
La mañana del 23 de enero, 10 ingenieros y mineros de la empresa canadiense Vizsla Silver esperaban a que pasaran los vehículos que los llevarían a trabajar cuando un supuesto comando armado llegó y se los llevó sin dejar rastro, según contaron sus familiares.
Luego de 17 días de búsqueda, que se detonó a partir de una gran presión mediática en el país, el 9 de febrero autoridades confirmaron la identificación de cinco mineros, cuyos cuerpos fueron localizados en un predio de la comunidad de El Verde, en el municipio de Concordia, Sinaloa.

Sin embargo, la búsqueda de los ingenieros y mineros también provocó que las autoridades federales y estatales descubrieran diversas fosas clandestinas en la zona, con cuerpos y segmentos humanos de más personas desaparecidas en un estado que lleva más de un año inmerso en una guerra interna entre facciones del Cártel de Sinaloa.
La versión oficial más reciente de las investigaciones la dio a conocer este 10 de febrero Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), quien aseguró que los mineros fueron “secuestrados” por una célula del grupo criminal “Los Chapitos”.
“De acuerdo con las primeras detenciones que realizó el ejército de cuatro personas, presuntamente responsables de la privación ilegal de la libertad, lo que mencionan es que fueron confundidos (…) con integrantes de un grupo antagónico”, sentenció.
Al preguntarle por el grupo con el que habrían confundido a los mineros, el secretario se limitó a responder: “como sabemos, la lucha entre ellos es entre Chapos y Mayos”.
Tras la localización de la primera fosa clandestina en El Verde, el colectivo Por las Voces Sin Justicia Mazatlán —que reúne a familias de otras personas desaparecidas— exigió a la Fiscalía General del Estado de Sinaloa transparencia y datos precisos sobre los trabajos de localización e identificación.
“Para nuestras familias, cada hallazgo representa la posibilidad real de que ahí se encuentren nuestros seres queridos”, señalaron en un comunicado en el que manifestaron que la opacidad en los datos oficiales no solo incrementa su incertidumbre y dolor, sino que constituye un acto de revictimización.
Este suceso, además, se enmarca en un contexto de creciente inseguridad en la región. Tan solo este 10 de febrero se registró otro hecho de violencia: hombres armados privaron de su libertad a seis personas en Ahome. Cinco hombres permanecen desaparecidos, mientras que una mujer fue liberada con signos de tortura.
La denuncia inicial de la desaparición de los 10 ingenieros y mineros fue presentada por la Asociación de Ingenieros de Minas, Metalurgistas y Geólogos de México (AIMMGM) el 28 de enero, por lo que la Fiscalía General del Estado de Sinaloa abrió una carpeta de investigación por el delito de desaparición cometida por particulares.
El caso se hizo visible luego de que familiares y representantes del sector minero alertaran públicamente sobre la desaparición múltiple de los trabajadores, asegurando que fueron interceptados y privados de la libertad.
La búsqueda provocó el despliegue inusual de más de mil elementos de seguridad, incluyendo sobrevuelos y cateos, que derivaron en diversas detenciones.
El 4 de febrero, cuatro personas presuntamente relacionadas con los hechos fueron aprehendidas en dos operativos realizados en Concordia y Mazatlán. Los testimonios de los detenidos fueron clave pues brindaron información valiosa sobre lo ocurrido, según dijo la presidenta Claudia Sheinbaum.
Con el transcurrir de los días, los principales hallazgos de los cuerpos y las fosas clandestinas se concentraron en el poblado de El Verde, en Concordia.
Las autoridades informaron del hallazgo de una primera fosa clandestina el 3 de febrero, y una segunda el 9 de febrero.
La Fiscalía General de la República (FGR) confirmó el día 9 la identificación de cinco mineros de la empresa Vizsla. La dependencia federal detalló que en el mismo predio, se hallaron cinco cuerpos más sobre los que se trabaja en su identificación.

“Nos encontramos en este punto (panteón de El Verde, Concordia) a la espera de información por parte de personal de la CNB y/o la FGR y abrimos este espacio del Buzón de Paz a la comunidad”, señaló en una publicación en su cuenta de Facebook, el colectivo “Por las Voces Sin Justicia Mazatlán”, tras el hallazgo de la primera fosa clandestina.
Los buzones de paz son un instrumento que se ha implementado en el estado para que la ciudadanía envíe a las personas buscadoras mensajes de forma segura y anónima que puedan servir para orientar la búsqueda y localización de sus seres queridos.
Hasta ayer, la Fiscalía de Sinaloa informó a familiares de personas desaparecidas en Mazatlán que en las fosas clandestinas ubicadas cerca de El Verde, en Concordia, suman cuatro los cuerpos localizados.

A pesar de lo anterior, existen versiones contrastantes sobre dónde ocurrió la privación ilegal de la libertad de los mineros. Una, indica que sucedió en el área de descanso, mientras se preparaban para iniciar su jornada de trabajo.
Otra, de la vicefiscalía indicaba que la última ubicación conocida fue en los domicilios que cada uno tenía asignado en la cabecera municipal de Concordia.
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En tanto, el secretario García Harfuch descartó que hubiera antecedentes de amenazas, quejas por extorsión o reportes de amedrentamiento en contra del personal de la minera Vizsla Silver por parte de la delincuencia organizada.
Sin embargo, esta afirmación contrasta con dos hechos: la propia minera Vizsla Silver anunció la suspensión de labores en la mina de Pánuco en abril de 2025 “debido a las condiciones de seguridad actuales en la zona”, y compañeros de los mineros desaparecidos aseguraron que vivían bajo amenazas desde hace un año y que la compañía no les proporcionó protección.
La desaparición de los mineros ha puesto de manifiesto, una vez más, la crítica espiral de violencia que azota un municipio históricamente ligado a la minería y ahora controlado por grupos criminales.
La reciente ola de violencia que afecta al estado se remonta a septiembre de 2024, tras la detención en Estados Unidos de Ismael “El Mayo” Zambada, líder histórico del Cártel de Sinaloa, lo que provocó una guerra interna dentro del grupo criminal entre “Los Mayos” y “Los Chapitos”, estos últimos hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán.
Esta pugna ha dejado un saldo devastador con corte al 27 de enero: 2 mil 734 homicidios dolosos y 3 mil 167 personas privadas de la libertad. Basta con hacer una revisión de algunos de los últimos sucesos de alto perfil ocurridos en las últimas semanas para corroborarlo.
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— Tres días antes de la desaparición de los mineros, Nicole Pardo Molina, la influencer conocida como “La Nicholette”, fue privada de su libertad en Culiacán. Aunque fue localizada con vida tras cuatro días, las condiciones de su reaparición no se detallaron.
— Poco antes, dos diputados locales de Movimiento Ciudadano, Sergio Torres Félix y Elizabeth Rafael Montoya Ojeda, fueron atacados a balazos en Culiacán, un hecho ocurrido en una de las avenidas más transitadas.
La Secretaría de la Defensa Nacional desplegó mil 600 elementos castrenses para reforzar la seguridad en Culiacán y Mazatlán. A pesar de que la mayoría de los secretarios de seguridad en el estado han sido personal de las Fuerzas Armadas desde 2011, la militarización no ha logrado contener la violencia.
Con información de Noreste y Manu Ureste.

El aumento de la población en EU se redujo de forma significativa desde mediados de 2024 hasta mediados de 2025 y se espera que siga cayendo. Estos podrían ser sus efectos.
Es una caída histórica. La tasa de crecimiento de la población en Estados Unidos se redujo a 0,5% entre julio de 2024 y junio de 2025, según estimaciones de la Oficina del Censo de ese país.
Se trata de uno de los registros más bajos que ha tenido Estados Unidos desde comienzos del siglo XX y eso incluye momentos tan difíciles como la Gran Depresión o la epidemia de covid-19.
Históricamente, Estados Unidos ha sido un país donde la población ha aumentado de forma constante año a año.
En la década de 1950, durante el llamado “Baby boom” el crecimiento promedio de la población fue del 1,8%, mientras que en los años 90 se ubicó en el 1,2%, reduciéndose al 1% durante la primera década de este siglo.
Desde el año 1900, solamente hay un registro en el que la población estadounidense decreció: ocurrió entre julio de 1917 y junio de 1918, cuando se redujo en unas 60.000 personas, equivalentes al 0,06% de la población de la época.
Esto se debió a la rara combinación de tres factores: las muertes causadas tanto por la epidemia de gripe española como por la I Guerra Mundial, y la caída temporal de la natalidad, asociada también a los dos primeros factores.
En tiempos recientes, el crecimiento poblacional llegó a sus niveles más bajos durante la pandemia cuando cayó a 0,2% en 2021 debido a factores como el aumento de la mortalidad y la reducción forzosa en la llegada de migrantes.
Fuera de los años del covid-19, el único año reciente en que hubo una caída de del crecimiento a niveles similares a los actuales fue 2019, algo que los especialistas atribuyeron a un menor número de nacimientos y a una caída en la migración.
Pero ¿qué está ocurriendo ahora?
La Oficina del Censo de EE.UU. atribuye la caída en el crecimiento de la población a la reducción de la migración internacional neta (NIM, por sus siglas en inglés), que puede entenderse a grandes rasgos como el resultado de restar la cifra de emigrantes (los que se van del país) de los inmigrantes (los que ingresan al país).
“Dado que los nacimientos y las muertes se han mantenido relativamente estables en comparación con el año anterior, la fuerte caída en la migración internacional neta es la principal razón del ritmo de crecimiento más lento que observamos hoy”, dijo Christine Hartley, subdirectora de la división de Estimaciones y Proyecciones de la Oficina del Censo, en una nota de prensa divulgada esta semana.
La experta calificó como “histórica” la caída de la migración internacional neta, que pasó de 2,7 millones (2023-2024) a 1,3 millones (2024-2025).
William Frey, investigador especializado en Demografía del Brookings Institution, un centro de estudios con sede en Washington DC, destaca que la cifra de migración neta de 2,7 millones de 2024 es una de las más altas registradas en tiempos recientes y que, de hecho, incluso los 1,3 millones del último año también es un número elevado si se mide con parámetros históricos.
Tanto Frey como la Oficina del Censo estiman que la tasa de migración internacional neta seguirá cayendo en los próximos años.
Entre los factores que pueden estar afectando al número de migrantes presentes en Estados Unidos y, por ende, el aumento de la población, los expertos otorgan mayor peso a las dificultades cada vez mayores que enfrentan los extranjeros para viajar a EE.UU.
Desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, el gobierno estadounidense ha tomado una gran cantidad de medidas que limitan el ingreso de extranjeros a EE.UU., incluyendo el endurecimiento de las condiciones para la emisión de visas de estudio y de trabajo, así como de las posibilidades para solicitar asilo o refugio.
En paralelo, fronteras adentro, ha aplicado una dura campaña de deportación de migrantes indocumentados que ha incluido, en algunos casos, el envío de estas personas a terceros países como El Salvador.
El gobierno también ha revocado las protecciones temporales que habían sido otorgadas durante el gobierno de Joe Biden a centenares de miles de migrantes a través de mecanismos como el estatus de protección temporal (TPS) o el parole humanitario.
Los funcionarios del gobierno Trump han dejado claro en no están de acuerdo con esas protecciones y les han pedido a las personas favorecidas por las mismas que abandonen voluntariamente el país, so pena de ser deportados por la fuerza.
La reducción drástica en los intentos de ingresar a EE.UU. son evidentes en las estadísticas oficiales. Según datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) el número de “encuentros” (que es el término que usan para referirse al momento en que los agentes entran en contacto con un extranjero que quiere ingresar al país, pero no cumple con los requisitos exigidos) ocurridos en febrero de 2025 fue de 28.613, lo que equivale a poco más de un 12% de los encuentros registrados en el mismo mes de 2024.
La tendencia a la caída se mantuvo durante el segundo semestre de 2025. El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) informó que entre octubre y noviembre de 2025 (los dos primeros meses del año fiscal en EE.UU.) los agentes fronterizos registraron 60.940 “encuentros”.
Según el DHS, esa cifra es más baja que la registrada en cualquier año fiscal previo hasta la fecha y es un 28% menor que el mínimo anterior de 84,293 registrado en el año fiscal 2012.
Frey considera que la reducción del ingreso de extranjeros en EE.UU. ha tenido más peso que las deportaciones en la reciente caída del crecimiento de la población, aunque no descarta que eso cambie en el futuro.
En esa apreciación coinciden Wendy Edelberg, Stan Veuger y Tara Watson, otros expertos del Brookings Institution que a mediados de enero publicaron un análisis sobre el impacto macroeconómico de estas políticas migratorias.
“Aunque las deportaciones y otras salidas reciben más atención mediática, la desaceleración de nuevas llegadas -especialmente a través del parole humanitario, los programas de refugiados y en la frontera suroeste- tiene un efecto mayor en la reducción de los flujos migratorios en 2025”, escribieron.
Pero, ¿qué indica esta caída en el crecimiento de la población estadounidense y qué consecuencias puede tener?
El análisis de la Oficina del Censo detectó que EE.UU. se mueve hacia una migración internacional neta negativa, es decir, hacia una situación en la que sean más las personas que se van del país que las que entran, algo que no ocurre desde 1971.
Eso, según el análisis citado del Brookings Institution, es probable que ya haya ocurrido en 2025.
“Estimamos que la migración neta estuvo entre -295,000 y -10,000 para ese año. Para 2026, proyectamos que la migración neta probablemente seguirá en territorio negativo. Estas cifras vienen con la advertencia de que las recientes reducciones en la transparencia de los datos hacen que las estimaciones sean más inciertas”, escribieron los expertos.
¿Qué significaría esto para la economía estadounidense? Probablemente una desaceleración del empleo y del crecimiento.
Según se explica en el estudio, el auge migratorio experimentado entre 2022 y 2024 “estuvo acompañado de un robusto crecimiento del empleo, con los inmigrantes suministrando mano de obra y generando demanda de bienes y servicios”.
Los expertos estiman que durante la segunda mitad de 2025 el empleo creció a tasas mensuales de entre 20.000 a 50.000 puestos por mes, algo consistente con los flujos migratorios, pero advierten que en 2026 esos números podrían volverse negativos.
“La reducción de la inmigración también tiene efectos moderados de atenuación sobre el PIB y debilitará el gasto del consumidor en un estimado combinado de US$60.000–US$110.000 millones durante los dos años”, advierten.
William Frey señala que la continua reducción de la tasa migratoria se traducirá en que la población estadounidense se vuelva más pequeña y más envejecida.
Se trata de un problema que ya afrontan algunos países europeos y que EE.UU. ha logrado esquivar gracias, en gran medida, a la inmigración que es fundamental para ayudar a aumentar la población joven del país.
El experto señala que los censos de 2010 y 2020 reportaron una disminución de la población menor de 18 años en EE.UU.
“Eso habría sido peor de no ser por los migrantes y sus hijos, porque los inmigrantes son más jóvenes, y hay más mujeres en edad reproductiva. Y eso ayuda a aumentar la tasa de natalidad”, señala.
Explica que aunque en EE.UU. el porcentaje de personas nacidas en el extranjero se ubica en torno al 15%, la inmigración tiene un peso importante entre los menores de 18 años pues en torno al 28% son inmigrantes o hijos de inmigrantes nacidos en el país.
“Así que si reducimos la inmigración, esa población joven no solo seguirá disminuyendo entre los menores de 18 años, sino que también disminuirá la población joven en edad de trabajar. Y si la fuerza laboral en general se estanca en lugar de crecer, eso no es muy bueno para la economía estadounidense”, agrega.
“A alguna gente no le gusta oír esto a veces, pero realmente seguimos siendo una nación de inmigrantes. Es lo que nos hizo exitosos durante nuestros mejores años. Si tenemos que mirar a un futuro en el que ya no seamos una nación de inmigrantes, en la que la población crece aún más lentamente y envejece aún más rápido, creo que eso no nos ayudará ni económicamente ni como una gran potencia, para conectarnos bien con otras partes del mundo”, dice.
“Tenemos una economía global de gente joven que está en internet, que está tratando de abrirse camino en industrias y oportunidades de aprendizaje que están por todo el mundo. Son los jóvenes los que hacen eso, no los viejos. Y por eso necesitamos tener más de esos jóvenes. Y si podemos obtenerlos de otros países, eso será muy bueno”, concluye.
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