
El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum cambió la metodología para contar delitos en el país, modificando los criterios que se habían utilizado durante los últimos diez años. El cambio principal consiste en la ampliación de 53 a 71 tipos de delitos, sistematizados en el nuevo Registro Nacional de Incidencia Delictiva (RNID).
Uno de los delitos que ahora se registra diferente es “otros delitos que atentan contra la vida y la integridad corporal”. En él se incluían la “inducción o ayuda al suicidio”, “peligro de contagio” e “inseminación artificial no consentida”, según el manual público de clasificaciones, además de las tentativas de homicidio y feminicidio.

Con la nueva metodología, tanto la tentativa de homicidio como de feminicidio se registran por separado como subdelitos dentro de “homicidio” y “feminicidio”.
Esto quiere decir que “otros delitos que atentan contra la vida” ya no se pueden contabilizar de la misma forma que antes. Los efectos del cambio ya son notorios: en diciembre hubo mil 283 víctimas relacionadas con esta categoría, mientras que en enero —ya con la nueva metodología que no incluye las tentativas— la cifra fue de 861. Esto significaría que los 422 casos de diferencia se encuentran contabilizados en otras categorías.
El cambio de metodología ocurre en momentos en que el gobierno exhibe una disminución de 40 % en homicidios entre septiembre de 2025 y enero de 2026; una baja inédita en una década de registros. Esto, en paralelo a un aumento atípico en el registro de otros delitos, sin que la autoridad pueda explicar por qué.
Entre los incrementos detectados está, justamente, “otros delitos que atentan contra la vida y la integridad corporal”, que pasó de 8 mil 64 casos en 2018 a 17 mil 288 en 2025.
También aumentó casi al doble el número de personas desaparecidas y no localizadas. Los casos pasaron de 6 mil 442 en 2018 a 12 mil 733 en 2025. Mientras los suicidios aumentaron de 6 mil 92 en 2018 a 8 mil 821 en 2025, como publicó este lunes la Unidad de Investigación de Animal Político.
En tanto, México Evalúa también señala un “comportamiento anómalo” de estos casos en su análisis “Violencia en México 2015–2025”. Quintana Roo, por ejemplo, registra un aumento de 10,326% en “otros delitos contra la vida”, mientras que Nuevo León presenta un crecimiento de 5,420% y Sonora de 561%.
A esto se suma que en Sinaloa, el periódico Noreste documentó que la Fiscalía estatal ha clasificado homicidios dolosos en otras categorías, como “causa de muerte por determinar”, “homicidio por enfrentamiento” o “agresión a la autoridad”.
En una sesión técnica realizada el pasado 27 de febrero, funcionarios del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública aseguraron que la nueva metodología del Registro Nacional de Incidencia Delictiva (RNID) fue diseñada con la intención de no romper las series históricas, sino de desagregar delitos que antes se encontraban agrupados.
Sin embargo, explicaron que si se quisieran comparar “los delitos que atentan contra la vida” en diferentes años, como lo hicieron México Evalúa y Animal Político, a partir de ahora es necesario “agregar” o volver a juntar las categorías. De ahí que difundieran una guía metodológica específica para orientar las comparaciones retrospectivas, una herramienta que antes no se requería porque los registros simplemente se comparaban utilizando los datos históricos.

Lo mismo ocurre con “otros delitos que atentan contra la libertad personal”. Ahora, la privación ilegal de la libertad y la retención o sustracción de menores se contarán fuera de esta categoría.
En tanto, en los “otros delitos que atentan contra la libertad y la seguridad sexual”, la violencia de género en todas las modalidades distintas a la violencia familiar y la violación a la intimidad sexual, ahora estarán desagregadas.
Mientras que al homicidio doloso y al feminicidio se les agregarán “subdelitos”, que son las tentativas.
Otros delitos tendrán un mayor detalle. El delito de extorsión, por ejemplo, ahora se dividirá en presencial y por otros medios; el narcomenudeo, será por posesión simple o con fines de venta, y la trata de personas se dividirá según su fin, ya sea en pornografía infantil, con fines de explotación sexual, con fines de trabajo o servicios forzados o con fines de tráfico de órganos.
Esta nueva metodología fue aprobada el 2 de septiembre de 2025 por el Consejo Nacional de Seguridad Pública y fue instruida desde el 10 de diciembre de 2024 al Centro Nacional de Información (CNI) del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).
Aunque la metodología comenzó a aplicarse en enero de 2026, los nuevos criterios se dieron a conocer hasta el pasado 20 de febrero. El documento, publicado en la página del Secretariado, explica que “a partir de enero de 2026 las fiscalías y procuradurías generales del país suministran la información delictiva en los términos y criterios del RNID, el cual permite una mayor precisión de la información delictiva para 71 delitos”.

La incidencia delictiva se refiere “a la ocurrencia de presuntos delitos registrados en carpetas de investigación”, según la definición oficial. Es decir que las cifras que se desglosan reflejan denuncias que dieron lugar a una carpeta de investigación.
Para la ciudadanía esto es clave, ya que las cifras que se publican mes con mes dependen de cómo se clasifique cada carpeta en las fiscalías estatales.
Otra modificación es que el RNID establece reglas específicas para distinguir entre el conteo de delitos y el conteo de víctimas. En un mismo hecho puede haber una sola carpeta de investigación, pero varias víctimas.
El sistema de registro de delitos en México ha tenido tres grandes etapas desde que comenzaron a generarse estadísticas nacionales en 1997. El primer instrumento permitió generar información para 22 delitos entre 1997 y 2015,
En 2015 se implementó un nuevo instrumento que amplió el catálogo a 53 delitos. Estuvo vigente hasta diciembre de 2025. Ahora, con el RNID, el número se eleva a 71 delitos y se actualizan los criterios de clasificación.
Desde enero pasado las cifras mensuales que difunde el Secretariado Ejecutivo reflejan esta nueva metodología. El cambio no modifica el hecho de que los datos se basen en carpetas de investigación iniciadas en ministerios públicos estatales, pero sí redefine cómo se clasifican y presentan los delitos a nivel nacional.

BBC Mundo conversó con dos latinoamericanos que viven en Medio Oriente. Tanto Ibis como José concuerdan en decir que lo peor fue la incertidumbre del sábado, cuando empezaron a caer los misiles.
Una ruidosa alarma en su teléfono celular sobresaltó a la periodista venezolana Ibis León Malave en la tarde del sábado, mientras estaba descansando en su casa en una zona residencial en el centro de Qatar.
“De inmediato es angustiante porque suena como un alarma de incendios”, le contó Ibis a BBC Mundo. “Llega a todos los celulares con indicaciones e información oficial de las autoridades”.
La alarma se lanzó en repuesta al operativo militar conjunto que Estados Unidos e Israel lanzaron este fin de semana contra Irán, en el que murió el líder supremo del país, Alí Jamenei.
Los países del Golfo Pérsico activan sus alarmas para prevenir muertes civiles en sus territorios, ya que su cercanía diplomática con EE.UU. los ha convertido en objetivos de los ataques del ejército de Irán.
Ese mismo sistema se activó también el sábado, a casi 600 km de distancia, en Emiratos Árabes Unidos. Pero cuando el guatemalteco José Basilea la recibió, ya sabía lo que estaba pasando.
“Me di cuenta cuando los misiles entran al cielo emiratí y el ejército lo intercepta”, le dijo a BBC Mundo desde Abu Dhabi, donde vive hace poco más de 5 años. “Ese golpe, ese sonido es lo que se escucha como una explosión”.
“Entonces el sábado, eso es lo que se empezó a escuchar (…) y a través de videos me di cuenta de que, en efecto, hubo una explosión y que sí que hubo unos escombros que sí cayeron cerca de donde yo vivo, en la isla de Yaz”.
Ibis y José le contaron a BBC Mundo sus experiencias viviendo un momento histórico, en países que están en alerta por los ataques de Irán.
A pesar de la distancia que los separa, tanto Ibis como José concuerdan en decir que lo peor fue la incertidumbre tuvo lugar el sábado, cuando empezaron a caer los misiles.
“Después de recibir la alerta, como a los cinco minutos, empezamos a escuchar explosiones y sentimos la onda expansiva en la estructura del edificio”, le dijo Ibis a BBC Mundo.
“Muy leve porque, aunque la percepción y la sensación es que está cerca, no está ocurriendo tan cerca, pero todo sí tiembla: las puertas, las ventanas, sientes como la estructura del edificio se resiente un poco con estas explosiones”.
“De día solo se ve como una nube en el cielo, en el lugar donde interceptaron el misil”.
Ibis llegó con su esposo a Qatar buscando una nueva vida, lejos de la crisis política y económica de su país.
“Las personas me han parecido amables”, dijo, “y apenas llegué pude también contactar con una comunidad de hispanohablantes, lo que te permite no sentirte solo o tener la posibilidad de hablar también en tu idioma”
“Pero, por supuesto, con todo este conflicto, pues ahora nos queda simplemente esperar. Hay demasiada incertidumbre. Miedo también, por supuesto.”
José, por su parte, ha hecho una carrera en los países del Golfo, trabajando con el servicio diplomático de Guatemala, tanto en Dubái como en Abu Dhabi, gracias a lo cual, ya lleva 5 años viviendo en la región.
José recuerda que el sábado, las autoridades empezaron a usar los mensajes de emergencia para pedirle a la gente que se escondiera en los sótanos de los edificios.
Este tipo de experiencias son excepcionales en un país que está enfocado en convertirse en un hub internacional para el turismo y los negocios.
“Específicamente Abu Dhabi es una ciudad exageradamente tranquila, donde no pasa mucho,” explica José.
Eso es algo que hace mucho más alarmante los sonidos que atravesaron los cielos el sábado: “Son sonidos como hipersónicos o algo por el estilo donde se escucha un primer bombazo, pasa un tiempo y luego se escucha como como la ola”.
José recuerda que Emiratos Árabes Unidos no cuenta con un sistema de defensa antiaérea como el famoso Domo de Hierro de Israel -aunque las bases estadounidenses en los territorios del Golfo sí cuentan con sistemas similares-, algo que aumenta el riesgo.
Pero siente que la gente igual confía en las capacidades de las fuerzas armadas del país para defenderlos.
“Miedo, personalmente, yo no lo tengo”, cuenta José. “Sí hay preocupación, pero tanto Dubái como Abu Dhabi, como Emiratos Árabes Unidos en general, está teniendo una vida muy normal dentro de lo que cabe con la situación en la que estamos”.
Ibis ve lo mismo en los cataríes: “La sensación en general es que la gente tiene buen ánimo, confía en el sistema de defensa de Qatar y cree que va a ser algo temporal. Tienen la esperanza de que es algo que se puede resolver a corto plazo. Tratan de mantener la calma”.
Ambos concuerdan en que el sistema de alertas tempranas de ambos gobiernos ha funcionado de manera eficiente, y que los servicios, por lo menos en las zonas donde ellos están, se han mantenido activos.
“Por una parte, con las alarmas, hay como una sensación de alivio porque las autoridades están allí indicándote qué hacer,” explica Ibis. “Pero, por otro lado, es ver cómo me protejo realmente, porque estar dentro de mi casa es la única garantía de seguridad”.
Algo le queda claro a José, luego de contar su experiencia del sábado a BBC Mundo: “Si tú me preguntas dónde está mi casa, para mí es Emiratos Árabes Unidos”.
“Entonces, uno no tiene que estar con un país que le ha dado tanto solo en las buenas y en los momentos de alegrías y de fiestas y de comidas y demás, sino en los momentos donde el país necesita que exista esa estabilidad”.
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