
Los habitantes de 154 colonias del Municipio de Ecatepec de Morelos, Estado de México, ganaron un amparo que ordena a las autoridades locales suministrarles al menos 50 litros de agua potable diarios por persona.
Además, se ordenó que el municipio exhiba los programas implementados para preservar o reparar la red hidráulica, de acuerdo con la resolución del juez René Ramos Pérez.
El Juzgado Décimo de Distrito del Estado de México informó que al resolver el amparo indirecto 350/2020 -del que Animal Político tiene copia- ordenó a las autoridades estatales garantizar el derecho humano de acceso al agua potable.
La demanda la iniciaron los habitantes afectados en el año 2020, año de la pandemia por Covid-19 en México. En el documento, las personas reclamaron la falta de agua potable durante la emergencia sanitaria que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró en ese año.

De acuerdo con las recomendaciones de la OMS, el acceso al agua potable, saneamiento e higiene fueron importantes para mantener estrictas medidas de limpieza e higiene en la población, como el lavado de manos y la desinfección de los espacios cuando se tenía en casa un paciente con Covid-19.
Este fue uno de los reclamos que las personas denunciaron en la demanda de amparo para que se les garantizara el acceso a este recurso en las colonias donde habitan.
En el documento argumentaron que tales recomendaciones debían proporcionar un acceso continuo y suficiente de agua limpia a las poblaciones que viven en condiciones más vulnerables y no las tenían.
El juez René Ramos Pérez señaló que la concesión del amparo beneficia a vecinos de la Quinta Zona del municipio de Ecatepec de Morelos, Estado de México, tras demostrar que cuentan con un contrato de suministro de agua, aunque no estén al corriente en sus cuotas.
En la sentencia, el juez René Ramos Pérez determinó que las autoridades municipales responsables del abasto de agua potable, en las 154 colonias afectadas de Ecatepec, fueron omisas en vigilar y supervisar que el suministro se distribuyera por la red hidráulica del municipio.
Incluso, ignoraron la implementación de programas que ayudarían a resolver el problema de abastecimiento de agua.
Ante eso, el juez Ramos Pérez ordenó a las autoridades estatales proporcionar un mínimo de 50 litros de agua por persona y no por familia u hogar a los habitantes denunciantes, a través de la red hidráulica.
Entre las resoluciones, el juez dio un plazo de diez días para que las autoridades municipales presenten los programas implementados en el municipio para conservar, preservar o reparar la infraestructura, así como las formas de vigilar y supervisar los ductos.
Incluso, deberán informar sobre el estado en que se encuentra la obra “Línea Metropolitana” que serviría para resolver la problemática que demandan los habitantes.
En la sentencia señalan que ya transcurrieron poco más de diez años desde el inicio de la obra y hasta ahora sólo tiene un avance del 40%. Según el documento, esto muestra una falta de atención por parte del estado en vigilar y observar el desarrollo de dicha infraestructura.
Ante esto, se pide también que la actual gobernadora Delfina Gómez Álvarez informe sobre el estado en el que se encuentra la obra.

De acuerdo con la versión pública de la sentencia, las personas denunciaron que las autoridades responsables en las omisiones señaladas, anteriormente, fueron el gobernador del Estado de México, Alfredo del Mazo Maza, quien se encontraba en funciones durante el 2020.
Además del presidente municipal en el Ayuntamiento de Ecatepec de Morelos, el Vocal Ejecutivo de la Comisión del Agua del Estado de México (CAEM), la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), el organismo de Cuenca Aguas del Valle de México, el Órgano Administrativo Desconcentrado de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales y la dirección local del Estado de México de la Comisión Nacional del Agua.
Entre las omisiones que las personas señalaron en la demanda de amparo se encuentra la falta de suministro de agua vía red hidráulica para satisfacer el uso mínimo diario por habitante. Esto evitó que las personas pudieran disponer de agua suficiente durante la pandemia poniendo en riesgo su salud. Otra de las omisiones cometidas por parte de las autoridades fue la falta de vigilancia y supervisión en el suministro de agua.
Además, las personas que iniciaron esta demanda de amparo señalaron que también existe inequidad en la distribución del agua dentro del municipio de Ecatepec, ya que se desconocen los lineamientos para que algunas colonias o zonas sean dotadas en mayor cantidad que otras.
Entre las determinaciones que hizo el juez se encuentra que el derecho al agua está reconocido en la Constitución y en diversos instrumentos internacionales de los que se deriva que este recursos es un bien social y cultural.
Indicó, también, que a la Dirección General del Organismo Público Descentralizado para la Prestación de Servicios de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento (SAPASE) del municipio de Ecatepec de Morelos, le corresponde la distribución del agua a los domicilios, así como velar para que sea suficiente, saludable, aceptable, accesible, asequible y de calidad.
Sobre el saneamiento del agua, el juez determinó que son las autoridades quienes deben corroborar que el agua sea salubre y no contenga microorganismos, sustancias químicas o radiactivas que pongan en peligro la salud de las personas.

Los seres humanos hemos intentado de muchas formas acercarnos al centro de la Tierra, pero ¿ hasta dónde hemos llegado y qué hay realmente allí abajo?
Muchas películas, libros y programas de televisión han elaborado teorías sobre lo que podría encontrarse en el centro de nuestro planeta.
Desde mundos subterráneos habitados por criaturas prehistóricas hasta civilizaciones humanas alternativas, las historias de ficción son tan fascinantes como aterradoras.
Pero la realidad es muy diferente a la ficción, y de hecho, aunque no hayamos llegado hasta el centro de la tierra, los seres humanos sí sabemos mucho sobre lo que hay bajo nuestros pies.
Entonces, ¿hasta qué profundidad hemos logrado llegar? ¿Y cómo sabemos lo que hay ahí abajo?
La Tierra está formada por cuatro capas principales.
Cada una de ellas es distinta, según la profesora Ana Ferreira, sismóloga de la University College de Londres.
“Tenemos la corteza, que es esta capa delgada y muy frágil donde todos vivimos”, explicó en el programa The Infinite Monkey Cage de BBC Radio 4.
La corteza terrestre es más delgada bajo el océano, pero puede alcanzar hasta 70 km de grosor bajo los continentes.
Debajo se encuentra el manto, de unos 3.000 km de espesor y compuesto por una roca llamada magma, que parece sólida a escala humana.
“Pero en realidad, a lo largo de millones de años, fluye”, explicó Ferreira.
Luego está el núcleo externo, formado principalmente por hierro y níquel líquidos, que genera el campo magnético terrestre.
El núcleo interno está compuesto de hierro y níquel sólidos, y es la parte más caliente de la Tierra, con temperaturas de hasta 5.500 °C.
El punto más profundo de la corteza terrestre al que ha llegado una persona es la mina de oro Mponeng, en Sudáfrica, a unos 75 km al suroeste de Johannesburgo. Se extiende hasta unos 4 km bajo la superficie.
Aunque ningún ser humano haya llegado físicamente más profundo, sí hemos utilizado perforadoras para ir aún más lejos.
El agujero hecho por el hombre más profundo del mundo es el pozo superprofundo de Kola, excavado por los soviéticos en el norte de Rusia y completado en 1992 tras casi 20 años de trabajo. Se adentra 12,2 km en el subsuelo.
Eso equivale a 27 edificios Empire State de Nueva York apilados uno sobre otro.
Aun así, representa apenas un tercio del grosor de la corteza terrestre en ese punto.
Excavar profundamente en la corteza terrestre es muy difícil por varias razones.
Cuanto más te adentras en la Tierra, más aumenta la temperatura.
La velocidad a la que se incrementa ese calor se conoce como gradiente geotérmico, y el promedio en la corteza continental es de 25 a 32 grados centígrados por kilómetro, según el geocientífico británico Chris Jackson.
La inmensa presión en las profundidades de la Tierra representa otro desafío.
Contrarrestar esa presión para mantener un pozo abierto es “algo increíblemente difícil de hacer”, afirmó Jackson.
Entonces, si no podemos avanzar mucho más allá de la superficie, ¿cómo estudiamos el resto del interior de la Tierra?
La respuesta es intrigante: las ondas sísmicas, vibraciones generadas por los terremotos que viajan a través de la Tierra.
Estas ondas adquieren propiedades distintas al atravesar diferentes materiales, lo cual puede medirse con sismómetros.
“Realizamos muchos análisis avanzados de datos y los modelamos para convertir esos registros en imágenes del interior de la Tierra”, explicó Ferreira.
Jackson describió esas imágenes como una especie de “tomografías computarizadas de la Tierra”.
Ambos expertos coincidieron en que estudiar las capas de la Tierra puede ayudarnos a comprender una gran variedad de aspectos de nuestro mundo, como los procesos detrás de los terremotos, los volcanes y la formación de montañas.
“En últimas, realmente necesitamos entender cómo funciona el manto”, dijo Ferreira.
Aprender sobre esto podría tener además aplicaciones indirectas, como ayudarnos a evaluar el potencial de la energía geotérmica, una forma de energía renovable que utiliza el calor del interior de la Tierra.
Ferreira también señaló que esta área de investigación podría ayudarnos a entender cómo ha evolucionado la Tierra a lo largo del tiempo e incluso quizá trasladar ese conocimiento a mundos más lejanos.
*Esta nota está basada en un episodio del programa The Infinite Monkey Cage, de BBC Radio 4.
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