
El yucateco Renán Barrera Concha lleva la mitad de su vida como miembro activo del PAN. A los 20 años se incorporó a Acción Juvenil de ese partido y bajo esas siglas ha sido regidor, diputado local y presidente municipal de Mérida en tres ocasiones. También es boy scout. Ahora busca convertirse en el tercer gobernador de ese partido en la entidad.
Al interior de su partido también fue secretario de afiliación del comité estatal, delegado del Comité Ejecutivo Nacional en las elecciones en Aguascalientes de 2016 y presidió la Comisión Provisional de Acción Nacional en el Comité Estatal de Sinaloa.
Barrera Concha está casado con Diana Castillo Laviada, prima en tercer grado de Patricio Patrón Laviada, primer gobernador panista en Yucatán, de 2001 a 2007.
Su carrera ha estado centrada por completo en la capital yucateca. Con 33 años se convirtió en el alcalde más joven de Mérida en 2012, un cargo que repitió en dos ocasiones.
Previo a esas elecciones en que se hizo por primera vez de la alcaldía de Mérida, Renán Barrera destacó como uno de los políticos locales que apoyó al entonces aspirante a la Presidencia Ernesto Cordero. En contraparte, su ahora contendiente por la gubernatura, el morenista Joaquín El Huacho Díaz, apoyaba a la que resultó finalmente la candidata del PAN, Josefina Vázquez Mota.
Luego de su tercer mandato, en el más reciente Ranking de Alcaldes de México de Consulta Mitofsky, Barrera ocupa el noveno lugar de aceptación entre los presidentes municipales a nivel nacional.

El panista, sin embargo, ha sido señalado de criminalizar la protesta social. En 2019, durante su segunda gestión como alcalde en Mérida, colectivas feministas advirtieron que su gobierno estaba criminalizando la protesta social y ejerciendo la persecusión de mujeres, comunidades indígenas y poblaciones LGBT+. Tras protestas de colectivas feministas en la capital, Barrera presentó ante la Fiscalía General del Estado una denuncia contra las manifestantes por las pintas realizadas sobre el Monumento a la Maternidad.
El yucateco Renán Barrera Concha destaca su pertenencia a dos grupos: los boys scouts y el Partido Acción Nacional. Desde los siete años, Barrera Concha fue boy scout y en su carrera política siempre ha promovido las actividades de estos grupos. Durante su gestión como alcalde en Mérida, firmó un convenio con organizaciones de este tipo para el cuidado del medio ambiente y preservar la naturaleza. También promovió concursos para que los jóvenes scouts ejercieran en la alcaldía “Cargos Públicos por un día”, durante la celebración de la Semana Scout.
El 8 de noviembre pasado, Renán Barrera formó parte del equipo que acompañó a Xóchitl Gálvez en su registro como precandidata a la Presidencia de la República. No es la primera vez que hacen campaña juntos, en 2021, cuando él buscaba reelegirse como alcalde de Mérida, la entonces senadora le acompañó a hacer proselitismo en el territorio yucateco.
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Desde meses atrás, Renán Barrera se ha mantenido al frente de las preferencias entre los panistas que buscan la candidatura al gobierno de Yucatán. En agosto pasado, con base en “un sondeo”, su partido le nombró como responsable del equipo “Yucatán 2024”, que a la postre se convertiría en la precandidatura por el gobierno estatal.
El 21 de octubre, durante la sesión del Consejo Nacional panista, el dirigente Marko Cortés confirmó que su aspirante a la gubernatura yucateca sería Barrera, quien llegó prácticamente sin una disputa interna.
Con base en el criterio de que el partido en el Frente Amplio que gobierne las entidades donde habrá elecciones lleva mano en la propuesta de candidatura, el PAN tuvo prioridad en la selección de Barrera.

Renán Barrera busca seguir los pasos del actual gobernante yucateco, el panista Mauricio Vila, quien antes también fue alcalde de Mérida y actualmente está entre los gobernadores con más alto nivel de aprobación del país, según mediciones como la de Mitofski, que lo coloca en segundo lugar.
El 5 de noviembre, Barrera Concha pidió licencia ante el cabildo para separarse de su cargo como alcalde de Mérida. Ese mismo domingo, afuera de las oficinas gubernamentales ya lo esperaban simpatizantes y promotores de su precandidatura. Comenzó su precampaña con el planteamiento de “más seguridad” como una de sus cartas hacia los votantes de 2024.

Con su presentación en el Super Bowl, Bad Bunny se unirá a otros latinos como Shakira o Gloria Estefan que han sido el artista central del espectáculo de medio tiempo, pero el Conejo Malo será el primero que hasta ahora ha grabado todos sus álbumes en español.
“¿Te imaginas un conejo malo? No. Por más malo que sea, lo vas a querer abrazar, yo me considero así”.
En 2016, Bad Bunny contaba en un podcast el origen de su nombre artístico: una foto de su niñez, en la que, vestido de conejo, miraba hacia la cámara con una sonrisa traviesa.
Para entonces era apenas conocido.
Diez años después, con “Debí Tirar Más Fotos”, su más reciente producción, hizo historia al ser el primer artista en ganar el Grammy a Mejor Álbum con un disco completamente en español.
Y a sus 31 años, este domingo cantará en el show de medio tiempo del Super Bowl, el evento deportivo más importante de EE.UU., con más de 120 millones de espectadores.
Siendo un adolescente desde su habitación en Vega Baja, un humilde pueblo costero del norte de Puerto Rico, Benito Antonio Martínez Ocasio subía canciones de trap a la plataforma SoundCloud y el mundo del estrellato le parecía lejano.
Trabajaba como empacador en un supermercado y no tenía conexiones en la industria. Su padre era conductor de camiones y su madre maestra de escuela.
“Yo no conozco a nadie en el mundo de la música”, decía. “No hay posibilidad de que vaya a comprar un pincho (una comida callejera) y me encuentre con Daddy Yankee”.
Sin embargo, no necesitó de ese encuentro fortuito con el rey del reguetón.
El pasado año, The New Yorker lo catalogó como “la mayor estrella del pop” y The New York Times aseguró que “ha reinventado el panorama de la música en español”.
Fue el artista más escuchado del mundo en Spotify en 2020, 2021, 2022 y 2025, por encima de figuras como Taylor Swift o Drake.
En 2024, su disco “Un verano sin ti” fue reconocido como el álbum más reproducido en la historia de dicha plataforma, cuando logró más de 15.000 millones de reproducciones, según Guinness Records.
Para Leila Cobo, codirectora de contenido de la revista musical Billboard, Benito redefinió la relación de los artistas latinos con la industria global e impregnó el género urbano con un nuevo sonido, gracias a sus inesperadas mezclas de ritmos urbanos y géneros autóctonos de América Latina.
En el proceso, se convirtió en una figura política que desafía la hipermasculinidad de la industria musical latina y aboga por la independencia de su isla, un territorio estadounidense sin poderes soberanos.
Es enero de 2025 y Bad Bunny se sienta en el set de Popcast, el programa de The New York Times, para conversar sobre “DtMF”, disco que recién estrenaba.
Intenta hablar en inglés, pero termina usando spanglish.
En Puerto Rico, pese a que su población tiene ciudadanía estadounidense, solo un 22% considera que habla inglés “muy bien”, según el Censo de EE.UU.
“Siempre supe que podía ser grande siendo puertorriqueño, con mi música, mi slang y mi cultura”, dice.
Con cada canción, “dibuja un mapa de Puerto Rico y el Caribe”, explica a BBC Mundo Albert Laguna, profesor que imparte un curso de Bad Bunny en la Universidad de Yale.
Los versos saltan del sexo explícito (“Safaera”) a lo romántico (“Baile inolvidable”), pero también denuncian los cortes eléctricos constantes de una isla con un sistema energético obsoleto (“El apagón”) o la gentrificación (“Lo que le pasó a Hawái”).
“Sus álbumes se sienten frescos, vibrantes e inclusivos; y cantar en español le da una autenticidad que perdería si persiguiera éxitos pop en otro idioma”, dice a BBC Mundo Mark Savage, corresponsal de música de la BBC.
“Su rico tono barítono transmite desprecio, desamor, ira o éxtasis con una claridad tan vívida que no te queda ninguna duda sobre su intención”, continúa.
Para los puertorriqueños, preservar el español es históricamente un símbolo de resistencia frente al desplazamiento de su cultura por la estadounidense.
En octubre, cuando anunció que cantaría en el Super Bowl, le avisó a quienes no hablan español que tenían “cuatros meses para aprender” el idioma.
Aquel joven que en sus primeras canciones se preocupaba más por las mujeres o el dinero, con los años tuvo un despertar político. Esto no solo se refleja en su música, llena de símbolos nacionales puertorriqueños, sino también en sus acciones.
Fue una de las caras visibles en las históricas protestas de 2019 en Puerto Rico y ha usado sus redes sociales para apoyar a políticos independentistas para gobernar la isla.
También ha criticado las redadas migratorias del gobierno de Donald Trump.
En la pasada ceremonia de los Grammy lanzó el mensaje “Fuera ICE” en referencia al Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de EE.UU.
Antes, en 2025, se había negado a incluir a EE.UU. en su gira por miedo a que ICE la usara para detener a migrantes.
Ese activismo también le ha valido críticas, sobre todo de sectores de la derecha norteamericana.
Al conocerse la noticia del Super Bowl, el propio Trump, que afirmó no saber quién es Bad Bunny, dijo que le parecía “absolutamente ridículo” que se le hubiera elegido para el show.
Es difícil medir si los esfuerzos de Bad Bunny tienen un impacto real en la política de EE.UU. con relación a Puerto Rico, comenta a BBC Mundo el sociólogo puertorriqueño Luis J. Cintrón, experto en medios y cultura latinoamericana.
Lo que sí está claro, argumenta, es la visibilidad que este artista le ha dado a la isla, típicamente fuera de la agenda mediática nacional, y que, sin soberanía ni relaciones bilaterales con otros países, depende de su cultura para llegar al mundo.
“Sin dejar de ser capitalista, se ha convertido en un símbolo de resistencia”, además de “un embajador de la cultura y la identidad puertorriqueña”, dice Cintrón.
Desde el inicio de su carrera, Bad Bunny sorprendía con el uso de colores vibrantes, estampados arriesgados y esmalte de uñas. Era una estética que contrastaba con lo que el género urbano dictaba.
Esa política del cuerpo se trasladó pronto a su música.
En temas como “Yo perreo sola” reivindicó el derecho de la mujer a disfrutar de su cuerpo sin compañía, mientras que en “Andrea” puso voz a las violencias que las mujeres enfrentan en su cotidianidad.
Alimentó esta fama con acciones como besarse con un hombre durante una presentación o denunciando en televisión nacional el asesinato de una mujer trans.
Sin embargo, hay expertos que dicen que se contradice constantemente.
Silvia Díaz Fernández, socióloga experta en medios por la Coventry University, advierte que los mensajes feministas de algunas canciones chocan con otras donde persisten ideas misóginas y la hipersexualización.
La académica sostiene en The Conversation que el artista “coquetea” con estéticas andróginas mientras en el fondo mantiene un sexismo.
Aun así, Bad Bunny se transformó en un icono de la moda capaz de dominar las pasarelas de la Met Gala de Nueva York y vestir de diseñadores exclusivos.
En sus apariciones más recientes, ha integrado símbolos del nacionalismo puertorriqueño como la pava, un sombrero típico de los campesinos de la isla durante la colonización española.
Según Leila Cobo, codirectora de Billboard, el gran impacto de Bad Bunny tiene que ver con haber convertido lo local y regional en un fenómeno de interés global.
El puertorriqueño se ha alejado de los ritmos usualmente sintéticos del reguetón para incorporar instrumentos reales y acústicos, así como guiños y homenajes a la cultura caribeña y de Puerto Rico.
En sus producciones mezcla el reguetón y el trap con ritmos como salsa, merengue, mambo, bossa nova o plena.
Sus letras, además, están llenas de referencias a los artistas que admira, desde el reguetón de Daddy Yankee hasta el orgullo afrocaribeño del sonero Ismael Rivera.
Con su presentación en el Super Bowl, Bad Bunny se unirá a otros latinos como Shakira o Gloria Estefan que han sido el artista central del espectáculo de medio tiempo, pero el Conejo será el primero que hasta ahora ha grabado todos sus álbumes solo en español.
Su show llega en un momento de grandes tensiones por el tema migratorio en EE.UU. y ante un público que no necesariamente entenderá sus canciones.
No lo ha necesitado para hacer giras mundiales con récords de ventas, lograr decenas de premios, hitos que nadie más ha logrado y conquistar a un público masivo, lo que le hace tener ya un lugar en la historia de la industria musical.
*Gráficos por Caroline Souza y reportería adicional de Lais Alegretti, del Equipo de periodismo visual de BBC News Mundo. Edición: Daniel García-Marco, Ana Pais y Carlos Serrano.
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