
Cada 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, activistas y organizaciones hacen un llamado global para recordar que esta fecha no se celebra, sino que se conmemora. Es un día en el que el silencio se rompe para que las mujeres exijan una igualdad que ya no es opcional, sino urgente. Tan solo a nivel mundial, las mujeres poseen apenas el 64 % de los derechos legales reconocidos a los hombres, lo que evidencia que aún existe una clara desigualdad.
Este año, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), a través de su Coordinación para la Igualdad de Género (CIGU), se suma a la campaña internacional impulsada por ONU Mujeres bajo el lema “Derechos. Justicia. Acción. Para TODAS las mujeres y niñas” con una extensa agenda de actividades que se desarrolla desde el 2 hasta el 31 de marzo en facultades, escuelas, institutos, centros culturales y espacios universitarios de todo el país.
“Cada 8M es muy importante para nosotras porque somos una entidad educativa y la sensibilización y transformación de la Universidad se debe llevar a cabo a través de la difusión, la educación y las actividades participativas. También somos responsables de llegar a un público muy amplio, de manera que siempre estamos realizando acciones para promover temas de género, pero cada marzo procuramos que sea un mes de mayor reflexión”, explica Paulina Uribe, subdirectora de transversalización de políticas universitarias de la CIGU.
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Bajo la consigna #PorYParaTodas, la conmemoración universitaria del 8 de marzo busca impulsar actividades que priorizan la reflexión crítica, el diálogo intergeneracional, las estrategias comunicativas y la participación activa tanto del estudiantado como del personal académico y administrativo.
“El objetivo de la CIGU es transversalizar e institucionalizar la perspectiva de género en toda la Universidad, de forma que se promueva la igualdad sustantiva y una visión para erradicar la violencia por razones de género en la comunidad estudiantil. Por ello trabajamos en el diseño de políticas de igualdad, el fomento de una cultura de respeto y de igualdad y en acciones para eliminar la discriminación, explica Cecilia Nuñez, jefa de comunicación de la Coordinación para la Igualdad de Género de la UNAM.

Este 8M, de acuerdo con el sitio web de la CIGU, la Universidad Nacional organizó los trabajos en tres ejes fundamentales:
“Estos ejes son una manera de llamar a la acción para derribar las barreras estructurales que nos impiden la igualdad ante la justicia, pues aún existen leyes discriminatorias, las protecciones legales para las personas con mayor vulnerabilidad no son suficientes y que se erradiquen las prácticas y las normas sociales que son nocivas y atentan contra los derechos de las mujeres”, explica Paulina Uribe en entrevista.
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La jornada arrancó desde el 27 de febrero cuando la Biblioteca Central y el Estadio Olímpico Universitario se iluminaron de morado por el Día Internacional de las Mujeres. Este acto de reconocimiento a la lucha histórica por la igualdad de género y la erradicación de la violencia contra las mujeres permanecerá iluminado hasta el 27 de marzo de este año.
Pero la parte central de la conmemoración se realizará el próximo 12 de marzo de 12:00 a 18:30 con la 8ª Jornada por el 8M en las islas de Ciudad Universitaria. En esta se realizarán actividades culturales y artísticas abiertas a toda la comunidad universitaria como el concierto Ruiseñora de Andrea Echeverri, cantautora colombiana y figura fundamental del rock latinoamericano.

También, en este marzo, la UNAM ha contado con una amplia oferta de actividades como talleres, conferencias, exposiciones, eventos culturales, presentaciones artísticas, proyecciones cinematográficas y espacios de diálogo que visibilizan las aportaciones de las mujeres.
Por ejemplo, se han presentado el documental y conversatorio «Rebeladas», el taller «Glitter y consignas violetas. Taller de carteles. Rumbo al 8M», el mural colectivo «Mural de las ancestras: mujeres que nos sostienen» y la conferencia «Honrar la memoria histórica feminista frente a la despolitización del 8 de marzo».
Asimismo, se realizó el club de fanzine «Juntas: club de fanzine transfeminista» y los talleres «Producción de pancartas: infancias transformadoras» y «¡Prepárate, hermana: arma tu bolsa rebelde!».
Cabe destacar que estas actividades cuentan con el apoyo de las personas que integran las Comisiones Internas para la Igualdad de Género (CInIG) y las Personas Orientadoras Comunitarias (POC). Además de que se desarrollan en modalidades presenciales, híbridas y virtuales, con acceso gratuito para las, los y les universitarios, así como el público en general.
“También impulsamos otras conmemoraciones estratégicas además del 8M, como el 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, y el 11 de febrero, Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. Cubrimos todo el año para invitar a todas las entidades y dependencias de la UNAM a realizar actividades a favor de la igualdad de género y el respeto a todas las formas de ser de todas las identidades que habitan la Universidad”, concluye Cecilia Nuñez.
Para conocer más puedes consultar La Boletina, una agenda que reúne la programación de actividades que suceden en la UNAM en materia de género, feminismos y diversidades.

La gente en Teherán vive no solo con el miedo a los bombardeos, sino a los organismos estatales de seguridad que han hecho un llamado a no salir a las calles a protestar.
“El número de explosiones, la destrucción, lo que está pasando es increíble”, dice Salar, cuyo nombre hemos cambiado.
La capital de Irán, Teherán, está bajo ataque desde que comenzó la incursión coordinada entre Israel y EE.UU. el pasado 28 de febrero, en una ofensiva contra objetivos militares y políticos en el país con el fin de debilitar el régimen islámico.
Sin embargo, otras áreas de la ciudad han resultado afectadas por los ataques.
Los funcionarios iraníes señalaron que 160 personas, la mayoría de ellas niñas, murieron por un bombardeo a una escuela primaria ubicada en la ciudad Minab, el pasado sábado.
La Casa Blanca informó que está investigando el incidente, pero aclaró que no tiene como objetivo atacar a los civiles en Irán.
Sin embargo, más de 1.100 civiles han muerto desde que comenzaron las hostilidades, de acuerdo a la Agencia de Protección de Derechos Humanos (HRNA, por sus siglas en inglés)
“Lo que estamos experimentando ahora va mucho más allá de lo que experimentamos durante la guerra de los 12 días en junio pasado”, le cuenta a BBC News una persona que vive en Teherán.
Mientras que algunos iraníes dicen que los ataques actuales les hacen temer por sus familias, algunos también recuerdan la ferocidad de la represión del régimen y hablan con esperanza sobre el futuro del país.
La primera fase de los ataques terminó con la vida del líder supremo del país, el ayatolá Alí Jamenei y las siguientes fases de los bombardeos aéreos han mostrado pocas señales de tener fin a corto plazo.
“Cada día es como un mes. El volumen de los ataques es muy alto”, sostiene Salar.
Él dice que un ataque reciente hizo temblar su casa y le ha tocado dejar las ventanas abiertas para que el vidrio no se rompa.
Los medios internacionales no reciben visas para trabajar en Irán, lo que limita el trabajo de cubrir estos ataques y lo que pasa en el interior del país. Además, el bloqueo a internet conspira más contra esta situación.
La mayoría de las personas permanece dentro de sus hogares. Solo salen por alimentos y productos básicos.
El régimen ha incrementado la seguridad en las calles, lo que los iraníes ven como una respuesta a las voces disidentes que celebraron la muerte del ayatolá.
“Hay puestos de control en todas partes. Ellos están asustados de sus propias sombras”, dice un estudiante de 25 años en Teherán.
“Estamos esperando por el gran momento, el momento final, en el que saldremos a la calle victoriosos”, añade.
El precio de alimentos básicos como los huevos y las papas se han incrementado notablemente y él joven señala que las filas por la gasolina y el pan “son de no creer”.
Otro residente en la capital le dijo a la BBC que la mayoría de las tiendas están cerradas y algunos cajeros electrónicos están fuera de servicio, aunque los supermercados y las panaderías siguen abiertas.
Teherán se siente “vacío” y cualquiera que salga de su casa debe tener una “urgente razón”, señala el estudiante y añade:
“Durante el primer día, la gente estaba cantando y todos estaban felices, pero ahora hay policías rondando cada esquina”.
Por su parte, Salar describe que hay amenazas de los miembros de la fuerzas de seguridad sobre hablar en contra del régimen.
Mientras acceder a información independiente ha sido complicado, Salar explica que las fuerzas de seguridad dejan muy claras sus demandas:
“Nos envían mensajes por el teléfono en que nos dicen que si vamos a la calle, nos van a reprimir con violencia. Llegó un mensaje diciendo que si alguno de ustedes sale a protestar, ‘los consideramos colaboradores de Israel'”.
Él piensa que el tono del mensaje sugería que cualquiera que no siguiera las instrucciones sería castigado con la fuerza, o incluso sería asesinado.
La BBC también habló con Kaveh, cuyo nombre también ha sido cambiado, quien vive en Zanjan, una ciudad a unos 275 km al noreste de Teherán, que también ha sido atacada.
“En los primeros tres días, nuestra ciudad fue bombardeada intensamente. Vivimos en una zona donde los aviones de combate sobrevuelan constantemente”, dice Kaveh.
Añade que, tras el estallido de la guerra, el cielo había estado constantemente cubierto por las columnas de humo que se elevaban desde los lugares de los ataques aéreos, una imagen que describe como “hermosa y aterradora a la vez”.
Salar cuenta que envió a sus padres al norte, aunque no estaba seguro de qué ciudades serían seguras. Su casa está en el barrio Shariati de Teherán, donde hay instalaciones militares que han sido atacadas.
“Mi madre estaba muy mal; estaba muy asustada”, dice, y añade que los ataques actuales son peores que cualquiera de los que experimentó durante la guerra de ocho años entre Irán e Irak en la década de 1980.
Cada día que pasa, más gente abandona Teherán, añade, pero no es una opción para todos.
“Tengo una amiga cuya abuela está enferma y no pueden trasladarla”, informa.
El bloqueo de internet también ha dificultado enormemente que los iraníes contacten a sus familiares.
Kaveh dice que, además de sobrevivir, sus mayores preocupaciones han sido intentar mantener algún contacto con seres queridos, y acceder a noticias confiables.
Recuerda que su conexión a internet se cortó alrededor del mediodía del primer día de los ataques y no pudo volver a conectarse durante dos días.
Tanto Kaveh como Salar utilizan redes privadas virtuales (VPN), que les permiten acceder a sitios web que están bloqueados por el gobierno iraní, pero no es tarea fácil. Cuando logra conectarse, Kaveh intenta ayudar a sus amigos fuera de Irán que no tienen noticias de sus allegados, para que se pongan al día o les transmitan mensajes.
Debido a la estricta situación de seguridad en Irán, no es posible evaluar la reacción general ante la muerte del líder supremo.
Mientras algunos salieron a las calles a celebrar, otros participaron en manifestaciones públicas de duelo encabezadas por las autoridades gubernamentales.
Al principio, a Kaveh le costó creer la noticia del asesinato de Jamenei.
“Siempre imaginé que ese momento sería de felicidad, pero no fue así”, dice.
“Casi todos los años de mi vida y las vidas de millones de personas como yo fueron destruidas y miles perdieron la vida. Sin embargo, él mismo fue retirado del lugar en un instante, lo que me enfureció profundamente”, añade.
Saleh dice que no esperaba las celebraciones en la calle ante la noticia de la muerte del líder supremo.
“El ambiente en la ciudad después del ataque era de mucha tensión y de estar pendientes de la seguridad de cada uno. Y todavía lo es”, anota.
Ninguno de los dos sabe qué significa la guerra para ellos, sus familias o su país.
“Dudo que ninguno de nosotros vuelva a ser el mismo de antes”, explica Salar y añade que mucha gente está muy afectada.
“Quienes están en el extranjero, especialmente los monárquicos, realmente no saben lo que estamos viviendo”, señala refiriéndose a los partidarios del hijo de la antigua familia real iraní que han apoyado la acción militar estadounidense e israelí.
Y añade: “Espero que nunca tengan que saberlo”.
Kaveh dice que siente que la guerra “no terminará tan rápido como pensábamos”.
“Pero aun así, mi esperanza no ha disminuido. De hecho, se fortalece cada día”, aclara.
“No sé qué pasará después de esta ‘operación’, pero algo peor habría sucedido definitivamente”, indica.
“De esta manera, al menos aún hay una oportunidad para la vida y para el mañana”, concluye.
*Este artículo fue producido por el Servicio Persa de la BBC, que es utilizado por 24 millones de personas en todo el mundo (la mayoría en Irán) a pesar de estar bloqueado y ser interferido rutinariamente por las autoridades iraníes.
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