi papá y entré a la escuela de Derecho. Allí inmediatamente apliqué para ser auxiliar de investigación en el Instituto de Estudios Penales”, comentó una vez ella.
Ese suceso también habría influido en su acercamiento a la política. “La revolución bolivariana, la llegada del comandante Hugo Chávez, fue nuestra venganza personal”, dijo en una entrevista en 2018, aunque aseguró que no actuaba movida por el odio.
Al igual que su hermano mayor, Jorge Rodríguez, actual presidente de la Asamblea Nacional, Delcy Rodríguez comenzaría su escalada en la jerarquía política durante el gobierno de Hugo Chávez, cuando llegó por primera vez al gabinete para ocupar por unos meses el Ministerio del Despacho de la Presidencia.
Pero fue tras la llegada de Maduro al poder cuando ocupó numerosas posiciones en la cima del Poder Ejecutivo. Inicialmente, fue ministra de Comunicación e Información, ministra de Economía y canciller.
Y, en los últimos tiempos, ascendió hasta la vicepresidencia ejecutiva, cargo al que además le ha sumado las responsabilidades de ministra de Hidrocarburos.
También fue la primera presidenta de la polémica Asamblea Nacional Constituyente electa en 2017, un cargo de gran relevancia pues -al menos en la teoría jurídica- disponía de más poder que la presidencia, por ser considerado un órgano con carácter supraconstitucional.
Al igual que su hermano Jorge, Delcy ha sido una pieza fundamental que el gobierno de Maduro ha usado como operador político tanto fuera como dentro de Venezuela.
“Delcy trabaja en dúo con su hermano. Ella es un poco menos intelectual, más operativa. Son personas bien formadas que han ocupado un vacío como consecuencia del abandono absoluto de gente capaz que ha habido en el gobierno”, opinó el politólogo Nícmer Evans en entrevista con BBC Mundo en 2024
Delcy Rodríguez ocupó formalmente el cargo de ministra de Exteriores de Maduro entre 2014 y 2017, pero más allá de detentar el cargo, ella nunca ha dejado de ser una de las caras visibles del gobierno tanto dentro como fuera de Venezuela.
De hecho, en los últimos años durante los cuales Maduro redujo sus viajes al exterior, ella ha sido una operadora clave en las relaciones con países aliados como Turquía, China o Irán.
En la escena internacional, Rodríguez también ha protagonizado varios incidentes como cuando en 2016, siendo canciller, intentó ingresar a una reunión del Mercosur en Buenos Aires, luego de que Venezuela hubiera sido excluida del bloque.
Años más tarde, ocurriría lo que la prensa española llama el “Delcygate”, una polémica que estalló luego de que la madrugada del 20 de enero de 2020, Rodríguez aterrizara en un avión privado en el aeropuerto de Barajas en Madrid, donde se reunió durante algunas horas con el entonces ministro de Transporte de España, José Luis Ábalos, a pesar de que sobre ella pesaba una prohibición de entrada en el espacio Schengen emitida por Austria.
Rodríguez es una del medio centenar de altos funcionarios venezolanos sobre quienes la UE ha impuesto sanciones debido a las violaciones de los derechos humanos y al deterioro de la democracia en Venezuela.
Fue sancionada por EE.UU. en 2018, cuando el Tesoro de ese país impuso también este tipo de medidas contra su hermano Jorge Rodríguez, así como contra el ministro de Defensa, Vladimir Padrino, y la primera dama, Cilia Flores.
Entonces, como ahora, Delcy Rodríguez ha rechazado este tipo de medidas y ha cuestionado de forma abierta estas políticas estadounidenses.
Así pues, pasar de eso a ser el supuesto instrumento de Trump para una transición post-Maduro en Venezuela puede exigirle unas dotes de contorsionismo político de esas que solamente pueden lograrse bajo la presión de las realidades más tozudas.
Haz clic aquí para leer más historias de BBC News Mundo.
Suscríbete aquí a nuestro nuevo newsletter para recibir cada viernes una selección de nuestro mejor contenido de la semana.
Y recuerda que puedes recibir notificaciones en nuestra app. Descarga la última versión y actívalas.