
El Gabinete de Seguridad de México informó este domingo que autoridades mexicanas permitieron un vuelo de una aeronave Hércules C-130 en el aeropuerto de Toluca, Estado de México, el cual está “relacionado con actividades de capacitación”.
“Estas operaciones se realizan conforme a los protocolos establecidos y en apego a los acuerdos de colaboración bilateral“, publicó este domingo en sus redes sociales tras la difusión de imágenes en redes sociales sobre la presencia del avión, que pertenece a las Fuerzas Armadas de Estados Unidos.
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La presencia de esta aeronave estadounidense se registra en el marco de la presión del gobierno de Donald Trump a México para el combate a los cárteles del narcotráfico, el tráfico ilegal de armas y de fentanilo, el cual está generando una crisis sanitaria en Estados Unidos.
Entre las características de este avión se encuentra el transporte táctico pesado y tiene capacidad para pistas cortas y no preparadas. Además, es configurable para carga, tropas, evacuación médica o paracaidismo.
México también cuenta con estas aeronaves Lockheed C-130 Hércules y son usadas para traslado de tropas, equipo militar, misiones de cooperación internacional, ayuda humanitaria y evacuaciones o rescates.

El presidente Donald Trump advirtió el 8 de enero que Estados Unidos iba a “iniciar ataques terrestres” contra los cárteles de narcotraficantes, después de haber llevado a cabo operaciones contra embarcaciones en el Caribe y el Pacífico.
El regulador estadounidense de aviación alertó este 16 de enero de “actividad militar” en el espacio aéreo de ciertas regiones, especialmente cerca de México y de varios países de América Central y del Sur, e instó a extremar la precaución.
“La FAA emitió avisos de vuelo para áreas específicas de México, Centroamérica, Panamá, Bogotá, Guayaquil y las Regiones Oceánicas de Vuelo de Mazatlán, así como para el espacio aéreo del Pacífico oriental”, dijo un portavoz de la FAA.
En un comunicado emitido por la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) se informó que la alerta emitida (Notice To Airmen) es de carácter preventivo y que no constituye una prohibición, sino una medida de precaución orientada a reforzar la atención y el cuidado en la operación aérea.

Trump presidirá la junta, que forma parte de su plan de 20 puntos para poner fin a la guerra entre Israel y Hamás.
La administración Trump ha nombrado al secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y al ex primer ministro británico, Tony Blair, como dos de los miembros fundadores de su Consejo de Paz para Gaza.
El enviado de Trump a Oriente Medio, Steve Witkoff, y el yerno del presidente estadounidense, Jared Kushner, también formarán parte de la “junta ejecutiva fundadora”, según informó la Casa Blanca en un comunicado emitido el viernes.
Trump presidirá la junta, que forma parte de su plan de 20 puntos para poner fin a la guerra entre Israel y Hamás.
Se espera que supervise temporalmente la gestión de Gaza y gestione su reconstrucción.
También forman parte de la junta ejecutiva fundadora Marc Rowan, director de una firma de capital privado; el director del Banco Mundial, Ajay Banga; y el asesor de seguridad nacional estadounidense, Robert Gabriel.
Cada miembro tendrá una cartera “crucial para la estabilización y el éxito a largo plazo de Gaza”, según el comunicado de la Casa Blanca.
Trump había dicho el jueves que se había formado la junta, calificándola de “la junta más grande y prestigiosa jamás reunida en cualquier momento y lugar”.
La Casa Blanca anunció que se nombrarán más miembros de la junta en las próximas semanas.
Tony fue primer ministro de Reino Unido de 1997 a 2007 y llevó a su país a la guerra de Irak en 2003. Tras dejar el cargo, se desempeñó como enviado para Oriente Medio del Cuarteto de potencias internacionales (EE.UU., la UE, Rusia y la ONU).
Esto se produce tras el anuncio de un comité tecnocrático palestino independiente de 15 miembros, el Comité Nacional para la Administración de Gaza (NCAG), encargado de gestionar la gobernanza diaria de la Gaza de posguerra.
Ali Shaath, exviceministro de la Autoridad Palestina (AP), que gobierna partes de la Cisjordania ocupada que no están bajo control israelí, presidirá este nuevo comité.
El comunicado de la Casa Blanca de este viernes también indicó que Nickolay Mladenov, político búlgaro y exenviado de la ONU para Oriente Medio, será el representante de la junta sobre el terreno en Gaza, trabajando con el NCAG.
El plan de Trump establece que también se desplegará una Fuerza Internacional de Estabilización en Gaza para entrenar y apoyar a las fuerzas policiales palestinas, y el comunicado de la Casa Blanca indicó que el mayor general estadounidense Jasper Jeffers encabezará esta fuerza para “establecer la seguridad, preservar la paz y establecer un entorno duradero libre de terrorismo”.
La Casa Blanca indicó que se estaba formando una “junta ejecutiva de Gaza” independiente que contribuiría a la gobernanza e incluye algunos de los mismos nombres que la junta ejecutiva fundadora, así como otras personas designadas.
El plan de paz de Estados Unidos entró en vigor en octubre y desde entonces ha entrado en su segunda fase, pero todavía hay una falta de claridad sobre el futuro de Gaza y de los 2,1 millones de palestinos que viven allí.
En virtud de la primera fase, Hamás e Israel acordaron un alto el fuego en octubre, así como un intercambio de rehenes por prisioneros, una retirada parcial de Israel y un aumento de la ayuda humanitaria.
A principios de esta semana, Witkoff afirmó que la segunda fase contemplaría la reconstrucción y la desmilitarización total de Gaza, incluyendo el desarme de Hamás y otros grupos palestinos.
“Estados Unidos espera que Hamás cumpla plenamente con sus obligaciones”, advirtió, señalando que estas incluyen la devolución del cuerpo del último rehén israelí fallecido. “De no hacerlo, habrá graves consecuencias”.
Sin embargo, el alto el fuego es frágil, y ambas partes se acusan mutuamente de reiteradas violaciones.
Casi 450 palestinos han muerto en ataques israelíes desde la entrada en vigor del alto el fuego, según el Ministerio de Salud de Gaza, dirigido por Hamás, mientras que el ejército israelí afirma que tres de sus soldados han muerto en ataques de grupos palestinos durante el mismo período.
Las condiciones humanitarias en el territorio siguen siendo graves, según la ONU, que ha insistido en la necesidad de un flujo sin restricciones de suministros esenciales.
La guerra en Gaza se desencadenó tras el ataque liderado por Hamás contra el sur de Israel el 7 de octubre de 2023, en el que murieron unas 1.200 personas y otras 251 fueron tomadas como rehenes.
Más de 71.000 personas han muerto en ataques israelíes en Gaza desde entonces, según el Ministerio de Salud del territorio.
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