
Por mayoría de cuatro votos, la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) ordenó la “inmediata y absoluta libertad” Juana Hilda González Lomelí, una de las personas acusadas por el llamado Caso Wallace, al concluir que no existen pruebas suficientes para acreditar que ella secuestró y asesinó al hijo de la activista Isabel Miranda de Wallace, Hugo Alberto Wallace Miranda.
A favor de la liberación de Juana Hilda votaron las ministras Margarita Ríos Farjat y Loretta Ortíz Ahlf, así como los ministros Juan Luis González Alcántara Carrancá y Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, ponente del asunto. Mientras que el único voto en contra fue el del ministro Jorge Mario Pardo Rebolledo.
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“Así, tomando en consideración que en este asunto se está ordenando la inmediata y absoluta libertad de la quejosa, se instruye a la Secretaría de Acuerdos para que por los medios más eficaces y expeditos se notifique esta determinación a la autoridad penitenciaria que corresponde”, señaló la ministra Loretta Ortiz, presidenta de la Sala, al dar por concluido este asunto.
De esta forma, tras pasar más de 19 años en prisión, Juana Hilda González Lomelí podrá volver a reunirse con su familia, mientras que otras cinco personas procesadas y sentenciadas por los delitos de secuestro y delincuencia organizada, como Brenda Quevedo, en cuyos casos se comprobó que hubo pruebas obtenidas bajo tortura y diversas violaciones al proceso judicial, podrían de igual forma recuperar su libertad.
“Esta resolución se suma a los criterios jurisprudenciales de la Primera Sala en materia de debido proceso y juicio justo y reitera que, sin importar la gravedad del delito imputado, la justicia federal debe actuar conforme a los más altos estándares constitucionales y convencionales de derechos humanos. Entre ellos, la prohibición absoluta de la tortura y el principio de exclusión de pruebas ilícitas”, señaló el Instituto Federal de Defensoría Pública (IFDP) mediante un comunicado.

En 2006, Juana Hilda fue detenida luego de que la entonces Procuraduría General de la República (PGR) la señaló como presunta responsable de los delitos de secuestro, delincuencia organizada y portación de armas de uso exclusivo del Ejército, cometidos en perjuicio de Hugo Alberto Wallace Miranda.
Años más tarde, fue sentenciada a 78 años y nueve meses de prisión por el secuestro de Hugo Alberto, una resolución que se basó en la supuesta confesión que hizo del crimen, misma que fue obtenida bajo tortura, sin acceso a una defensa adecuada y sin contar con una resolución con perspectiva de género.
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El caso de Juana Hilda llegó a la Suprema Corte hace tres años, cuando el máximo tribunal del país decidió asumir la resolución del amparo indirecto 26/2022, en el que el Instituto Federal de Defensoría Pública (IFDP) argumentaba que deben ser excluidas diversas pruebas ilícitas, entre ellas la declaración obtenida bajo tortura psicológica.
“El fallo pone de relieve algunas de las violaciones más persistentes del sistema penal tradicional —como la obtención de pruebas bajo tortura, las violaciones al derecho de defensa y el uso de estereotipos y prejuicios de género en la valoración judicial de la prueba— que aún mantienen a miles de personas sujetas a proceso penal en el ámbito federal”, señaló el IFDP.
Pese a ello, la Fiscalía General de la República insistió en dejar a Hilda en prisión, al tramitar un impedimento contra el ministro Gutiérrez Ortiz Mena y argumentar que era mejor posponer la discusión “derivado de la situación por la que atraviesa nuestro sistema jurídico mexicano, al enfrentarnos a la idea de un nuevo poder judicial tanto federal como local y en específico la zozobra que rodea la nueva conformación de la Suprema Corte”.
Sin embargo, este asunto no fue discutido en la sesión pública de este miércoles de la Primera Sala.

El llamado Caso Wallace inició el 11 de julio de 2005, cuando la empresaria Isabel Miranda de Wallace denunció el presunto secuestro de su hijo Hugo Alberto Wallace Miranda.
Tras realizar una “investigación propia”, la empresaria acusó a Juana Hilda González Lomelí, Brenda Quevedo Cruz, Jacobo Tagle Dobín, César Freyre Morales y los hermanos Albert y Tony Castillo Cruz por ser los presuntos responsables del secuestro de su hijo, incluso publicando sus rostros y datos personales en decenas de espectaculares que fueron colocados en toda la Ciudad de México.
Según la versión de Isabel Miranda, los presuntos responsables asesinaron a su hijo en un departamento de la capital, lugar donde metieron el cuerpo sin vida de su hijo al baño, lo desnudaron, le tomaron diversas fotografías, lo cortaron con una sierra eléctrica para meterlo en bolsas de plástico y maletas, y lo llevaron a “las aguas negras”, donde lo desecharon.
Por esta denuncia, la entonces Procuraduría General de la República (PGR) inició una investigación que finalmente derivó en el arresto de los seis implicados, acusándolos de los delitos de secuestro y delincuencia organizada.
Sin embargo, de acuerdo con el Instituto Federal de Defensoría Pública (IFDP), que lleva el caso de los seis implicados, las pruebas clave del caso carecen de “validez jurídica”, pues se basan en una confesión obtenida bajo tortura psicológica, pruebas obtenidas en cateos si haber preservado el lugar ni la cadena de custodia y una fotografía obtenida sin resguardo adecuado.
Ahora, el IFDP sostiene también que esta resolución debe tener efectos inmediatos en los casos de las personas procesadas. En particular de César, Albert y Tony, cuyos juicios de amparo directo estaban suspendidos en espera de esta decisión; así como de Brenda Quevedo y Jacobo Tagle, quienes continúan procesados.
“En todos estos casos, la acusación se basa en las mismas pruebas que la SCJN declaró nulas, por lo que deberán excluirse de forma inmediata”.
Estas violaciones incluso han sido objeto de recomendaciones de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) por violaciones graves a los derechos humanos. Incluso, instancias internacionales como el Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria de la ONU y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) tienen en sus manos tres casos que están en “etapa de fondo” y dos peticiones que están en “trámite”.
Además, asegura que los casos enfrentaron una participación “irregular” de Isabel Miranda de Wallace que, en aquiescencia con autoridades, posibilitaron violaciones a derechos humanos y fabricación de pruebas.

Brenda Quevedo es una de las personas que podría verse beneficiada en el caso de que la Corte falle a favor de la libertad de Juana Hilda.
Pese a que se comprobó que fue víctima de tortura sexual y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes, Brenda continúa a la espera de su libertad, desde su domicilio, en el que se encuentra arrestada, custodiada por elementos de la Guardia Nacional.
“Pasé de una vida muy tranquila, llena de sueños, a dar un vuelco de 180 grados que cambió radicalmente mi situación y la de mi familia. Antes de la detención había vivido dos años en Londres, y al volver conocí a Jacobo Tagle, otro de los acusados, y por ser su novia me implicaron en el caso”, una situación que de acuerdo con Quevedo “ha sido una pesadilla llena de terror y sinsabores”.
Entre lágrimas, Brenda señala que la “pesadilla” comenzó cuando se vió en diversos espectaculares en los que la señalaban como delincuente y ofrecían una recompensa por su información, y continúa hasta el día de hoy, ya que, aunque se encuentra en su domicilio, “esto no se ha acabado, y ni siquiera puedo salir al hospital, aunque tengo pendiente una cirugía por las secuelas que me provocó la tortura”.
En los 19 años que lleva su proceso, su familia tuvo que vender casi todas sus posesiones, por lo que actualmente reside con ellos en un pequeño departamento en la Ciudad de México, desde donde esperaba con ansias la resolución que podría poner fin a su encierro.
“Hubo muchas fabricaciones, tortura y otras cuestiones que quedaron fuera del marco legal en la investigación, por lo que espero que este sea el principio del fin, porque una respuesta favorable para Juana Hilda nos ayudaría a todos los que estamos implicados, porque ya ha pasado demasiado tiempo, demasiado desgaste y demasiado sufrimiento, porque somos inocentes”, dijo.
Para el IFDP, que representa a Juana Hilda y a otras personas coprocesadas, esta decisión es de enorme relevancia no sólo por el impacto en la libertad y derechos de la primera beneficiada, sino también por su trascendencia en el sistema de justicia penal.
Con información de Eréndira Aquino

El presidente de EU, Donald Trump, dijo que ya no se siente obligado a pensar solo en la paz tras no haber recibido el Premio Nobel de la Paz.
Al tiempo que repitió su deseo de hacerse del control de Groenlandia, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo que ya no se siente obligado a pensar únicamente en la paz tras no haber recibido el Premio Nobel de la Paz.
En un mensaje dirigido al primer ministro de Noruega, Jonas Gahr Støre, Trump culpó al país por no otorgarle el galardón.
“Teniendo en cuenta que su país decidió no concederme el Premio Nobel de la Paz por haber detenido ocho guerras y MÁS, ya no siento la obligación de pensar únicamente en la paz, aunque siempre será lo preponderante (pensar en la paz)”, señala el mensaje al que tuvieron acceso medios de comunicación estadounidenses.
“Ahora puedo pensar en lo que es bueno y adecuado para Estados Unidos de América”, añadió el mandatario.
De acuerdo con el líder republicano, “el mundo no será seguro a menos que tengamos el control completo y total de Groenlandia”.
CBS News, el socio de la BBC en Estados Unidos, confirmó el mensaje y su contenido.
Støre informó que había recibido el mensaje el domingo en respuesta a un texto que él y el presidente de Finlandia, Alexander Stubb, le habían enviado a Trump.
El líder noruego dijo que habían expresado su oposición a la propuesta de aumentar los aranceles por la disputa sobre Groenlandia y apuntaron a la necesidad de que hubiese una desescalada de la situación.
En ese contexto, propusieron una llamada, el mismo día, en la que los tres participaran.
Støre le hizo ver que un comité independiente, no el gobierno de Noruega, otorgaba el Premio Nobel de la Paz.
Trump, quien no ha ocultado su deseo de ganar el galardón que se otorga anualmente, ha insistido cada vez más que Estados Unidos necesita tomar el control de Groenlandia por razones de seguridad nacional.
La isla ártica, poco poblada, pero rica en recursos, está muy bien situada para el funcionamiento de sistemas de alerta temprana, en caso de que se produzcan ataques con misiles.
Y también para el monitoreo de buques en la región.
El presidente estadounidense ha reiterado que quiere que su país compre Groenlandia y no ha descartado usar la fuerza militar contra un miembro de la alianza de seguridad de la OTAN para tomarla.
El fin de semana, Trump dijo que impondría, desde febrero, un arancel del 10 % a productos de ocho países aliados de la OTAN, si se oponen a su propuesta de adquirir Groenlandia y amenazó con aumentar ese porcentaje a 25% en junio.
Se trataría de productos que lleguen a Estados Unidos procedentes de Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia.
En su mensaje a Støre, Trump señaló que Dinamarca no puede proteger Groenlandia de Rusia o China y preguntó: “¿por qué ellos tienen ‘un derecho de propiedad’? No hay documentos escritos, es solo que un barco llegó allá cientos de años atrás, pero nosotros también tuvimos barcos que llegaron allá”.
“He hecho más por la OTAN que cualquier otra persona desde su fundación, y ahora la OTAN debería hacer algo por Estados Unidos”.
El primer ministro británico, Keir Starmer, indicó el lunes que cualquier decisión sobre el estatus futuro de Groenlandia “le pertenece solamente al pueblo de Groenlandia y el Reino de Dinamarca” y dijo que el uso de aranceles contra aliados era “incorrecto”.
El ministro de Defensa danés, Troels Lund Poulsen, y la ministra de Relaciones Exteriores de Groenlandia, Vivian Motzfeldt, se reunirán el lunes con el secretario general de la OTAN, el general Mark Rutte.
La semana pasada, los gobiernos de Dinamarca y Groenlandia, junto a aliados de OTAN, decidieron incrementar la presencia y los ejercicios militares en el Ártico y en el Atlántico Norte.
Varios países europeos enviaron pequeños grupos de personal militar a Groenlandia en una llamada misión de reconocimiento.
En su mensaje, Trump asegura que le ha puesto fin a ocho guerras desde que comenzó su segundo mandato como presidente, el año pasado.
El Premio Nobel de la Paz le fue concedido a la líder opositora venezolana María Corina Machado.
Cuando soldados estadounidenses atacaron Venezuela, capturaron y sacaron del país al presidente Nicolás Maduro, a quien Washington acusa de narcotráfico y otros crímenes, Trump no respaldó a Machado como la próxima líder del país, en cambio le mostró su apoyo a Delcy Rodríguez, la vicepresidenta de Maduro, que asumió como presidenta interina ante su ausencia.
Machado, quien ha elogiado a Trump, se reunió con el mandatario en la Casa Blanca la semana pasada y le dio su medalla del Nobel.
La Fundación Nobel dijo que el premio no podía “ni siquiera simbólicamente ser transferido”.
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