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“Esperaba más, ojalá se callara”: el apoyo a Trump disminuye un año después de su regreso a la Casa Blanca
“Esperaba más, ojalá se callara”: el apoyo a Trump disminuye un año después de su regreso a la Casa Blanca
Foto: AFP.
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“Esperaba más, ojalá se callara”: el apoyo a Trump disminuye un año después de su regreso a la Casa Blanca

Una encuesta de Gallup del mes pasado mostró que el índice de aprobación de Trump era del 36%, por debajo del 47% que tenía al asumir el cargo. Un grupo de votantes se ha desilusionado debido a que sus esperanzas de una vida menos costosa no se han cumplido.
17 de enero, 2026
Por: AFP
@AFP 

Michelle Sims dudó cuando le preguntaron si seguía apoyando a Donald Trump un año después del regreso del republicano a la Casa Blanca. “Sí, hasta cierto punto”, suspiró, mirando al banco de alimentos al que recurre con frecuencia.

Sims, que no trabaja debido a problemas de salud, continuó enumerando sus preocupaciones sobre el alto costo de la vida y los recortes a los programas de asistencia social, problemas que esperaba que Trump solucionara.

Esta mujer, de 50 años, residente en el estado de Pensilvania, se encuentra entre los muchos electores estadounidenses cuyo apoyo a Trump ha disminuido desde enero de 2025, como lo demuestran encuestas de opinión que dan cuenta de una caída en el índice de aprobación del presidente.

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Según dijo a la AFP, esperaba que Trump cumpliera sus promesas de bajar el costo de vida.

“No creo que lo haya logrado totalmente”, afirmó.

Logró reducir el precio de la gasolina, pero “mis expectativas eran un poco más altas. Esperaba que se hubiera hecho más a estas alturas”.

Sims vive en un suburbio de Filadelfia, en el condado de Bucks, una zona que los políticos suelen tener en la mira en tiempos electorales porque los votantes suelen oscilar entre demócratas y republicanos.

El apoyo a Trump disminuye un año después de su regreso a la Casa BlancaEl apoyo a Trump disminuye un año después de su regreso a la Casa Blanca
Foto: AFP.

En 2024, Trump ganó por un margen mínimo. Era la primera vez desde 1988 que un candidato presidencial republicano se imponía en ese condado.

Pero, como señal de un cambio de tendencia, en las elecciones locales del año pasado fueron los demócratas quienes vencieron.

“La gente solo quiere que el gobierno funcione. No quiere caos”, dijo a la AFP Danny Ceisler, el recién elegido sheriff demócrata del condado de Bucks.

Ceisler hizo campaña con éxito para evitar que sus agentes colaboraran con ICE, la agencia de control migratorio que encabezaba la ofensiva de deportaciones masivas de Trump, un controvertido pilar de su presidencia.

Esperanzas de una vida menos costosa no se han cumplido

El estrecho margen de victoria de Trump en las presidenciales de 2024 en Bucks “fue posible gracias a un grupo relativamente pequeño de votantes que estaban insatisfechos con el rumbo del país, particularmente con la inflación”, dijo Christopher Borick, director del Instituto de Opinión Pública del Muhlenberg College de Pensilvania.

“Ese grupo de votantes se ha desilusionado con Trump, ya que sus esperanzas de una vida menos costosa no se han cumplido en gran medida y sus reservas sobre el carácter y el liderazgo de Trump se han intensificado”, explicó.

Una encuesta de Gallup del mes pasado mostró que el índice de aprobación de Trump era del 36 %, por debajo del 47 % que tenía al asumir el cargo.

De cara a las cruciales elecciones de mitad de mandato de 2026, que decidirán quién controla el Congreso, el presidente ha vuelto a los mítines de campaña para intentar reconectar con los votantes.

Joe Kramley, un técnico naval jubilado que votó por Trump en 2024 principalmente por preocupaciones sobre la inmigración, dijo que está harto del presidente.

“Ojalá se callara y (simplemente) hiciera lo que tiene que hacer”, señaló a la AFP este ciudadano de 83 años que reside en Doylestown, Pensilvania.

El apoyo a Trump disminuye un año después de su regreso a la Casa Blanca
Foto: AFP.

“Estoy satisfecho con algunos de sus programas”, pero “muchos no están funcionando. La inflación sigue presente”, dijo, al calificar también de “ridículas” las repetidas declaraciones de Trump sobre su deseo de adquirir Groenlandia.

Entérate: Trump insiste en controlar Groenlandia por seguridad; Dinamarca refuerza su presencia militar en la isla

Cuando se le preguntó si volvería a votar por Trump, Kramley respondió que “depende de quién se presente”, porque tampoco ve ningún candidato presidencial demócrata viable.

Gary Armstrong, un vendedor de seguros de 68 años que se define como conservador, indicó, a su vez, que “no es tanto que me guste Trump, sino que me gustan las decisiones que está tomando y el rumbo del país”.

Un año después de su regreso a la Casa Blanca, Trump rompe el orden global

Un año después de comenzar su segundo mandato, Donald Trump está rompiendo el orden global establecido tras la Segunda Guerra Mundial, lo que podría dejar un mundo que quizá sea irreconocible.

Lejos de disminuir su ritmo, Trump, que cumple 80 años en junio, ha recibido el nuevo año con una serie de acciones agresivas que desafían sin pudor la estructura defendida por Estados Unidos durante décadas.

El mandatario ordenó el 3 de enero una incursión en Venezuela para capturar al líder Nicolás Maduro, un viejo enemigo de Washington, y su esposa, Cilia Flores, trasladados a Nueva York bajo cargos de narcotráfico. El ataque dejó más de 100 muertos.

Desde entonces, Trump ha amenazado con usar la fuerza contra amigos y enemigos.

El republicano ha intensificado sus llamados para anexionar Groenlandia, un territorio autónomo de Dinamarca, aliado de la OTAN, y ha advertido de ataques contra Irán mientras el régimen clerical reprime violentamente las protestas.

También ha barajado la posibilidad de realizar acciones militares en México y en Colombia, aunque ha cambiado su tono tras sostener conversaciones con los presidentes de esos países. Un estilo volátil que, según sus partidarios, muestra que Trump prefiere la diplomacia cuando puede lograr resultados que le favorecen.

Pero Trump también ha desechado las formas tradicionales de la diplomacia. Recientemente, retiró a Estados Unidos de decenas de organismos de la ONU y de otras organizaciones internacionales, en línea con su lema “Estados Unidos primero”.

La inquebrantable disposición de Trump a recurrir a la fuerza también se ha manifestado en su propio país.

Sigue leyendo: De Groenlandia a México: estos son los múltiples frentes de la política exterior de Trump

Bajo el liderazgo del vicepresidente, JD Vance, su administración no tuvo ni siquiera un gesto formal de empatía ante la muerte de una mujer a manos de un agente de inmigración en Mineápolis el 7 de enero. En cambio, ordenó aumentar el despliegue de fuerzas en la ciudad.

En Venezuela, donde Rubio y otros funcionarios habían calificado a Maduro de ilegítimo por denuncias de fraude electoral, Trump ha desestimado a la oposición y dijo que quiere trabajar con la vicepresidenta Delcy Rodríguez, hoy mandataria interina del país.

Trump declaró que la prioridad es controlar el petróleo de Venezuela y que esgrimiría la amenaza de la fuerza para mantener al país alineado con sus intereses.

Entérate: Por qué Venezuela tiene las reservas de petróleo probadas más grandes del mundo

El presidente francés, Emmanuel Macron, advirtió que el enfoque estadounidense podría anunciar una era de “nuevo colonialismo y nuevo imperialismo”, cuatro años después de que Rusia invadiera Ucrania.

“Estados Unidos es una potencia consolidada, pero una que poco a poco se está alejando de algunos de sus aliados y liberándose de normas internacionales que hasta hace poco seguía promoviendo”, dijo Macron.

Trump ha sacudido los cimientos de la democracia estadounidense cuando el país se prepara para celebrar su aniversario número 250, ha causado turbulencias globales con sus aranceles y ha trastocado el orden mundial.

“Hay solo una cosa. Mi propia moral“, respondió a The New York Times al ser preguntado sobre si había límites en su poder.

Elecciones de medio de su mandato

En este año también podría haber límites a una presidencia. El mayor punto de inflexión podría ocurrir en las elecciones legislativas de medio término, en noviembre.

Si bien estos comicios por el control del Congreso funcionan siempre como un referéndum sobre el presidente en funciones, las de este año serán más que nunca un veredicto sobre el propio Trump.

Sus índices de aprobación siguen bajos, mientras la Casa Blanca lucha por demostrar que sus planes económicos funcionan pese al enojo de los votantes por el costo de vida.

El apoyo a Trump disminuye un año después de su regreso a la Casa Blanca
Foto: AFP.

Si los republicanos sufren una derrota, hay dudas sobre si Trump intentaría anular los resultados, como ocurrió cuando el demócrata Joe Biden le ganó la presidencia en 2020.

“Espero problemas”, dijo a AFP William Galston, del Instituto Brookings.

“Está más implicado en el manejo de las elecciones de medio término que cualquier otro presidente que haya visto”, añadió.

Sin embargo, Galston consideró poco probable que Trump llegue a los extremos si los republicanos pierden el control de la Cámara de Representantes, lo que lo dejaría como un presidente debilitado en los dos años restantes de su mandato.

Trump enfrenta desafíos en otros frentes también. La Corte Suprema podría recortar su margen de acción en materia de aranceles, mientras que su decisión de eludir al Congreso mediante el uso de órdenes ejecutivas también podría volverse en su contra, explicó el analista.

Con Venezuela, Irán, Groenlandia, Ucrania y Gaza en la agenda de Trump en 2026, el presidente de lema “Estados Unidos Primero” también parece volcado a la política exterior.

“Políticamente es un problema, porque mucha de la gente que votó por él no votó por eso, votó para que se enfocara en la economía. Ha pagado un precio alto por ello”, añadió el experto.

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Imagen BBC
Cómo Ghislaine Maxwell llevó a Bill Clinton al círculo de Jeffrey Epstein
12 minutos de lectura

Los documentos del caso muestran que Maxwell alimentó la conexión entre el expresidente y Epstein, a principios de los años 2000. Clinton alega que en ese momento no conocía los delitos del financiero.

27 de febrero, 2026
Por: BBC News Mundo
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Hay una foto que muestra a Bill Clinton en un baño nocturno junto a Ghislaine Maxwell, la celebridad británica ahora condenada por tráfico sexual.

Otra lo captura sonriendo detrás del escenario en un concierto de los Rolling Stones en Hong Kong con Jeffrey Epstein, el difunto financiero y ahora mundialmente notorio delincuente sexual.

Una tercera instantánea sin fecha muestra al expresidente estadounidense reclinado en un jacuzzi junto a alguien cuyo rostro aparece tapado para proteger su identidad.

Los vínculos de Clinton con Epstein son bien conocidos desde hace años, y el expresidente declaró que fue su trabajo benéfico después de dejar la Casa Blanca lo que los unió.

Ahora, imágenes y correos electrónicos que publicó el Departamento de Justicia proporcionan pistas sobre el alcance de su relación, y revelan la labor de Maxwell detrás de escena para cultivar la conexión entre los dos hombres.

El material recién publicado cobró protagonismo en el largo y duro interrogatorio que el expresidente demócrata enfrentó este viernes por parte de un comité del Congreso liderado por republicanos.

El expresidente insistió en que no conocía los delitos de Epstein y dijo que, de haberlo sabido, “lo habría denunciado”.

Clinton es la última figura poderosa en responder por su asociación con el difunto y desacreditado financiero.

Fotos de Bill Clinton publicadas en los archivos de Epstein muestran a Clinton con Epstein, a Clinton con Michael Jackson, a Clinton con una joven en su regazo cuyo rostro ha sido censurado, y una pintura satírica que Epstein tenía de Clinton
Reuters
Las fotos muestran a Clinton con Epstein y en su casa.

Los archivos no implican a Clinton en ninguna irregularidad; ninguna de las víctimas de Epstein que se han presentado hasta ahora lo ha acusado de mala conducta, y no hay prueba de que supiera de los crímenes del financiero.

El portavoz de Clinton ha dicho que las fotos son de hace décadas y que Clinton dejó de relacionarse con Epstein antes de que sus crímenes salieran a la luz.

Pero el nuevo material parece indicar cómo las esferas de Epstein y Clinton se relacionaron a principios de la década de 2000, cuando Clinton se redefinía como expresidente en una misión filantrópica.

Buscaba donantes adinerados para la Fundación Clinton y más tarde para la Iniciativa Global Clinton, una reunión de líderes dedicada a abordar problemas mundiales.

En ese momento, Epstein era un financiero cosmopolita que, con su novia Maxwell, se codeaba con los más ricos del mundo. desde el Palacio de Buckingham hasta Palm Beach, y sumaba amigos poderosos por el camino.

No hay mensajes directos entre Clinton y Epstein en los correos electrónicos que revisó la BBC, pero los dos hombres son el asunto que trata mucha correspondencia entre Maxwell y el principal asistente de Clinton, Doug Band.

Maxwell y Band, sonrientes en una foto.
Getty Images
Doug Band, asistente de Bill Clinton, se refería a Maxwell como su enlace social.

Los correos electrónicos de Maxwell con Band entre 2002 y 2004 revelan una relación cercana, repleta de halagos e insinuaciones sexuales. Él la llamó su “casamentera social” y “amante”; ella elogiaba su destreza social y física.

Sus extensas comunicaciones ayudan a explicar la proximidad del expresidente a Epstein y cuán interesadas estaban las personas que trabajaban en nombre de ambos hombres en mantener esa conexión.

No hay ningún indicio de irregularidad alguna por parte de Band.

Maxwell y Band planearon reuniones para la Iniciativa Global Clinton y participaron en organizar los vuelos de Clinton en el jet privado de Epstein, indican los documentos. El expresidente voló en el avión al menos 24 veces, muestran los registros de vuelo.

El portavoz de Clinton dijo que el expresidente realizó viajes en el avión que incluían “paradas en conexión con el trabajo de la Fundación Clinton”.

Aquí (y a lo largo del texto) ofrecemos la traducción al español de algunos de los correos:

Los registros de vuelo, documentos y correspondencia corroboran las afirmaciones del expresidente de que cortó el contacto con Epstein mucho antes de que acusaran al desacreditado financiero en 2006, y antes de que se declarara culpable en 2008 de solicitar prostitución a una menor.

Hillary Clinton, entonces senadora por Nueva York, no acompañó a su marido en los viajes con Epstein y, en su declaración ante el comité del Congreso el jueves, reiteró que no recuerda haberlo conocido.

El subjefe de gabinete de Bill Clinton, Angel Ureña, le dijo a la BBC en un comunicado que “el presidente Clinton no sabía nada sobre los crímenes de Epstein y no tiene nada que ocultar”.

Ureña indicó que Clinton no envió ninguno de los correos electrónicos en los archivos de Epstein.

“Hemos dicho a los medios todo lo que sabemos sobre los viajes del presidente Clinton con Jeffrey Epstein”, señaló.

“Los hechos son los hechos y la verdad es la verdad, y ambos están de nuestro lado”.

Un tour relámpago

El 21 de septiembre de 2002, Clinton abordó el jet privado de Epstein y emprendió un tour relámpago por países africanos con varias celebridades, según quedó patente en los registros de vuelo.

El viaje recibió cobertura de prensa de alto perfil, al igual que la conexión Clinton-Epstein.

Clinton le dijo a The New York Magazine a través de un portavoz en ese momento que Epstein era “tanto un financiero altamente exitoso como un filántropo comprometido” y que “especialmente apreciaba sus perspectivas y generosidad durante el reciente viaje a África para trabajar en la democratización, empoderamiento de los pobres, servicio ciudadano y combate del VIH/sida”.

La revista describió un vínculo transaccional: “Lo que atrajo a Clinton hacia Epstein fue bastante simple: Tenía un avión”.

“El Sr. Epstein ofreció un avión que era lo suficientemente grande para acomodarme a mí, mi personal y mi destacamento del Servicio Secreto de EE.UU., como apoyo para visitar el trabajo filantrópico de la fundación”, dijo el expresidente en una declaración jurada que presentó al Congreso el mes pasado y que obtuvo la BBC.

Dijo que él y su personal tomaron vuelos “para visitar proyectos de la fundación y asistir a conferencias y reuniones”, y dijo que nunca visitó la isla de Epstein.

Durante casi dos años, desde febrero de 2002 hasta noviembre de 2003, Clinton voló en el avión de Epstein a Europa, África, Asia, Rusia y, más cerca de casa, a Miami y Nueva York, según los registros de vuelo.

En ese momento, el equipo de Clinton intentaba recaudar dinero para su fundación, hasta US$100 millones, según un memorando que publicó WikiLeaks.

Imágenes publicadas recientemente, pero tomadas durante los viajes de aquellos años, incluyen fotos de Clinton sonriendo mientras camina con el personal y estrecha manos con funcionarios locales.

Pero también están las imágenes que ya han despertado la curiosidad y preguntas de los legisladores: Clinton nadando con Ghislaine Maxwell en una foto sin fecha; reclinado en el jacuzzi junto a la persona cuyo rostro se ha tapado. Y la imagen previamente publicada con una joven sentada junto a él en un reposabrazos.

Bill Clinton reclinado en una piscina, junto a una persona cuyo rsotro fue ocultado para proteger su identidad.
Reuters
La foto de Clinton en la piscina de Epstein ha llamado la atención de los legisladores estadounidenses.

Maxwell fue el vínculo clave entre Epstein y Clinton, según le dijo ella al Departamento de Justicia en una declaración de 2025.

Epstein había asistido a varios eventos en la Casa Blanca a principios de la década de 1990, junto con cientos de otros invitados, y aparecía fotografiado con Clinton, entonces presidente.

“Epstein había ido a la Casa Blanca, pero no se habían conocido”, le dijo Maxwell, que cumple condena por tráfico sexual, al fiscal general adjunto, Todd Blanche. “Se conocieron gracias a mí”.

Un abogado de Maxwell no respondió a los mensajes de la BBC en busca de comentarios.

Cuando la citaron para testificar ante el comité de la Cámara este mes, se negó a responder preguntas, acogiéndose a su derecho constitucional contra la autoincriminación.

La condenaron en 2021 por reclutar y traficar a cuatro adolescentes para ser sometidas a abuso sexual por parte de Epstein cuando él era su novio.

Epstein se suicidó en prisión en 2019 mientras esperaba el juicio por cargos de tráfico sexual.

Previamente había sido condenado por solicitar prostitución a una menor en 2008, y pasó un año en la cárcel como parte de un acuerdo de culpabilidad ampliamente visto como indulgente después de que lo acusaran de traficar a docenas de mujeres y niñas.

Maxwell le dijo a Blanche el año pasado que Clinton no habría estado en el jet de Epstein si no fuera por ella.

“Yo fui quien le pidió a Epstein que proporcionara el avión”, declaró.

“Pensé que era un honor y un privilegio ser parte de algo tan increíble y tener la oportunidad de pasar tiempo con un hombre que encontré verdaderamente extraordinario. Y por favor, no lo digo de ninguna otra manera, más que como un fantástico expresidente”.

La “casamentera” Maxwell

No había ningún miembro del personal más cercano al expresidente que Band.

El nombre de Band aparece a menudo junto al de Clinton en los registros de vuelo de los principales viajes internacionales que el expresidente realizó con Epstein y Maxwell.

Band se describe a sí mismo como el “arquitecto clave” del papel pospresidencial de Clinton, habiendo sido “clave en la creación y crecimiento” de su emblemática conferencia de la Iniciativa Global Clinton.

Más tarde cofundó una firma de consultoría valorada el año pasado en US$2.300 millones.

Había entrado al mundo de Clinton como pasante de la Casa Blanca durante el primer mandato de Clinton en 1995.

Ascendió en la Oficina del Asesor Legal de la Casa Blanca y luego en el Despacho Oval, donde se convirtió en asistente adjunto del presidente.

Clinton posa en una foto con Maxwell (centro-derecha) y Epstein (extremo derecho). La foto lleva la firma de Clinton.
Reuters
Una foto firmada por el expresidente muestra a Clinton con Maxwell y Epstein a la derecha.

Se mantuvo como asesor principal de Clinton después de que este dejara la presidencia en 2000 y lo ayudó a completar la transición de expresidente a estadista entre la élite.

Los viajes de Band con Clinton y Maxwell en 2002 y 2003 incluyeron paradas en Londres, Marruecos, Hong Kong, Japón, Brunéi, Noruega, Siberia y China.

Maxwell y Band desarrollaron una relación de flirteo, según muestran los correos electrónicos publicados recientemente.

En sus correos él le dedicaba apelativos cariñosos.

Ella le dijo que era “un súper semental”, que él la atraía y que “estaba bien dotado”.

Band llamó a Maxwell su “casamentera social” y “proxeneta”, según los correos electrónicos publicados recientemente.

“Pero al mismo tiempo, eres mi amante”, escribió.

La BBC hizo múltiples intentos de contactar a Band en números y direcciones de correo electrónico que aparecen de él en registros públicos, pero no recibió respuesta.

No lo han acusado de ningún crimen o irregularidad asociada con Epstein.

En una declaración a The New York Times a principios de este mes, Band dijo que sus comunicaciones con Maxwell ocurrieron cuando no estaba casado y tenía veintitantos años. La llamó un “monstruo” y negó tener una relación física con ella.

Su correspondencia publicada recientemente a menudo mezclaba logística con insinuaciones. Se mantenían al tanto de sus movimientos y de cuándo estarían en Nueva York con Epstein o Clinton.

Londres era una parada recurrente, incluso como parte del viaje a África en septiembre de 2002, según muestran los registros de vuelo.

Un álbum sin fecha publicado recientemente y etiquetado “Clinton Londres/África” presenta una foto del expresidente visitando las Salas de Guerra de Churchill.

Unas semanas después del viaje con Epstein, Band le pidió a Maxwell “la dirección de Andrés para enviar un agradecimiento por la cena para Clinton”.

Su respuesta: “Palacio de Buckingham SW1 Londres SAR Príncipe Andrés”.

Band, vistiendo una chaqueta negra, está en la calle sosteniendo varios cafés para llevar mientras Clinton, vistiendo una sudadera amarilla, sostiene triunfalmente una bolsa de papel marrón y lleva un café.
Getty Images
Band (derecha) fue la mano derecha de Clinton durante y después de su presidencia; aquí lo acompaña en su primer día después de dejar el cargo en 2001

Los correos electrónicos del archivo de Epstein sugieren que Band buscó la ayuda de Maxwell para gestionar conexiones ventajosas para la Iniciativa Global Clinton.

Band recurrió a ella para ayudar a organizar reuniones, incluida una con Richard Attias.

El magnate de eventos marroquí desempeñó un papel crucial conectando a las élites globales en Davos, un papel que más tarde ayudaría a cumplir para la conferencia de la Iniciativa Global Clinton.

Maxwell le dijo a Band que hablaría “con Attias el lunes y lo organizaría para ti”.

“Ha estado metido en Davos durante muchos años, así que probablemente es una, si no la única, persona con quien debes hablar”, escribió Maxwell en febrero de 2004.

“Creo que hay mucho dinero que ganar de una posible asociación con él. Tengo ideas de las que quiero hablarte, pero solo después de haberlo visto”.

Attias confirmó a la BBC que posteriormente se reunió con Band. Dijo que inicialmente había hablado con Clinton en Davos, donde propuso una oportunidad de usar el estrellato político del expresidente para efectuar cambios a escala global.

Dijo que trabajó con Band para hacer realidad esa visión en la conferencia global de Clinton.

Maxwell le dijo al Departamento de Justicia el año pasado que fue “muy central” en el esfuerzo como convocadora: “ayudó a traer personal clave” al proyecto. Attias la llamó un “catalizador”.

“Ghislaine fue un punto de contacto, y definitivamente, me puso en contacto con Doug Band, quien era el brazo derecho del presidente Clinton”, le dijo a la BBC.

El 16 de septiembre de 2005, Bill Clinton subió al escenario en la reunión inaugural de la Iniciativa Global Clinton en Nueva York.

El evento, presentado como una respuesta estadounidense a Davos y una oportunidad para resolver “los desafíos más apremiantes del mundo”, fue una oportunidad para que Clinton solidificara su papel como fuerza global después de dejar la Casa Blanca.

Actuó como moderador de un panel de actores poderosos: el exprimer ministro británico Tony Blair, el rey Abdullah II de Jordania, y la entonces secretaria de Estado Condoleezza Rice.

“Ojalá no lo hubiera conocido nunca”

En sus memorias de 2024, Clinton escribió que “siempre había pensado que Epstein era extraño, pero no tenía ni idea de los crímenes que estaba cometiendo”.

“Le hizo daño a muchas personas, pero yo no sabía nada al respecto y para cuando lo arrestaron por primera vez en 2005, había detenido el contacto con él”.

Ureña, el subjefe de gabinete de Clinton, se negó a comentar a la BBC sobre el enredo de Band con Maxwell y Epstein y qué papel pudo haber desempeñado en la emblemática Iniciativa Global del expresidente.

“Dejaremos que otros describan sus propias relaciones”, dijo.

Ureña tampoco respondió preguntas sobre las fotos en los archivos de Epstein de Clinton en el jacuzzi, nadando con Maxwell, y con la mujer en su reposabrazos.

Band, hoy alejado de Clinton, con el que rompió alrededor de 2015, le dijo a Vanity Fair en 2020 que había intentado alejar al expresidente de Epstein después del viaje a África en 2002.

La revista reportó que Band dijo que no sabía sobre los crímenes de Epstein, pero tuvo una mala sensación y por eso aconsejó a su jefe cortar lazos.

En sus memorias, Citizen: My Life After the White House, Clinton expresó profundo arrepentimiento.

“La conclusión es que, aunque me permitió visitar el trabajo de mi fundación, viajar en el avión de Epstein no valió los años de cuestionamientos posteriores”, escribió. “Desearía no haberlo conocido nunca”.

Clinton y Epstein, de pie uno al lado del otro sonriendo, ambos vistiendo camisas brillantes
Reuters
Clinton dijo que desearía no haberse cruzado nunca con Epstein.
BBC

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