
Para entender mejor
Tras ser enviados por México como parte de un mecanismo de cooperación, se confirmó que al menos nueve de los 37 líderes de organizaciones criminales llegaron a Estados Unidos.
A través de un mensaje en sus redes sociales, la Oficina de Investigaciones de Seguridad Interna (HSI) en San Antonio, Texas, confirmó la detención de nueve “objetivos de alto valor”.
Y señaló que la mayoría de los casos están directamente relacionados con las investigaciones en curso de HSI sobre cárteles en México.
La oficina que forma parte del gobierno de Estados Unidos, destacó la colaboración de autoridades federales norteamericanas y mexicanas.
En una imagen compartida por la HSI se observa a varios agentes de la Administración para el Control de Drogas (DEA) y de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) a la espera de que las personas enviadas a EU desciendan de un avión de la Fuerza Aérea.
@HSI_SanAntonio in coordination with federal and Mexican law enforcement partners worked with U.S. Marshals and took custody of 9 high value targets today. The majority of the cases are directly linked to ongoing HSI investigations into cartels in Mexico. pic.twitter.com/X1woXVtbza
— HSI San Antonio (@HSI_SanAntonio) January 21, 2026
México concretó este martes la tercera entrega masiva de operadores del crimen organizado al gobierno de Estados Unidos, enviando vía aérea desde el Aeropuerto Internacional de Toluca un grupo de personas vinculadas con diversas organizaciones como el Cártel del Noreste, los Beltrán Leyva, el Cártel Jalisco Nueva Generación y el Cártel del Pacífico.
En total fueron trasladadas 37 personas que se encontraban privadas de la libertad en distintos centros penitenciarios federales, en lo que constituye la continuidad de un esquema de cooperación binacional que se remonta a dos traslados previos de gran escala realizados en 2025. Dichas personas fueron llevadas a las ciudades de Washington, Houston, Nueva York, Pensilvania, San Antonio y San Diego, a bordo de 7 aeronaves de las Fuerzas Armadas.
La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) informó que todas las personas trasladadas eran requeridas por las autoridades de Estados Unidos por contar con procesos jurídicos en su contra, derivados de sus vínculos con organizaciones criminales, y por representar un riesgo para la seguridad pública.
El secretario Omar García Harfuch explicó que la acción “se ejecutó conforme a la Ley de Seguridad Nacional y bajo mecanismos de cooperación bilateral, con pleno respeto a la soberanía nacional”, y precisó que, a solicitud del Departamento de Justicia estadounidense, “se estableció el compromiso de no solicitar la pena de muerte”.
Esta es la tercera entrega de este tipo que realiza México desde 2025 y, con ella, suman ya 92 miembros del crimen organizado enviados a Estados Unidos.
El anuncio tiene lugar poco más de una semana después de que la presidenta Claudia Sheinbaum dialogara sobre seguridad con su homólogo estadounidense, Donald Trump.
Esta mañana el @GabSeguridadMX trasladó a Estados Unidos a 37 operadores de organizaciones criminales que representaban una amenaza real para la seguridad del país.
La acción se ejecutó conforme a la Ley de Seguridad Nacional y bajo mecanismos de cooperación bilateral, con pleno… pic.twitter.com/rBqfVvIIDZ— Omar H Garcia Harfuch (@OHarfuch) January 20, 2026
De acuerdo con el listado íntegro de los 37 trasladados, difundido por autoridades federales, fueron entregados desde operadores financieros y jefes regionales hasta brazos logísticos y lugartenientes de al menos seis organizaciones criminales.
Entre los más relevantes está Ricardo González Sauceda, alias “El Ricky”, quien fungía como líder regional del Cártel del Noreste con zona de operación en los estados de Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas. González Sauceda fue trasladado a San Antonio, Texas, para enfrentar los cargos que tiene pendientes ante tribunales estadounidenses.
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También fue entregado Pedro Inzunza Noriega, conocido como “El Señor de la Silla”; él es padre de Pedro Inzunza Coronel, quien fue segundo al mando del cártel de los Beltrán Leyva. Inzunza Noriega fue enviado a San Diego, California, donde enfrentará los procesos legales en su contra.
En la misma ciudad fue trasladado Juan Pablo Bastidas Erenas, alias “Payo Zurita”, señalado como operador logístico del cártel de los Beltrán Leyva. De acuerdo con la información oficial, Bastidas Erenas colaboró con Fausto Isidro Meza Flores, alias “Chapo Isidro”, y con Óscar Manuel Gastélum, alias “El Músico”, líder y lugarteniente de dicha organización criminal.
La lista completa también incluye a Daniel Alfredo Blanco Joo, alias “El Cubano”, señalado como operador logístico del Cártel del Pacífico, encargado del tráfico de estupefacientes hacia Estados Unidos y considerado un objetivo prioritario por el FBI. Blanco Joo fue enviado a Houston, Texas.
En la lista también figura Ricardo Cortés Mateos, “El Billetón”, operador financiero del Cártel del Golfo en su facción Los Escorpiones; Fidel Félix Ochoa, “Don Fido”; y Óscar Hernández Flores. También aparece Juan Pedro Saldívar Farías, “Z-27”, identificado como tercero al mando de Los Zetas.
La lista incluye a colaboradores cercanos de grupos vinculados al CJNG, como Luis Alfonso Navarro Quezada, “Pez”, integrante de Los Hermanos Bonques; Eliezer David Seas Centeno, “El Picho”; y José Luis Sánchez Valencia, “El Chalaman”.
Además, fue trasladada María del Rosario Navarro Sánchez, “La Señora”, buscada por el FBI y señalada como integrante del CJNG, así como Armando Gómez Núñez, “Delta1”, líder de Los Deltas, uno de los brazos armados de esa organización.
Varios nombres vinculados al Cártel del Pacífico también forman parte del grupo, entre ellos Roberto González Hernández, “El 04”, líder de Los Cabrera Sarabia; Humberto Rivera Rivera, “El Viejón”, considerado objetivo prioritario del FBI; Julio César Mancera Dozal, “Tortuga”, de la facción Los Mayos; y Jorge Damián Román Figueroa, “El Soldado”, líder de Los Malas-Mañas. Figuran además Hernán Geovani Ojeda Elenes, “Inge”; José Pineda Pérez, “Pretty Boy”; y José Torres Espinoza, “Big Joe”.
En la estructura de los Beltrán Leyva destacan Jair Francisco Patrón Tobías, “H4” o “Crixus”, hijo de Juan Francisco Patrón Sánchez, “El H2”; Guillermo Isaías Pérez Parra; Manuel Ignacio Correa, “El Argentino”; y Lucas Anthony Mendoza, “T”.
También fueron trasladados Francisco Arredondo Colmenero, “Pancho”; Daniel Menera Sierra, “Dany”; y Abraham Macías Mendoza, “Don Abraham”. Asimismo, José Gerardo Álvarez Vázquez, “El Indio”, identificado como lugarteniente de alto nivel dentro del cártel.

Los seres humanos hemos intentado de muchas formas acercarnos al centro de la Tierra, pero ¿ hasta dónde hemos llegado y qué hay realmente allí abajo?
Muchas películas, libros y programas de televisión han elaborado teorías sobre lo que podría encontrarse en el centro de nuestro planeta.
Desde mundos subterráneos habitados por criaturas prehistóricas hasta civilizaciones humanas alternativas, las historias de ficción son tan fascinantes como aterradoras.
Pero la realidad es muy diferente a la ficción, y de hecho, aunque no hayamos llegado hasta el centro de la tierra, los seres humanos sí sabemos mucho sobre lo que hay bajo nuestros pies.
Entonces, ¿hasta qué profundidad hemos logrado llegar? ¿Y cómo sabemos lo que hay ahí abajo?
La Tierra está formada por cuatro capas principales.
Cada una de ellas es distinta, según la profesora Ana Ferreira, sismóloga de la University College de Londres.
“Tenemos la corteza, que es esta capa delgada y muy frágil donde todos vivimos”, explicó en el programa The Infinite Monkey Cage de BBC Radio 4.
La corteza terrestre es más delgada bajo el océano, pero puede alcanzar hasta 70 km de grosor bajo los continentes.
Debajo se encuentra el manto, de unos 3.000 km de espesor y compuesto por una roca llamada magma, que parece sólida a escala humana.
“Pero en realidad, a lo largo de millones de años, fluye”, explicó Ferreira.
Luego está el núcleo externo, formado principalmente por hierro y níquel líquidos, que genera el campo magnético terrestre.
El núcleo interno está compuesto de hierro y níquel sólidos, y es la parte más caliente de la Tierra, con temperaturas de hasta 5.500 °C.
El punto más profundo de la corteza terrestre al que ha llegado una persona es la mina de oro Mponeng, en Sudáfrica, a unos 75 km al suroeste de Johannesburgo. Se extiende hasta unos 4 km bajo la superficie.
Aunque ningún ser humano haya llegado físicamente más profundo, sí hemos utilizado perforadoras para ir aún más lejos.
El agujero hecho por el hombre más profundo del mundo es el pozo superprofundo de Kola, excavado por los soviéticos en el norte de Rusia y completado en 1992 tras casi 20 años de trabajo. Se adentra 12,2 km en el subsuelo.
Eso equivale a 27 edificios Empire State de Nueva York apilados uno sobre otro.
Aun así, representa apenas un tercio del grosor de la corteza terrestre en ese punto.
Excavar profundamente en la corteza terrestre es muy difícil por varias razones.
Cuanto más te adentras en la Tierra, más aumenta la temperatura.
La velocidad a la que se incrementa ese calor se conoce como gradiente geotérmico, y el promedio en la corteza continental es de 25 a 32 grados centígrados por kilómetro, según el geocientífico británico Chris Jackson.
La inmensa presión en las profundidades de la Tierra representa otro desafío.
Contrarrestar esa presión para mantener un pozo abierto es “algo increíblemente difícil de hacer”, afirmó Jackson.
Entonces, si no podemos avanzar mucho más allá de la superficie, ¿cómo estudiamos el resto del interior de la Tierra?
La respuesta es intrigante: las ondas sísmicas, vibraciones generadas por los terremotos que viajan a través de la Tierra.
Estas ondas adquieren propiedades distintas al atravesar diferentes materiales, lo cual puede medirse con sismómetros.
“Realizamos muchos análisis avanzados de datos y los modelamos para convertir esos registros en imágenes del interior de la Tierra”, explicó Ferreira.
Jackson describió esas imágenes como una especie de “tomografías computarizadas de la Tierra”.
Ambos expertos coincidieron en que estudiar las capas de la Tierra puede ayudarnos a comprender una gran variedad de aspectos de nuestro mundo, como los procesos detrás de los terremotos, los volcanes y la formación de montañas.
“En últimas, realmente necesitamos entender cómo funciona el manto”, dijo Ferreira.
Aprender sobre esto podría tener además aplicaciones indirectas, como ayudarnos a evaluar el potencial de la energía geotérmica, una forma de energía renovable que utiliza el calor del interior de la Tierra.
Ferreira también señaló que esta área de investigación podría ayudarnos a entender cómo ha evolucionado la Tierra a lo largo del tiempo e incluso quizá trasladar ese conocimiento a mundos más lejanos.
*Esta nota está basada en un episodio del programa The Infinite Monkey Cage, de BBC Radio 4.
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