
Para entender mejor
Don Pedro, como lo llama su hijo, lleva casi dos años visitando con regularidad el Instituto Nacional de Cancerología, en la Ciudad de México. Le detectaron cáncer de próstata y, al parecer, va a requerir cirugía. Originario de Sombrerete, Zacatecas, inicialmente acudía al Hospital Regional de Alta Especialidad del Bajío, a unos 400 kilómetros de distancia que recorría en autobús.
Con la desincorporación del hospital, que se fusionó con el IMSS-Bienestar en 2023, fue remitido al Instituto Nacional de Cancerología en la Ciudad de México, lo que ahora lo obliga, “porque no hay de otra”, a realizar viajes de 766 kilómetros.

Él es uno de los más de 3 millones 234 mil 35 personas contemplado en la clasificación socioeconómica “exento de pago” porque no cuenta con seguridad social. A veces, comenta a Animal Político, “debo realizar dos viajes al mes para consulta o exámenes y eso cuesta: tengo que gastar en pasajes —siempre me piden ir acompañado de un familiar—, comidas y en un lugar para dormir, si tenemos que pasar más de un día por acá. En ocasiones tenemos que dormir en el piso, en calles cercanas al instituto, o en las salas de espera”.
De acuerdo con el Sistema de Información de la Secretaría de Salud, el gasto de la población sin seguridad social per cápita pasó de 4 mil 421 pesos en 2019 a 5 mil 918 pesos en 2023, un incremento de 34 %, lo que habla del esfuerzo de una parte de la población con escasos recursos para acudir a este tipo de hospitales.
La Comisión Coordinadora de Institutos Nacionales de Salud y Hospitales de Alta Especialidad, encabezada hasta el pasado 19 de noviembre por Marta Margarita Zapata Tarrés, dispone de una evaluación del programa presupuestario E023 Atención a la Salud, con fecha del 15 de abril de 2025, a la que tuvo acceso este medio. En ella se reconoce que, si bien uno de los principios rectores de la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo es “salud para toda la población”, los mexicanos sin seguridad social con padecimientos de especialidad y alta especialidad no acceden efectivamente a la atención.
Explica que el estado actual del problema tiene que ver con la transición epidemiológica y demográfica, caracterizada por el predominio de padecimientos crónico degenerativos —como las enfermedades cardiovasculares, la diabetes mellitus, el cáncer en todos sus tipos o enfermedades del hígado— que “han desencadenado una creciente demanda de servicios de salud especializada a nivel nacional, especialmente entre la población sin seguridad social”.

Estima que entre el 5 % y el 10 % de la población con necesidades de salud solicita atención de especialidad en unidades de tercer nivel. Los datos del Censo Poblacional y Vivienda 2020 revelan que, de una población total estimada en 126 millones 14 mil 24 personas, carecen de seguridad social 64 millones 680 mil 690 y, de este segmento, demandan atención de tercer nivel 3 millones 234 mil 35 personas.
La evaluación añade que en los últimos años se han presentado avances para mejorar el acceso a los servicios de salud; sin embargo, subraya: “el problema no solo persiste, pues la brecha se ha incrementado en los últimos ocho años”. Cita que en la medición del año 2022, la carencia fue evidente.
Entre 2016 y 2018, la carencia de acceso representaba “un 15.6 % y 16.2 %, respectivamente, mientras que para el año 2020 se disparó hasta alcanzar 28.2 %, lo que equivale a 35.7 millones de mexicanos, siendo la población de menores ingresos, es decir, 20 %, clasificada en situación de pobreza extrema, la cual pasó de 25.6 % en 2019 a 57.3 % en 2020”.
En la falta de acceso a los servicios de salud se incluyen los de alta especialidad, provocada por la carencia de hospitales en varios estados del país. La oferta de servicios en los institutos nacionales de salud y hospitales federales de referencia está concentrada en la Ciudad de México, lo que provoca que pacientes de regiones remotas se trasladen en busca de atención y que se genere saturación en la demanda de servicios.

Para hacer frente a la creciente demanda y a la necesidad de descentralización, se han fortalecido y creado unidades de tercer nivel, como los hospitales regionales de alta especialidad. Sin embargo, “enfrentan limitaciones en términos de cobertura geográfica, ya que solo están presentes en seis de los 32 estados del país”, lo que continúa dejando a numerosas regiones y entidades federativas sin acceso a atención médica especializada.
Datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) estiman que en 2020 el tiempo de traslado hacia las unidades médicas de tercer nivel en áreas urbanas variaba de 30 minutos a 2 horas, mientras que en estados del norte y el sur puede ser mayor a tres horas en automóvil.
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El documento remitido para su revisión a Marta Margarita Zapata Tarrés desde la Dirección General de Evaluación de Desempeño que encabeza Manétt Rocío Vargas García, con fecha del 8 de abril de 2025, según el oficio CCINSHAE-134-2025, reconoce que la falta de acceso a los servicios de salud ha generado un aumento en la búsqueda de atención médica en servicios privados.
En 2022, según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut), 30.4 % de la población mexicana recibió atención médica privada, con un incremento considerable en el caso de la población sin seguridad social, alcanzando el 35.6 %.

Animal Político solicitó a Carlos Álvaro Mateos Beltrán, director de Comunicación Social de la Secretaría de Salud, conocer una versión oficial sobre la problemática en este nivel de atención especializada de salud, pero no hubo respuesta.
En referencia al programa presupuestario E023 Atención a la Salud, el documento de evaluación precisa que la población objetivo depende de la capacidad instalada de las unidades médicas, es decir, de sus recursos humanos, equipamiento y presupuesto, “por lo que se limita a la capacidad de atención que se estima en un año fiscal y dependiendo de las vocaciones de las unidades participantes”.
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En el caso del Hospital Regional de Alta Especialidad del Bajío, en donde se atendía don Pedro, de 2021 a 2024 el presupuesto ejercido, según la Cuenta Pública de ese periodo, hubo una reducción de mil 743.9 millones a mil 564.9 millones de pesos.
En el Instituto Nacional de Cancerología se observó una reducción de 2 mil 759.9 millones de pesos ejercidos en 2020, en plena pandemia, a 2 mil 424.6 millones en 2023. Para 2024, el instituto aumentó su gasto a 3 mil 183.3 millones de pesos.

Estas inconsistencias en el presupuesto de ambas entidades explican las constantes denuncias por falta de medicamentos y equipo. Estas son algunas de las denuncias que se han hecho públicas:
Estas carencias ponen en riesgo el derecho a la salud, afectando también a profesionales del sector que trabajan en condiciones precarias, según denuncia la Asamblea Nacional de Trabajadores de la Salud.
José Sifuentes Osornio, director general del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, puso énfasis en esta problemática en una entrevista concedida a la Gaceta de la Comisión Coordinadora de Institutos Nacionales de Salud y Hospitales de Alta Especialidad. Ahí habló de lo que considera retos internos del instituto: mantener la cohesión del personal, asegurar que cuente con las herramientas necesarias y se sienta respaldado para realizar su trabajo, así como gestionar apoyos económicos, un desafío constante en su relación con el gobierno federal.

La Secretaría de Salud tiene un árbol del problema que enfrenta el servicio médico de alta especialidad que otorgan diez institutos nacionales de salud, tres hospitales federales de referencia, tres hospitales desconcentrados en la secretaría y siete que brindan atención a la salud mental.
Los principales retos son: rezago en la demanda de atención especializada; insatisfacción con la atención; baja cobertura del programa; mayor gasto de bolsillo de las familias, aspectos que se traducen en que la población sin seguridad social con padecimientos de especialidad y alta especialidad “no accede efectivamente a la atención de salud”.
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Enumera también la deficiencia en los servicios de atención ambulatoria en cuatro puntos: insuficiente equipamiento; insuficientes recursos humanos; inadecuados procesos de coordinación interinstitucional entre el primero y segundo nivel; escasa sistematización de procesos sustantivos y de apoyo dentro de las unidades de especialidad (citas disponibles de servicios, expedientes electrónicos), que dificultan la atención de la población.
Las deficiencias en servicios de atención hospitalaria se resumen en tres aspectos: incremento de enfermedades crónicas y sus complicaciones; equipamiento obsoleto que supera su vida útil; escasa información al paciente sobre la necesidad de regresar al primer nivel, una vez terminada la atención especializada, para el seguimiento y la atención de otros padecimientos.

El editor de economía de la BBC obtuvo un raro acceso a Willow, la computadora cuántica de Google.
Parece un candelabro dorado y contiene el lugar más frío del universo conocido.
Lo que veo no es solo la computadora más potente del mundo, sino una tecnología crucial para la seguridad financiera, los secretos gubernamentales, la economía mundial y más.
La computación cuántica es la clave para que empresas y países ganen (o pierdan) en el siglo XXI.
Frente a mí, suspendido a un metro de altura, en unas instalaciones de Google en Santa Bárbara, California, está Willow. Francamente, no era lo que esperaba.
No hay pantallas ni teclados, y mucho menos cámaras holográficas en la cabeza ni chips que leen el cerebro.
Willow es del tamaño de un barril de petróleo con una serie de discos redondos, conectados por cientos de cables de control negros que descienden a una bañera de bronce refrigerada con helio líquido que mantiene el microchip cuántico a una milésima de grado sobre el cero absoluto.
Parece, y se siente, muy de los años 80, pero si se logra alcanzar el potencial de la cuántica, la estructura de metal y alambre con forma de medusa que tengo frente a mí transformará el mundo de muchas maneras.
“Bienvenidos a nuestro laboratorio de IA Cuántica”, dice Hartmut Neven, jefe de IA Cuántica de Google, mientras cruzamos la puerta de alta seguridad.
Neven es una figura legendaria, mitad genio tecnológico, mitad entusiasta de la música techno, que viste como si hubiera llegado haciendo snowboard directamente del festival de música Burning Man, para el cual diseña obras de arte.
Quizás así lo hizo en un universo paralelo. Pero de eso hablaremos más adelante.
Su misión es convertir la física teórica en computadoras cuánticas funcionales “para resolver problemas que de otro modo serían irresolubles”. Según afirma, estos candelabros son los de mejor rendimiento del mundo.
Faisal Islam visitó las instalaciones de Google en Santa Bárbara, California.
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Gran parte de nuestra conversación gira en torno a lo que no se nos permite filmar en este laboratorio restringido.
Esta tecnología crucial está sujeta a controles de exportación, secretismo y se encuentra en el corazón de una carrera por la supremacía comercial y económica.
Cualquier pequeña ventaja, desde la forma de nuevos componentes hasta las empresas que participan en las cadenas de suministro globales, es una fuente de potencial ventaja.
Hay un notable aire californiano en este templo de la alta ciencia, en su arte y su color.
Cada computadora cuántica recibe un nombre como Yakushima o Mendocino. Cada una está envuelta en una obra de arte contemporáneo, y varios murales estilo grafiti adornan las paredes iluminadas por el brillante sol invernal.
Neven sostiene a Willow, el más reciente chip cuántico de Google, que cumplió con dos hitos importantes.
Dice que resolvió “de una vez por todas” el debate sobre si las computadoras cuánticas pueden realizar tareas que las computadoras clásicas no pueden.
Willow también solucionó en minutos un problema de referencia que le habría llevado a la mejor computadora del mundo 10 septillones de años, es decir, más de un billón de billones de años, más que la edad del universo.
Este resultado teórico se aplicó recientemente al algoritmo Quantum Echoes (eco cuántico), imposible para las computadoras convencionales, que ayuda a aprender la estructura de las moléculas con la misma tecnología utilizada en las máquinas de resonancia magnética.
Neven enumera las formas en que cree que este chip cuántico Willow se utilizará “para ayudar con muchos de los problemas que la humanidad enfrenta actualmente”.
“Nos permitirá descubrir medicamentos de forma más eficiente”, afirma. “Nos ayudará a aumentar la eficiencia en la producción de alimentos, a producir energía, a transportarla, a almacenarla… a resolver el cambio climático y el hambre humana”.
“Nos permite comprender mucho mejor la naturaleza y luego desvelar su secreto para desarrollar tecnologías que nos hagan la vida más placentera”, me explica.
Algunos investigadores creen que la Inteligencia Artificial real solo será realmente posible con la cuántica.
Miembros del equipo acaban de recibir el Premio Nobel por la investigación original sobre los “cúbits superconductores” que se utilizan aquí.
El chip Willow tiene 105 cúbits. El proyecto cuántico de Microsoft tiene 8 cúbits, pero utiliza un enfoque diferente.
La carrera mundial consiste en alcanzar el millón de cúbits para una “máquina a escala industrial” capaz de realizar química cuántica y diseñar fármacos sin errores. La tecnología es frágil.
Lo que está sucediendo aquí se observa con atención en todo el mundo. El profesor Peter Knight, presidente del Consejo Asesor Estratégico de los Programas Nacionales de Tecnología Cuántica, afirma que Willow ha sido pionero.
“Todas las máquinas están todavía en la fase de modelo de juguete; cometen errores. Necesitan corrección de errores. Willow fue la primera en demostrar que puedes corregir errores mediante repetidas rondas de reparaciones, lo que es una mejora”, afirma.
Esto sitúa la tecnología rumbo a una ampliación para realizar con precisión un billón de operaciones, quizás en siete u ocho años, en lugar de las dos décadas que se suponían anteriormente.
Si el primer cuarto de este siglo se definió por el auge de internet y luego por la inteligencia artificial, los próximos 25 años seguramente marcarán el comienzo de la era cuántica.
Imagina intentar encontrar una pelota de tenis en uno de mil cajones cerrados. Una computadora clásica abre cada uno en orden. Una computadora cuántica los abre todos a la vez.
O, de forma similar, en lugar de necesitar cien llaves para abrir cien puertas en la informática convencional, la cuántica permite abrir las cien, con una sola llave, al instante.
Estas máquinas no serán para todos. No se reducirán a teléfonos, lentes de IA ni laptops. Pero el punto es que la potencia de estas computadoras crece exponencialmente y todos se están sumando a la acción.
Le pregunté al director de Nvidia, Jensen Huang, si esto supone una amenaza para su modelo de proporcionar chips especializados para IA. “No, en el futuro se añadirá un procesador cuántico a una computadora”, respondió.
Y uno de los líderes de Reino Unido en este campo señala lo que está en juego en el mundo cuántico: el poder de descifrar prácticamente cualquier cosa, desde secretos de Estado hasta el Bitcoin.
“Todas las criptomonedas también tendrán que ser reexaminadas debido a la amenaza de la computación cuántica”, afirma Peter Knight.
Un socio importante de Nvidia afirmó el año pasado que, si bien el Bitcoin aún tenía algunos años de vida, la tecnología necesitaba bifurcarse hacia una cadena de bloques más sólida para finales de la década.
Fuentes de la industria tecnológica se refieren al proceso “Harvest now, decrypt later” (HNDL) (“Cosecha ahora, descifra después”) para describir cómo se cree que las agencias estatales guardan todos los datos cifrados del mundo, tanto dentro como fuera de su país, con la expectativa de que las generaciones futuras puedan acceder a ellos.
Y luego está la carrera en todo el mundo. El enfoque de China es muy diferente al de la carrera comercial en Estados Unidos y Occidente.
Con alrededor de US$15.000 millones, los recursos totales dedicados a la tecnología cuántica en China posiblemente sean del orden de todos los demás programas gubernamentales del mundo juntos, afirma el profesor Knight.
Desde 2022, China ha publicado más artículos científicos sobre cuántica que cualquier otro país. Los esfuerzos han sido liderados por el físico pionero Pan Jianwei. Es un elemento clave del decimocuarto plan quinquenal de Pekín.
China decidió impedir que empresas tecnológicas como Baidu y Alibaba desarrollaran su propia investigación cuántica y concentrar a las personas y la infraestructura en una empresa estatal.
China intenta obtener ventaja en las comunicaciones y satélites cuánticos.
El año pasado, Pan desarrolló y probó el ordenador cuántico Zuchongzhi 3.0 utilizando una tecnología similar, aunque con un enfoque diferente al de Willow, y obtuvo resultados similares.
En otoño se abrió al mercado. Todo esto se parece un poco al Proyecto Manhattan de la Segunda Guerra Mundial para producir las primeras armas nucleares, o a la carrera espacial del siglo XXI.
Reino Unido es uno de los centros científicos de la investigación cuántica. Fue un científico británico quien realizó la investigación original sobre los cúbits superconductores.
En este país hay decenas de empresas e investigación de vanguardia. El gobierno planea realizar una inversión significativa en este ámbito en las próximas semanas.
Es vital para la economía, el campo militar y la geopolítica. Existe la esperanza de que Reino Unido se convierta en la tercera potencia en este ámbito.
De vuelta en el laboratorio de Willow, quizás hay más preguntas existenciales que se están planteando.
El año pasado, Neven sugirió que la velocidad sin precedentes de Willow respaldaba algunas concepciones sobre la existencia de un multiverso.
Básicamente, esta velocidad podría explicarse por el hecho de que Willow aprovechó los universos paralelos para obtener su potencia de cálculo. No todos los científicos lo creyeron.
“Todavía hay un debate acalorado”, me dice. Como has visto en tu visita al laboratorio, la razón por la que las computadoras cuánticas son tan potentes es que, en un solo ciclo de reloj, pueden alcanzar simultáneamente dos de las 105 combinaciones. Esto te hace preguntar ¿dónde están estas cosas diferentes?”.
“Hay una versión de la mecánica cuántica en la que hay que pensar. La formulación de muchos mundos: universos paralelos o realidades paralelas”.
Willow no ha demostrado esto, aclaró Neven, pero dijo que “sugería que deberíamos tomar esta idea en serio”.
Esta es la vanguardia de la frontera mundial de la tecnología y del crecimiento, y el gobierno británico pronto invertirá cientos de millones para alcanzar a Willow y a los chinos.
Parece ciencia ficción. Se está convirtiendo rápidamente en una realidad económica.
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