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EU acusa a Jesús Ibarra Félix, “El Chuta”, por presunto narcotráfico y liderar un grupo de seguridad para Los Chapitos
EU acusa a Jesús Ibarra Félix, “El Chuta”, por presunto narcotráfico y liderar un grupo de seguridad para Los Chapitos
Foto: Cuartoscuro
3 minutos de lectura

EU acusa a Jesús Ibarra Félix, “El Chuta”, por presunto narcotráfico y liderar un grupo de seguridad para Los Chapitos

A su regreso a la Casa Blanca para un segundo mandato, el presidente republicano Donald Trump inició una campaña contra los cárteles de la droga, que incluyó presión al gobierno de México para detener a líderes criminiales.
03 de marzo, 2026
Por: Redacción Animal Político

Un tribunal federal en Estados Unidos acusó a Jesús Omar Ibarra Félix, alias “El Chuta”, presunto jefe de seguridad del Cártel de Sinaloa y líder del grupo armado conocido como Las Fuerzas Especiales de Chuta, por presuntos delitos de narcotráfico, posesión de armas de fuego y “apoyo material al terrorismo”.

El grupo criminal habría participado en conflictos armados en nombre de la facción de Joaquín Guzmán Loera, alias “El Chapo”, sentenciado a cadena perpetua en Estados Unidos, según la acusación formal presentada en el Distrito Norte de Illinois.

Jesús Ibarra Félix y su grupo presuntamente habrían proporcionado seguridad armada a los cuatro hijos de Guzmán Loera, conocidos como Los Chapitos, que asumieron el liderazgo del Cártel de Sinaloa tras la detención del capo sinaloense en 2016.

La acusación en Estados Unidos detalla que Ibarra Félix suministró ametralladoras a Los Chapitos y “conspiró con ellos y con otras personas para importar metanfetamina y fentanilo a Estados Unidos desde México”.

También es señalado de trabajar con Fausto Isidro Meza Flores, alias “El Chapo Isidro”, quien actualmente figura en la lista de los diez fugitivos más buscados del Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés).

“El Chuta” es acusado además de operar como jefe de plaza del cártel en la región de Ahome, en el norte de Sinaloa, entre 2016 y 2025.  Por los cargos por los que se encuentra acusado, el líder criminal podría enfrentar cadena perpetua en una prisión federal y hay una orden de detención en su contra.

Ovidio Guzmán al momento de su captura
Foto: Cuartoscuro

Aplazan audiencia de Ovidio Guzmán

El pasado 10 de febrero, la audiencia de Ovidio Guzmán López, alias “El Ratón”, exlíder de Los Chapitos, que estaba programada para el 10 de julio ante una corte federal de Chicago, en Illinois, fue pospuesta 17 días más.

De esta manera, la audiencia fue reprogramada para el 27 de julio próximo, fecha en la que se prevé se determine la fecha de su sentencia, tras declararse culpable de cargos de narcotráfico.

También lee: Aplazan nuevamente la audiencia de Ovidio Guzmán, líder de “Los Chapitos”; será hasta finales de julio

Con el nuevo aplazamiento, el proceso penal de Guzmán López se mantiene en una fase en la que la Corte deberá evaluar la magnitud de la cooperación ofrecida por el acusado, el peso de las pruebas acumuladas durante más de una década de investigaciones y el impacto de las actividades atribuidas al grupo criminal.

Una vez celebrada la diligencia reprogramada, la jueza Sharon Johnson Coleman estará en condiciones de fijar la fecha en que se definirá la sentencia que marcará el futuro jurídico de “El Ratón” en Estados Unidos.

A su regreso a la Casa Blanca para un segundo mandato, el presidente republicano Donald Trump inició una campaña contra los cárteles de la droga, que incluyó presión al gobierno de México para detener a líderes criminiales.

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Imagen BBC
Análisis: con los ataques de Irán, los países del Golfo han pagado el precio de su alianza con EU
7 minutos de lectura

Los ataques de Irán a los Estados árabes del Golfo sugieren que la República Islámica no sólo tiene como objetivo al ejército estadounidense sino también la infraestructura civil.

02 de marzo, 2026
Por: BBC News Mundo
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En el cielo azul y despejado de Abu Dhabi, en Emiratos Árabes Unidos (EAU), se ven estelas blancas sobre las villas color arena y los jardines bien regados.

No se trata de Dreamliners ni Airbus transportando el siguiente contingente de turistas y trabajadores temporales. Son misiles balísticos lanzados por el gigante vecino de los Emiratos al otro lado del Golfo: Irán.

El domingo por la tarde, el Ministerio de Defensa de EAU afirmó que hasta ese momento había “lidiado” con 165 misiles balísticos, dos misiles de crucero y 541 drones iraníes.

En Baréin, un amigo me alertó el domingo por la mañana de que el aeropuerto estaba siendo atacado.

“Me despertaron fuertes explosiones y sirenas”, escribió. “Creo que unas 20 explosiones. Al menos dos impactos”.

Estas escenas no son habituales en esta región, pero desde que comenzó el conflicto el sábado por la mañana, Irán parece haber ampliado sus objetivos, pasando de solo objetivos militares, como el cuartel general de la Quinta Flota de la Armada estadounidense en Baréin, a aeropuertos y otras instalaciones civiles.

Ahora, hoteles de lujo, centros comerciales, rascacielos y terminales de salidas en aeropuertos de última generación son objeto de ataques esporádicos mientras aparecen brechas en las defensas aéreas de los Estados árabes en el Golfo.

Estos lugares nunca se construyeron con la perspectiva de que algún día fueran atacados por drones y misiles balísticos.

El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Aragchi, negó haber atacado a los vecinos de su país. “No estamos atacando a nuestros vecinos en los países del Golfo Pérsico, sino a la presencia de Estados Unidos en estos países. Los vecinos deberían dirigir sus quejas a quienes toman las decisiones en esta guerra”, le dijo a la cadena Al Jazeera.

Parte de los daños a la infraestructura civil en los países del Golfo es accidental, resultado de la caída de escombros de misiles interceptados.

Pero no todos.

El número de ataques a aeropuertos en Baréin y Emiratos Árabes Unidos apunta a algo más que una coincidencia.

Columnas de humo negro elevándose sobre un área cercana a la sede de la Quinta Flota de la Armada estadounidense en Baréin
Reuters
Columnas de humo negro elevándose sobre un área cercana a la sede de la Quinta Flota de la Armada estadounidense en Baréin

Irán siempre dejó en claro de antemano que, si era atacado, tomaría represalias contra cualquier país que considerara cómplice del ataque.

Los países del Golfo se esforzaron para demostrar a Irán que, a su juicio, no eran parte de este ataque estadounidense-israelí.

Sin embargo, en esencia, están siendo castigados por ser socios militares de Washington desde hace mucho tiempo.

Antes de la Revolución Islámica, en la época del sha, Irán era conocido como “el policía del Golfo”.

Desde la revolución, siempre intentó convencer a sus vecinos que debería retomar ese papel, “haciéndose cargo de la seguridad” de lo que llama Khaleej-e-Fars, el Golfo Pérsico (los árabes lo llaman Golfo Arábigo).

Los líderes iraníes han intentado, sin éxito, persuadir a los Estados árabes del Golfo para que expulsen a la Armada estadounidense y los acepten como sus guardianes.

Pero para los gobernantes de los Estados del Golfo —monarquías conservadoras y dinásticas para quienes el fervor revolucionario de la República Islámica es un anatema— aquí se ha cruzado una línea.

Es difícil imaginar cómo podrán volver a tener relaciones que se acerquen a la normalidad con el actual liderazgo iraní, es decir, si este sobrevive a esta guerra.

Arabia Saudita y Omán, dos países que desde hace tiempo han acogido a fuerzas militares estadounidenses y occidentales, salieron mucho más airosos que los otros cuatro Estados del Golfo Pérsico.

Omán, que mantiene buenas relaciones con la República Islámica y mediaba en las conversaciones nucleares entre Estados Unidos e Irán, sufrió un ataque con drones en su puerto comercial de Duqm, en la costa del mar Arábigo.

La capital saudita, Riad, parece haber sido atacada el sábado, lo que provocó un enérgico comunicado de su gobierno.

“El Reino de Arabia Saudita expresa su rechazo y condena en los términos más enérgicos a los flagrantes y cobardes ataques iraníes contra la región de Riad y la Provincia Oriental, que fueron interceptados con éxito. Estos ataques no pueden justificarse bajo ningún pretexto”, afirma el comunicado.

Esta no es la primera vez que Irán ataca a sus vecinos árabes del Golfo, ya sea directa o indirectamente, pero nunca a esta escala.

En 2019, una milicia iraquí respaldada por Irán lanzó una lluvia de drones contra las instalaciones petroquímicas de Saudi Aramco en Abqaiq y Khurais, bloqueando temporalmente la mitad de su capacidad de exportación diaria.

En junio pasado, Irán disparó misiles balísticos contra la base aérea de al-Udaid en Qatar, pero esto se interpretó como una respuesta performativa al ataque aéreo estadounidense “Operación Martillo de Medianoche”, que destruyó las instalaciones nucleares iraníes en Isfahán, Natanz y Fordo, y Teherán avisó discretamente con antelación.

Baréin, que tiene una numerosa y a veces inquieta población chiita, lleva tiempo acusando a Irán de financiar, entrenar y armar a insurgentes en su país.

Sin embargo, todo esto palidece en comparación con la situación que viven actualmente los países árabes del Golfo.

¿Cómo acabará esto?

Para el presidente Trump, para Israel, para muchos gobiernos de Medio Oriente y, por supuesto, para muchos iraníes, el mejor resultado ahora sería un rápido fin del régimen de la República Islámica, seguido de una transición fluida hacia la democracia y un mundo donde Irán pueda disfrutar de relaciones normales con el resto del mundo.

Sin embargo, no es nada seguro que esto ocurra.

Estados Unidos e Israel están librando una carrera para tratar de destruir la capacidad de Irán de seguir lanzando estos misiles y drones antes de que pueda dispararlos.

Para los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI), el dilema es si intensificar un ataque contra un objetivo importante, como un buque de guerra estadounidense, con la esperanza de superar sus defensas, o retener gran parte de su arsenal oculto con la esperanza de superar la paciencia del presidente Trump.

Irán también sabe que, si bien cuenta con un número finito de misiles y drones, sus adversarios también están limitados por el número de defensas aéreas que les quedan.

Si estos se agotan antes de que Irán se quede sin misiles, drones o lanzadores, la vida para quienes están en el terreno en el Golfo podría volverse aún más alarmante.

Filas en el aeropuerto de Delhi en medio de cancelaciones y retrasos.
Reuters
Los vuelos que tenían que sobrevolar la zona afectada fueron desviados, lo que ha provocado retrasos.

El equilibrio de poder favorece claramente a Estados Unidos e Israel.

Se trata de dos de los ejércitos más poderosos y tecnológicamente avanzados del mundo.

Hay dos grupos de ataque de portaaviones estadounidenses en la región con más de 200 aviones de combate, mientras que Irán, sometido a amplias sanciones durante años, carece de fuerza aérea.

Tanto Israel como Estados Unidos gozan de una superioridad aérea absoluta.

Pero Teherán aún tiene algunas ventajas.

El régimen, aunque debilitado e impopular entre gran parte de su población, solo tiene que sobrevivir para proclamarse vencedor a largo plazo de este conflicto.

La República Islámica, con su culto al martirio, puede soportar mucho más sufrimiento que Estados Unidos, y cuanto más se prolongue este conflicto, más ansioso estará el presidente Trump por encontrar una salida.

¿Volverán Estados Unidos e Irán a las conversaciones?

Si el régimen iraní colapsa, no será necesario.

Pero si el régimen sobrevive, y eso bien podría suceder, las tres exigencias de Washington a Teherán volverán a cobrar protagonismo: la limitación del sospechoso programa nuclear iraní, incluyendo la reanudación de las inspecciones; el fin del programa de misiles balísticos iraní; y el fin del apoyo iraní a las milicias subsidiarias en la región, como Hezbolá, Hamás y los hutíes.

Omán afirma que se lograron avances reales en las conversaciones celebradas en Ginebra el mes pasado sobre el expediente nuclear.

Sin embargo, Irán descartó discutir los otros dos temas, lo que llevó a Donald Trump a declarar su “descontento con el desarrollo de las conversaciones”.

Es posible que los contactos extraoficiales conduzcan a un alto el fuego, seguido de la reanudación de las conversaciones.

Pero si las posiciones negociadoras de ambas partes no cambian, es probable que se reanuden las acciones militares.

Por lo tanto, este conflicto aún no ha llegado a su fin.

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BBC

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